Umbilical
Capítulo 5
La extraña potestad de elegir nombre se parece, quizás, a inaugurar idiomas por su primer vocablo. Igual de fértil y de artificial. ¿Mario? ¿Julio? ¿Marcelo? Así te articulamos.
Tú mereces llamarte como te dé la gana, cuando moje tu boca el lenguaje silábico. Pero tu madre y yo te impondremos un nombre: es una libertad y un acto de violencia.
Al principio serás quien te digamos, y sabrás refutarnos en cada balbuceo.