No hay apocalipsis
Aumentar la resiliencia
«Alrededor del año 2030, en diez años, 250 días y diez horas, estaremos en una posición en la que desencadenaremos una irreversible reacción en cadena más allá del control humano que probablemente conducirá al fin de nuestra civilización tal como la conocemos —dijo la activista climática estudiantil Greta Thunberg en 2019—. No quiero que tengas esperanza.
Quiero que entres en pánico.»[32]
Aumentar la resiliencia
A principios de 2019, la recién elegida congresista de veintinueve años, Alexandria Ocasio-Cortez, concedió una entrevista a un corresponsal de The Atlantic. AOC, como se la conoce, defendió un Green New Deal, uno que abordaría la pobreza y la desigualdad social, además del cambio climático. AOC refutó las críticas que afirmaban que sería demasiado caro.
«El mundo se va a acabar en doce años si no abordamos el cambio climático —dijo—, y lo único que les importa es cómo lo vamos a pagar.»[33]
Al día siguiente, un reportero del sitio web de noticias Axios llamó a varios científicos climáticos para conocer su reacción ante la afirmación de AOC sobre que el mundo se iba a terminar en doce años. «Todos los marcos de tiempo limitado son pamplinas —dijo Gavin Schmidt, un científico del clima de la NASA—. No ocurre nada especial cuando el “presupuesto de carbono” se agota o sobrepasamos cualquier objetivo de temperatura que se haya fijado, mientras el coste de las emisiones aumenta
constantemente.»[34]
Andrea Dutton, investigadora paleoclimática de la Universidad de Wisconsin-Madison, dijo: «Por alguna razón, los medios se aferraron a los doce años (2030), probablemente porque pensaron que ayudaba a transmitir el mensaje de lo rápido que nos estamos acercando al límite y, por tanto, con qué urgencia necesitamos pasar a la acción. Desafortunadamente, eso ha llevado a una mala interpretación de lo que dice el informe». [35]
Lo que el IPCC había establecido realmente en su informe y comunicado de prensa de 2018 fue que para tener una gran posibilidad de limitar el calentamiento a un aumento de 1,5 grados Celsius con respecto a las temperaturas preindustriales, las emisiones de carbono debían disminuir un 45 por ciento para 2030. El IPCC no dijo que el mundo se acabaría, ni que la civilización colapsaría si las temperaturas se elevan por encima de 1,5 grados Celsius. [36]
Los científicos tuvieron una reacción negativa parecida a las afirmaciones extremas hechas por Extinction Rebellion. El científico atmosférico de la Universidad de Stanford, Ken Caldeira, uno de los primeros en alertar sobre la acidificación de los océanos, enfatizó que «A pesar de que muchas especies están en peligro de extinción, el cambio climático no amenaza la extinción humana». [37] Y el climatólogo del MIT, Kerry Emanuel, me confesó: «No tengo mucha paciencia con los pregoneros del apocalipsis. No creo que sea útil describirlo como tal». [38]
Un portavoz de AOC le dijo a Axios: «Podemos discutir sobre la fraseología, ya sea existencial o cataclísmica —y agregó—, pero estamos viendo muchos problemas [relacionados con el cambio climático] que ya están afectando a vidas». [39]
Pero si ése fuera el caso, el impacto se ve eclipsado por la disminución del 92 por ciento de muertos por década debido a desastres naturales desde su pico en la década de 1920. En esa década, 5,4 millones de personas murieron a causa de desastres naturales. En la de 2010, sólo 0,4 millones lo hicieron. [40] Además, esa disminución ocurrió durante un período en el que la población mundial casi se cuadruplicó.
De hecho, tanto las sociedades ricas como las pobres se han vuelto mucho menos vulnerables a los fenómenos meteorológicos extremos durante las últimas décadas. En 2019, el periódico Global Environmental Change publicó un importante estudio que reveló que las tasas de mortalidad y los daños económicos disminuyeron entre un 80 por ciento y un 90 por ciento durante las últimas cuatro décadas, desde la década de 1980 hasta la actualidad. [41]
Mientras que el nivel del mar aumentó 0,19 metros entre 1901 y 2010,
[42] el IPCC estima que subirá hasta 0,66 metros para 2100, en un escenario
intermedio, y 0,83 metros en un escenario máximo. E incluso si estas predicciones demostrasen ser subestimaciones significativas, el ritmo lento del aumento del nivel del mar probablemente dará a las sociedades un amplio período de tiempo para su adaptación.
Tenemos buenos ejemplos de una adaptación exitosa al aumento del nivel del mar. Los Países Bajos, por ejemplo, se convirtieron en una nación rica a pesar de tener un tercio de su masa de tierra por debajo del nivel del mar, algunas áreas incluso a siete metros por debajo del nivel del mar como
resultado del hundimiento gradual del suelo. [43]
Y hoy nuestra capacidad para modificar entornos es mayor que nunca.
Los expertos neerlandeses ya están trabajando con el gobierno de Bangladesh para prepararse frente al aumento del nivel del mar. [44]
¿Y qué pasa con los incendios? El Dr. Jon Keeley, un científico del Servicio Geológico de Estados Unidos en California, que ha investigado el tema durante cuarenta años, me dijo: «Hemos examinado la historia del clima y los incendios en todo el estado, y en gran parte del estado, particularmente en la mitad occidental, no vemos ninguna relación entre los
climas pasados y la cantidad de área quemada en un año determinado». [45]
En 2017, Keeley y un equipo de científicos estudiaron modelos de treinta y siete regiones diferentes en todo Estados Unidos y descubrieron que «los humanos no sólo pueden influir en el orden de los incendios, sino que su presencia puede anular o desvanecer los efectos del clima». El equipo de Keeley descubrió que los únicos factores estadísticamente significativos para la frecuencia y la gravedad de los incendios anuales eran
la población y la proximidad al desarrollo. [46]
En cuanto a la Amazonia, The New York Times informó, correctamente, de que «[los incendios de 2019] no fueron causados por el cambio
climático». [47]
A principios de 2020, los científicos cuestionaron la idea de que el aumento de los niveles de dióxido de carbono en el océano estuviera haciendo que las especies de peces de arrecife de coral fueran desdeñadas por los depredadores. Los siete científicos que publicaron el estudio en la revista Nature habían planteado, tres años antes, dudas acerca de la bióloga marina que hizo tales afirmaciones en la revista Science en 2016. Después