Umbilical
Capítulo 82
—¡Aé!
Desde la capital de su cuna prestada, el titán de mi hijo levanta la cabeza.
Me parece escuchar un ruidito de poleas, apenas sostenidas por la curiosidad. Boca abajo, temblando de esfuerzo y equilibrio, otea el horizonte de su cuarto, que es más grande que el mundo.