No hay apocalipsis

Michael Shellenberger · Capítulo 69 de 98

Páginas del PDF

No hay apocalipsis

Impulsar la utopía

crecimiento de las energías renovables no aumentó. [824] Muchos son pesimistas respecto a que la expansión de las energías renovables pueda continuar, por razones físicas, ambientales y económicas. «El boom de la energía eólica ha terminado», concluyó la revista de noticias alemana Der Spiegel en 2019. [825]

Impulsar la utopía

La idea de que una sociedad próspera podría funcionar con energías renovables fue propuesta por primera vez en 1833 por un hombre llamado John Etzler. Ese año publicó su manifiesto utópico: El paraíso al alcance de todos los hombres, sin trabajo, por los poderes de la naturaleza y la maquinaria.

Con una precisión y pasión similar a la de los actuales entusiastas de la energía renovable, Etzler diseñó un plan para ampliar las plantas de energía solar concentrada, los parques eólicos gigantes y las represas para almacenar la energía cuando no hubiera viento ni sol. «Prometo mostrar los medios para crear un paraíso en menos de diez años, donde todo lo deseable para la vida humana lo pueda tener cada persona en superabundancia»,

escribió. [826]

Etzler anticipó el problema de que la luz del sol y el viento no son fiables. «[Se] objetará ahora, que no siempre hay sol, que las noches y el tiempo nublado o brumoso frenan el resultado.» Afirmó que al almacenar energía para usarla más tarde bombeando agua cuesta arriba o dándole cuerda como en un reloj, «la interrupción del sol […] es, por tanto, inmaterial». [827]

La pasión utópica y la especificidad de la visión de las energías renovables de Etzler son inquietantemente similares al estilo y formas de Lovins y Jacobson. Propuso un parque eólico terrestre con velas de exactamente 61 metros de alto y un kilómetro y medio de largo, por ejemplo. Cuando las velas se colocaban en un ángulo perfectamente recto, explicó, sus operadores generarían un caballo de potencia por cada nueve

metros cuadrados. Así como los defensores actuales afirman que las energías renovables no afectan a la tierra y permiten que los humanos se liberen de las industrias «extractivas», Etzler dijo que sus máquinas eólicas, hidráulicas y solares funcionan «sin consumir ningún material».

Pero el conservacionista Henry David Thoreau estaba horrorizado por la cantidad de paisaje que requeriría la visión de Etzler. «¿No podría realzar los matices de las flores y la melodía de los pájaros? —preguntó Thoreau

con sarcasmo—. ¿No debería ser un dios para ellos?»[828]

Thoreau no tenía por qué preocuparse. El invento supuestamente superior de Etzler impulsado por viento y agua, lo que él llamó el «satélite»

porque usaba el viento para girar alrededor de un eje, demostró ser extremadamente impráctico y fracasó. Poco después, también lo hizo su

comuna utópica. [829]

De vez en cuando, la gente encuentra usos específicos a la energía solar.

En 1911, un inventor utilizó cilindros parabólicos para concentrar la luz solar y hacer funcionar un motor, aunque a un precio prohibitivamente

elevado. [830] En 1912, se construyó una planta en Egipto con el objetivo de usar energía solar para bombear agua para la agricultura, pero el petróleo

resultó ser más barato y de uso más fácil. [831] Antes de 1941, la mitad de los hogares de Miami usaban calentadores de agua solares. Pero se estropeaban con frecuencia, por lo que en la década de 1970 habían sido reemplazados por una fuente de energía más confiable, el gas natural. [832]

Las casas solares se convirtieron en una moda en la década de 1940. El entusiasmo popular por las renovables inspiró al presidente Harry Truman para nombrar una comisión especial, encabezada por el director ejecutivo de CBS, que concluyó que se podrían construir trece millones de hogares solares para 1975. Pero sería tan sólo otra visión utópica no realizada. [833]

Después de la segunda guerra mundial, muchos intelectuales evocaron visiones de un mundo impulsado por energías renovables. La clave para acabar con el distanciamiento humano con respecto a la naturaleza, argumentó el influyente filósofo alemán Martin Heidegger en 1954, era que las sociedades utilizaran energías renovables no fiables. Condenó las

represas hidroeléctricas, que creaban grandes depósitos de agua que permitían la creación de energía cuando los humanos la necesitaban. Por el

contrario, elogió los molinos de viento. [834]

En 1962, el escritor socialista estadounidense Murray Bookchin denunció que las ciudades se extendían por el campo como un «cáncer»

desenfrenado y ensalzó las energías renovables como una oportunidad para convertir tierra y ciudad en una «síntesis del hombre y la naturaleza».

Bookchin reconoció que su propuesta «evoca una imagen de aislamiento cultural y estancamiento social, de un viaje hacia atrás en la historia a las sociedades agrarias de los mundos medieval y antiguo». Aun así, insistió en que su visión no era ni reaccionaria ni religiosa. [835]

El activista antinuclear Barry Commoner también vio en las energías renovables la clave para poner la civilización moderna, o la «tecnosfera», en armonía con la «ecosfera». Commoner inventó el esquema básico del Green New Deal, que fue introducido primero por el Partido Verde Europeo y más tarde por la diputada Alexandria Ocasio-Cortez en 2019. Commoner consideró la transición a una economía de bajo consumo energético basada en energías renovables como clave para «rediseñar masivamente los principales sistemas industriales, agrícolas, energéticos y de transporte».

[836]

La visión de Commoner te resultará familiar: los agricultores deberían volverse orgánicos; deberíamos utilizar biocombustibles y otras bioenergías; nuestros coches deberían ser más pequeños; las viviendas y los edificios deberían ser más eficientes energéticamente, y deberíamos reducir nuestro uso del plástico. [837] Respaldó los subsidios públicos para la energía alternativa y otras tecnologías, junto con adquisiciones al estilo militar, como las que generaron los microchips, para la energía solar. [838]

Los defensores afirmaron que las energías renovables podrían reemplazar a los combustibles fósiles y nucleares. En 1976, Amory Lovins escribió en Foreign Affairs que los obstáculos para una economía renovable

«no son principalmente técnicos, sino sociales y éticos». Al igual que Etzler, Lovins descartó las preocupaciones sobre la confiabilidad.

«Almacenar directamente la luz solar o el viento es fácil si se hace en una escala y en una calidad de la energía adaptadas a la mayoría de las