Linguæ Vasconum Primitiæ
El amante celoso
VII- EL AMANTE CELOSO
¿Acaso he de sufrir eternamente por tí?
Tuve una vez una amante maravillosa y gentil. Cuando estaba a su vera, nada echaba de menos. Nunca más amaré a nadie como a ella.
Aun ahora añorándola vivo sin poder morir.
Alguien se ha encargado de transformar a mi amada. No puedo decir qué es, pero su actitud es distinta. Hace tiempo que no quiere hablarme tomo solía. Tengo que averiguar qué la ha engreído tanto.
Debo hablar con ella a solas y en secreto
y romper de una vez para siempre o amistarnos. Si no me recibe bien, tendré que darme a beber. Mi persona es sobrada persona para ella.
¿Quién se ha interpuesto, amor mío, entre los dos? Pues estás muy cambiada de un tiempo acá.
No soy consciente de haberte faltado nunca.
Vamos a hablar a solas los dos en lugar secreto.
No conozco en ninguna parte hombre más loco que yo; estoy penando por una y yo a ella le importo un bledo. Si fuera yo cuerdo, también yo pasaría sin ella, y sin embargo no puedo borrarla de la mente.
¡Buena gente! Mi pecho está en un continuo llanto, temeroso de haber perdido a mi agraciada amada. Paso las noches en vela lleno de celos por ella, celos sin medida, de pensar que me es infiel.
¡Dios mío, quita de mi mente a esta amante
y borra de mi vista su figura!
Puesto que no guarda fidelidad para conmigo,
yo también sabré pasar sin ella en adelante.
Y ya que la majada se ha ensuciado, no la necesito. Aun ahora encontraré otra distinta, si quiero.