No hay apocalipsis
2 Los pulmones de la Tierra no están ardiendo
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Los pulmones de la Tierra no están ardiendo
Los pulmones de la Tierra
En agosto de 2019, Leonardo DiCaprio, Madonna y la estrella de fútbol Cristiano Ronaldo compartieron imágenes de la selva tropical amazónica en llamas y con una humareda saliendo de ella. En Instagram, DiCaprio escribió: «Los pulmones de la Tierra están en llamas». Ronaldo tuiteó a sus ochenta y dos millones de seguidores: «La selva amazónica produce más
del 20 por ciento del oxígeno del mundo». [126]
El New York Times explicó: «La Amazonia se conoce a menudo como los “pulmones” de la Tierra, porque sus vastos bosques liberan oxígeno y almacenan dióxido de carbono, un gas que atrapa el calor y que es una de las principales causas del calentamiento global». [127] La Amazonia, que cubre más de 5,5 millones de kilómetros cuadrados de Brasil, Colombia, Perú y otros países sudamericanos, pronto podría «autodestruirse», según informó el Times. Sería «un escenario de pesadilla que podría ver gran parte de la selva tropical más grande del mundo borrada de la faz de la tierra.
Algunos científicos que estudian el ecosistema amazónico dicen que es inminente». [128]
Otro reportero del Times escribió: «Si se pierde suficiente selva tropical
[amazónica] y no se puede restaurar, el área se convertirá en sabana, la cual no almacena tanto carbono, lo que significa una reducción en la “capacidad
pulmonar” del planeta». [129]
Los escritores compararon los incendios de la Amazonia con la detonación de armas nucleares. «La destrucción de la Amazonia es
posiblemente mucho más peligrosa que las armas de destrucción masiva que han provocado una intervención contundente», escribió un periodista de The Atlantic. Si se perdiera otro 20 por ciento de la Amazonia, según un reportero de The Intercept, esto provocaría la emisión de una «bomba
apocalíptica de carbono almacenado». [130]
Los medios de comunicación, las grandes celebridades y los líderes europeos culparon al nuevo presidente de Brasil, Jair Bolsonaro. Los líderes europeos amenazaron con no ratificar un importante acuerdo comercial con Brasil. «Nuestra casa está ardiendo, literalmente», tuiteó el presidente francés Emmanuel Macron, días antes de organizar una reunión con las
siete economías más grandes del mundo, el G7, en Francia. [131]
Más allá de la Amazonia, según informó el Times, «en África central, se están incendiando vastas extensiones de sabana. Las regiones árticas de Siberia están ardiendo a un ritmo histórico». [132]
Un mes después, Greta Thunberg y otros activistas climáticos estudiantiles demandaron a Brasil por no hacer lo suficiente para detener el cambio climático. «La inacción de Brasil ya está comenzando a tener un efecto perjudicial —escribieron los abogados de los estudiantes—.
Actualmente, la Amazonia actúa como un gran sumidero de carbono, que absorbe una cuarta parte del carbono que recogen los bosques de todo el mundo a lo largo del año.»[133]
Como muchas personas de la Generación X, mi preocupación por la destrucción de la selva tropical se remonta a finales de la década de 1980.
En 1987, un grupo ecologista de San Francisco llamado Rainforest Action Network puso en marcha un boicot contra el gigante de comida rápida Burger King, que compraba carne para las hamburguesas producida en una zona de Costa Rica que antes era una selva.
Para producir carne de vacuno, los granjeros en América Latina y otros países despejan los bosques tropicales para criar y que paste el ganado. A través de CNN y otros medios de comunicación, pude ver dramáticas imágenes de incendios y pueblos indígenas que huían de sus hogares ancestrales.
Disgustado por las imágenes de destrucción, el día que cumplí dieciséis años celebré una fiesta en mi jardín para recaudar dinero para Rainforest