La obra
12 Carla
CARLA llegó a su casa, dejó el bolso sobre el sillón y llamó a la periodista para suspender la entrevista de esa tarde. Le explicó que no se sentía bien y que tenía que cuidarse porque iba a grabar el CD. Se puso unos vaqueros, unas zapatillas y agarró de nuevo el teléfono:
–Hola, Facu, soy yo. Qué suerte que te encuentro. ¿Te gustaría ir al cine conmigo esta tarde?
–Hoy fui al cine con Facu. Hacía años que no iba al cine. La pasé genial.
–¿Años?
–Sí, con esto del DVD... Además, vos sabés, me da un poco de fobia salir... En general me reconocen y tengo que estar firmando autógrafos... Esto ya lo hablamos.
–¿Y qué pasó con tu fobia hoy?
–Bueno, llegamos cuando la peli ya estaba empezada. Un par de chicas me reconocieron, pero no me molestó.
–¿Cómo fue todo con Facu?
–Muy bien. Él estaba muy contento. Y yo también.
–¿Qué pasó con la obra? ¿Te reuniste con Liza?
–Sí, es una chica bárbara. Vino con su mamá. Estuvimos hablando, yo le dije que tenía ganas de ver si se podía hacer la obra en algún lado. Ya hablé con Facu y está entusiasmado con la idea. Dice que podemos conseguir el Teatro de la Estación o El Ágora. Liza estaba exultante. Me pareció un encanto.
–¿O sea que vas a actuar en la obra? ¿Está terminada?
–Terminada, no, pero avanzó bastante. De todas maneras vamos a rescribirla entre los tres: Liza, Facu y yo. Tengo muchas ganas de encarar este proyecto. Por primera vez sería algo mío. Yo sería la productora y la actriz principal. Facu sería mi asistente y también productor.
–¿Y Liza?
–Y Liza es la coautora de la obra. Y la idea original es de ella.
–¿Vas a firmar el contrato con la compañía discográfica?
–Sí, estuve pensando. Eso no me lo puedo perder. Es mucha plata. Además hay compromisos... Ya hay arregladas fechas de presentación del CD, ruedas de prensa, actuaciones en el interior... Pero no quiero dejar de hacer la obra, tengo muchas ganas.
–El clic.
–Sí, el clic. Se encendió.
–¿Y cuántos canales tiene tu televisor?
–¿Eh?
–Digo, cuántas cosas se te prendieron: la novela, el CD, la obra, las promociones...
–Sí, son muchas. Pero no puedo dejarlas.
–Estamos otra vez con que no podés elegir, no podés decir que no.
–En esto no, no puedo. Son oportunidades y no sé si van a volver.
–¿Te hacen bien?
–El proyecto de la obra me hace bien.
–¿Y el resto?
–Y... me permite vivir. Además es lo que hago, lo que sé hacer. Lo de la obra es muy lindo, pero arriesgado. ¿Y si no sale? ¿Y si es un fracaso? ¿Y si la gente no va? ¿Y si yo no sé actuar en teatro?
–Otra vez el miedo a que a la gente no le guste lo que hacés. Como con tu papá; el miedo a no gustarle.
–Sí, pero esto es distinto. Porque a mi papá prefiero no verlo, por ahora. En cambio, la obra la voy a hacer, yo no me niego a hacerla. Simplemente digo que no voy a dejar lo otro. Estaría loca si abandonara todo lo que tengo por un proyecto que no sé adónde me va a llevar.
–Vos dijiste que lo que tenés no te hace feliz.
–Tampoco sé si representando la obra me voy a sentir feliz. Es un proyecto, nada más. Y además, ¿por qué tantas vueltas? No estoy diciendo que no lo vaya a hacer. Yo voy a hacer todo.
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