Aprender a estudiar

Ana Villacorta · Capítulo 47 de 55

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Aprender a estudiar

Examen de resolución de problemas

Estos son propios de las asignaturas del que llamábamos el grupo 2: matemáticas, física, química, tecnología, economía, idioma (inglés o francés) y análisis morfosintáctico de lengua.

1. Toma los glosarios de fórmulas o frases que llevas hechos del trabajo diario e identifica los tipos de problemas o frases que entrarán en el examen. ¡Recuerda que no son muchos!

2. Vuelve a hacer todos los problemas que tienes corregidos tapando el procedimiento y la solución, y comprobando al terminar. (De ahí la clave de tenerlos bien corregidos).

3. Coge las rutinas que habías elaborado y procura memorizarlas mientras resuelves los problemas o frases: haz siempre lo mismo con el mismo orden. Por ejemplo, con una frase de lengua: a) buscar sujeto, b) buscar predicado, c) identificar sintagmas nominales, d) complemento directo… Con un problema de química: a) hallar la molaridad…

4. Memoriza la rutina que has de seguir para resolverlos. Piensa que para memorizar este tipo de rutinas lo importante es la REPETICIÓN: hacer una y otra vez los problemas o frases. Piensa que los exámenes están hechos con problemas similares cambiando solo datos o palabras.

5. Apunta en un folio los errores que cometes al ir resolviendo los problemas o frases y memorízalos con la forma correcta. Te ayudará a no cometerlos más.

6. ¡Apréndete la teoría o el vocabulario! Piensa que suelen ser pocos conceptos o unas pocas palabras y que pueden sumar medio punto que te ahorraría un suspenso.

7. Con el idioma sigue los mismos pasos. Aunque los ejercicios sean de completar una frase con una sola palabra, para preparar el examen, te recomiendo que los hagas una y otra vez copiando la frase entera. ¡Sin darte cuenta y sin apenas esfuerzo aprenderás mucho!

«Durante mucho tiempo pensé que no era buena estudiante porque lo dejaba todo para el final. Pero esa era mi forma de estudiar: lo ponía todo ordenado en el papel, solía hacerme miniapuntes escribiendo en una cuartilla, coloreando y añadiendo información. Como tengo mucha memoria fotográfica, debía tenerlo todo claro para luego buscar en mi cabeza las respuestas durante el examen.

Dos días antes del examen llamaba a una amiga, que era muy empollona, me agobiaba y me daba el atracón.»

Paloma, 34 años,

farmacéutica de Greencross en Liverpool.

Cómo hacer exámenes

Recuerdo que cuando empecé a aprender a hacer exámenes leí un libro que decía que el día antes del examen procurase relajarme, salir, ir al cine… A mí eso me parecía una locura: ¿cómo iba a irme al cine? ¡¡Con todo lo que me quedaba por estudiar!! Tenía la esperanza de que algún día, cuando me convirtiese en una «buena estudiante», lo lograría. A lo largo de mis años de estudiante jamás conseguí llevar suficientemente bien un examen como para irme al cine la tarde antes.

Si el día antes tienes que darte un atracón, no te preocupes, nos ha pasado a todos. (¡Y nos sigue pasando!). Con el tiempo lo que aprendemos es a dosificar ese atracón para que no sea demasiado exagerado. Ve poco a poco encontrando tu forma de dosificar los días de estudio para que no llegues al último y te quede la mayoría del temario por mirar.

A partir de aquí podemos hacer una serie de recomendaciones que pueden ayudarte. Como ves, para esto hay recomendaciones de todos los colores. Como todo, el hacer exámenes tiene su técnica y sus rutinas, así que no tienes más que encontrar las tuyas. Como es algo tan personal, se recomienda ir midiendo y probando aquello que más pueda ayudarte. Sobre las recomendaciones que iremos viendo y, junto con nuestra situación, pediremos todos los tiempos muertos que necesitemos para ir ajustando y encontrando nuestro estilo propio a la hora de hacer exámenes.

Recomendaciones generales