Almas muertas
Capítulo 80
—Date prisa —le gritó Bryant al oído.
—Lo estoy intentando —dijo él mientras escribía la fecha. Se acordó de esos sueños donde las partes del cuerpo no responden a las órdenes del cerebro.
—Jack dijo que fue hace una hora. Busca a partir de la una y cuarto.
Dawson no hizo caso e introdujo la una en punto. Pasaría el vídeo en cámara rápida hasta verla. Era capaz de detectar esas medias tejidas Fair Isle en donde fuera.
—Despacio —dijo Bryant.
—Cállate —exclamó Dawson, ya concentrado en la pantalla.
Tres cámaras cubrían el exterior de la comisaría. Una estaba directamente sobre la entrada, apuntando hacia abajo para captar a todas las personas que entraban y salían. La segunda estaba fija en el lado este, de cara al aparcamiento delantero, y la otra, en el oeste, cubriendo la parte trasera del edificio. Eso los dejaba con dos puntos negros que Dawson conocía bien.
El silencio llenó la habitación mientras los dos se concentraban en las tres imágenes que se proyectaban, una al lado de la otra. Dawson no se atrevía a respirar, con tal de no perderla.
Observó cómo los policías entraban y salían. Dos civiles llegaron y se marcharon.
—Ahí está —dijo Dawson cuando vio la figura familiar de Stacey aparecer simultáneamente en las cámaras del frente y del oeste.
No estaba preparado para la sacudida de tripas que sintió al verla.
Ella dio dos pasos al frente, hasta quedar fuera del rango de la cámara de la entrada. Ahora estaba solo en la vista oeste.
—¿Qué busca? —preguntó Bryant, retóricamente.
Dawson observó su cabeza agachada, que miraba de derecha a izquierda.
—No, Stace —dijo a la pantalla cuando la figura comenzó a desplazarse hacia el este, alejándose del encuadre de la cámara.
Si llegara a doblar la esquina, quedaría junto a los arbustos y se perdería de vista, a menos que reapareciera detrás del edificio.
Cuando desapareció, Dawson hizo clic en la cámara que cubría la parte trasera.
—Venga —dijo angustiado, desesperado por volver a verla.
El cronómetro seguía acercándose a la hora en que ellos estaban entrando otra vez en la comisaría.
Stacey no reapareció.
No había salido del área donde encontraron su teléfono roto.
Durante un largo rato, simplemente se quedaron mirando el uno al otro.
Dawson podía ver cada gramo de su propio miedo reflejado en los ojos de su compañero.
Se tragó el pánico cuando Bryant se puso de pie.
—Tenemos que ir a ver a Woody. Ahora mismo.
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