Roy Grace 3 - Casi muerto
Capítulo 84
–No llevaría un vendaje si la tuviera bien -le espetó Bishop. Todavía mirando la habitación, dijo, aterrorizado de repente-: ¿Mi portátil?
–Me temo que se lo vamos a incautar, señor.
Nick Nicholl cogió las llaves del coche de Bishop.
–¿Tiene un vehículo en el aparcamiento, señor Bishop?
–Sí. Sí. Podría conducirlo… Podrían venir conmigo.
–Me temo que también se lo vamos a incautar, para realizar pruebas forenses -dijo Branson.
–Esto es increíble -dijo Bishop-. ¡Esto es increíble, joder!
Pero ninguno de los dos policías mostró compasión. Mostraban una conducta completamente distinta a cuando le dieron la mala noticia el viernes pasado por la mañana.
–Necesito hacer una llamada rápida a los amigos con los que iba a cenar, para decirles que no voy a ir.
–Alguien se encargará de llamarlos por usted, desde el centro de detención.
–Sí, pero van a cocinar para mí. – Señaló el teléfono del hotel-. Por favor… Déjenme llamarlos. Serán sólo treinta segundos.
–Lo siento, señor -dijo Branson, repitiéndose como un autómata-.
Alguien los llamará por usted, desde el centro de detención.
De repente, Brian Bishop se asustó.
Capítulo 84
Bishop estaba sentado junto al inspector Nicholl en el asiento de atrás del Vectra gris de la policía camuflado. Pasaban unos minutos de las ocho de la tarde y más allá de las ventanillas aún no había oscurecido.
La ciudad que se deslizaba a su lado, reproduciéndose como una película muda proyectada en los cristales del coche, parecía distinta a la que conocía -y había conocido toda su vida-. Era como si viera las calles, casas, tiendas, árboles, parques, por primera vez. Ninguno de los dos policías hablaba. De vez en cuando, rompía el silencio el crujido de las interferencias y el estallido embrollado de la voz de un controlador en la radio bidireccional. Se sentía como un extraño aquí dentro, mirando un universo paralelo al que no pertenecía.