Aprender a estudiar
Las horas previas al examen
Para estos momentos previos no hay recomendaciones generales. Tienes que ver, desde que te levantas, aquello que te ayuda y aquello que no para mantener la tensión y los nervios a raya.
En casa: mide hasta el desayuno que tomas, de forma que no te deje demasiado lleno o no vaya a entrarte hambre durante el examen. A veces no apetece más que un Cola Cao o un café, así que puedes llevarte caramelos para tomar durante el examen. Si el examen es por la tarde, procura comer pronto para que no hagas la digestión durante el examen. Recuerda que después de comer la sangre se concentra en el estómago y llega mucha menos al cerebro, lo que suele dar algo de sueño y dejarías de estar al cien por cien.
De camino al colegio o instituto: puedes aprovecharlo para desconectar un rato antes del «gran partido» que será el examen.
En la clase: mide hasta qué punto puedes soportar la tensión de los compañeros. Algunos necesitan repasar toda la materia en la puerta justo antes de entrar, otros se alejan a una esquina a hacer el último repaso. Busca qué es lo que tú necesitas para no agobiarte demasiado.
«No podía repasar justo media hora antes del examen porque pensaba que me quedaría en blanco.»
Ainara, 40 años, informática en Indra.
«Cuando el profesor repartía el examen siempre lo cogía con la mano derecha.»
Pol, 22 años, químico en el departamento de calidad de Quaternia S. L.