Linguæ Vasconum Primitiæ
Disputa de enamorados
X.- DISPUTA DE ENAMORADOS
—«¡Dejad que me acerque, amor mío!
Sentiríamos mucho separarnos ahora».
—«La amada; separémonos, te lo ruego,
que la gente ha empezado a miramos mal.
Detengámonos antes de quedar afrentados,
para no ser el hazmerreír de la gente».
—«¡Ay amor, desgraciado de mí!
Nunca podría cansarme a vuestro lado.
Es gran lástima separarnos en vida.
¿Tan pronto me queréis abandonar?».
—«Yo también te amo a tí de verdad,
y no te abandono por falla de amor,
sino que me ha invadido el temor de Dios.
Es mucho lo que hemos pecado ya».
—«¡Pero aún somos jóvenes, amor!
Tiempo habrá para acordarse de; Dios,
Necesitamos estar juntos todavía.
Una separación ahora es dolorosa».
—«Si muriéramos en este pecado,
mi alma se condenaría.
No sufras ya más encaño en mí,
ni me causes molestias».
—«Tengo una gran convicción en el alma:
el amor que yo os profeso
es del agrado de Dios
y no puede censurarnos por ello».
—«Déjame a mí de tales lisonjas,
que me vuelves loca con ellas!
Déjame en paz. por favor,
que no me conoces bien»
—«¡Cómo me decís semejantes palabras!
Continuáis con la misma terquedad.
Primero os llevasteis mi corazón
y luego cautivado mi cuerpo».
—«No me des tales respuestas,
sólo quiero que ceses ya.
Si en nuestra casa se dan cuenta,
los dos estamos perdidos».
—«¿Es que la gente nos acecha a todas horas?
Yo vengo a vos en secreto
y vos sabréis cuándo es el momento.
No os importe venir a mi casa».
—«Cántaro rodado al fin se rompe.
Tú me cubrirás de gran afrenta.
Déjame en paz, te lo suplico,
que conmigo no tendrás satisfacción».
—«Amada mía, os declaro la verdad;
mi vida estriba en vos.
Veros es para mí mejor
que ser dueño de todo el país».
—«¡Que me dejes de tales camelos!
Sólo quiero que te calles,
¡Qué buena ocasión para acordarnos de Dios!
Tómate otra mujer y déjame a mí».
—«¿Os ha invadido el temor de Dios
y queréis despacharme de ese modo?
Antes de retirarme de aquí
haréis lo que yo quiero».
—«¿Pretendes forzarme aquí y ahora?
Déjame por esta vez, por favor.
En otra ocasión vendré a ti
y entonces harás lo que deseas».
—«He aquí un refrán antiguo:
El que deje lo que tiene en mano
no lo tendrá cuando lo desee,
¡Basta de palabras y manos a la obra!».
—«Has hecho ya lo que querías.
Me has cubierto de vergüenza.
Maldigo mi suerte
por haber venido hoy a tu casa».
—«No desesperéis, amor mío!
Volved aquí vuestra mirada.
Tendréis en mí un amigo
y puedo valer por un mal marido».