Viajes

Beatriz Sarlo · Capítulo 11 de 14

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Un desenlace de tantos posibles

Desde 2008 un conflicto está en marcha en la Amazonia que reclama tener voz y

decisión en las concesiones mineras, agrícolas y de reforestación industrial[64]. La violencia de una ocupación nacional y capitalista de los territorios comunitarios ha empujado dentro de la historia, para siempre, a los jíbaros.

 

Un desenlace de tantos posibles

 

Otro viajero, etnógrafo, discípulo de Lévi-Strauss, Philippe Descola, comienza así un libro esplendoroso y melancólico sobre los jíbaros de Ecuador:

 

«Aun para quien las aborde sin prevenciones, las fronteras de la civilización

ofrecen raramente un rostro amable. Es verdad que en esos lugares tan poco

civilizados se juega a escala planetaria un conflicto muy real. Iniciado hace ya

más de un siglo, enfrenta a un puñado de minorías tribales con el gran número

de los que aspiran a desalojarlos de sus últimos refugios, legión dispar en la

que se mezclan y se oponen campesinos miserables necesitados de tierras y

grandes propietarios de ganado y plantaciones, buscadores de oro o de piedras

preciosas y multinacionales del petróleo, de la explotación forestal del trópico

o de la extracción minera»[65].

 

Una noche, en Chilecito, después de bajar del Famatina, yo le conté mi historia

aguaruna a Ada Solari[66]. Fue ella quien, sorprendida por la semejanza de mis indios y los jíbaros, me regaló el libro de Descola.

Construí brevemente el zócalo sobre el que hoy se apoya mi comprensión de las fotografías tomadas hace varias décadas. En ese momento, «los jíbaros presentaban la curiosa paradoja de permanecer en los márgenes del conocimiento etnográfico,

mientras despertaban con su nombre un eco familiar a toda Europa»[67]. Nada de extraño, entonces, que los cuatro jóvenes que llegamos a la aldea jíbara desconociéramos todo de los aguaruna. Probablemente, eso ayudó a que nos condujéramos como amigos lejanos y que nuestra candidez fuera tomada por los de la aldea como signo de ausencia de peligro. Unos y otros, sin entendernos en lo más mínimo, nos sentimos benevolentes.

Hoy esa experiencia no sería posible. Se extrae petróleo en esa zona amazónica, que también se ha incorporado al mapa de la producción de droga. Hoy, también, los aguarunas tienen un primer representante en el congreso peruano. Su nombre es Eduardo Nayap Kinin. Es teólogo (recibido en la Universidad Nazarena de las Américas de Costa Rica) y ha trabajado en distintas organizaciones sociales internacionales. Nació en 1956. Seguramente fue muy parecido a cualquiera de esos niños que nos miraban, semidesnudos, desde las orillas barrosas del río, mientras nosotros les sacábamos algunas fotos.