La lucha para sobrevivir
Capítulo 8
¡Dentro del campo de asteroides! Boba sintió un poco de miedo cuando su padre empujó hacia atrás los controles de la nave, para dirigir la nave hacia arriba, hacia el mismo anillo.
Los asteroides pasaban volando, por todos los lados. Era como volar a través de un bosque de roca.
Boba no podía mirar. Y tampoco podía dejar de mirar. Sabía que si golpeaban uno, estarían muertos. Literalmente.
Borrados.
No dejarían ni un susurro en la galaxia.
Boba se dijo a sí mismo: deja de preocuparte... ¡Mira quién está llevando los controles!
Boba mantuvo su mirada en su padre. Las asteroides pasaban volando alrededor del Esclavo I, pero ahora ya no parecían tan aterradores.
Jango Fett estaba llevando los controles.
Boba se relajó y comprobó la pantalla trasera. "Se ha ido," le contó su padre.
"Se debe haber dirigido hacia la superficie," contestó Jango.
De repente la imagen en la pantalla empezó a variar con una señal extraña.
Entre la estática Boba pudo ver unas formas similares.
El Delta-7.
"¡Mira, papá, está de regreso!"
Jango marcó con calma un botón en la consola de armas que estaba marcada como: DISPARADOR CARGA SÓNICA.
Boba miró hacia atrás y vio una pequeña caja dirigiéndose hacia el caza Jedi.
Sonrió. Había durado tanto, pero ahora el Jedi estaba muerto....
Y así lo pensó Boba. Por qué cuando se dio la vuelta en su silla y miró alrededor, no vio nada más que piedra. El Esclavo I se dirigía directamente hacia un enorme asteroide.
"¡Papá! ¡Mira allí!"
La voz de Jango era tranquila y fría cuando dirigió el Esclavo I hacia una fuerte subida, pasando a escasos metros de la roca asesina. "Mantén la calma, hijo. Estaremos bien. Ese Jedi no sera capaz de perseguirnos por aquí.”
Ese era el plan. Pero el Jedi tenía otra idea. A la vez que su padre llevaba el Esclavo I a través del campo de asteroides, Boba mantuvo su atención en la pantalla trasera.
"¡Allí está!" gritó.
El caza del Jedi continuaba allí, siguiendo su estela. Era como si mantuviera atrapado al Esclavo I. Jango movió la cabeza dando a entender que sería inflexible. "No parece que sea capaz de conseguir darnos. Bien, si no podemos perderle, acabaremos con él."
Pulsando un botón, dio la vuelta a la nave y se dirigió directamente hacia otro asteriode, aún más grande que el primero.
Por una vez, no subió. En vez de hacerlo, voló directamente hacia la superfície del asteroide.
Boba no se lo podia creer. ¿Era su propio padre el que estaba intentando matarlos a ambos? “¡Vigila!” Gritó.
Cerró sus ojos, esperando una explosión. Así es como se muere, pensó.
Sintió una sensación de calma inmensa. Se preguntó como sería de doloroso cuando chocaran. ¿O simplemente como un golpe fugaz de luz?
O…
O nada.
Con Jango Fett a los mando, el Esclavo I, ni frenó, ni vaciló.
Parecía una muerte segura.
La nave se lanzó hacia un estrecho cañón de la superficie del asteroide.
En el fondo había una cueva, con una abertura lo suficiéntemente ancha como para que una pequeña nave se introdujera en ella.
Pero era apenas lo suficientemente grande...
Algo iba mal.
Nada había pasado. Boba aún estaba vivo. Abrió sus ojos.
Veía rocas en todas partes. Su padre volaba a plena potencia en el interior del asteroide, y el Esclavo I estaba volando a través de un estrecho y tortuoso túnel.
Pero cada vez iban más despacio.
Pero continuamos vivos, pensó Boba. Pero si el Jedi nos está persiguiendo,
¿Por qué cada vez vamos más lentamente?
Pronto lo descubrió. El túnel transcurría a través del asteroide. Cuando el Esclavo I emergió del pasaje de roca, fue detrás del caza Jedi.
El cazado se convirtió en el cazador. El Esclavo I estaba detrás del Jedi.
Era la mejor maniobra que Boba podría haber imaginado. Apenas podía controlar su excitación. “¡A por él, padre! ¡Dispárale!” Boba no se lo tenía que decir a su padre. Jango ya le estaba disparándo. A cada lado del caza Jedi lásers mortales pasaban como rayos de luz a través de la negrura del espacio.
"¡Lo conseguiste!" Boba gritó, cuando vio el caza Jedi golpeado por una explosión.
Un golpe cercano, pero no había acabado con él.
Aún no.
"¡Tan solo tenemos que acabar con él!" dijo Jango. Alcanzó la consola de armas y, con dos rápidos movimientos de muñeca, pulsó dos interruptores: TORPEDO: Armado.
TORPEDO: Lanzamiento.
Cuando el Esclavo I rodeó el asteroide lanzó el torpedo hacia el caza Jedi cuando lo tuvo fijado en la mira.
Boba miró, fascinado. El Jedi era bueno, lo tenía que admitir. Giró a un lado y al otro, intentando cada maniobra evasiva que podía para dejar atrás el torpedo.
Pero el torpedo estaba fijado en el caza, y se acercaba. Pero entonces el caza Jedi voló a través del inestable asteroide.
Y entonces acabó.
No tuvo ninguna oportunidad de evitar la colisión. Atrapado entre el torpedo y la roca del asteroide, el caza Jedi desapareció. Solo unos trazos de escombros permanecieron.
"¡Le dimos...!" Boba respiró. "¡Sííííí!"
La reacción de Jango fue mucho más calmada. “No lo volveremosa a ver”, dijo mientras guiaba la nave fuera del campo de asteroides, y lo colocaba en una ruta de descenso hacia el gigante rojo.