La lucha para sobrevivir

Terry Bisson · Capítulo 17 de 22

Páginas del PDF

La lucha para sobrevivir

Capítulo 18

Una cosa buena del tormentoso Kamino es que había un montón de perturbaciones eléctricas que cubrían su paso, incluso del radar.

Boba Fett sabía que una vez hubiera dejado la plataforma de aterrizaje, sería difícil que lo pudieran perseguir. Introdujo el Esclavo I en las espesas y grises nubes, cambiando el rumbo varias veces para asegurarse que nadie le

seguía, entonces se elevó abandonando la atmósfera y entrando en la quietud del espacio, en una baja y larga órbita.

De regreso a la gran nada.

Por fin tenía un momento para revisar el libro negro. El mensaje que su padre le había prometido que lo guiaría cuando estuviera solo.

Agarró la cubierta con fuerza, esperando que esta estuviera cerrada y le costara abrirla. Pero se abrió con facilidad. En vez de páginas y fotografías, Boba vio una pantalla.

Era lo que Jango le había dicho. No era un libro, era una pantalla para mensajes. Una imagen estaba apareciendo en pantalla, un planeta...

No, era una cara. Que se volvía más clara.

Era la cara del padre de Boba.

Era una imagen débil pero era él. Los ojos de Jango Fett estaban completamente abiertos. Parecían tristes, más tristes de lo que habían estado nunca.

"Boba."

"¡Papá!"

"Escucha, Boba. Estás viendo esto por que me he ido. Por que te tienes que valer por ti mismo. Estás solo.

A Boba no se lo tenían que explicar. Se sentía muy solo.

"Así es como funcionan las cosas. Todo tiene que tener un final. Incluso el amor de los padres, e incluso soy algo más que un padre para ti.

Recuerdame, y recuerda que siempre te he querido."

"La haré, padre," susurró Boba, aunque sabía que su padre no le podría oír.

"Nunca te olvidaré."

"Hay tres cosas que necesitas, ahora que me he ido. Únicamente puede señalarte el camino hacia ellas. Estas tres cosas las tienes que buscar y encontrar por ti mismo.”

Por ti mismo. Las palabras sonaban frías, de una forma familiar.

"La primera es ser autosuficiente. Para lograrlo debes encontrar a Tyranus para acceder a los créditos que he ido apartando para ti. Lo segundo es el conocimiento. Para el conocimiento debes encontrar a Jabba. Él no te lo dará; deberás arrebartárselo. El tércero y más importante es el poder. Lo encontrarás a tu alrededor, de muchas máneras. Pero ten precaución, algunas veces es peligrosa. Y una última cosa, Boba..."

"¡Sí, papá! ¡Lo que sea!"

"Conserva el libro y mantenlo cerca de ti. Ábrelo cuando lo necesites. Te guiará cuando lo leas. No es una historia pero es una forma de hacer las cosas. Sigue ese método y un día serán un gran cazador de recompensas.

Cuando estaba vivo estaba seguro que lo lograrías, también estoy seguro que... "

La imagen se apagaba. "¡Papá!"

La pantalla estaba en blanco. Jango Fett se había ido. Boba cerró el libro negro. La cubierta se selló con un suave click.

Guau.

Boba no sabía si sonreír o llorar, así que hizo las dos cosas, mientras se sentaba con su libro negro en sus rodillas. Tan solo era un mensaje grabado.

Pero para él, era algo muy valioso. Era su única conexión con su padre.

Era su hogar y su familia.

Se sentió menos solo.

Boba le dio una pequeña palmadita y lo deslizó dentro de la bolsa de vuelo.

Entonces se estiró y miró a su alrededor.

El Esclavo I estaba situado en una órbita alta. El planeta Kamino debajo de él estaba cubierto por tormentas. Parecía una canica de barro y nieve. En todos los lados, arriba y abajo, las estrellas le llamaban la atención.

Boba comprobó los sistemas de energía y los de soporte de vida. Tenía lo suficiente como para realizar un salto más al hiperespacio. Entonces tendría que repostar y reequiparse.

Boba recostó de nuevo y planeó su siguiente paso.

“Las cosas más importantes primero”, decía siempre Jango Fett. Y de acuerdo con él, o de lo que le había dejado, la primera tarea que tenía que hacer Boba era encontrar a Tyranus. El Conde Dooku. El hombre para el que Jango había creado el ejército clon.

Boba lo había visto en persona, por primera vez en Geonosis. Pero no estaba seguro que Tyranus había huido en el caos de la batalla en medio de la arena. No parecía que fuera de los que permitirían ser capturados por los Jedi.

¿Dónde se habría ido?

Boba cerró sus ojos y recordó la voz de su padre, hablando al Jedi en Tipoca City: "Fui reclutado por un hombre llamado Tyranus en una de las lunas de Bogden...."

Las lunas de Bogden. Ese sería el comienzo.

Boba hizo una busqueda en la base de datos de la nave. Bogden era un planeta pantanoso inhabitado en un sector lejano, rodeado de "numerosos satélites pequeños."

Las lunas de Bogden...

Boba introdujo las coordenadas. Entonce encendió la hipervelocidad, y esperó por que pasara lo mejor.

Las estrellas empezaron a bailar como si el hiperespacio se arrugara alrededor de la nave. Boba se recostó y cruzó los dedos esperando lo mejor.

"Allá vamos, papá," Inspiró mientras cerraba los ojos. "Lo haré lo mejor que pueda para que estés orgulloso de mí."