Aprender a estudiar
Autoconocimiento
«Todas mis esperanzas están en los próximos cuatro años con España, que tiene sus cosas positivas y otras no tanto. Hay que fijarse y potenciar las positivas y encontrar soluciones para las negativas. Ese es mi trabajo.»
Julio Velasco,
entrenador de la selección española de voleibol, diciembre de 2008.
En el deporte es fundamental conocerse, saber cuáles son tus puntos fuertes y tus puntos débiles para potenciar unos e ir corrigiendo otros. Es lo que se conoce en los entrenamientos como el
«principio del individualismo»: cada deportista es único, con unas características físicas y psíquicas diferentes al resto. Los entrenamientos se adaptan a estas características para sacar el máximo rendimiento de cada deportista.
Conocer tus puntos fuertes y tus puntos débiles como estudiante te permitirá poner los medios necesarios para ir dando ese cambio que buscas. Conocerte te da la posibilidad de trabajar y buscar aquello que te ayuda e ir desechando los hábitos o cosas que no te dejan seguir avanzando.
José Manuel era un chico al que le costaba mucho sentarse en su silla de estudio después de llegar del colegio, era algo que lo superaba. Esto lo hacía vivir en una pelea continua con sus padres y sus profesores porque nunca llevaba ninguna tarea hecha ni aprobaba ningún examen. Durante el tiempo que duraba el estudio no paraba de mover las piernas y a la mínima se levantaba para coger cualquier cosa. Un día se me ocurrió dejarle encargado como tarea que antes de estudiar fuese a correr al menos veinte minutos. Desde ese día todo cambió. Después de haber hecho un deporte intenso se sentaba en su silla y cogía (¡hasta con gusto!) los libros. Poco a poco fue cogiendo ritmo y su trayectoria académica cambió completamente. Su único problema había sido no conocerse, no saber qué era lo que más lo ayudaba y qué era lo que lo «ahogaba». Así de sencillo.
Conocernos en nuestra rutina nos ayuda a ganar un poco más de control sobre nosotros mismos. Y
para esto no hay reglas mágicas. Cada uno tiene que irse descubriendo poco a poco. Lo que a José
Manuel, a mí o al vecino de enfrente nos ayuda a otros seguramente no, y viceversa.