Superar un amor
Cap�tulo 9
Capítulo 9
Desperté con una presión en el pecho que me ahogaba. Me salió un suspiro muy fuerte, jamás había tenido uno así.
—Coge aire y suéltalo —murmuró Mateo, que seguía en la cama a mi lado.
—Mateo, ¿qué quieres de mí? Y ahora te lo pregunto más en serio que nunca —me sequé las lágrimas que iban cayendo por mi cara.
—Como te dije, llegué hasta ti por un objetivo, luego comencé a sentir y ahora, reconozco que te amo con todo mi corazón, pero hay algo que me impediría ser feliz junto a ti.
—Ese algo tiene nombre y apellidos además de ser mi padre.
—Saber que llevas su sangre me produce mucho dolor.
—Me quiero ir con Daniela.
—Ella es parte de esto.
—¿Qué cojones me estás diciendo?
—Es por eso por lo que últimamente estaba más unida a ti. Como sabía que os llevabais bien y ella, es amiga de un íntimo amigo mío que está al tanto de todo, me ayudó a ir llegando a ti.
—¿¿¿Daniela???
—Sí.
—¡Hija de puta! —grité con rabia.
—Lo de este viaje también fue idea mía —su tono parecía triste.
—Me piro de aquí, definitivamente, me piro.
—No puedes venderme, Alejandra —su tono era bajo, pero claro.
—No te acerques más a mí —dije levantándome y marchando hacia mi cabaña para recoger mis cosas.
—Ten cuidado con tu padre, solo se quiere a él mismo.
Daniela estaba en la terraza desayunando con el capitán del yate. La miré con asco y me fui adentro para recoger mis cosas.
Mientras iba en el ferry conseguí un vuelo, gracias a una de las aerolíneas patrocinadoras, salía en breve, me daba tiempo de coger un taxi en cuanto me bajara del ferry y llegar al aeropuerto de Cancún.
Lloré a más no poder, durante todos los trayectos, y me hacía mil preguntas, aunque sabía que no iba a obtener respuestas.
Todos me habían defraudado, pero lo que más me dolía era saber que mi padre, además, nos había hecho creer en una vida que nada tenía que ver con la realidad que ocultaba.
Pero, ¿qué necesidad tenía cuando ganaba una millonada en la televisión?
¿Por qué hablaba así de mi madre? Me hervía la sangre al recordar aquellas crueles palabras y solo tenía una cosa en mente; sacar a mi hermana de esa casa.
No dejaba de pensar que mi madre no sabía nada, o sí, y lo callaba porque ella era la sombra de mi padre, pues todo lo que este decía iba a misa y siempre la vi un tanto sumisa en ese aspecto.
Me iba a volver loca…
Lo peor de todo es que si algo estallaba y salía a la luz, no solo se iba a cargar sus vidas, sino que, hasta la mía, que, sin tener culpa de nada, iba a salir salpicada y acabaría con mi carrera publicitaria. Me atacarían cruelmente en los posts y las firmas me darían la espalda. Obvio que todo eso tendría unas consecuencias nefastas y devastadoras.
Sentía que estaba en un callejón sin salida y se me pasaban muchísimas cosas por la cabeza, pero si algo que tenía claro, es que debía tomar otro rumbo para curarme en salud, sobre todo, para apartar a mi hermana de todo eso.
Tenía la sensación de que esto tenía un calibre mucho mayor del que me había contado Mateo, y que iba a estallar como dinamita el día menos pensado, que sería más pronto que tarde.
Llegué a mi casa agotada psicológicamente, pero con ganas de saber más.
Me metí en el buscador para encontrar información del suceso del hermano y, tal como aparecía en la prensa, siempre se dijo que fue por un ajuste de cuentas, que su familia negaba categóricamente.
Ahora recordaba que mi padre en aquella comida no se sintió muy cómodo con Mateo, aunque disimuló, pero había ciertos gestos y formas en su rostro que yo noté de lo más forzados, pero pensé que intentaba caer bien al personaje.
Obvio que mi padre era conocedor de lo del hermano y, si encima, fueron sus hombres pues, aunque no supiera que Mateo estaba al tanto de todo, él debía tener la incomodidad de saber que asesinaron a su hermano por error y, para más inri, fueron las personas que trabajaban para él.
No podía creerme que todo eso hubiese sucedido mientras yo vivía ajena, como en una película que no tenía nada que ver con la realidad.
El hecho de que Mateo se acercara a mí, para entrar en mi casa de la mejor manera para llegar al fin del asunto, me ponía los vellos de punta, y ahora decía que se había enamorado…
Miré mi cuenta bancaria siendo consciente de que me daba para vivir muchos años sin trabajar, había cobrado verdaderos pastizales y no solo me compré el apartamento, sino que conseguí engrosar mi cuenta, fácil y rápidamente.
Lo decidí sin dudarlo, sabía que ahora mismo era lo más acertado para evitar cualquier linchamiento futuro.
“Queridos amigos, queridas firmas y queridos seguidores…
Es muy complicado para mí escribir este post, dado que será el último de mi trayectoria como personaje público. Mis perfiles se desactivarán en veinticuatro horas.
A veces necesitamos echar el freno y cambiar el rumbo de nuestras vidas para ser felices y, después de mucho meditar, he decidido retirarme de forma indefinida.
Me gustaría poder ser más explícita, pero, es difícil cuando lo único que deseas es apartarte de toda vida pública y vivir una vida más normal, más cotidiana, sin depender de mostrar siempre una imagen impecable, incluso cuando estamos rotos de dolor.
No es un “hasta luego”, es un “hasta siempre”, pero dejando claro algo, y es que, siempre os llevaré en mi corazón”
Lo escribí con los ojos empañados en lágrimas, era mi vida, había luchado mucho por ello, pero sabía las consecuencias que traería si estallaba la bomba y eso, no lo podría soportar, que llenaran mis perfiles de comentarios injustos y que todos me fueran dando de lado.
Ni tres minutos habían pasado cuando sonaba mi teléfono y era mi padre, era evidente que lo había leído y quería saber qué estaba pasando.
No se lo cogí. Silencié el móvil y cerré los ojos para intentar quedarme dormida.
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