La obra

Daniela Acher · Capítulo 10 de 20

Páginas del PDF

La obra

10 Carla

 

CARLA llegó a su casa a las once de la noche. Estaba extenuada. Su mamá había salido. Prendió el contestador y escuchó los cuatro mensajes: uno de la productora para decirle que al día siguiente la grabación empezaba a las ocho y no a las nueve; otro de su representante, explicándole que el sábado tenía que ir a un programa de juegos en la tele, y dos de periodistas pidiéndole entrevistas. Puso en el microondas la tarta que su mamá le había dejado, y encendió el televisor. Lo apagó al instante. Se acordó de la obra que le había dado esa chica y la buscó por todos lados: en su cuarto, en la biblioteca, en el bolso que llevaba al canal… ¿Dónde la habría metido? Se sentó a comer la tarta, que ya se le estaba enfriando, y se puso a leer el libreto, pero no podía concentrarse. No iba a estar tranquila hasta no saber dónde había puesto la obra. La buscó otra vez en su cuarto, en el escritorio, en la pieza de su mamá y hasta en el tacho de basura... ¿En qué otro lugar podía haber papeles? Revisó la pila de diarios y... ¡bingo! Allí estaba: Obra sin título (y aún no terminada) sobre la imposibilidad de vivir sin amor. Tragedia en (cantidad a determinar) actos. Por Liza Bernárdez.

 

–Finalmente encontré la obra.

–¿La obra que escribió la nena de doce años?

– … Sí La verdad es que está muy bien. Es decir, no es una gran obra, ni siquiera está correctamente escrita, además no está terminada, pero tiene algo... A partir de algunos textos de distintos autores, va hilvanando una historia superconvencional, pero... algo tiene... Bueno, yo tampoco soy quién para juzgar...

–¿Qué te interesó?

–Algo me gustó...

–¿Qué?

–A ver... No es la historia en sí. Pero sentí... tal vez un poco de envidia, sana envidia.

–¿De la nena?

–Sí, porque la obra logró entusiasmarme y me transmitió las ganas que ella puso en hacerla.

–Pero tu obra, tu actuación, también provoca entusiasmo en los demás.

–Sí, es verdad, pero no en mí. Yo no actúo entusiasmada. No creo en lo que hago. Y esta nena sí. Hasta me dieron ganas de terminarla y representarla. Podría hacer teatro, ¿no?

–Te han ofrecido hacer teatro muchas veces.

–Sí, otro tipo de obras, más comerciales. Pero no eran las obras, sino yo, que no me animaba.

–Así es. ¿Y ahora te animás?

–La verdad es que me entusiasma la idea. Algo me transmitió esta «obra no terminada sobre la imposibilidad de vivir sin amor».

–Ah, sobre eso trata...

–Ajá. Es un poco ridícula, pero creo que mejorando algunas cosas, tal vez... Aunque no creo que me den los tiempos para hacer todo... Y ni siquiera conozco a la nena. Ni me acuerdo de su cara.

–Eso no es problema. ¿Tenés forma de contactarla?

–Sí, me dejó su número. Pero ¿no te parece una locura?

–¿Locura por qué, Carla? Es una obra de teatro.

–Escrita por una nena de doce años. ¿Y el tiempo? ¿De dónde lo saco?

–El tiempo es el tiempo. Uno tiene que decidir qué hace con él.

–Si me meto en esto (solo pienso en voz alta), tal vez podría decirle a Facu que me ayude con la producción...

–¿No era que no querías ver a Facu?

–Sí, pero esto es distinto porque... No sé, me dan ganas de que Facu me ayude, lo veo bien... Pero claro, tendría que dejar algo, por lo menos la grabación del CD. Lo tengo que decidir ya, porque la semana que viene firmo el contrato... No sé, lo voy a pensar. Igual estoy hablando en el aire, porque no sé si la nena...

–¿Cómo se llama la nena?

–Liza, creo. Sí, Liza. No sé si ella está interesada en hacerla. Podríamos conseguir una sala chica, buscar un director. Voy a llamar a Facu y le voy a preguntar…

–¿Facu te tiene que decir lo que tenés que hacer?

–No, quiero preguntarle qué le parece. Yo confío en él. Pero sé que me va a decir que sí. Le va a encantar. Y yo tengo muchas ganas de compartir algo con él.

–Hace mucho que no te escuchaba decir que tenías muchas ganas de algo.

–Es cierto. Yo también me siento distinta. Supongo que la obra es solo un disparador, pero me hizo clic, algo se encendió. Y no lo voy a apagar.

OceanofPDF.com