No hay apocalipsis

Michael Shellenberger · Capítulo 74 de 98

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No hay apocalipsis

10 Todo sobre el verde

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Todo sobre el verde

Negacionismo fósil

En el verano de 2019, un think tank organizó una gala de recaudación de fondos típica de las organizaciones de investigación y defensa con sede en Washington D. C. El tema fue Juego de Tronos, en honor a la popular serie de HBO. La organización, el Competitive Enterprise Institute (CEI), es vista por muchas personas como la organización negacionista del cambio climático más influyente de Washington.

Después de ganar las elecciones, el presidente Donald Trump eligió al director del CEI, Myron Ebell, para supervisar la transición del personal de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos. El presidente Trump había calificado el cambio climático como un engaño en 2015, y al año siguiente le dijo a The Washington Post: «Creo que hay un cambio en la meteorología. No creo mucho en el cambio climático provocado por el

hombre». [917]

En 1998, Ebell ayudó a fundar la «Cooler Heads Coalition» (Coalición Cabezas Frías), financiada por empresas de combustibles fósiles, que describió su misión como la de «disipar los mitos del calentamiento global». Ebell vaticinó la victoria una vez que el público reconociese las

«incertidumbres en la ciencia del clima». [918]

The New York Times obtuvo una copia de la lista de invitados a la cena de Juego de Tronos y así pudo, por primera vez, averiguar quién estaba financiando al CEI.

«Es difícil averiguar quién financia el negacionismo climático porque muchos de los think tanks que continúan cuestionando la ciencia climática establecida son grupos sin fines de lucro que no están obligados a revelar a sus donantes —escribió el Times—. Así que el programa de una gala recientemente organizada por el instituto, que incluía una lista de donantes corporativos, ofreció la oportunidad poco común de echarle un vistazo al dinero que hace posible el trabajo de estos think tanks.»[919]

No fue una sorpresa que muchos de los donantes del instituto fueran empresas dedicadas a la venta de combustibles fósiles. Algunos tenían intereses en eliminar las regulaciones que podrían dañar su negocio. «El grupo de combustibles y petroquímicos, que ejerce presión por los productores de gasolina, actuó para debilitar las normas de consumo de combustible de los automóviles, una de las políticas climáticas históricas de la Administración de Barack Obama», señaló el Times. [920]

Ninguna empresa de combustibles fósiles parece haber tenido mayor impacto en engañar al público y aplastar la legislación climática que ExxonMobil. Los documentos internos de Exxon muestran que la compañía sabía desde la década de 1970 que los combustibles fósiles estaban contribuyendo al calentamiento del planeta. Pero en lugar de advertir al público, Exxon donó decenas de millones a organizaciones escépticas del clima para confundir al público al enfatizar la incertidumbre científica. [921]

«No estamos en este lío porque encendamos la calefacción en nuestros hogares o llevemos a nuestros hijos a la escuela —explicó un líder de la campaña #ExxonKnew—, que es lo que las empresas de combustibles fósiles quieren que pensemos. Somos víctimas de un pequeño grupo de empresas gigantescas que ignoraron de manera imprudente y deliberada las implicaciones de su propia ciencia y trabajaron para engañar al público

descaradamente.»[922]

Pero si la financiación de los intereses de las empresas de combustibles fósiles está corrompiendo la política y matando al planeta, ¿por qué los activistas climáticos reciben tanto dinero de ella?