Un último asesinato
Agradecimientos
Los admiradores de John Rain opinan que éste mejora con el tiempo, pero yo, como es natural, prefiero pensar que es inmejorable. Esto se debe en gran medida a los consejos y al apoyo que sigo recibiendo de parte de numerosas personas. Deseo dar las gracias a:
Mis agentes, Nat Sobel y Judith Weber, de Sobel Weber Associates, y mi editor, David Highfill, de Putnam, por ayudarme a hallar las notas auténticas y eliminar las falsas.
Michael Barson (profesor de Yubiwaza), Dan Harvey y Megan Millenky, de Putnam, por su extraordinaria labor a la hora de publicitar a John Rain.
Dexter Domingo, por proporcionarme numerosas visitas guiadas de Manila; Yannette Edwards, por proponer que Rain visitara Filipinas, lo cual constituyó el arranque de este libro; y Doug y Susan Patteson, por hacer que Rain se familiarizara con Manila y otros lugares del sudeste asiático, por utilizar su amplia experiencia en la región para ayudarme a perfilar con mayor precisión no sólo los locales, sino toda la historia, y por sus percepciones sobre todo lo referente a Rain.
Jim Dunn, que llegó a conocer y amar Bangkok cuando servía en la guerra de Vietnam, por compartir su perspectiva histórica sobre la ciudad y refrescar la memoria de Rain sobre ésta; David Gibbons, por compartir sus amplios conocimientos de Tailandia y ser el mejor guía de Bangkok y Phuket con el que podía soñar un autor; el novelista Christopher G. Moore, por compartir sus percepciones sobre la vida en Bangkok y la cultura tailandesa; el novelista Marcus Wynne, por compartir sus experiencias sobre Bangkok, las navajas y la comunidad de operativos especiales; y Bangkokbob, porque, venga de quien venga, www.bangkokbob.net es un maravilloso recurso.
Massad Ayoob, del Lethal Force Institute, por compartir sus impresionantes conocimientos y experiencia con respecto a armas de fuego y tácticas de combate, y por sus útiles comentarios acerca del manuscrito.
Tony Blauer, por compartir de nuevo con Rain y conmigo sus profundos conocimientos en materia de psicología, fisiología y tácticas de violencia.
El temible Carl, que gracias a Dios sigue ahí, por enseñarme tantas cosas, por haberme inspirado el personaje de Dox y por compartir sus opiniones sobre los programas de «capturar y dejar en libertad».
De nuevo y siempre, sensei Koichiro Fukasawa, de Wasabi Communications, una singular ventana sobre Japón y todo lo japonés, por tantos años de percepción, sentido del humor y amistad, y por sus útiles comentarios sobre el manuscrito.
Matt Furey, por proporcionarnos los ejercicios de combate basados en el peso del cuerpo que utiliza John Rain en este libro para mantenerse en forma (su autor también los utiliza).
Lori Kupfer, por nuestra larga amistad, por sus conocimientos sobre cómo visten y piensan las mujeres sofisticadas y sexis como Delilah, y por sus útiles comentarios sobre el manuscrito.
Janelie McCuen, la señorita Fuerza Creativa, por inculcar en Rain unos amplios conocimientos sobre teleobjetivos.
Matt Powers, por lograr que Rain demuestre que es un entendido en vinos, por librar una noble batalla contra expresiones tan superfluas como incorrectas, y por sus útiles comentarios sobre el manuscrito.
Evan Rosen, doctor en medicina y en filosofía, y Peter Zimetbaum, doctor en medicina, por proporcionarme de nuevo (a regañadientes) unos consejos de expertos sobre algunas de las técnicas mortales que aparecen en este libro, y por sus útiles comentarios sobre el manuscrito. De hecho, creo que ya no me ofrecen esos consejos tan a regañadientes, sino que les divierte hacerlo.
Ernie Tibaldi, agente veterano del FBI desde hace treinta y un años, por seguir compartiendo generosamente sus conocimientos enciclopédicos sobre las fuerzas del orden y temas relacionados con la seguridad personal, y por sus útiles comentarios sobre el manuscrito.
William Scott Wilson, por The Lone Samurai: The Life of Miyamoto Musashi, un libro que representa buena parte de la filosofía de John Rain.
El maravilloso y ecléctico grupo de filósofos, tipos geniales (en su mayoría jubilados) y pirados que visitan la página www.nononsenseselfdefense.com de Marc MacYoung y Diana Gordon. Es difícil expresar todo lo que he aprendido de vosotros, aparte de la compañía que me habéis brindado durante las largas noches previas a la fecha de entrega del manuscrito. Quiero dar las gracias expresamente a Dave Bean, por compartir sus conocimientos sobre armas de fuego y conducirme a unas fuentes que me ayudaron a perfilar varios aspectos del trasfondo de este libro; Jack Spook Finch, el señor Lawsey en persona, veterano de la Ofensiva de Pascua de la guerra de Vietnam, la Operación Causa Justa, la Operación Tormenta del Desierto, que obtuvo la Estrella de Plata, por compartir sus experiencias sobre «el coste de esto», por convertir a Rain en un entendido en armas de fuego Kimber, y por sus útiles comentarios sobre el manuscrito; Frank Pancho Garza, ex marine, por demostrar con su ejemplo lo que significa ser uno de los tipos más duros pero con un corazón más suave que el pelo de un castor; Dianna Gordon, doña Velocirraptor, por «defender a mis lectores» al ayudarme a perfeccionar desde la puntuación hasta los personajes, pasando por el trasfondo de esta historia, y por enseñar a Dox a comportarse como un caballero con Delilah; Montie Guthrie, por compartir sus conocimientos y experiencia sobre armas de fuego y tácticas de combate, por enseñar a Rain que «esto no puede salir bien», y, con respecto al malo, «ahora no te toca, ni ahora ni nunca», y por sus útiles comentarios sobre el manuscrito; Drew Anderson, Wim Chimpy Demeere, Ed Fanning, Michael Mama Duck Johnson y David Organ, por compartir sus opiniones sobre la invisibilidad en una multitud; Marc Animal MacYoung, el Tiresias de la civilización y la calle, por permitirme aumentar mis conocimientos sobre tácticas urbanas de supervivencia, por mostrarme cómo reacciona la multitud ante la violencia, cómo se comportan los agentes, cómo los klingons descifran mensajes y los depredadores se ocultan, y por sus útiles comentarios sobre el manuscrito; Slugg, por compartir sus percepciones sobre qué induce a los hombres a cometer atrocidades con nobles propósitos y cómo tienen que pechar con ello durante el resto de su vida, sobre cómo se llevan a cabo y se soportan unos interrogatorios duros, así como por demostrar con su presencia que un hombre grande puede desaparecer, y por sus útiles comentarios sobre el manuscrito; Tristan Sutrisno, ex veterano de Vietnam en las Fuerzas Especiales y guardián del temible Nessie, por compartir su experiencia sobre combatir y matar y vivir con ello el resto de su vida. Deseo expresar mi profunda gratitud a Terry Trahan, un hombre que ha visto la oscuridad y ahora vive en la luz, por compartir las experiencias que inspiraron esta historia, por actualizar mis conocimientos sobre navajas y temas relacionados con éstas, y por sus útiles comentarios sobre el manuscrito.
A mis amigos del café Borrone en Menlo Park, California, por servir el mejor desayuno —especialmente el café— que pueda desear cualquier escritor.
A Naomi Andrews y Dan Levin, Eve Bridberg, Vivian Brown, Alan Eisler, Judy Eisler, Shari Gersten y David Rosenblatt, Tom Hayes, el novelista Joe Konrath, Owen y Sandy Rennert, Ted Schlein, Hank Schiffman y Caryn Wiseman, por sus útiles comentarios sobre el manuscrito y sus numerosas y valiosas sugerencias y percepciones.
Ante todo, a mi esposa, Laura, por más de lo que puedo expresar. La labor de documentación sobre las «escenas de amor» fue increíble.