El iris salvaje

Louise Gluck · Capítulo 33 de 53

Páginas del PDF

El iris salvaje

Margaritas

 

ADELANTE: di lo que estás pensando. El jardín no es el mundo real. Las máquinas

son el mundo real. Di con franqueza lo que cualquier tonto podría leer en tu cara: tiene sentido

evitarnos, resistir

a la nostalgia. No es

tan moderno el sonido del viento que conmueve un prado de margaritas: la mente

no puede brillar al seguirlo. Y la mente

desea brillar con claridad, como

brillan las máquinas, y no crecer hacia lo hondo, como las raíces, por ejemplo. Da lo mismo,

enternece tanto ver cómo te aproximas

con cautela a los límites del prado, de madrugada, cuando nadie podría observarte. Cuanto más te detienes en la orilla más nerviosa pareces. Nadie quiere escuchar las impresiones del mundo natural: se reirían

otra vez; acumularían escarnio sobre ti.

Y sobre lo que estás escuchando

realmente esta mañana: piénsalo dos veces

antes de contarle a nadie qué fue dicho en este campo ni por quién.

OceanofPDF.com