Aprender a estudiar

Ana Villacorta · Capítulo 52 de 55

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Aprender a estudiar

Cómo hacer exámenes tipo test

Antes:

Presta especial atención a las instrucciones finales del profesor: tiempo del que dispones, cómo marcar la respuesta correcta, valor de cada pregunta y, sobre todo, si los errores restan puntuación (porque eso supone poder, o no, dejar preguntas sin contestar).

Respuestas:

Realiza una primera pasada y responde solo a aquellas preguntas que te sepas fácilmente. Aunque hayas identificado la respuesta correcta, no dejes de leer las demás; puede haber dos preguntas que parezcan correctas a simple vista y se diferencien por un pequeño matiz.

Realiza una segunda pasada y contesta a aquellas que tienes que dedicar más tiempo. No insistas en aquellas que se te resisten y déjalas para el final, porque puedes perder un tiempo muy valioso.

Haz una última pasada en la que te dediques de lleno a las preguntas más difíciles. Ten en cuenta que si no hay penalización por las preguntas falladas, debes contestar a todas y arriesgar en la respuesta porque puede que la suerte esté de tu lado. Pero si los errores restan puntuación, lo recomendable es que no arriesgues demasiado y las dejes en blanco.

Repaso:

Asegúrate de que has respondido a todas las preguntas y no te has saltado ninguna.

Asegúrate de que has marcado suficientemente claro las respuestas y de que no dejas dudas sobre alguna de ellas (alguna señal en lápiz, si has rectificado que se vea claramente la que eliges…).

¡Comprueba que has puesto tu nombre!

Cómo hacer exámenes de resolución de problemas, idiomas y frases Antes:

Presta atención a las instrucciones del profe: tiempo del que dispones, cómo puntúa cada pregunta, si da alguna pista de algún problema o frase.

Lee cada problema o frase e identifica lo que te resulta más fácil y lo más difícil.

Pregunta las dudas que puedas tener sobre alguno de los problemas o frases. ¡Pregunta, de verdad!

A los profesores normalmente les gusta aclarar lo que puede resultar más difícil del examen y soltar alguna pista.

Resolución:

Empieza siempre por el problema, ejercicio o frase más fácil. Ve despacito aplicando la rutina que has trabajado en casa.

Ten siempre presente tu lista de errores más frecuentes para no ir cometiéndolos según vas resolviendo.

Sigue por aquellos que te presentan más dudas. Identifica el tipo de problema o frase del que se trata y la rutina que sabías resolver. Los exámenes de este tipo suelen tener problemas similares a los que habéis trabajado en clase variando algún dato o palabra. Prueba a identificar la diferencia y desde ahí puedes ir resolviéndolo.

Responde a las preguntas de teoría o, en caso de examen de idioma, responde a las preguntas de vocabulario. Estas preguntas no suelen valer más de 1 o 2 puntos, pero pueden resultar muy valiosos si se complican las demás.

Por último, dedícate a los problemas, ejercicios o frases que consideras más difíciles y ve probando con las diversas rutinas que sabes hasta que averigües algo que pueda servirte.

Procura ser limpio y claro en tus respuestas. En el caso de problemas numéricos, los profesores agradecen mucho que les vayas explicando la rutina que vas siguiendo (pero ¡si estás empezando a hacer exámenes de este tipo, no te preocupes por esto! Cuando adquieras más soltura podrás ir redactando a la vez que resuelves).

Repaso:

Asegúrate de no haber cometido tus errores más comunes, aquellos que memorizaste.

Asegúrate de que el resultado se vea claramente. Se recomienda que lo enmarques o lo resaltes de alguna forma.

¡Comprueba que no te has olvidado de poner el nombre!

Trabajos y exposiciones

Cada vez más los profesores tienden a utilizar los trabajos y las presentaciones o las exposiciones de estos como elemento para evaluarte. Sobre un mismo tema puede haber millones de formas de contarlo, de expresarlo en un trabajo escrito o en una exposición oral. Vamos a ver, por tanto, de forma general cómo prepararlo. No olvides añadir tu toque personal, aquello que crees que te define y que convierte el trabajo en TU trabajo, del que puedas sentirte orgulloso.

Decíamos que los trabajos pueden ser escritos o bien una charla o exposición oral. Para ambos hay que preparar dos elementos:

El contenido.

La presentación.