Todo lo que nunca fuimos
3. Leah
LEAH
«Here comes the sun, here comes the sun»; la melodía de esa canción se repetía en mi cabeza, pero no había rastro de ese sol en los trazos negros que plasmaba sobre el papel. Solo oscuridad y líneas rectas y duras. Noté cómo el corazón empezaba a latirme más rápido, más sofocado, más caótico. Taquicardia. Arrugué la hoja, la tiré y me tumbé en la cama llevándome una mano al pecho e intentando respirar…, respirar…
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