El fin de la Tercera Edad
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Las estrellas brillaban en un cielo despejado y oscuro. Era el segundo día de la brillante y despejada temporada que llegaba cada año a la Comarca a finales de marzo, y que cada año era bienvenida y alabada como algo sorprendente para la estación. Todos los niños estaban ya cama. Era tarde, pero aquí y allá las luces aún centelleaban en Hobbiton y en las casas que moteaban la campiña envuelta en la noche.
Maese Samsagaz estaba de pie en la puerta y miraba hacia el este.
Acercó a la Señora Rosa y le pasó un brazo por los hombros.
–¡Veinticinco de marzo! – dijo-. Este mismo día, hace diecisiete años, querida esposa, creí que no volvería a verte jamás. Pero no perdí la esperanza.
–Yo nunca albergué ninguna, Sam -dijo ella-, no hasta aquel mismo día; y entonces, de pronto, me sentí esperanzada. Era el mediodía y estaba tan contenta que me puse a cantar. Y mi madre dijo: «¡Silencio, muchacha! Hay rufianes por los alrededores». Y yo le dije: «¡Que vengan! Su tiempo se acaba. Sam vuelve». Y volviste.
–Volví -dijo Sam-. Al lugar más amado del mundo. A mi Rosa y mi jardín.
Entraron en la casa y Sam cerró la puerta. Pero al hacerlo de repente oyó, profundos y agitados, el suspiro y el murmullo del Mar sobre las costas de la Tierra Media.
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En este segundo Epílogo Sam no lee en voz alta la carta del Rey (pues Elanor sabe leer), pero asociados con ella (como se desprende de las formas de los nombres Eirien, Perhael, Panthael) hay tres «facsímiles» de la carta, escrita en tengwar dos columnas.
El primero («I») se reproduce en la p. 156. Va acompañado de una transliteración a «letras corrientes» tanto del inglés como del sindarin. La transliteración del inglés no corresponde exactamente al texto en tengwar, pues el primero omite Arathornsson, y añade día donde el texto tengwar tiene «el treinta y uno del Despertar». Las palabras y Arnor, ar Arnor se añadieron en los dos textos tengwar y están ausentes en las transliteraciones. Cuando mi padre los escribió decían lo siguiente: Aragorn Trancos La Piedra de Elfo, Rey de Gondor y Señor de las Tierras del Oeste, se acercará al Puente del Baranduin el octavo día de la
Primavera, o según el Calendario de la Comarca el segundo día de abril. Y
desea saludar a todos sus amigos. En especial desea, ver a Maese Samsagaz, Alcalde de la Comarca, y a Rosa su esposa; y a Elanor, Rosa, Rizos de Oro y Margarita, sus hijas; y a Frodo, Merry, Pippin y Hamfast sus hijos.
A Samsagaz. y Rosa el saludo del Rey desde Minas Tirith, el trigésimo primer día del Despertar, veintitrés de febrero según su calendario. Á • P de E •
Elessar Telcontar: Aragorn Arathornion Edhelharn, aran Gondor ar Hîr i Mbair Annui, anglennatha i Varanduiniant erin dolothen Ethuil, egor ben genediad Drannail erin Gwirith edwen. Ar e aníra ennas suilannad mhellyn în phain: edregol e aníra tirad i Cherdir Perhael (i sennui Panthael estathar aen) Condir i Drann, ar Meril bess dîn, ar Elanor, Meril, Glorfinniel, ar Eirien sellath din; ar Iorhael, Gelir, Cordof, ar Baravorn, ionnath dîn.
A Pherhael ar am Meril suilad uin aran o Minas Tirith nelchaenen uin Echuir. A· E·
El cambio de pluma después de ar Elanor se hizo sin duda con el fin de encajar el texto sindarin en la página.
El segundo «facsímil» («II»), del que no hay ninguna transliteración y que no he reproducido aquí, es muy similar a I, pero y Amor, ar Amor aparece en el texto original, no hay cambio de pluma en ningún momento y los textos terminan con las palabras sus hijos, ionnath din seguidas de las iniciales A • P de E • y A • E •, de modo que aquí no hay mención de la fecha y procedencia de la carta.
La tercera de estas páginas («III»), que se conservó con el texto de la copia a máquina del segundo Epílogo y se acompaña de una transliteración, se reproduce en la p. 157. En este caso el uso de tethar vocálica sobre las consonantes en el texto sindarin redujo bastante su extensión. El texto inglés es el mismo que en I, pero la nota de la fecha es diferente: «Desde Minas Tirith, el veintitrés de febrero de 6341» [= 1436]. El texto sindarin difiere del I y II en el orden de las palabras:
Aragorn Arathornion Edhelharn anglennatha i Varanduiniant erin dolothen Ethuil (egor ben genediad Drannail erin Gwirith edwen) ar ennas
aníra i aran Gondor ar Arnor ar Hîr iMbair Annui [ escrito Anui]20
suilannad mhellyn in phain… La nota de la fecha al final del texto sindarin
dice:
a Pherhael ar am Meril suilad uin aran o Minas Tirith nelchaenen ned Echuir: 61. 21
De la descripción de su trabajo que mi padre le dio a Millón Waldman en 1951 se desprende que la segunda versión del Epílogo corresponde a una fase muy tardía. En esta descripción incluyó lo que él llamó «un resumen muy largo pero directo» de la historia de El Señor de los Anillos, este se omitió en Cartas (n.º 131), y da aquí sus pasajes finales.
El «Saneamiento de la Comarca», que termina en la última y única batalla que se libró allí, ocupa un capítulo. Va seguida de una segunda primavera, una maravillosa restauración y aumento de la belleza, principalmente labrados por Sam (con la ayuda de los regalos que le hicieron en Lorien). Pero Frodo no puede ser curado. Se ha sacrificado por la preservación de la Comarca, llegando incluso a sacrificar su salud, y no tiene ánimos para disfrutarlo. Sam tiene que elegir entre el amor a su amo y a su esposa. Al final acompaña a Frodo en un último viaje. Por la noche en el bosque, donde Sam vio por primera vez a los Elfos en el viaje de ida, se encuentran con la cabalgata crepuscular procedente de Rivendel. Los Elfos y los Tres Anillos, y Gandalf (Guardián de la Tercera Edad) se dirigen a los Puertos Grises para partir en barco al Oeste y no volver jamás. Bilbo está con ellos. A Bilbo y a Frodo se les concede la gracia especial de ir con los Elfos que aman; un final artúrico, en el que, por supuesto, no se hace explícito si se trata de una «alegoría» de la muerte o de un modo de cura y restauración que conducirá al retorno. Cabalgan hasta los Puertos Grises y embarcan: Gandalf con el Anillo Rojo, Elrond (con el Azul) y la mayor parte de los componentes de su casa, y Galadriel de Lorien con el Anillo Blanco, y con ellos parten Bilbo y Frodo. Se insinúa que van a Eressëa.
Pero Sam, triste, en el muelle de piedra, sólo ve la nave blanca que se aleja por el estuario gris y desaparece en el Oeste. Se queda mucho tiempo allí, inmóvil, escuchando los sonidos del Mar en las costas del mundo.
Luego cabalga de regreso a casa; su mujer le da la bienvenida a la luz
del fuego con su primogénita, y él sólo dice «Bueno, he vuelto».22 Hay un
breve epílogo en el que vemos a Sam entre sus hijos, un atisbo de su amor
por Elanor (el nombre élfico de una flor en Lorien) su hija mayor, quien por
un extraño don posee el aspecto y la hermosura de una doncella élfica; en
ella se resuelven y satisfacen todo su amor y añoranza por los Elfos. Está
ocupado, complacido, ha sido alcalde de la Comarca muchas veces, y se
esfuerza por acabar el Libro Rojo, que empezó Bilbo y casi terminó Frodo,
en el que se registran todos los acontecimientos (narrados en El Hobbit y El
Señor [de los Anillos]). Todo termina con Sam y su esposa de pie en el
exterior de Bolsón Cerrado, mientras los niños duermen, mirando a las
estrellas en el fresco cielo primaveral. Sam habla a su esposa de su felicidad
y satisfacción, y entra en la casa, pero al cerrar la puerta oye el suspiro del
Mar en las costas del mundo.
De las palabras «vemos a Sam entre sus hijos» se desprende que mi padre se refería a la primera versión del Epílogo.
Otros lo convencieron para que omitiera el Epílogo de El Señor de los Anillos. En una carta a Naomi Mitchinson del 25 de abril de 1954 ( Cartas n.º 144) escribió:
Los niños hobbits eran deliciosos, pero me temo que los únicos atisbos que hay de ellos en este libro se encuentran en el principio del vol. I. Un epílogo que procura aun otro atisbo (aunque de una familia más bien excepcional) ha sido tan universalmente condenado, que no lo incluiré. Uno debe detenerse en algún sitio.
Parece que al mismo tiempo aceptó y lamentó esa decisión. El 24 de octubre de 1955, pocos días después de la publicación de El Retorno del Rey, escribió a Katherine Farrer ( Cartas n.º 173): Todavía siento que el cuadro no está completo sin algo acerca de Samsagaz y Elanor, pero no pude encontrar nada que no hubiera destruido el final, salvo las sugerencias (quizá suficientes) en los apéndices.