La obra
6 Carla
CARLA entró en el bar media hora más tarde de lo acordado. Se sacó los anteojos negros y vio a Facundo sentado en una mesa del fondo, haciéndole señas. Había accedido a encontrarse con él sólo porque se le habían acabado las excusas. Cuando fue a darle un beso en la mejilla, el movió la cara y la besó en los labios. Carla lo miró con reproche. Se sentó, llamó al mozo y pidió un cortado con una porción de torta de manzana.
No tenía ganas de estar allí, no quería hablar, no quería escucharlo y ni siquiera quería torta de manzana. Lo miró sin prestar atención a lo que él decía; miró sus manos de dedos largos, su nariz perfecta, sus ojos llorosos, sus labios gruesos, y pensó que él era muy lindo, muy dulce, muy bueno, y que por eso mismo ella no podía estar con él.
–Hoy me encontré con Facu.
–¿Cómo te fue?
–Mal. No tenía ganas de ir.
–Pero fuiste.
–Sí, fui porque me llamó como cinco veces. Ya no sabía qué inventar.
–¿Y qué tal decirle que no querías verlo?
–No, no puedo. Me da lástima.
–Fuiste solo porque te da lástima.
–Sí. También porque no sé decir que no.
–¿Qué creés que pasaría si decís que no?
–No sé, tal vez pienso que debo quedar bien, que no quiero que piensen mal de mí.
–¿Van a pensar mal de vos porque digas que no tenés ganas de algo?
– … Y Es posible que Facu piense que no lo quiero. Y no es que no lo quiera, pero siento que ahora no puedo estar con él.
–¿Y se lo dijiste?
–No, no le dije nada. No me animé.
–No te animás a decirle a Facundo que no querés estar con él, no te animás a ver a tu papá... ¿También creés que tu papá va a «pensar mal» de vos?
–Y sí... Tengo miedo de que se forme una idea equivocada sobre mí.
–¿Equivocada?
–Sí, que piense que soy frívola, que no me conozca realmente.
–Pero Carla, si no lo vas a ver, nunca te va a «conocer realmente».
–Sí, ya sé. Pero es que siento que lo voy a defraudar. Porque la verdad es que no estoy contenta con lo que hago, con lo que soy, con lo que me pasa... Es como que me metí en un torbellino del que no puedo salir.
–¿No podés?
–¡Ay, por Dios, otra vez no! ¿No tenés otra cosa que preguntarme que «¿no podés?»? ¡No, no puedo, no puedo! ¡No es que no quiera! ¡Quiero pero NO PUEDO! ¿Vos «podés» entenderlo? ¡¿O no «querés»?!
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