El iris salvaje

Louise Gluck · Capítulo 45 de 53

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El iris salvaje

Vísperas: parusía

 

AMOR de mi vida,

estás perdido y yo

soy joven otra vez.

Han pasado unos años.

El aire se llena

con música de niñas;

en el jardín de enfrente

el manzano revienta

de botones en flor.

Intento hacer que vuelvas,

ésa es la razón

de mi escritura.

Pero te has ido para siempre,

como en las novelas rusas,

diciendo unas cuantas palabras

que ya no recuerdo.

Qué voluptuoso es el mundo,

lleno de cosas que no me pertenecen.

Contemplo el estallido de los brotes,

ya no son color de rosa

sino viejos, viejos, de un blanco amarillento;

los pétalos parecen

flotar en la hierba luminosa,

ligeramente alborotados.

Que poca cosa has debido de ser

para acabar tan pronto

convertido en imagen, en olor;

estás en todas partes. Fuente

de angustia y de sabiduría.

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