Buffettología
25. Los efectos de la inflación y los impuestos en la tasa de rentabilidad, y la necesidad de obtener una rentabilidad del 15% de su inversión
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Los efectos de la inflación y los impuestos en
la tasa de rentabilidad, y la necesidad de
obtener una rentabilidad del 15% de su
inversión
Warren ha dicho muchas veces que la inflación y los impuestos de la vida real alteran en gran medida la rentabilidad de un inversor. Según él, si vivimos en un mundo con inflación del 5%, nuestro activo ve decrecer su poder adquisitivo en un 5% anual.
Por eso invertimos nuestro dinero. Si no lo hiciéramos, nuestra riqueza, guardada en una caja fuerte, pronto perdería su poder adquisitivo.
Si el valor de nuestro dinero disminuye a un ritmo del 5%, tenemos que conseguir una rentabilidad de como mínimo el 5% para igualar la inflación. Pero una rentabilidad del 5% en un mundo con una inflación del 5% nos produce un crecimiento real del poder adquisitivo del 0%; y esto no es muy bueno.
En un mundo con una inflación del 5% necesitamos una rentabilidad superior al 5% para obtener un auténtico crecimiento del poder adquisitivo. En un mundo con una inflación del 10% necesitaríamos una rentabilidad superior al 10%.
Los efectos de los impuestos
La fiscalidad añade otra perspectiva a nuestra situación. Si consiguiésemos obtener una rentabilidad de nuestro dinero del 5%, los impuestos por ingresos personales podrían llevarse el 31% (o el% que nos corresponda) de este 5%, lo que significaría una rentabilidad real del 3,45%. Esto quiere decir que en un mundo con una inflación del 5%, después de pagar impuestos estaríamos experimentando una pérdida real del poder adquisitivo del 1,55% anual, lo cual tampoco es nada bueno.
Así que en un mundo con una inflación del 5% y unos impuestos del 31%, necesitamos una rentabilidad anual de nuestra inversión de como mínimo el 7,2% para no perder poder adquisitivo y, por consiguiente, para evitar que nuestra riqueza disminuya.
Por tanto, si usted quiere aumentar su riqueza tendrá que conseguir una rentabilidad anual superior al 7,2%. Si usted invierte en obligaciones de una empresa que paguen un 8% de rentabilidad de su dinero, en realidad la rentabilidad de su inversión será —menos impuestos por ingresos personales — de cerca del 31% (en función del tramo de porcentaje de impuestos en el que usted se encuentre), lo que significa que acabará con una rentabilidad después de impuestos del 5,5%. Réstele la inflación del 5% y su verdadera tasa de rentabilidad queda fijada en el 0,5%.
Si aumentase la tasa de inflación hasta el 9% y la de impuestos hasta el 40% (una situación que se produjo a principios de los años setenta), tendría que obtener una rentabilidad de como mínimo un 15% para que el verdadero poder adquisitivo de su riqueza permaneciese intacto (15% − 40% de impuestos = 9%; 9% − 9% de inflación = 0%).
Durante los últimos veinte años hemos presenciado en la historia de EEUU. inflaciones de dos dígitos y tipos impositivos sobre ingresos personales del 50% o superiores. Warren ha llegado a la conclusión de que los políticos siempre intentarán inflar la economía y al mismo tiempo recaudar impuestos. Por eso fijó tasa mínima de rentabilidad compuesta anual antes de impuestos posible que quería obtener en sus inversiones: sobre un 15%.
Cabe destacar que Graham creía que «la tendencia a largo plazo es hacia la inflación, marcada por periodos igualmente problemáticos de deflación» y que «las acciones ordinarias no son de ninguna manera una protección o cobertura ideal frente a la inflación, pero son mejores para el inversor en este sentido que las obligaciones o que el dinero en efectivo». (Security Analysis, 1951, p. 8).
En resumen: si usted desea conseguir un verdadero incremento de su poder adquisitivo es necesario que la rentabilidad de su riqueza sea como mínimo igual a los efectos de la inflación y los impuestos.