El iris salvaje

Louise Gluck · Capítulo 3 de 53

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El iris salvaje

Trillium

 

CUANDO me desperté me hallaba en un bosque. Lo oscuro parecía natural, el cielo a través de los pinos

colmado de tantas luces.

No sabía nada; nada podía hacer sino mirar.

Y mientras miraba, todas las luces del cielo

se desvanecieron hasta ser una sola cosa, una llama que ardía entre abetos helados.

Después fue imposible mirar el cielo

sin ser destruida.

¿Hay almas que necesitan la presencia

de la muerte, como yo de protección?

Pienso que si hablo suficiente

podré contestar esa pregunta. Y veré

lo que ellos ven: una escalera

alzándose entre los abetos, cualquier cosa

que los llame a intercambiar sus vidas.

Creo entenderlo.

Desperté ignorante en un bosque;

hace apenas un momento desconocía mi voz,

si me dieran alguna

estaría tan llena de dolor, mis frases

se ensartarían todas juntas, como gritos.

Ni siquiera supe si sentí dolor

hasta que vino la palabra, hasta

que sentí la lluvia

fluyendo desde mí.

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