La conspiración
Capítulo 78
Horas antes, Delta-Uno había informado al controlador de que acontecimientos inesperados en la plataforma de hielo no habían dejado a su equipo más opción que la de emplear la fuerza, una fuerza que había incluido matar a cuatro civiles, incluso a Rachel Sexton y a Michael Tolland.
El controlador reaccionó mostrándose totalmente conmocionado. A pesar de que era un recurso crítico autorizado, obviamente matar nunca había formado parte de su plan inicial.
Horas más tarde, el enfado del controlador a causa de las muertes se transformó en rabia declarada al enterarse de que los asesinatos no habían salido como estaba planeado.
–¿Que su equipo falló? – preguntó furioso, al tiempo que su andrógino tono de voz a duras penas disimulaba la rabia que le embargaba-. ¡Tres de sus objetivos siguen con vida!
«¡Imposible!», pensó Delta-Uno.
–Pero si fuimos testigos de…
–Lograron ponerse en contacto con un submarino y en este momento se dirigen a Washington.
–¿Qué?
El tono del controlador se volvió entonces letal.
–Escúcheme bien. Voy a darle nuevas órdenes. Y esta vez no fallará.
78
En aquel momento, el senador Sexton sentía un destello de esperanza mientras acompañaba a su inesperada visita al ascensor. Al final había resultado que el director de la FFE no había ido a verle para castigarle, sino para darle ánimos y decirle que la batalla todavía no estaba perdida.
«Una posible grieta en la armadura de la NASA». La cinta de vídeo con la extraña rueda de prensa de la NASA le había convencido de que el anciano tenía razón: Chris Harper, el director de la misión EDOP, mentía.
«Pero ¿por qué? Y si la NASA nunca había reparado el software del EDOP,
¿cómo había podido encontrar el meteorito?»
Mientras se dirigían al ascensor, el anciano dijo: -A veces, lo único que hace falta para desvelar algo es un simple hilo. Quizá podamos encontrar la forma de minar la victoria de la NASA desde dentro. Sembrar una sombra de desconfianza. ¿Quién sabe a dónde nos puede llevar? – añadió el
anciano, clavando sus ojos en Sexton-. No estoy dispuesto a tirar la toalla, senador. Y creo que usted tampoco.
–Por supuesto que no -dijo Sexton, reuniendo decisión en su voz-.
Hemos llegado demasiado lejos.
–Chris Harper mintió sobre la reparación del EDOP -dijo el hombre al entrar en el ascensor-. Y tenemos que saber por qué.
–Conseguiré esa información lo antes que pueda -respondió Sexton.
«Tengo a la persona adecuada para ello».
–Bien. Su futuro depende de eso.
Cuando Sexton regresaba a su apartamento, notaba su paso más ligero y la cabeza un poco más clara. «La NASA mintió acerca del EDOP». La única cuestión era ahora cómo probarlo.
Su mente se había concentrado ya en Gabrielle Ashe. Donde quiera que estuviera en ese instante, a buen seguro se sentía despreciable. Sin duda, Gabrielle había visto la rueda de prensa y estaba en la cornisa de algún edificio de la ciudad, a punto de lanzarse al vacío. Su propuesta de convertir la NASA en el asunto central de la campaña de Sexton había resultado el peor error de su carrera. «Está en deuda conmigo», pensó Sexton. «Y lo sabe». Gabrielle ya había demostrado que tenía un don para obtener los secretos de la NASA. «Tiene algún contacto», pensó Sexton. «Lleva semanas sacando información gracias a la ayuda de algún elemento interno de la Casa Blanca». Gabrielle tenía contactos que no compartía con él, contactos que podía utilizar para obtener información sobre el EDOP.
Además, esa noche estaría motivada. Tenía una deuda que pagar, y Sexton sospechaba que haría cualquier cosa por recuperar su favor.
Cuando regresó a la puerta de su apartamento, su guardaespaldas le saludó con una inclinación de cabeza.
–Buenas noches, senador. Espero haber actuado correctamente dejando entrar a Gabrielle. Insistía en que era de vital importancia que hablara con usted.
Sexton se detuvo. – ¿Cómo dice?
–La señorita Ashe. Hace un rato ha venido con información importantísima para usted. Por eso la he dejado entrar.
Sexton sintió que el cuerpo se le tensaba. Miró la puerta del apartamento. «¿De qué demonios está hablando este tipo?»