Umbilical
Capítulo 16
La piel del vientre amado es un cristal que tiembla entre mis dedos y los tuyos. Dejo un mensaje efímero antes de que imagines la escritura.
—Lee. Dime.
Acercas una mano, cercano e improbable como un forastero. Qué extraño este saludo.
Encantado, hijo mío, de empezar a la vez a ser lo que seremos.