Cuentos secretos

Aurora Venturini · Capítulo 12 de 67

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Cuentos secretos

Monólogos

Monólogo interior I

Ella se va me di cuenta cuando cambió el vestido los zapatos encasquetó el viejo sombrero sobre el cabello lacio agarró un portafolio dijo basta y me quitó la mamadera pequeña aún tenía hambre el frasco húmedo en la mesa se cubrió de moscas el azúcar sentí hacerme pis después la cambiaré oí su taconeo mientras se iba y si no vuelve lloriqueé hace mil años y todavía me aterrorizan después la cambiaré después vuelvo hasta mañana me interrogo y si no vuelve me he convertido en miedo ansioso la habitación oscura entró en mí como una invencible espada que parte en dos el cuerpo ella agarró un portafolio llevaba papeles a un estudio de abogados defensores del culpable vivo el muerto no importaba yo no importaba acaso fuera por mi culpa nadie pidió nacer era pequeña un año y meses la primera cuarta parte del siglo xx oía por el patio andaban los dueños de la casa vuelvo a decirme era pequeña para entender lo que hablaban en italiano ella no venía no sabía qué hora era no sabía la hora del reloj por mi hambruna sería tarde la cama se convirtió en un charco no me movía no me movía las manos los pies helados volví a dormir otro miedo a las tinieblas ahora gané vocabulario han pasado mil años decirlo es absurdo pero han pasado muchos inviernos aquel fue el que empezó todas mis angustias y ella volvió sin decir ni a me arrancó del estuario depositó en la silla tiró las sábanas al piso apoyó el antebrazo en el colchón no hay otra que aguante estaba algo mojado puso una manta ensabanó de nuevo puso la manta agarró la mamadera del entrevuelo de moscas que desovarían ahí mismo calentó leche probó está bien tomá tomé ella se hizo un sánguche de queso estaba hambrienta se sacó los zapatos los pies sobre las tablas del piso echada hacia atrás roncaba si los biógrafos quieren componer mi historia que lean detenidamente mis novelas mis cuentos hasta mis poesías nunca inventé he tratado de purgar el subconsciente los psicólogos deberían inventar un laxante sutil