Aprender a estudiar
Durante el examen
Si llevas la materia bien preparada, para hacer un buen examen necesitas las tres ces: concentración, claridad y confianza. (A veces hay que añadir una cuarta ce, «coña»).
Concentración: puede que en los exámenes de matemáticas seas como la Agrupación Deportiva Alcorcón frente al Real Madrid, necesitas más intensidad y más concentración de lo que has necesitado nunca porque un pequeño despiste puede costarte «el partido». Durante el examen, la concentración debe ser la misma que has ido entrenando y trabajando a lo largo del trimestre, pero has de añadirle un poco más de intensidad. En los exámenes la tensión y los nervios pueden jugar en tu contra y estar concentrado al máximo aumenta mucho tus posibilidades. Recuerda las manías de los jugadores, que los mantienen con el nivel de concentración que necesitan durante el partido, cómo respiran hondo antes de un lanzamiento de falta, de un tiro libre o cómo botan la pelota antes de un saque. Busca esos rituales de concentración que incluso durante un examen de matemáticas te ayuden a focalizar toda tu atención y tu energía en las preguntas o problemas que tienes delante.
Claridad: tener la mente clara es básico para que los conceptos no se aglutinen en tu cabeza. Para mantener la mente despejada durante el examen es importante que la noche antes hayas desconectado un ratito y hayas descansado bien. Para mantener la claridad cuando te veas espeso o agobiado, recurre siempre a los esquemas, diagramas o glosarios que has memorizado. Cuando pierdas esa claridad y empieces a agobiarte, párate un momento, respira hondo, relájate y procura reproducirlos en tu mente o escríbelos en una esquina del papel.
Confianza: los nervios y la tensión durante el examen son normales y naturales. Piensa que hasta el más estudioso de los estudiosos de cualquier edad se pone muy nervioso antes y durante el examen.
La ansiedad o la tensión son buenas porque hacen que tu organismo segregue adrenalina y mantenga los niveles de alerta, de atención y de concentración.
El problema de la ansiedad está en no tener un control sobre ella y darle rienda suelta con miedos y pensamientos negativos («Voy a suspender», «No voy a saber hacerlo»…). La confianza es clave para mantenerlos a raya.
«En el instituto nunca suspendí un examen. Los hacía muy bien, me concentraba con facilidad y escribía lo que me había estudiado. En la universidad perdí la confianza en mí mismo y todo cambió…, se me daba muy mal hacer los exámenes.»
Josep Oriol, 25 años,
ciencias biomédicas, Centro de Investigación Vall d’Hebrón.
A veces uno llega al examen cargado de confianza y después de leer las preguntas esta se esfuma en un momento. Si después de echar un vistazo ves que el examen es muy difícil y empiezan a llegar esos pensamientos negativos…, ¡no les hagas caso! Cuando empieces a perder la confianza respira hondo y relájate. Has estudiado, lo has hecho bien, ¿qué es lo peor que puede pasar? ¿Suspender?
El miedo a suspender es igual que el miedo a perder. En el deporte siempre hay un favorito, y el que no lo es puede elegir dos cosas: o jugar con miedo porque sabe que va a hacer el ridículo o luchar cada minuto del partido, dándolo todo y creyendo siempre que, con el trabajo bien hecho, se puede dar la sorpresa de la jornada o del torneo. Así que, ¿por qué no intentarlo sin miedo? Los demás son capaces de aprobar, ¿por qué tú no?
Cuando creas que el examen es demasiado difícil, ve despacito, poco a poco, sacando de tu memoria, de tus ideas previas, de tus esquemas o diagramas, de los repasos con tu abuela, de lo que has leído antes de entrar, de tu lista de errores más frecuentes y ve construyendo cada pregunta sin miedo.
Confía en el trabajo que has hecho.
«Tenemos que demostrar lo que podemos hacer y que merecemos ganar el título. Tenemos que ser valientes y salir a jugar… Perdonaré que no acierten, pero no que no se esfuercen.»
Pep Guardiola, entrenador de fútbol.