Diarios. Edición de Pat Hackett

Andy Warhol · Capítulo 3 de 4 · parte 24/49

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Diarios. Edición de Pat Hackett

Diarios

Este capítulo es largo, así que está dividido en 49 partes.

 

Jueves 9 de abril, 1981. Viena

Vino Bruno porque teníamos una cita a las 10:30 en punto en el Ministerio, con la ministra de Cultura de Viena. Conocimos al conservador de mi exposición Reversals del Museo de Arte Contemporáneo de Viena, no me acuerdo cómo se llamaba. Vimos los preciosos catálogos que habían hecho para la exposición Reversals, que eran largos y delgados. Luego fuimos al hotel y nos arreglamos, preparándonos para la exposición, que era a las 6:00. Estuve hablando por teléfono con Vincent, que estaba en Nueva York y habían enviado mis fotos de Zoli. ¿He contado en el Diario que he decidido hacerme modelo? Fred estaba muy agitado, cree que estoy loco por querer ser modelo, pero como lo quiero hacer no le hice ni caso. Chris decía que Fred estaba celoso.

Llegamos al museo y había una multitud increíble. Estaba abierto al público. Yo nunca había estado en Viena y para ellos era «ahora o nunca». Duró dos horas. Tuve que firmar autógrafos en zapatos y culos y no levanté la vista ni una sola vez.

Al final, Christopher no aguantaba más y dijo que nos fuéramos. Pasamos junto a todas las cámaras de televisión y saltamos a un coche que nos llevó a un restaurante vienés, donde comimos perritos calientes. Fuimos a un club fantástico llamado Chaca, que estaba lleno de chicos jóvenes y guapos. Ponían tangos y viejas canciones de Elvis, era fantástico.

Chris y yo nos llevamos al hotel a un chico adorable, Martin. Conseguimos que se quitara la camisa y luego los pantalones y debajo llevaba una ropa interior pop art increíble. Le hicimos fotos y él hizo unas poses magníficas. Luego le conseguimos un coche que le acompañase a casa. He aprendido una cosa de Chris y es que si le dices a alguien que haga algo, lo hace. Sobre todo los modelos y actores. Después me entregaron un télex de Jon Gould, que está otra vez en Nueva York. Era una nota muy agradable y me hizo sentir muy bien.

 

Lunes 13 abril, 1981. París-Nueva York

Estuve haciendo mi equipaje hasta las 2:30 de la mañana, luego me tomé un Valium y dormí muy bien. Fred llamó a mi puerta y Chris Makos llamó por teléfono, porque estaba impaciente por irse. Para mí, Chris es la compañía perfecta. Es todo lo que yo siempre he querido, es agresivo y no lo es, es como un niño. Se va a fiestas de sexo y vuelve satisfecho con las cañerías vacías. Está muy enamorado de su amante, Peter. Es muy considerado, y cuando llega a los sitios está deseando salir —como yo —, y me hace ir corriendo a todas partes. Y ahora me obliga a llevar su mochila. No me importa, porque todo es muy emocionante y me hace sentir muy joven. Y si logra que Jon Gould se enamore de mí le daré a Chris la recompensa prometida: el reloj que quiere. Es muy confuso porque Jon intenta dar una imagen de heterosexual, me dice que no es gay, que no puede… Pero yo creo…

Cogimos el Concorde, llegué a casa a las 9 de la mañana en punto. Llamé a Jon Gould y me dijo que no podía hablar porque se le saldría el agua del baño.

Fuimos en taxi al centro (4$). Estuve hablando con Marc Balet, que estaba en la oficina. Ha diseñado el book de la agencia Zoli, el catálogo de modelos, que me incluye a mí. Ya tengo algunas ofertas de trabajo. Oficialmente soy modelo.

Doria Reagan vino a trabajar. Miré por la ventana y vi a Ron paseando solo por la calle. Iba vestido de rojo intenso, me lo podría haber cargado desde la ventana… Doria sabía dónde estaba todo el mundo y dijo: «Hay tres del servicio secreto enfrente y cuatro en la parte de atrás». Subieron andando por las escaleras porque el ascensor estaba estropeado.

Yo quería ver a Barbara Stanwyck en el Lincoln Center. Por la noche le entregaban el premio anual de la Film Society. Llamé a Sue Salter, la publicista, y fue asquerosa. Me dijo: «Oh querido, lo hemos vendido todo», y yo le dije: «Te hemos hecho muchos favores», y contestó que intentaría encontrar una entrada, pero que habría que pagar, que me conseguiría dos entradas que me costarían 250 dólares. Le dije que muy bien. Así ya no podrán pedirme más favores. Quizá lo mejor sea pagar siempre y así nadie te puede pedir nada. Pero el año pasado me regalaron las entradas.

Jon Gould me pidió que pasara a recogerle y fui con Chris Makos. Paseamos hasta el Alice Tully Hall y había un montón de asientos vacíos. Aborrecí a Sue Salter como al demonio. Eso sí, nuestras butacas eran buenas, fila J. Y los trozos de película que ponían de Barbara Stanwyck eran fantásticos, pero como los repetían una y otra vez llegaron a resultar aburridos. A las 11:30 Chris me acompañó a casa.

 

Martes 14 de abril, 1981

Trabajé hasta las 5:30. Jon Gould me invitó a la proyección de Atlantic City que habían organizado para su gente. Fui en taxi a la Paramount (7$). Estaban Lady McCrady y Jonathan Roberts. También estaba Katy Dobbs, que sigue en ese curso de edición de Radcliffe al que asisten todos aquellos chicos.

Me encontré a un tipo que había visto mi foto en el libro de la Zoli y me ofreció trabajo. Fred todavía está furioso. Me dijo que debería estar ganando miles de dólares por promocionar productos en vez de trabajar de modelo con tarifas de modelo. Pero a mí me parece divertido ser sólo una cara bonita más en el book de la Zoli. Le dije a Fred que no se lo tomara tan a pecho.

 

Miércoles 15 de abril, 1981

Me pasé la noche en blanco. Vi el Today Show y los astronautas volvían en el transbordador. Son una monada. ¿Te has dado cuenta de lo viejos que parecen después de un vuelo espacial? Lanzan a chicos muy guapos y vuelve gente de aspecto cansado.

Fui al estudio de Carl Fischer para mi primer anuncio para la Sony. Me estaban esperando y preparándolo todo. Estuvieron hablando de los demás artistas con los que querían contar para estos anuncios, hablaron de Duchamp y Picasso. En serio. Creo que de verdad no sabían que estaban muertos. Maurice Sendak fue el único artista vivo que mencionaron además de mí. Ah, y Peter Max.

En la otra habitación había comida, pero no me ofrecieron nada. Los ejecutivos salían comiendo queso y haciendo comentarios como: «Este queso es una delicia». Parecía un anuncio. La gente habla así, como si los sacaran de un anuncio.

Todos me decían lo maravilloso que estaba delgado, pero yo me sentía débil.

Fui a Xenon y me divertí mucho. Me encontré a Maura Moynihan y a su compañera Aysie, que es la hija del senador Warner; su madre es una Mellon. De repente, con la luz azul, mi pelo parecía muy falso, así que (risas) decidí que era hora de largarme.

 

Jueves 16 de abril, 1981

Me levanté temprano. Fuera estaba precioso, pero estoy en una época en que pienso ¿Qué es todo esto? ¿Por qué hago esto? ¿Por qué hago lo otro?

La verdad es que estoy pasando una época extraña. Evito hablar de mis problemas emocionales en el Diario porque las Navidades pasadas, cuando me peleaba tanto con Jed hasta que él se largó, no podía soportar hablar de ello. Y ahora vivo solo y en cierto modo es un alivio, pero tampoco quiero vivir en esta casa tan grande, con la única compañía de Nena y Aurora, Archie y Amos. Tengo la desesperante sensación de que nada tiene sentido. Después decidí enamorarme, que es lo que ahora me pasa con Jon Gould, pero todo es demasiado duro. O sea, piensas constantemente en una persona y es como una fantasía, no es real, y entonces te sientes totalmente implicado y tienes que verle continuamente. Resulta que se convierte en un trabajo como otro cualquiera, no sé. Jon es un buen tipo del que enamorarse porque tiene profesión propia y puedo pensar ideas cinematográficas con él, ¿sabes? Y a lo mejor puede convencer a los de la Paramount para que se anuncien en Interview. O sea que mi rollo con él será bueno para los negocios.

Ah, lo más interesante es que el otro día vi a Lou Reed con su mujer en una calle del Village. Ella no es nada del otro mundo, sólo una chica sexy. Le dije a Lou que había leído el artículo sobre él en People. Le pregunté por qué no venía a vernos y me dijo que ya no conocía a la gente de la oficina. Me preguntó si Ronnie aún seguía por ahí y le dije que sí, luego me preguntó por Vincent y le dije que sí, luego por PH y le dije que también. Fue muy gracioso. Me volví a casa.

Comí temprano la comida de Pascua y olía como en los viejos tiempos, cuando PH venía a guisarme col con semillas de alcarabea y cebollas. Jon llegó un poco tarde porque había tenido que ir a Macy’s a devolver unas fotos. Me trajo una cesta de Pascua, era bastante sencilla. Le di una vuelta por la casa para impresionarle, insinuándole locamente que todo aquello podía ser suyo y que había una habitación con su nombre.

Fuimos a ver Excalibur. Las escenas de sexo eran un tanto tópicas, pero estaban muy bien hechas. El protagonista se dejaba la armadura puesta mientras hacían el amor. Y todo era muy blandengue. Yo no entendía nada, siempre había pensado que Camelot era un lugar real. Después de la película fuimos andando a casa. Yo le había regalado a Jon un conejo-marioneta y él saludaba a todo el mundo con él. Se va a pasar la Pascua a casa de su familia, en Massachusetts.

 

Viernes 17 de abril, 1981

Estaba deprimido. Decidí repartir Interviews. Luego me fui a la oficina y me encontré a Maura Moynihan, que llegaba dos días tarde a la comida (taxi 5$). Los del Soho News han sacado a Dominique Sanda en la portada de esta semana. Sería muy trillado sacarla ahora en portada, así que igual utilizamos a esta chica Moynihan, que es muy guapa e inteligente. Ha estudiado en Harvard y tiene una banda de rock.

Me llamó Chris Makos desde Palm Beach. Estaba allí con Peter, su novio. Hacía mucho sol y ellos acababan de llegar. Todo eso me deprimió aún más.

Estuve trabajando hasta las 6:30. Rupert me invitó a una fiesta sólo de chicos en Bleecker Street, pero yo estaba muy deprimido. Comí en La Brasserie (40$). Me volví a casa solo y desesperado porque es Pascua y nadie me quiere. Me eché a llorar.

 

Sábado 18 de abril, 1981

Chris Makos me llamó a las 9:00 desde Florida y estaba muy contento. Eso me volvió a deprimir. He conseguido hacer diez flexiones, pero los abdominales me salen muy mal. Vagué abatido, mi mente estaba en otra parte. Empecé a trabajar a las 12:30 y acabé a las 7:00. Rupert recibió treinta llamadas y yo ninguna.

Fui a recoger a John Reinhold y fuimos al Playhouse, de la calle Cuarenta y ocho Oeste, a reunimos con Tom Baker y ver el espectáculo en solitario de Sylvia Miles (taxi 5$, entradas 45$). El decorado estaba muy bien. Era una reproducción de su apartamento. Salía mi Marilyn. En la obra me mencionaron varias veces. Al final fuimos a los camerinos. Sylvia había recibido telegramas, flores y pósters, eso le encanta. Yo estaba avergonzado por no haberle mandado nada. Tendré que enviarle champagne. Acompañamos a casa a John Reinhold, que se sentía culpable porque era la Pascua judía. Tom y yo estuvimos hablando de Jim Morrison, Tom dijo que una vez se habían ligado a tres chicas y que luego Jim se había quedado dormido y él se las tuvo que follar a todas. Nos quedamos hasta las 4:00. Acompañé a Tom en taxi (5$).

 

Domingo 19 de abril, 1981

Pascua. Yo estaba muy deprimido. Era domingo y Jed vino a buscar a los perros para que pasaran el día con él. Lloré tres veces. Decidí sobreponerme y me fui a la iglesia.

 

Lunes 20 de abril, 1981

La temperatura era un poco más fría o sea que me puse una chaqueta y cogí mi mochila. Vincent estuvo hablando con el casero del 860 y éste le dijo que el quinto piso estaba vacío y se alquilaba por 7.500 dólares al mes. Nosotros pagamos unos 2.300 por nuestra planta. Debería comprar un edificio. Necesitamos más espacio para Interview y es ridículo alquilar. Además, cuando nos suben el alquiler nos lo suben muchísimo.

Llamó Janet Villella y dijo que vendría a buscarme en su limusina para ir a la inauguración del ABT en el Lincoln Center.

Llamó Suzie Frankfurt y dijo que al padre de John Samuels le habían embargado la casa de la calle Setenta y nueve. En los tribunales se la habían vendido a unos brasileños.

Estuve buscando mi smoking. Janet vino a recogerme a las 7:00.

En el ballet pasó una cosa muy fuerte. Vino una mujer y me dijo: «Hola, ¿sabes quién soy?». Yo contesté que no y ella dijo: «Lila Davies». Había ido con ella a la universidad en el Carnegie Tech. Y era una de las personas con las que había vivido en los cincuenta, en la calle Ciento tres. Iba con su hijo de dieciocho años. Viven en Cleveland. Me sentí viejo porque su hijo se parecía a ella cuando yo la conocí, me sentí viejo, canoso, cansado y aislado de todo. La invité a comer a la oficina. Creo que todos mis problemas vienen de que me siento viejo. Y veo a todos esos jovencitos creciendo. He localizado el problema.

Godunov se había dislocado el hombro y no salía. Gelsey Kirkland lo hacía muy bien. Misha interpretó «Push Comes to Shove». A todo el mundo le encantó. Es una estrella. Luego daban una cena gratis allí enfrente. Estaban Sondra y Chris Gilman, y también Anna Sosenko, que escribe canciones para Hildegarde. Ahora está en el negocio de los autógrafos y cuando le conté la de Interviews que firmaba al día, me aconsejó que dejara de hacerlo porque mi firma se depreciaría.

 

Martes 21 de abril, 1981

Han encontrado una nueva víctima de los asesinatos de Atlanta, el número veinticinco, creo. Estuve pensando en todo el asunto. Si yo tuviera una hija y la mataran, saldría a matar al asesino aunque eso me costase la cárcel. Estoy seguro de que lo haría. Es increíble que haya habido veinticinco asesinatos y aún no tengan ninguna pista.

Brigid había invitado a comer a Rod McKuen. El solía dormir en el sofá de su casa cuando estaba sin un duro. Se presentaba en Nueva York y la llamaba. Ella había ido a Balducci’s y se daba muchos aires. Nos sentamos a comer y, bueno, intenté descubrir qué era lo que tenía él de fascinante, por qué es tan famoso, pero no pude.

Llamó John Wallowitch. Le alabé porque le había visto tocando el piano en la televisión por cable, y le propuse que viniera a la oficina. Me llamó para hablarme de su hermano Eddie, mi primer novio de hace veinticinco años. Había ido a Florida a visitar a Eddie y se lo había encontrado hinchado y muerto en su casa. Eddie había abandonado Alcohólicos Anónimos, había vuelto a beber y le había dado un ataque. Se deprimía muchas veces y yo nunca lo entendí, porque era muy guapo y tenía trabajo como fotógrafo. John no quiso volver a ver el cadáver y tuvo que ir un amigo a identificarlo.

Fui a la cena de Ashton Hawkins en el número 17 de la calle Ochenta y nueve Este, mi antiguo barrio. Fue una sensación muy curiosa. Estaban todos los auténticos peces gordos aburridos: Brooke Astor, Laurance Rockefeller y Alice Arlen. Y no creo que el pelo de Mike Nichols sea postizo, tiene un aspecto buenísimo, realmente bueno. Ashton había contratado a una doncella, una de esas viejas irlandesas como de Schrafft’s, una de esas encantadoras señoras irlandesas con el corte de pelo de marimacho de Vassar, uniforme negro y cuello blanco. Brooke Astor me contó que está intentando ayudar a la gente del South Bronx, a los ancianos y a los pobres. Mary McFadden estaba con su acompañante, Stephen Paley, y yo hice como si Bob no me hubiera contado nada de su divorcio, de que el tipo le había robado todas sus cosas y le dije: «Estás muy guapa». Y ella me contestó: «Estoy desesperada». Le dije que saliera y se comprara un nuevo vestido de Yves St. Laurent y ella empezó a pegarme. Es muy fuerte.

Luego le pregunté si quería que echásemos un pulso y lo hicimos. Entonces le empecé a caer bien y me pareció extraño. Me sentí culpable porque creo que le hice daño en la mano.

Me fui a casa. Llamé a Jon Gould al Beverly Wilshire. Luego me fui a la cama y no podía dormir. Me desperté a las 3:00 y me tomé un Valium con una copa de coñac.

 

Miércoles 22 de abril, 1981

No dormí bien. Tengo que dejar de tomar tanto café y comer más saludable. Y dejar los licores. Hice mis ejercicios a toda prisa. Hago diez flexiones y ocho abdominales.

Llamó Lila Davies, anuló la cita para venir a comer porque tenía entradas para Amadeus.

 

Viernes 24 de abril, 1981

Por la mañana repartí Interviews. Tenía que reunirme con Donald Trump en la oficina (taxi 5,50$). Marc Balet había montado la cita. Volví a olvidar que Marc había dejado la arquitectura para hacerse director de arte, aunque me contó que en su casa todavía hace maquetas. Está diseñando un catálogo para todas las tiendas de la galería del Trump Tower. Le dijo a Donald Trump que yo tenía que hacer un cuadro del edificio para colocarlo en la entrada de la zona residencial. Venían a hablar de todo eso. Donald Trump es muy guapo. Iban con él una chica llamada Evans y otra señora. Es muy raro, esa gente es tan rica… Contaron que el otro día habían comprado un edificio por 500 millones o algo así. Dijeron maravillas de la comida del Balducci, aunque sólo habían picoteado. Supongo que es porque van a montones de actos donde se sirve comida. Y no bebieron nada, sólo Tabs. El es un hombre muy viril. Aunque no quedamos en nada, haré unos cuantos cuadros y se los enseñaré.

 

Domingo 26 de abril, 1981

Hacía un día precioso. Jon Gould me acompañó andando a la oficina. Luego él se fue al gimnasio y yo a trabajar. Hice algunas madonnas. Fui un rato a la iglesia. Llamó Chris Makos y le dije que estaba demasiado cansado para reservar mesa en ningún sitio para la cena, así que lo hizo él, reservó en Da Silvano. Me llamó Jon y me dijo que estaba libre. Le fui a recoger al trabajo y nos fuimos en taxi a Da Silvano (8$). Era una comida italiana muy cara, pero intentaban hacerlo bien (cena 140$). Estaba Anna Wintour, la amiga de Catherine Guinness, con Michael Stone. Al principio no recordaba su nombre. Pero luego me acordé. La han contratado en el New York Magazine para que se ocupe de la sección de moda. Quería que la contratásemos en Interview, pero no lo hicimos. Quizá fue un error porque necesitamos a alguien para moda. Pero no creo que ella sepa nada de ropa porque viste fatal.

Jon me acompañó a casa, me arrastré hasta la cama y me quedé dormido.

 

Miércoles 29 de abril, 1981

Brigid me dijo que «Jon Gould, de la Paramount Pictures», había llamado cuatro veces a la oficina, y lo dijo de una forma un tanto sarcástica. Le dije que estábamos trabajando juntos en un guión. Cuando le llamé estaba comiendo.

Christopher trajo dos pesas y yo apenas podía levantarlas. Ya hago dos series de diez flexiones y una serie de diez abdominales. Llamó Jon y me dijo que la grúa se había llevado su coche alquilado de la calle Setenta y cinco esquina Columbus y que era culpa mía porque yo le había dicho que no pasaría nada. Pensaba que se lo habían robado, pero la policía llamó a Hertz.

Donna, una de las chicas de Can Can, llamó para invitarme a la función del sábado. Yo llamé a Tom Cashin para enterarme de si iba a ir Jed porque en ese caso yo no iría. Donna es la chica del Best Little Whorehouse con la que Tom salía mientras duró la obra. Ella sustituye a otra chica, pero los jueves hace su verdadero papel.

Llamó Faye, desde casa de Halston. Quería saber si yo sería su pareja en el estreno de Little Foxes, el 7 de mayo. Pero ese día es el cumpleaños de Jon. Le dije si me podía conseguir una entrada extra porque me solucionaría un problema de cumpleaños. Ella no parecía muy contenta, creo que Halston prefería que yo fuese solo.

 

Jueves 30 de abril, 1981

Fui al número 667 de Madison a que Janet Sartin me hiciera un lifting facial. Me metieron en un cuarto y una señora gorda me hizo desnudarme. Luego entró Janet y dijo: «Se lo hará esta joven». Y la joven tenía sesenta y cinco años. Me puso una toalla caliente y fue como estar en la gloria. Janet es guapa, tiene una cara bonita, aunque con muchas patas de gallo. Y creo que es porque utiliza muchos astringentes, estoy seguro de que le resecan la piel. Me dijo que también trataba a Bianca. Yo le dije: «Bianca tiene la mejor piel del mundo». Y ella contestó: «¡Como la mía!».

Vinieron a la oficina Nena y el hermano de Aurora, Agosto, ese tan bajito y adorable, que es marine. Vincent le habló de un trabajo. Fui a casa y luego recogí a Jon (taxi 4$, entradas 60$) y fuimos al Minskoff.

Teníamos buenas entradas en el Can, Can, en la misma fila que Ethel Merman. Le dije a Ethel que me gustaría volverla a ver por aquí. Y luego me encontré con Donald Trump, el hombre de «un dólar al año para la ciudad», que tiene la compañía constructora, Walsh, y sus respectivas mujeres. Y fue muy divertido volver a ver a Donald Trump en un sitio diferente. Yo estuve charlando con su mujer checoslovaca, y Jon Gould estuvo charlando con Trump. Me encanta salir con Jon porque es como ir con una pareja de verdad, es fuerte y alto, tengo la sensación de que me cuida. Y es muy emocionante porque él se comporta de una forma tan normal que la gente debe pensar que no es gay.

Cuando llegué a casa me encontré una nota de que llamase a Jenette Kahn, llegase a la hora que llegase, lo hice y me dijo que Sharon Hammond se iba a casar con su lord al día siguiente a las 5:00 y que estaba invitado a la recepción, que sería de 6:00 a 12:00.

 

Lunes 4 de mayo, 1981

Tuve una amenaza de muerte, te lo contaré.

Tenía hora con Janet Sartin. Entró ella y me dijo: «Querido, te han llamado de la oficina hace diez minutos, Vincent y Robyn, han dicho que es muy importante». Así que llamé y me dijeron que el tal Joey Sutton había llamado cuarenta veces. La semana pasada me había mandado una nota. Vincent no la había abierto, pero yo sí. Decía: «Estáte alerta el 5 de mayo, es cuestión de vida o muerte». Se ha inventado una teoría según la cual yo le robé la canción «Miss You» a él y se la regalé a Mick Jagger para que la grabase. No sé de qué habla… yo no sabía que ese chico escribiera canciones. Está perturbado…

Después de lo de Janet Sartin me fui al Sporting World para comprarme un sombrero y disfrazarme. Me compré un sombrero de cazador de camuflaje (27$). Hice unas llamadas (2$). Llamé a Jon para contarle que alguien me estaba amenazando de muerte y cuando le localicé (risas) no me hizo mucho caso. Como la gente me seguía pidiendo autógrafos, me compré más cosas para disfrazarme (15,74$) y luego fui en taxi a la esquina de Park con la Dieciocho (5,50$). Robyn me estaba esperando. Apareció un tal detective Rooney o algo así, del Departamento de Policía de Nueva York. Y Risa Dickstein, la abogada de Interview, dijo que sabía de un detective al que se podía contratar, pero yo voy a contratar a Agosto como guardaespaldas para que me acompañe a todas partes.

El caso es que envolví unos regalos, Jon Gould vino a recogerme y fuimos a La Grenouille a encontrarnos con Chris Makos y Peter Wise (taxi 6$). El sitio estaba llenísimo de gente rara de Miami Beach. Conseguimos una mesa delante. Todo el mundo nos tenía celos porque nos lo pasábamos en grande y querían unirse a nosotros. Cada uno hacía un regalo a los otros y los estábamos abriendo. Para postre pedimos dos soufflés y champagne. Como el dinero es el mejor regalo, yo les regalé a Jon y a Peter 100 dólares en billetes de dólar… Y a Peter le di 25 en rollos de peniques que pesaban mucho. Y a Jon le regalé 80 de Susan B. Anthony. Jon le regaló a Peter una tetera y un gran cuenco. Yo les regalé a todos pinzas de plata para el papel de cartas. Nos quedamos hasta medianoche y lo pasamos muy bien, hinchando globos, lo que puso un tanto nervioso a Marcel, el jefe (cena 400$).

 

Martes 5 de mayo, 1981

Vincent contrató a unos agentes de seguridad. No quería que yo fuese a la oficina, pero yo tenía que trabajar.

Peter Wise me dijo que debía llevar un chaleco antibalas y que él sabía dónde comprarlo. Yo hablaba por los codos porque estaba muy nervioso. Fuimos a la calle Once junto a University Place, a una tienda muy curiosa que estaba en un segundo piso (taxi 6$). Peter había llamado a Christopher para que se reuniese conmigo allí e hiciera fotografías. Compré un chaleco antibalas (270$). El tipo era un cretino, dijo que su negocio había prosperado después de lo de Reagan. Tenía vestidos y abrigos, y todo antibalas. Había una chaqueta deportiva y yo le pedí que me la guardase y que volvería a buscarla. Creo que además abriga bastante y parece buena para el invierno. Le preguntamos qué más tenía y él dijo que no quería decirlo delante de los periodistas, porque venía con nosotros una periodista del Stern. Y Christopher se moría de ganas de volver para averiguar qué era lo que tenía y no podía decir. Christopher tenía su bici abajo, pero yo no podía ir en bici con mi mochila. Llamé a Jay Shriver a la oficina y él vino a buscarme por detrás del edificio. Subimos en el montacargas.

Fue un día agitadísimo. El agente que habíamos contratado estaba alucinado con tanto tipo raro. Y en Interview siempre hay alguna chica nueva que abre la puerta a todo el que llama. Llamé a Jon a la Paramount, pero estaba reunido. Bob no vino a la oficina.

Brigid está celosa porque yo he adelgazado mucho, pero ella está mejor con la cara un poco llena. Se ha librado de su gato Billy porque estaba enfermo de un virus, es despiadada y cruel. Yo le dije: «No eres buena». Y ella sólo dice que no quiere hablar de ello y que está esperando que aparezca otro gato en la tienda.

Vino a la oficina Jackie Curtis, que se ha teñido el pelo y lo lleva corto. Había estado en Gstaad y venía con un novio muy guapo. No sé cómo lo hace porque estaba gorda, olía a alcohol y cojeaba, me pareció patético. Me trajo una bolsa de la compra. [Nota: cuando Andy hablaba de hombres que se vestían de mujer o se maquillaban, a veces se refería a ellos en masculino y otras en femenino].

Ah, y aquel tipo de la tienda dijo que le había hecho un impermeable antibalas al Papa. Me parece que a mí los disfraces no me sirven de mucho. Mañana me compraré un sombrero de pescador. Creo que es lo mejor. Uno como el que llevaba Mr. Winters.

Recogí a Jon en la esquina de la calle Dieciocho, entre la Octava y la Novena, y fuimos a casa de Chris Makos, en Waverly Place (taxi 9$). Encontramos un cajero del Citibank y Jon lo utilizó. Yo nunca lo había probado y es emocionante, te pregunta cosas.

 

Miércoles 6 de mayo, 1981

Llamé a Jay Shriver a la oficina y él bajó a recogerme para más seguridad. Estaba lleno de gente. Había una comida en honor de Sylvia Miles y ella ya había llegado.

Llamó Jon y dijo que estaba intentando reservar mesa para su jefe de la Gulf + Western, Charles Bluhdorn, que quería llevar a cenar a Barry Diller al «87», y quería saber si yo podía ayudarle. Es un restaurante nuevo, muy pequeño, y es muy difícil conseguir mesa. Pero ningún restaurante es imposible, así que llamé a Henry Geldzahler, el concejal, y él dijo que muy bien, que llamaría y lo intentaría pero sólo porque Charles Bluhdorn había donado 2 millones de dólares para la ciudad el año pasado. Lo intentó y le dijeron que era imposible. Yo volví a llamar a Jon y él pensaba que perdería su trabajo, pero al final Bluhdorn decidió cancelar la cena.

Fui en taxi al Ritz (4$). Neil Bogart daba una fiesta con baile. Abajo, había uno de esos aburridos fans bailando, fumando porros y comportándose alocadamente, y quería subir conmigo, pero no tenía entrada. Yo decidí tomarme un perrito caliente, eran de Nathan y estaban buenísimos. Luego, ese chico consiguió subir de alguna manera y se sentó con nosotros. Entonces Eva, la periodista del Stern, hizo una cosa fantástica. Empezó a decirle que no sabía qué estaba haciendo ella allí con el doble de Andy Warhol. Le dijo que era una reportera de segunda fila del Stern y que nunca había conseguido estar con el verdadero Andy Warhol, que a ella siempre le tocaba el doble y que estaba harta de esa posición de segundo rango. Y él la creyó, se levantó y se fue y no quiso hablarme durante el resto de la noche. Pensó que yo era un falso Andy Warhol. ¿A que es gracioso? Nos fuimos y yo invité a la señora alemana al Xenon, a ver el show de Grace Jones.

 

Jueves 7 de mayo, 1981

Fui en taxi a Mercer Street para que me hicieran las fotos con mis litografías de la serie Myths (taxi 8$). Rupert me estaba esperando en la esquina porque no sabía dónde era. Los de Stern ya estaban allí, me hicieron ponerme delante de los Myths y estuve a punto de vomitar porque parecían muy sesenta. No lo digo en broma, de verdad lo parecían.

Me recompuse y recogí a Jon Gould. Fuimos al teatro a ver Little Foxes y había una gran multitud. Teníamos butacas de primera fila, delante de Halston, Liza y Mark. Estaba la madre de Liz Taylor, que es un encanto, un poco como Janet Gaynor. Al final tuvieron que salir mil veces a saludar, los aplausos parecían no tener fin. Hicieron salir a Lillian Hellman al escenario. Fuimos a los camerinos. Me saludó el senador Warner. Felicité a la doncella de color por su actuación y resultó que era Dennis Christopher.

Jon y yo nos marchamos para ir a la fiesta de cumpleaños que Lady McCrady daba en honor de Jon, en el 15 o el 17 de Park Avenue, que en realidad está en el patio trasero de Murray Hill, donde yo vivía antes. Estaba hablando con una chica rubia cuando se me acercó un tipo y me dijo: «Seguro que no sabes con quién estás hablando». Le dije que no, que no lo sabía. Y él dijo: «Es Rita Jenrette, la mujer de un congresista que posó para Playboy». Ella me dijo que vivía en pleno Harlem, y una de dos, o no tiene dinero o tiene un novio negro. Es muy vistosa y radiante. Jon me acompañó a casa, entró cinco minutos y luego se fue.

 

Domingo 10 de mayo, 1981

Intenté llamar a Jon varias veces. Luego fui a ver la obra de Ron Links y en cuanto llegué a casa llamó Jon, pero yo estaba tan enfadado por lo de antes que casi no pude hablar. Me fui a la cama a las 12:30.

 

Lunes 11 de mayo, 1981

Concerté una cita con el doctor Cox para el martes porque estoy adelgazando mucho y no quiero ponerme enfermo: peso 55 kilos.

Bob ha conseguido que nos inviten a la cena que dan Earl Blackwell y Eugenia Sheppard en honor de los Sackler. Alquilé una limusina y como me habían pedido que llevase a una chica, recogí a Barbara Allen y nos fuimos a Doubles. Yo me puse la parte de arriba del smoking, pero tendría que haber llevado los pantalones negros en vez de los vaqueros. Los camareros me miraban divertidos. Era una cena para peces gordos. Estaba lleno de gente bien. Estaba Andy Stein y le dije que si quería tener una piel bonita fuera a ver a Janet Sartin. El me aconsejó que fuese a su gimnasio, así que intercambiamos direcciones.

Por los altavoces empezó a sonar el «Cumpleaños Feliz» y todo el mundo pensó que era el cumpleaños de Mr. Sackler, pero resultó que nos habían metido en una sala equivocada por error. No podía soportar otro cumpleaños de un Tauro, los odio. Bailé un poco. Eugenia es un encanto, es Leo y me dijo: «Mi novio es Tauro». Supongo que Earl y ella son pareja, ella debe de ser como una madre. Bueno, yo también estoy en esa categoría.

Luego llamé a Jon, y fui con Barbara Allen a su apartamento, en el West Side. Me pasé una hora contando monedas con él. Estaba haciendo balance de su presupuesto. El estaba releyendo Popism y me hacía preguntas muy trascendentes. No pude soportarlo, era una estupidez. Me fui a la 1:00.

 

Martes 12 de mayo, 1981

Me levanté a las 7:30 y llamé a Chris Makos para comentarle lo de la noche anterior con Jon Gould. Le he ofrecido a Chris una recompensa —ese reloj de oro que tanto le gusta— si convence a Jon de que se enrolle conmigo, pero aunque no pase nada de momento, quiero que Jon se venga a vivir a mi casa, y luego ya veríamos.

Tenía una cita a las 10:00 con el doctor Cox y decidí hacer ejercicio e ir andando a su despacho. No fue una buena idea. Llegué agotado de tanto andar. El doctor no me hizo ni caso. Se había teñido el pelo y estaba regordete. Sólo quería hablar de cotilleos. Me dio un remedio y luego me dijo que tendría que vacunarme contra la polio, el tétano y la neumonía. Yo le dije que no, que otro día, pero Rosemary me cogió del brazo cuando me iba y me las puso. Según ella, no producían ninguna reacción, pero estuve todo el día muy raro.

 

Miércoles 13 de mayo, 1981

Tenía una comida a las 12:00, Charlie Cowles iba a venir con Sid y Anne Bass. Cuando llegué ya estaban allí. Todo el mundo se había reunido frente al televisor, le habían disparado al Papa. Me puse a chillar, enloquecí: «¡Perdimos un retrato el día que atentaron contra Reagan y no quiero que vuelva a pasar! ¡Apagad esa tele!».

Vinieron los Bass y estuvieron mirando sus retratos. Tengo que cambiarles los labios y rehacerlos. Había bajado a 54 kilos y me asusté mucho, el estómago se me encogía.

Ronnie me acompañó al estudio de Art Kane, que está en la calle Veintiocho esquina Broadway, a posar para un desplegable de diez páginas en el Vogue italiano. Había un modelo de Zoli que hacía de doble mío. Tenía un cuerpo perfecto. El desplegable consistía en que este tipo asesinaba a una chica con una media negra en la cara. El modelo era el nieto de Goldwater, que va a salir en Interview. Luego se quitaba la media de la cara y resultaba que era yo el que había apuñalado a la chica. Fue muy sencillo y sólo tardé una hora en hacer mi parte. Ella me pisó con el tacón y fue muy divertido. Salimos y fue fantástico poder pasear. Ya era primavera.

Me llamó Jon desde Hollywood. Me pasé el día intentando localizar a Bill Copley para conseguir una cita y grabarle porque me muero de ganas de hacer una obra sobre su vida.

Tenía ocho invitaciones para ir a cenar.

Fui a casa de Halston y estaba Liza Minnelli. Tenía un ejemplar del Post, en el que decía con letras rojas: «DISPARAN AL PAPA». Era magnífico. Luego estuvimos hablando de chalecos antibalas. Liza dijo que los negros no le daban miedo (risas) porque su padre le había dado trabajo a Lena Home.

 

Jueves 14 de mayo, 1981

Chris Makos vino a la oficina y fuimos con Marc Balet a fotografiar la maqueta del edificio Trump para hacer un cuadro a partir de ahí (taxi 5$). Yo estaba tan delgado que decidí tomarme una Coca-Cola y fue toda una hazaña porque el estómago se me ha encogido.

Fuimos en taxi a casa de Bill Copley (8$). Bill estaba sobrio y más delgado. Nos contó que en Key West estaba fumando y se le incendió la casa, tuvo que ir al hospital, le curaron y luego le dieron de alta. Y entonces su mujer se presentó con los papeles del divorcio. Pero todavía sigue loco por ella. Está decidido a comprarme los otros dos retratos de ella que sobraron. No sé qué hará con ellos. No sé si recuerdas que su mujer era aquella antigua cocotte.

 

Domingo 17 de mayo, 1981

Fuimos al Savoy, a la fiesta de cumpleaños que François de Menil daba en su nuevo club. Estaba abarrotado. Tenían previsto que fueran unas seiscientas personas y parece que se cumplió. Yo los conocía a todos. Earl McGrath, Ahmet y Mica Ertegun. Y Debbie Harry, que ahora lleva el pelo castaño y parece normal y corriente, pero fue muy simpática. Nadie le hizo fotos a la pareja de Ina Ginsburg, Godunov. Supongo que pensaron que era un hippy rubio y melenudo con chaqueta de cuero negro. Bob estaba con la señora Stasinopoulos, la que escribió la biografía de Maria Callas.

Luego me encontré a una gente muy rara que decían ser «copropietarios» del club y empecé a preocuparme por François.

Philippa de Menil presentaba a Heiner como si fuese su marido. Supongo que se habrán casado. Me emborraché, me levanté a bailar y me hicieron fotos. Bailé con la novia de Stephen Graham. Luego salieron las Pointer Sisters y cantaron el «Cumpleaños Feliz». Fue muy gracioso encontrarme allí con Zoli, mi jefe, me sentía como una trabajadora. Me acerqué a John Belushi y le dije: «Nunca sabes quién soy», porque eso fue lo que él me había dicho cuando yo no sabía quién era. Bailamos juntos y fue muy divertido.

Llegué a casa a las 2:00. Me llamó Christopher y me dijo que estaba en el Baths. Llamé a Jon al Beverly Wilshire.

 

Jueves 21 de mayo, 1981

Cuando llegué a casa me encontré un mensaje de Jon Gould que decía que iba a coger el último vuelo y que estaría en Nueva York a las 7 de la mañana. A las 8:00 esperaba que Christopher le fuese a buscar para ir a Cape Cod. Yo no había hecho el equipaje y tenía que meter un montón de cosas: ropa, película, cámaras, radios, televisión…

 

Viernes 22 de mayo, 1981. Nueva York-East Falmouth, Massachusetts

Cuando aterrizamos, Peter Wise nos estaba esperando a Jon, a Chris y a mí. Los billetes costaban 800 dólares, pero pagué con un cheque. Peter nos llevó a su casa y dimos una vuelta hasta el invernadero. Ya estaba decidido dónde dormiríamos. Vincent y Shelley pensaban venir después del trabajo, pero estuvimos esperándoles todo el día y toda la noche.

Vi una barcaza en el agua, que estaba a medio pintar. Era preciosa, una locura de barca, podíamos haber montado una fiesta allí. Peter y Christopher nos llevaron a conocer el pueblo. Peter compró un guiso de pescado en el Mildred’s Chowder House de Hyannis, que es donde venden el mejor guiso de pescado de Nueva Inglaterra. Por fin llegaron Vincent y Shelley. Habían tardado ocho horas en llegar en coche cuando lo normal son cinco.

 

Sábado 23 de mayo, 1981. East Falmouth

Nos levantamos hacia las 11:00 y Peter había preparado pastel de manzana y aguardiente de manzana para desayunar, y tomamos sirope de arce auténtico y bacon. Luego cogimos el coche y fuimos al mercado de las pulgas de Mashpee. Fuimos al Thornton Burgess Museum —el autor de Peter Cottontail,— dimos de comer a cisnes y patos con un pan que había comprado Christopher. Fuimos a comer a un sitio de Sandy Neck donde hacían almejas gratinadas. Todos comimos almejas gratinadas, pescado frito y montones de ketchup, batidos de leche y granizados (35$ con propina incluida). Volvimos a casa.

Peter y yo nos fuimos a hablar a otra habitación y de pronto oímos un gran alboroto en la parte de atrás. Fuimos a ver y había una pelea con pistolas de agua. Nadie quería rendirse, pero al fin lo hizo Christopher porque le arrinconaron en el cuarto de baño. Ganaron Shelley y Jon y fueron muy traidores. Chris se acercó a Jon y le dio una bofetada. Fue dramático. No nos lo podíamos creer. Jon se quedó quieto y lo aguantó, dijo que no le había hecho daño y que sólo había sido una broma. Me confesó que sentía la necesidad de ganar siempre en todo y que él era el que decidía lo que estaba bien y lo que estaba mal. Si quiere algo lo hace y si no, no lo hace. Sólo quiere decidir por sí mismo. Creo que le gustó que Chris le abofetease. Creo que de verdad le gusta que le abofeteen. Luego se apaciguaron los ánimos.

 

Domingo 24 de mayo, 1981. East Falmouth

Fuimos al puerto de Falmouth y alquilamos un barco de 2 metros y medio que me gustaba. Tardamos una hora en llegar a Martha’s Vineyard. Jon llevaba el collar de perlas que yo le había regalado y que le llegaba hasta el suelo. Le quedaba precioso, parecía un pescador de altamar. Llegamos al Oak Bluff, donde todas las casas eran muy cursis, e hicimos fotos de una boda. La chica era irlandesa y el novio sudamericano. Fuimos en coche a Edgartown. Teníamos mucha hambre. Cruzamos la calle y entramos en el Colonial Inn. La gente que había allí nos trajo ejemplares de Interview y de Popism para que se los dedicásemos. Un chico incluso se presentó con el cartel que había hecho la Tate Gallery con mi Marilyn (comida 120$). Metimos el coche en el ferry y nos fuimos a Chappaquiddick (5$). Fotografiamos a un tipo que nos contó toda la historia: dónde había ocurrido, cómo había ocurrido y por qué él no se creía la versión oficial. Hicimos todo el recorrido para ver si Ted Kennedy era realmente culpable del accidente y llegamos a la conclusión de que sí.

Cuando llegamos a casa, Jon llamó a su familia, a Amesbury, y le dijeron que a su abuelo le había dado un ataque de apoplejía y que su perro había sufrido una recaída, así que en vez de volver con nosotros a Nueva York, nos pidió que le dejáramos en Amesbury.

 

Lunes 25 de mayo, 1981. East Falmouth-Nueva York

Cogimos el avión de vuelta desde el aeropuerto de Hyannis a La Guardia. Estábamos comiendo cacahuetes y palomitas cuando, de repente, el avión dio un salto. A mí ni siquiera me dio miedo estrellarnos porque me sentía muy desdichado. Había pensado que con ese viaje haría algún avance con Jon y no había sido así. Nos había dejado para ir a ver a su familia, que le adora. Ah, a partir de este momento ya no puedo contar cosas personales de Jon en el Diario porque cuando se lo comenté se enfadó mucho y me dijo que no volviera a hacerlo, que si contaba algo personal suyo en el Diario no volvería a verle. O sea que a partir de ahora, en el Diario sólo hablaré de mi relación profesional con Jon. Será sólo una persona que trabaja para la Paramount Pictures con la que yo intento hacer películas y guiones.

Le di una propina al piloto (100$) y al conductor de la limusina (20$).

Me llamó Tina Chow para invitarme a la fiesta de David Bailey y su mujer Marie. Fue una fiesta maravillosa. Marie es muy guapa, llevaba uno de esos vestidos abiertos. Estaban Eric Boman y Peter Schlesinger. Le dije a todo el mundo que era modelo y buscaba trabajo. Se me acercó Jerry Hall y me contó cómo había que chupar una polla o un coño. Me contó chistes y fue muy divertido, David también contó chistes. Estaba Paloma Picasso, que me dio un beso muy fuerte.

 

Martes 26 de mayo, 1981

En la oficina no reconocí a Doria Reagan, que estaba pasando a máquina unas cartas para Bob. Iba vestida con una camiseta y pantalones cortos y estaba muy mona. La invité a comer, pero me dijo que tenía mucho trabajo. Trabaja cuatro horas al día y lo hace todo con gran rapidez.

Fui al 927 de la Quinta Avenida, a la cena que daban los Zilkha para los dueños de Dior. Cecile Zilkha fue muy amable al invitarme porque era una cena de gente importante. Happy Rockefeller se puso muy «contenta» de verme. Tendría que haber hablado más con ella. Annette Reed llevaba un zafiro de cincuenta quilates en una pulsera de brillantes que tenía cinco centímetros de grueso. Iba muy bien vestida. Es la hermana de Sophie Englehard, la amiga de Jane Holzer, la que sale con el jugador de fútbol negro que conocí en Washington. Las señoras eran hieráticas. Dina Merrill estaba con su marido, Cliff Robertson, y Alex Liberman iba con su mujer, Tatiana. También estaba Carolina Herrera, que me robó el último número de Interview porque salía su foto.

Había un montón de locas. Esa gente vive de una forma muy anticuada. Desde luego, si ese estilo de vida se mantiene será increíble. ¿Cómo se puede seguir viviendo así? El primer plato consistía en cangrejo con gelatina de tomate, ya nadie hace cosas así. Luego pollo con arándanos frescos, arroz y nueces. Y por último, mousse de chocolate con bizcocho. Un buen vino y todo muy bien servido. Estaba lleno de centros de flores. Estaban Bill Blass y Patt Buckley, que iba vestida de Bill Blass. Todo el mundo parecía viejo, aunque supongo que yo también. Es curioso que me invitaran. Ahora tengo muy buen aspecto, podría haberme ligado a cualquiera de esas antiguallas. Debería ir detrás de Yoko Ono, y a lo mejor me decido en el momento equivocado, justo cuando ella ya haya encontrado a alguien.

Me fui a casa y no hubo ninguna llamada de California.

Miércoles 27 de mayo, 1981

Estuve trabajando en los retratos de Lynn Revson.

Finalmente recibí una llamada de Jon desde California. Creí que ya no me llamaría más, pero decidí ser simpático, es más fácil, y sólo hablamos del tiempo.

Zoli me contó que cuando llegó a Nueva York se pasó todo un verano viviendo en la azotea del edificio de Chris Makos, que está en Waverly esquina con la Once, porque no tenía dinero. Había una forma de llegar a la azotea y, una vez allí, dormía en una hamaca muy cómoda.

 

Viernes 29 de mayo, 1981

Llamé a Halston y le dije que guardase su invitación a Montauk para otro momento porque aquel fin de semana tenía que trabajar en unos cuadros.

Llamó Maura Moynihan y me dijo que le había encantado su portada de Interview, que no se parecía en nada a ella. Es una de las mejores portadas que ha hecho Richard Bernstein. Maura me contó que le gustaban dos chicos: uno es hetero y el otro bi. Los dos tocan en su grupo y ella lo va a dejar. Le gustan los dos, que son íntimos amigos y se pelean por ella.

 

Sábado 30 de mayo, 1981

Tuve una conversación filosófica con Brigid y los dos decidimos que quizá ya hubiera pasado nuestro momento. Cuando me vi en esas películas caseras que hicimos el fin de semana en Cape, me odié. Todo lo que hago parece muy raro, tengo una forma de andar muy rara y una mirada muy rara. Si al menos hubiera conseguido ser gracioso en las películas, habría parecido una marioneta. Pero ya es demasiado tarde. ¿Qué es lo que tengo de malo? Miro a Vincent y a Shelley y me parecen normales. Ya no tengo buena pinta con botas de cowboy. Creo que me compraré unos sneakers. Haré que Jay me acompañe a Paragon a comprarme unos.

Lunes 1 de junio, 1981

Me reuní con Marc Balet para enseñarle el cuadro que estoy haciendo de la Trump Tower. Marc quiere que mi cuadro sea la portada del catálogo que está haciendo y que luego los Trump paguen el cuadro de su edificio. Es una buena idea, ¿no?

Ronnie se va a Basilea con Lucio Amelio a exhibir su trabajo en una feria de arte.

Estuve grabando a Maura para el diálogo de un musical de Broadway que quiero hacer y que se llamará Runaway. Fuimos al edificio donde viven sus dos novios y era un sitio increíble; me dio varias ideas. Parece mentira, en ese edificio tocan sesenta grupos de rock y el dueño es un tipo que está chiflado. Subimos tres pisos y le pedí a uno de los chicos que me enseñase otras salas. Llamaron a una puerta y preguntaron: «¿Qué estáis grabando ahí?». Y le dijeron: «Somos los Spikes», y en otra le contestaron: «Bongo and the Bears». Pagan 480 dólares al mes por un sitio muy pequeño. Pienso volver y examinar atentamente el edificio. La acción de Runaway puede transcurrir ahí. Será la historia de ver a quién escoge la chica, una historia de amor. Es una locura de sitio, estás en el pasillo y oyes todo tipo de ruidos. El novio bisexual dijo que pasaría de Maura si yo le conseguía a David Bowie. Le dije que lo intentaría.

Maura vive en casa de Louise Westergaard, que es productora y trabaja con Sondra Gilman. Maura cuida a los niños y la dejan vivir allí. Como se tenía que levantar temprano para llevarles al colegio, nos fuimos a casa. El novio hétero le preguntó a Maura si podía ir a casa con ella y ella le dijo que sí. Se besaban todo el rato de una forma muy bonita, con las manos.

 

Martes 2 de junio, 1981

Me levanté temprano. Chris iba a venir a buscarme para ir a la exposición del Whitney de ese artista que conocimos hace tiempo, el que está influenciado por mí y que hace murales con Polaroids de caras. No me acuerdo de su nombre… Chuck Close.

Y también vimos lo de Guglielmi que había en el piso de abajo. Su mujer nunca pudo vender los cuadros de él y ahora está ahí en una gran exposición del Whitney. Quería enterarme si ella vivía aún y pensaba preguntarle a alguien que trabajase allí, pero en vez de eso acabé repartiendo Interviews. En los años cincuenta, ella solía invitarme a cenar, era muy generosa. Vivía en el Café des Artistes.

Luego vimos la exposición sobre los años cuarenta y te das cuenta de que Chuck Close es mucho mejor que los pintores de la exposición.

Nos acercamos al Port Authority Bus Terminal (taxi 6$). Todavía siguen renovándolo. Entramos en el Walgreen’s a hacer fotos a la gente y le preguntamos a la camarera si podíamos. Ella se lo dijo al encargado y éste aceptó, a condición de que no saliera el nombre de Walgreen’s. Pero sólo queríamos fotografiar a la camarera y llevaba el nombre escrito por todas partes (Walgreen’s, 7$).

 

Jueves 4 de junio, 1981

Creo que me costipé por beber un daikiri muy frío. Lo noté, me hizo como un agujero.

Llamé a California y me dijeron que él estaba muy ocupado y no se podía poner.

Me arreglé para ir a una fiesta que había en el barrio, en casa de Bob Gucciones, en honor de Roy Cohn. Roy estaba magnífico, le hice algunas fotos. Me gustaría ser amigo suyo, pero un amigo distante. En la fiesta había una Conejita, una mascota. Yo no sabía qué decirle y le dije que tenía un cuerpo fantástico. Se me acercó LeRoy Neiman, que estaba emocionado de que fuéramos a hacer juntos (risas) un espectáculo de un solo actor. Philip Morris le dio dinero a ese tipo para que hiciera un espectáculo sobre una obra mía y de Neiman. De todas formas, no quiero hacerlo. Estuve comentando con LeRoy por qué Bob Guccione se viste como una maricona, con tanta joya. Había Rembrandts, y Mr. Newhouse, Clyde, me contó que eran reproducciones. Como también había Chagalls y Picassos, no sé si serían también copias. La casa tenía piscina.

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