Diarios. Edición de Pat Hackett

Andy Warhol · Capítulo 3 de 4 · parte 29/49

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Diarios. Edición de Pat Hackett

Diarios

Este capítulo es largo, así que está dividido en 49 partes.

Ruth Morley hacía el vestuario. La conozco porque trabajé en la obra de Thurber en la que actuaba Kaye Ballard. En realidad yo hice la ropa, pero Ruth se apuntó el mérito gracias al sindicato. Fue en 1954 o 55. Supongo que me explotaron. La producción era muy jodida y veías a la gente luchando y lloriqueando porque el espectáculo no funcionaba.

Volví a la oficina y había paquetitos por todas partes. Me llamaron otra vez del plató de Tootsie y me llevé conmigo a Susan Pile, que acababa de llegar de Los Angeles. Era mi cumpleaños y yo intentaba estar de buen humor, pero en realidad estaba hecho un cascarrabias. Al llegar al plató vi que Dustin iba vestido un poco más gay. El día 8 iba a ser el cumpleaños de Dustin y le dije que era mi cumpleaños (risas.) Conocí a la nueva mujer de Dustin, que es muy guapa, se parece a Debra Winger. Hay muchas chicas parecidas a Debra. Pero el bebé parece como si fuera hijo de Barbra Streisand y Elliott Gould.

Fui paseando por Columbus y Central Park West y vi a Ron Galella rodando en Central Park. Estaba frente a la casa de Linda Stein, que iba a dar una fiesta en honor de Elton John después de su primera noche de concierto en el Madison Square Garden. La llamé (0,20$). No había vuelto aún. Fui a casa de Jon y volví a llamarla desde allí. Me invitó a su casa, pero me dijo que no llevase a mucha gente.

Había unos cien modelos de Zoli. Eso era lo que Elton le había pedido a Linda y ella se lo consiguió. Estaba Timothy Hutton con Jennifer Grey.

 

Martes 10 de agosto, 1982

Estuve vagando por el East Village y me sentí raro. Se está poniendo de moda otra vez y todo estaba iluminado. Todavía está allí Gem Spa. Me acordé de los cincuenta, cuando vivía en St. Mark Place, y también de los sesenta, cuando teníamos la discoteca Dom y tocaban los de la Velvet y Nico. También pensé en las fiestas psicodélicas del Fillmore, comer en la delicatessen Ratner’s y cosas así. Era muy nostálgico.

 

Sábado 14 de agosto, 1982

El conductor de la limusina nos dijo que no sabía muy bien cómo llegar a Nueva Jersey, pero que lo intentaría. Recogimos a Christopher y a Peter y fuimos al Meadowlands, a ver a Blondie. Primero actuaba Duran Duran y también David Johansen.

Fuimos a los camerinos a verla. Chris Stein ha adelgazado 14 kilos, debe de estar enfermo. Creo que es de tanto aire acondicionado, que no es nada bueno. Debbie está muy gorda. Nos echó a patadas, porque quería ponerse su ropa de Stephen Sprouse.

Nuestras butacas estaban arriba, en el palco de los propietarios del local y fue muy divertido. Yo hice fotos de la madre, la mujer y la hija, tres generaciones de propietarios (perritos calientes 20$). Los batidos eran tan densos que parecían de plástico. Era como beber margarina. Se nos acercó Marianne Faithful y nos leyó un poema que había escrito. Alguien empezó a meterse con las drogas y Marianne dijo: «No os metáis con las drogas, yo estoy colocada de coca». Me gustó muchísimo. Estaba muy distinta del día en que se pasó por la oficina con Jay Johnson, semanas atrás. Es tan inteligente y tan sólida… Además, no tiene ningún acento inglés, parecía americana. Está siempre alerta y, después de todo, no está tan pasada.

 

Lunes 16 de agosto, 1982

Vi uno de los programas matinales y salía Ken Wahl. Es muy guapo, pero estaba en plan sabiondo y decía las típicas estupideces de actores tontos. Como por ejemplo, que sería capaz de «volver a trabajar en una gasolinera». Y dijo: «Bueno, después de todo, yo soy del medio-oeste».

Ya me explicarás por qué ahora todo el mundo es tan guapo. En los cincuenta estaban los guapos y el resto, pero ahora todo el mundo es por lo menos atractivo. ¿Qué ha pasado? ¿Es porque no hay guerras y los guapos no se mueren?

 

Viernes 20 de agosto, 1982

Christopher conoció a un chico llamado Christopher en Christopher Street, y que le contó que Paul Morrissey también le había conocido en la calle y le había propuesto que actuase en una película que estaba rodando en Berlín.

 

Sábado 21 de agosto, 1982

Me paré en Schrafft’s, en la Cincuenta y ocho esquina Madison. Las camareras no cesaban de decir: «¿Es él? No, no es. Sí, sí que es». Y al salir, dije: «Soy yo». Y se quedaron emocionadísimas.

Me encontré a Claudia Cohen en Central Park South, que es donde vive, en una casa con unos techos de 12 metros de alto. Decidimos comportarnos como puertorriqueños, nos sentamos en un portal y estuvimos cotilleando. Me contó que Bobby Zarem fue el que lanzó el rumor de que Joan Hackett y Marsha Mason son «novias», que es la comidilla de toda la ciudad, porque Bobby estaba enfadado con Joan Hackett, que era cliente suya. Y cuando nos separamos, al cabo de un minuto vi a Bobby Zarem que iba andando y hablando solo.

 

Lunes 23 de agosto, 1982

Vinieron los de Duran Duran y se trajeron a unas novias aún más altas y grandes. Intenté hacer régimen, pero por la noche fracasé. Vino el alemán que nos había pedido que le hiciéramos los carteles de Fassbinder. Nos enteramos que no es que Paul tenga que hacerse cargo de ninguna película de Fassbinder, sino que este chico le contrató para que hiciera una película, que tratará, dice Paul, de un chapero que hace chapas para comprarse ropa. ¿Pero no trabajan para eso todos los chaperos? No, supongo que Joe Dallesandro no lo hacía por eso.

Le dije al tipo que Paul está como una cabra, que he llegado a la conclusión de que se cree todas esas teorías tan disparatadas que se le ocurren. Hables de quien hables, Paul siempre te dice que es comunista o que es de la mafia. Y antes decía que era maricón o que era lesbiana.

 

Miércoles 25 de agosto, 1982

Me levanté y estaba lloviendo. Decidí quedarme en la parte alta porque Mercedes Kellogg daba una comida y yo estaba medio invitado. Pensé que era una oportunidad de arrinconar a Bob con lo del rumor de la muerte de Bloomingdale, porque él también iba a estar allí.

Fui en taxi a Park esquina con la Setenta y cuatro (2$). En realidad se celebraba la fiesta de cumpleaños de Claus von Bulow. Estaba Doris Duke con Franco Rossellini, que me dijo que Isabella ha firmado un contrato como modelo por un millón y medio de dólares, y que Marty Scorsese y ella todavía intentan arreglar su relación.

Cuando tuve a Bob arrinconado en el taxi, le pregunté por la muerte de Bloomingdale, porque el domingo o el lunes salió en los periódicos que había muerto el viernes, y Bob había visto a Betsy el viernes por la noche en California. Pero Bob dijo que Jerry Zipkin lo sabía pero que guardaba el secreto celosamente y que ni siquiera le había dicho nada cuando fueron juntos al supermercado.

 

Domingo 5 de septiembre, 1982. Montauk

Vino Bianca con su novio, el senador Dodd, que es una mezcla de Teddy y Bobby Kennedy. Es el senador más joven, tiene treinta y ocho años. Dimos un paseo, hicimos fotos y volvimos a la casa. Vimos a Halston arreglado para salir. Se despidió de nosotros y nos dejó muy sorprendidos porque no entendimos qué pasaba.

Luego Jon se enteró de que había muerto la madre de Halston. Halston guardó el secreto durante la cena de la noche anterior, se comportó como si no hubiera pasado nada, pero le dijo a Victor que nos lo contase cuando él se marchara.

Tuvimos una conversación muy agradable con el senador. Robert Redford es muy amigo suyo. El senador mantiene su romance en secreto porque sólo faltan cuarenta días para su divorcio. Bianca estaba muy acaramelada con él (cena 120$, propina incluida).

 

Martes 7 de septiembre, 1982. Nueva York

Contraté a Benjamín «Ming Vauze». Liu para que viniera a recogerme todas las mañanas y me vigilase mientras paseaba por la calle. Llegó tarde. Me senté por allí a esperarle y me enfadé. Vi que Richard Gere salía en la portada del Rolling Stone y les dije a los de Interview que por eso nos había dicho que no. Vi Mr. Goodbar en la tele, salía Richard Gere y le odié por habernos dicho que no. Pero la verdad es que trabajaba muy bien en la película. No pude ver el final porque estaba demasiado furioso.

 

Sábado 11 de septiembre, 1982

Di una vuelta con Jon, que está buscando un apartamento para comprar. Yo había decidido hacer un libro de fotos realistas de apartamentos de verdad. Casas de Verdad. No fotos de casas tipo Architectural Digest, sino que enseñen de verdad cómo vive la gente. ¿A que es buena idea? Bianca acaba de comprarse una casa de diez habitaciones en El Dorado. Acaban de poner en venta todo el edificio y están haciendo su agosto. Fuimos en taxi a El Dorado (5$). Una señora nos enseñó tres apartamentos. El primero era de dos mariconas que se acababan de comprar un loft y por eso lo vendían. Otro era de una señora de unos ochenta años, y tenía pañítos y cosas así en los sofás. Era la típica casa de Barbra Streisand.

Ah, y en la sección Page Six del Post de hace pocos días salió un titular que decía: «El hombre de Andy Warhol decora el apartamento de Mick Jagger». El artículo decía que Jed era el director de Bad y que ahora se dedica a decorar apartamentos. También decía que le habían preguntado sobre el tema y él había declarado: «Sin comentarios». Y en el Daily News del domingo, había un artículo sobre supervivientes y le preguntaban a Lester Persky por mí. Me ponía verde. Decía que yo ya estaba pasado. Muy curioso.

No sé si lo he dicho en el Diario, pero ha muerto Tom Baker, nuestro protagonista de I, a Man. Murió de sobredosis. Mickey Ruskin organizó un velatorio por él.

 

Jueves 16 de septiembre, 1982. Nueva York-Washington, D.C.

Estuve nervioso todo el día porque por la noche tenía que ir a la Casa Blanca a la cena oficial de los Marcos. Me tomé unos Valiums. Me pone muy nervioso ir a Washington, con todos esos focos de televisión.

Llegué a las 4:00 (taxi 10$). Fui al Watergate (propinas 2$, 4$, 2$). Jerry Zipkin y Oscar de la Renta ya estaban allí. Hice varias llamadas. Estaba muy nervioso, pedí la comida, me tomé otro Valium. Pedí una limusina, me fui a la Casa Blanca y entré sin problemas.

Bob y yo íbamos acompañados. Mi pareja era Francés Bergen, la madre de Charley McCarthy (risas.) Y yo no le interesaba para nada, se largó en cuanto pudo.

El marine me presentó telefónicamente como «Mr. Mundo» y la chica sargento que me escoltaba dijo que estaba muy nerviosa porque era su primer trabajo. Me preguntaron por qué me habían invitado y yo dije que Mrs. Marcos vivía en la misma calle que yo.

Los Valiums no me habían hecho efecto, pero, por suerte, la cena era fuera, en el jardín. Todo estaba precioso, poco iluminado, muy bien. Se habían arriesgado a no poner entoldado. Era muy bonito, pero todo el rato te empujaban y apretujaban. Sólo había unas ochenta personas. Luego encendieron cuatro billones de bombillas, pero como no había cámaras de televisión no me puse nervioso.

La mesa presidencial estaba detrás de la mía. El presidente de U.S. Steel estaba sentado en mi mesa y le dije: «Ah, yo soy de Pittsburgh y a mi pobre hermano le han despedido de la fábrica de acero». Mentía como un bellaco. Y continué: «Y el pobre se ha quedado sin trabajo. Usted tendría que coger uno de sus edificios desocupados y convertirlo en un Disney World, organizar recorridos y cobrarle a la gente 10$ por mancharse la cara de carbón y ver cómo sale la lava hirviente». El me contestó: «¡Qué idea tan fantástica! No sé por qué no se me había ocurrido». El vicepresidente Bush y su mujer estaban en mi mesa y ella me dijo que conocía a alguien que yo también conocía, pero no recuerdo quién era.

Luego empezaron los discursos. El presidente hizo el suyo muy rápido, pero Marcos fue muy lento. Yo me relajé. Salieron los de Fifth Dimension y cantaron: «Up, Up and Away». Y no quedaba casi ninguno de los antiguos componentes. Le pregunté a uno de los marines si había un teléfono público y todo el mundo se burló de mí. Bob quería quedarse a bailar. Yo conseguí una limusina y volví al hotel. Llamé a Jon y me quedé dormido a las 12:00.

 

Viernes 17 de septiembre, 1982. Washington, D.C.-Nueva York

Volví a Nueva York. Fui a la oficina y trabajé toda la tarde con Benjamin. Salí con Chris. Sus pruebas para ver si tenía el cáncer gay le habían dado «negativo». Me habían invitado a la fiesta que daba Marisa Berenson en el Mortimer’s por el cumpleaños de su marido, Richard Golub, el hombre que hizo llorar a Brooke Shields en el banquillo de los testigos, el abogado. Vino Karen Black y fue muy divertido. Hice fotos. Me fui a las 12:00 (taxi 5$).

 

Sábado 18 de septiembre, 1982

Me levanté temprano, hacía un día precioso. No pude trabajar con Jon porque él tenía que ir al funeral de alguien de la Paramount que se había muerto del cáncer gay. Era un secretario, un secretario hombre. Me puse muy nervioso porque aunque nunca hago nada, podría cogerlo.

Cometí un error y me puse a despotricar contra Bianca y su senador de Connecticut delante de Maura. El senador Dodd aún no está divorciado y de pronto me di cuenta de que Maura trabaja para Page Six, pero como ella es demócrata me dijo: «No te preocupes. Yo sé cuándo algo puede arruinar la carrera política de alguien».

 

Domingo 19 de septiembre, 1982

El otro día vi a Cisco, el novio de Robert Hayes, paseando por la calle con alguien, y luego vi a Robert llorando. Pensé que habían roto. Le pregunté a Marc Balet y me contó que Cisco se habla enterado de que tenía el cáncer gay, aunque era un secreto. Pero un poco más tarde, me lo contó el propio Robert. Le dijeron que lo había cogido hacía tres años, pero que tardaba tres años en manifestarse. No sé cómo pueden saberlo porque no saben nada de la enfermedad en sí. Robert dice que se ha hecho unas pruebas y que no tiene nada. Pero ha estado yendo a Janet Sartin a la vez que yo y sé que Janet utilizaba la misma aguja con los dos, aunque no sé si la esterilizaba. Yo prefiero que usen agujas desechables. No pienso volver porque de todas formas sigo lleno de granos y no sé de qué me sirve ir.

 

Lunes 20 de septiembre, 1982

Era un día muy ajetreado, pero me levanté temprano para pescar a Lana Turner en Bloomingdale’s (8$). Compré un ejemplar de su libro (16$). Luego me acerqué a ella y me dijo: «Creo que no quiero hablar contigo, te había excluido de mis oraciones, dijiste que yo estaba mejor antes de encontrar a Dios, así que ahora rezo para desearte lo peor». Pensé que se refería a algo que dije en la entrevista a Faye Dunaway en Interview, supongo que la leyó. No sabía qué hacer, me puse nerviosísimo, le dije: «Oh no, Lana, tienes que rezar por mí, por favor, incluyeme en tus oraciones», y añadí: «Por favor, ¿quieres dedicarme tu libro?». Ella me lo dedicó y escribió: «A un amigo», con un signo de interrogación, y luego: «Dios te bendiga», con otra interrogación. Lana, su peluquero mariquita y yo llevábamos el pelo igual.

 

Martes 21 de septiembre, 1982

Me encontré a Lynn Wyatt, que acababa de volver del funeral de Grace Kelly. Me contó que el príncipe Rainiero lloraba y que el príncipe Alberto no podía hablar.

Fui a casa de Diane Von Furstenberg (taxi 4$). Estaban Valentino y Barry Diller.

Vi de reojo a George Plimpton y a su mujer Freddy, y cuando ella me vio se puso a dar vueltas a mi alrededor como si estuviera chalada. Se sentía culpable porque George había ayudado a Jean Stein en el libro Edie. Parecía un pollito decapitado dando vueltas y haciendo extraños ruiditos. Yo le dije: «Oye, no sé lo que pretendes, pero a mí me trae sin cuidado ese estúpido libro». Debería haberle dicho que si quería reconciliarse conmigo me mandase un cheque. Vi a Jon hablando con George. Luego me contó que le había preguntado a George que cómo había podido poner esas cosas sobre mí en el libro, sabiendo que no eran ciertas y conociéndome personalmente, y que además, Edie había dejado la Factory muchos años antes de morir.

 

Lunes 4 de octubre, 1982

Quedé con Bruno Bischofberger (taxi 7,50$) y él vino con Jean Michel Basquiat. Es ese chico que utilizaba el nombre de «Samo» cuando pintaba camisetas sentado en la acera del Greenwich Village. Yo le daba 10 dólares de vez en cuando y le mandaba a Serendipity para que las vendiese allí. Es uno de esos chicos que me pone nervioso. Es negro, aunque algunos dicen que es puertorriqueño, no sé muy bien. Bruno le descubrió y ahora nada en la abundancia. Se ha comprado un loft en Christie Street. Era un chico de clase media de Brooklyn —había ido a la universidad y esas cosas—, y actuaba como tal, vendiendo camisetas en Greenwich Village.

Comí con ellos e hice una Polaroid. El se fue a casa y al cabo de dos horas ya tenía un cuadro todavía húmedo de él y yo juntos. Y bueno, debía de tardar una hora sólo para llegar a Christie Street. Me dijo que lo había pintado su ayudante.

Por cierto, las cosas de Ronnie Cutrone también se venden de maravilla, el hermano de Steve Rubell se acaba de comprar un Cutrone.

 

Martes 5 de octubre, 1982

Había una comida y Gaetana Enders se presentó con un político venezolano y su mujer. El era muy guapo, llevaba bastón, y su mujer era muy hermosa. Le conocí años atrás en casa de Halston. Se marcharon, pero él me dijo que «quizá algún día» sorprendería a su mujer «con un retrato».

Luego vino la mujer del gobernador Carey, Evangeline, que es griega. Creía que le iba a hacer un retrato gratis. Como no llevaba el sombrero que lleva siempre, le dije: «¿Dónde tiene su sombrero?», y ella me contestó: «Ninguna de sus chicas lleva sombrero en los retratos». Le hice unas fotos y como no sabía qué hacer llamé a Bob. El le dijo lo que costaba un retrato. Creo que se quedó de piedra porque cuando se marchó, llamó un tipo y dijo que la mujer de un gobernador no podía gastarse tanto dinero en un retrato mientras él estuviera en el cargo. Pero antes, ella había dicho que quería hacérselo mientras él estuviera en el cargo, porque así le daría «más prestigio». Por eso había intentado todas esas maniobras.

Ah, se me olvidó decir que el otro día Jena Michel Basquiat se metió la mano en el bolsillo y me dijo que quería devolverme los 40 dólares que yo le había prestado cuando pintaba camisetas. Yo le dije que no, que no, que ya estaba arreglado. Fue un tanto embarazoso. Yo me quedé sorprendido porque creía que le había dado más dinero.

Estuve toda la tarde muy ocupado. Vuelve la minifalda. El otro día vi a Cornelia con minifalda en Xenon.

 

Miércoles 6 de octubre, 1982

Fui a Sotheby’s y me encontré a Mr. Dannenberg, que ahora tiene una tienda en París. Me dijo: «Le vigilaré porque seguro que lo que usted compre mañana será famoso». Tenían todas esas cosas tan bonitas de David Webb, pero como él había dicho eso lo miré y arrugué la nariz asegurándome de que él lo veía, (risas.)

 

Domingo 10 octubre, 1982

Creo que me desperté costipado. Fui a la iglesia. Me llamó Jay Shriver y me dijo que no iba a ir a trabajar. Me estaba haciendo «un informe». Le dije que no tenía que venir, que podía hacerlo yo mismo. Me llamó Benjamin Liu y me dijo que quería el lunes libre para ir a comprar maquillaje.

 

Lunes 11 de octubre, 1982

Me tomé una aspirina para frenar el costipado que se me avecinaba. Salí a la calle con unos treinta Interviews. Fui andando hasta Fiorucci, en la calle Cincuenta y ocho. En la puerta había un tipo dando una conferencia a un grupo de escolares. Les repartí todos los Interviews. Era una «visita educativa» a Fiorucci. De ahí me fui a Crazy Eddie’s y estuve mirando un montón de ordenadores, me compré el juego Atari para ver de qué iba y me pareció muy emocionante. Había un desfile por el Día de la Hispanidad (taxi 7$).

Estuve haciendo gimnasia con Lidija y Chris Makos. Había quedado en ir a ver al doctor Cox a última hora de la tarde. Tenía que recolectar gente para entretenerle. Trabajé en la serie Piss.

A las 9:00, el doctor Cox vino a recogerme en su Rolls. No sé por qué decidió cogerlo, pero fuimos en Rolls hasta el Mr. Chow’s.

 

Miércoles 13 de octubre, 1982

Cogí un taxi porque había quedado con Rupert (5$). Iolas se iba en ese momento. No se quedó a comer. Estaba hecho polvo porque en París se dejó en un taxi unas joyas valoradas en un millón de dólares. No quería dejarlas en la habitación del hotel, se las llevó y se las olvidó en el taxi. Eso le puede pasar a cualquiera y es aterrador. Dijo que eran insustituibles, que tenían un valor sentimental y que eran toda su vida. Comimos sólo con el hijo de Linda Christian.

 

Martes 19 de octubre, 1982

Esto del Retin-A contra el acné funciona, pero sólo en la mitad de la cara. La mitad de mi cara está perfecta, pero la otra parte está toda resquebrajada, llena de erupciones. El Retin-A te pela la cara. Fui a un nuevo médico de belleza y me prescribió regaliz de palo. Quizá te hace sacar cosas que tienes que eliminar. Es otra antigualla. Estos matasanos… La primera vez me tocó la cara con los dedos y dijo: «¿Le hace sentirse tenso?», y la segunda vez volvió a tocarme en el mismo sitio y de la misma manera y me dijo: «¿Esto le hace relajarse?».

Fui a la cena que daba B. Altman para una gente muy pretenciosa (taxi 6$). Me encontré con Sid y Anne Bass, y también con Ashton Hawkins. Me emborraché y dije cosas terribles, en broma, supongo que me puse en plan escandaloso. Cuando me emborracho me vuelvo así. Me fui a las 11:00. Quería ir a ver el Go-Go’s, pero estaba muy borracho.

Miércoles 20 de octubre, 1982

Vino a la oficina el tipo que está haciendo un programa de televisión sobre nuestro viaje a Hong Kong. Vamos a ir a la inauguración del Club «I», que organiza ese chico tan mono con el Citibank. Para eso vamos a Hong Kong, a inaugurar una discoteca.

 

Jueves 21 de octubre, 1982

Me dolía el cuerpo de tanta gimnasia. A lo mejor hago demasiado ejercicio. Creo que Lidija me hace trabajar demasiado.

La subasta de joyas del otro día fue muy bien. Eso significa que la economía se va recuperando.

Llamó Pontus Hulten. Quería que hiciese no sé qué gratis y fui a la oficina en taxi porque había quedado con él (taxi 6,50$, provisiones 7$, 6,62$, 2,79$, 3,19$). La misma cantinela de siempre, una litografía gratis para un museo benéfico, para una exposición benéfica. Hace cosas que están muy bien y luego le despiden. Como en el Beaubourg. Después de lo que había hecho por ellos, le despidieron porque no era francés. Y ahora está abriendo un museo en California. Pero quiere las cosas gratis, se cree que vive en un país socialista. Con Jonas Mekas pasa igual.

Ah, se me olvidó decir que el otro día llamó el gobernador Jerry Brown y me dijo: «Hola, Andy, me alegro de hablar contigo. Tú ya me conoces y sabes lo que pienso del arte. Si tú pudieras regalarme algo, uniéndolo a lo de otros artistas, yo podría utilizar tu obra de arte como garantía y conseguir un préstamo de un banco para financiar mi carrera hacia el Senado…». Le dije que hablase con Fred. Podría haberme encargado su retrato mientras era gobernador y se lo hubiera pagado el estado o la ciudad. De todas formas le tenían que hacer un retrato. Marcia Weisman o cualquiera lo hubiera pagado.

Cada vez me duele más el plexo solar. Tengo que hacer menos gimnasia.

 

Viernes 22 de octubre, 1982

Estuve paseando por la Quinta Avenida, repartiendo Interviews. Intenté regalárselos a un grupo de obreros de la construcción, pero se rieron de mí y me avergonzaron. En la siguiente manzana, otro grupo de obreros me pidió varios y eso equilibró la cosa.

Después de trabajar fui a buscar a Chris (taxi 5$) para ir al festorro que daba Calvin Klein por su cumpleaños en el Studio 54. Mark Fleishman había dicho que era mejor ir pronto, a las 10:00. Maura quedó con nosotros. Iba muy pulcra, pero nos estuvimos riendo porque es un desastre, siempre lleva alguna mancha o algún roto (taxi 5$).

En la entrada del 54 había globos, enormes pianos blancos y arcos de violín pegados al suelo. Me sentí menospreciado porque Calvin estaba en una mesa con Bianca y algunos miembros de su familia, como madres y abuelas, y me hubiera encantado conocerlos (taxi 8$).

 

Miércoles 27 de octubre, 1982. Nueva York-Hong Kong

Llegué a Hong Kong por la tarde. Hacía un calor bochornoso, tipo el clima de Florida. Doce horas de diferencia, así que no tenías que tocar el reloj y eso me pareció fantástico.

Alfred Siu, nuestro anfitrión, vino a recogernos. Rolls Royce y limusinas. También vino al aeropuerto Jeffrey Deitch, del Citibank, y es adorable, un tipo muy simpático. El es el que nos metió en el proyecto. Mandarin Hotel. Estábamos en pisos distintos, yo estaba en la 1801, Chris en la 1020, Fred en la 820 y su novia Natasha Grenfell en la 722. Yo tenía una suite que daba al puerto. Todo era muy hermoso, pero la gente decía que Hong Kong estaba en plena recesión.

En cuanto nos arreglamos, Alfred quiso que fuéramos a echarle un vistazo al I Club. Estaba a una manzana de allí, en el mismo edificio del Bank of America, en la primera planta. Todavía no estaba terminado, tenían un plazo de tres días. Conocimos al interiorista que lo había hecho, Joe D’Urso. Dijo que él había decorado todos los apartamentos de Calvin. Alfred es tan mono… un niño mimado y encantador, adorable. Y Joe D’Urso es un gordete desaliñado, pero con mucho talento. Volvimos al hotel y llamé a Nueva York.

 

Jueves 28 de octubre, 1982. Hong Kong

Me levanté temprano para recorrerme las dos zonas de Hong Kong y buscar sastres. Todos se compraban ropa, menos yo. No me preocupa mucho lo de la ropa (taxis 4,50$, 5$ y 6$). Comí con Alfred Siu en el I Club, y con unas ocho chicas que él pensaba que podían encargarme sus retratos. Una era una americana casada con un chino, las otras eran tipo Miss América: Miss Taiwan, Miss Nosequé y Miss Nosecuantos. Todas estaban casadas con ricos constructores, todas se odiaban entre ellas y todas eran muy guapas. Birmanas, chinas, muñecas fantásticas con vestidos muy elegantes. Después de comer, la hermosa mujer de Alfred nos llevó a un sitio donde había adivinas, unas 8.000, y cada uno elegía la que quería. Yo escogí a una señora y le pregunté cómo me iba el amor y (risas) ella me dijo que estaba casado con una mujer joven y tenía problemas.

Chris empezó a hacer fotos. Fotografió a unas adivinas dormidas, las despertó con el flash y nos echaron de allí. Supongo que no querían que les hicieran fotos por lo del mal de ojo o algo así.

Alfred dio una cena y fue fantástica. Cogimos un junco para ir a su barco privado. Se había traído a toda la tripulación de Nueva York para que nos fotografiaran mientras estábamos allí, y eran horribles, los siete, no quiero ni acordarme de sus nombres. Fuimos todos al Disco-Disco, un sitio de travestis, se me acercó una chica inglesa y me preguntó si quería bailar. Como yo no quería, me dijo: «No te pareces en nada a lo que dicen de ti en los periódicos». Yo le contesté: «Vale, ya lo sabía».

 

Viernes 29 de octubre, 1982. Hong Kong

Bochorno. Fuimos en barco por el río hasta Kowloon (12$ ida y vuelta). Habíamos quedado con los Siu en su casa de la colina, desde donde se divisa todo Hong Kong. La tripulación nos siguió, no nos dejaban ni a sol ni a sombra.

La fiesta anterior a la inauguración era muy «exclusiva», querida, muy elegante, y con montones de gente. El espectáculo no estaba mal. El gimnasio estaba abierto y la gente hacía gimnasia. Me pusieron en una máquina que te volvía cabeza abajo y se me empezaron a caer todas las pastillas de los bolsillos, y casi se me cae la peluca. Luego fuimos a la disco. La habían acabado un momento antes de la inauguración. Estuve bailando con Natasha Grenfell y le di empujones porque estaba borracho. Se desvanecieron todos nuestros retratos potenciales y Alfred estaba un poco avergonzado. Nos largamos a las 2:00.

 

Sábado 30 de octubre, 1982. Hong Kong

Compré material en el almacén comunista de Pekín (250$). Me he enterado de que Hong Kong pertenece a China, ¡y los ingleses lo tienen alquilado! Ya entiendo por qué todo el mundo está tan nervioso aquí, se está acabando el plazo de arrendamiento.

La inauguración oficial del I Club era de 8:30 a 1:30. Llegué al hotel a las 4:30. Llamé a Nueva York.

 

Lunes 1 de noviembre, 1982. Pekín

Dos horas de viaje en coche. Todo el mundo cantaba grandes éxitos americanos. Por fin llegamos a la Gran Muralla y era grande de verdad.

Yo la había estado criticando, pero era impresionante. Fuimos por el lado izquierdo porque no había tantos escalones ni tanta gente. Todos los chinos se hacían fotos. Casi se me vuela la peluca y supongo que me hicieron alguna foto de eso. Los soldados iban con sus novias. Era como subir al Empire State Building.

Cogimos un autobús y fuimos a visitar las tumbas de la dinastía Ming. También era muy impresionante y también estaba a unas dos horas de camino. Nos pasamos la tarde así.

Me acosté vestido. Hotel Pekín. Estaba plagado de cucarachas.

 

Miércoles 3 de noviembre, 1982. Pekín

Me levanté a las 6:30. Otro día con la tripulación. Fuimos al mercado de pájaros. La gente, en su tiempo libre, se reúne y vende pájaros. Venden gusanos, arañas y pájaros. Cogimos el autobús y fuimos al Palacio de Verano. Nos encontramos a algunos norteamericanos, como Lita Vietor, que fue muy simpática con nosotros en San Francisco, y a gente de Palm Beach que estaba de viaje. Nos detuvimos frente al Hotel I. M. Pei y le hicimos fotos.

Visitamos una comuna y los niños nos cantaron «God Bless America» y «Jingle Bells». Fue decepcionante, era muy triste ver a todos esos niños obligados a actuar como monitos amaestrados. Luego llegaría otra remesa de gente y otra vez repetirían la misma rutina, los abrazarían y harían el mismo numerito.

Jueves 4 de noviembre, 1982. Pekín-Hong Kong

Salimos del hotel para coger el avión de las 8:45. Compramos té (12$). Está prohibido dar propinas. Todo el mundo delata a los demás. Luego descubrimos que lo que realmente les hace ilusión es que les des un par de cigarrillos. Lo tendríamos que haber hecho todo el tiempo, pero no lo sabíamos. Fuimos al aeropuerto y tuvimos que esperar varias horas. Una señora y su marido habían perdido los pasaportes y se pasaron hora y media buscando por todas partes. La señora le gritaba al marido, era como de película. Dos minutos antes de que saliera el avión, ella se metió la mano en el bolsillo y los encontró. Eran muy viejos y daban mucha pena. Era horrible. Eran muy viejos y no podían salir de China: «¿Dónde están?». «Los tenías tú».

En el ascensor nos encontramos con uno de esos grupos de rock ingleses. Creo que eran los Clash y estaban en el mismo piso que nosotros.

 

Sábado 6 de noviembre, 1982. Hong Kong-Nueva York

Me tomé un Valium para enfrentarme a las dieciocho horas de vuelo. Estuve leyendo el libro de Neil Sedaka y el de Britt Ekland, y los dos eran muy malos. La hija de Neil, Daryl, es famosísima en Singapur y Tokio.

 

Lunes 8 de noviembre, 1982

Mandé a Benjamin a Chinatown (rúas) porque en China no había comprado ningún regalo para nadie. Y también le dije (risas) que igual le despedía porque estaba harto de ver chinos.

Revisé el correo en la oficina y sólo pude con una tercera parte. Empezaba a sentir el jet lag. Decidí quedarme en casa.

 

Miércoles 10 de noviembre, 1982

Bob comía con Jann Wenner en Le Cirque. Pero yo sabía que Jann no nos lo podía robar porque Bob gana mucho más dinero con nosotros. Creo que Jann sólo quiere estrujarle el cerebro. Bob me contó que John Fairchild y James Brady también estaban en Le Cirque, supongo que es el nuevo sitio de los cotillas.

Estuve trabajando toda la tarde. Decidí quedarme en casa y curarme el costipado. Vi Dinastía y lo mejor fue el secuestro del bebé, porque usaban un bebé de verdad. En televisión suelen usar muñecos. Pues en Dinastía utilizan un bebé de verdad al que llevaban corriendo por las calles y su cabecita iba balanceándose arriba y abajo. En esa serie todo el mundo tiene el pelo horroroso.

 

Sábado 13 de noviembre, 1982

Chris nos había invitado a la Shafrazi Gallery, a la clausura de la exposición de Keith Haring, el que hace esos graffiti por toda la ciudad. Su novio es negro, y por eso había 400 chicos negros allí, tan monos y adorables. Como en los sesenta, pero (risas) con negros.

Estaba Ronnie, muy chic, con su novia. Sus obras se venden como churros.

Había una fiesta en el sótano y estaba iluminado con luces azules. Querían que bajase pero yo pensé que el pelo se me pondría totalmente azul y no quise.

 

Lunes 15 de noviembre, 1982

Jean Michael Basquiat, que antes firmaba sus graffiti como «Samo», vino a comer porque le había invitado. A las 3:30 fui a casa de Julián Schnabel porque estaba posando para él. Llevaba una camiseta de la Paramount y hubiera quedado muy bien para posar, pero él me la hizo quitar y estuve posando así durante dos horas. Me quité las gafas para poder mirarle a la cara sin verla.

 

Jueves 18 de noviembre, 1982

Me puse el smoking para ir a la fiesta que daban los de Menil por la inauguración de Yves Klein en el Guggenheim (taxi 5$). Me encontré a Mrs. Klein, que se ha vuelto a casar. Subí y me encontré a Fred con Natasha Grenfell. Llegó Jean Stein, pero la ignoré.

Fuimos en taxi al Guggenheim (4$). Me recorrí toda la rampa andando y vi la exposición, y luego volví a verla de bajada. Me fui a casa y a las 10:00 estaba en la cama.

 

Viernes 19 de noviembre, 1982

Donahue hizo un programa sobre el cáncer gay, pero no lo vi porque me pone nervioso (taxi 3$ y 5$, llamadas 0,40$).

Fue un día muy ajetreado en la oficina. Los de Interview daban una comida. Me pasé toda la tarde trabajando. Tuve que marcharme temprano para ir a visitar al doctor Silver, el médico de los granos.

El doctor Silver me dijo que no usara jabón (6,50$).

 

Sábado 20 de noviembre, 1982

Me llamó Tom Cashin y me dijo que Zoli había muerto del cáncer gay.

Thomas Ammann vino a buscarme en su limusina y fuimos al Odeon. Estaba plagado de artistas: John Chamberlain, Joseph Kosuth, los Christo, un montón de marchantes y Barbara Jakobson. Y una cretina que me dijo que había intentado ir a verme a la oficina, pero que Robyn no la había dejado entrar. Estaba tan desesperada por que yo viera su obra que lo haré para que no se vuelva loca (cena 256,80$).

 

Lunes 22 de noviembre, 1982

Me recorrí las calles con Interviews. El número de Calvin Klein es muy gordo (provisiones cocina 94,02$, 9,75$, 5,36$, 30,85$, taxis 3,50$, 5$, llamadas telefónicas 0,40$).

Estuve haciendo gimnasia con Lidija.

Trabajé en el proyecto de la escultura de cemento durante toda la tarde. Hice algunos cuadros.

Luego fui en taxi y me recompuse (5,50$). Fui a casa de Sandro Chia, en el 521 de la calle Veintitrés Oeste. Es el mismo edificio donde pinta Julian Schnabel (7$). Sandro me enseñó sus últimos cuadros.

Martes 23 de noviembre, 1982

Vincent se iba fuera, así que nos quedamos hasta tarde pagando cuentas. Jay estaba de un humor tal que quería que le gritaran. Cuando quiere que le griten hace algo mal a propósito. Por ejemplo, pintó algo de un color que no era y luego dijo que ya lo sabía. Cuando le chillan hace como si no hubiera pasado nada, pero se queda satisfecho. Nos quedamos allí hasta tarde.

Me han invitado a casa de Halston para la cena del día de Acción de Gracias.

 

Miércoles 24 de noviembre, 1982

Este fin de semana Bianca me acusó de haber contado a la revista People lo de ella y el senador Dodd porque, según ella, los únicos que lo sabíamos éramos Steve Rubell, Halston y yo. Supongo que fue Steve. Y la sección Page Six del Post sacó un artículo diciendo que además de salir con Bernstein, salía con Woodward. Y ella cogió el teléfono, llamó al Post y les hizo corregirlo al día siguiente, precisando que sólo salía con Bernstein.

 

Jueves 25 de noviembre, 1982

Día de Acción de Gracias. Fuera parecía helado. La oficina estaba cerrada. Me había despertado a las 4:00 y había encendido la tele. Ponían una película de Margot Kidder, y no sé de qué iba pero me aterró. Era al final y la policía la dejaba sola en la casa —lo que es incomprensible, porque ella estaba traumatizada—, supongo que pensaban que había terminado la ola de crímenes, y entonces se oía a un tipo desde arriba, acercándose y llamándola. Y te quedabas sin saber lo que iba a pasar. Me asusté mucho y me levanté. La casa estaba vacía.

Hablé con Chris y Peter. La madre de Peter ha venido de Massachusetts, estaban preparando un pavo y me invitaron a ir al centro.

Vi el desfile de Macy’s en la televisión. Desfilaba la primera mujer globo, Olivia, la de Popeye.

Llamé a Berkeley Reinhold y lo estaba viendo desde su ventana. Dijo que, por primera vez, su madre daba una cena de Acción de Gracias. Su padre estaba en Hong Kong, así que llamé desde allí a John Reinhold, marcando directamente. Estaba en el mismo hotel donde habíamos estado nosotros y era fácil recordarlo, el Mandarin. Metí la pata. Le dije a John que su mujer estaba haciendo una cena de Acción de Gracias y se enfadó porque antes nunca había hecho ninguna.

Vi todas las series. Con motivo de la fiesta, en todos los programas los protagonistas se reunían en cenas de Acción de Gracias. Antes en las series salía gente de clase alta y ahora sólo sale esa gente en Dallas y en Dinastía. En las series diarias, la gente es de clase media y no tienen doncellas ni mayordomos.

Hablé con Jon, que está en New Hampshire.

Fui a cenar a casa de Halston y estaba Martha Graham. Parecía frágil, como si estuviera en las últimas. Luego llegó Steve Rubell, y Jane Holzer con su hijo Rusty, que ahora está muy guapo. Y es muy listo. Me pasé el rato hablando con él. Va a Buckley y tiene el promedio de notas más alto de su curso. Estudia desde que sale de clase hasta que se mete en la cama, y un poco más por la mañana, para mantener su promedio de 93 sobre 100. Me dijo que otro chico y él eran los únicos que acertaron la respuesta a la pregunta: «¿Quién pintó las Latas de Sopa Campbell?».

Jade llegó con Bianca. Ella va al Spence. Le dije a Rusty que la saludara y ella se mostró distante. Le dijo: «¿Te conozco de algo?», y él le contestó: «Claro», y ella añadió: «Ah sí, de hace un año, ¿no?», y él corrigió: «No, de hace dos años». A él le molestó porque ella le había bajado los humos, pero Jane le explicó que a veces las chicas se ponen nerviosas y hacen esas cosas.

El pavo era «biológico», de la granja de Jane de Pensilvania. Me escabullí sin decirle adiós a nadie.

 

Viernes 26 de noviembre, 1982

Me enteré de que cuando ya me había ido de casa de Halston, Rusty descubrió un incendio que había empezado en una chimenea, se había extendido a una escultura de Marisol y a un armario ropero, y si Rusty no lo llega a descubrir, la casa de Halston se habría incendiado.

Por Navidad le estoy regalando a todo el mundo ropa interior enmarcada. Fui a la Ochenta y seis y luego volví a bajar al centro (taxi 5$, 4$).

Me llamó Jon, me dijo que había vuelto a la ciudad.

 

Sábado 27 de noviembre, 1982

Me llamó Brigid y la invité a ver Cats (entradas 200$). Fui en taxi al teatro (6$). Teníamos butacas de primera fila, pero en un lateral.

El primer acto era muy aburrido, pero a las chicas se les notaba el chochito debajo de los disfraces de gato. Era asqueroso. Se les veía la raja por delante. Deberían llevar algo debajo. Se les veía el pelo del conejito, pero como también llevaban pieles de gato, era un poco confuso. ¡Se les veía todo! Quizá por eso estaba tan lleno de viejos. Al final me fijé en el decorado, que era como un gran homenaje al pop, con botellas de Coca-Cola de medio metro, latas de Sopa Campbell también de medio metro y todo lo que suele haber en una cocina pero a tamaño Oldenburg. La gente me hacía señas para que lo mirase. Una señora que había cerca de nosotros colocó el abrigo y el sombrero de su marido en una caja que tenían allí delante. Era una caja de Brillo que formaba parte del decorado. Un gato se sentó encima y arrugó el sombrero. Oh, pero esos chochos. Se les veía las rajas, y los labios de… de… de… la vulva. ¿Se dice así? Se les notaba mucho.

 

Lunes 29 de noviembre, 1982

Invité a comer a Pierre Restanay y a su mujer. El había sido tan simpático conmigo en los años sesenta que quería devolverle el favor. Es un crítico de arte francés. Su mujer es impresionante. Mide 1,90, supongo que debe de ser modelo. Las mujeres francesas, cuando son chic, tienen aire de lesbianas. Mrs. Restanay llevaba un viejo abrigo de hombre de Lanvin.

Vino Ronnie Cutrone, y mientras yo hacía gimnasia con Lidija, entretuvo a Pierre y a su mujer. No sabía quiénes eran. Pierre le dijo que había visto su exposición en Shafrazi y que le había gustado. Ronnie vende todo lo que hace. Se podría haber dedicado a eso hace mucho tiempo. Todo lo que ahora hacen los italianos él ya lo hacía tiempo atrás.

Más tarde, se me ocurrió ir a ver a Twyla Tharp bailar las canciones de Frank Sinatra. Llamé a Jon y fui a recogerle (taxi 6$). Mientras subíamos en el ascensor al Rainbow Room, vimos que había una fiesta de la Paramount en el piso de abajo.

Fuimos al Rainbow Room y estaba lleno de famosos. Vi a Sam Spiegel, y a Peter Duchin, que me dijo: «Esta es la chica con la que vivo», y era Brooke Hayward. Es una extraña pareja. Estaba Leo Castelli, que ya no me abraza cuando me ve. Tampoco va con Laura de Coppet. Y en cuanto a la actuación, supongo que Twyla había decidido hacer algo simplemente correcto, tenía a nueve parejas ejecutando bailes de salón, pero cualquiera de los del Roseland lo hubiera hecho mejor. Después hablé con Twyla un minuto. Y cuando nos íbamos vi a Dick Avedon Tuesday Weld, «Laverne» y Paul Simon, que me dijeron que estaban Ann Reinking, Baryshnikov y Treat Williams (abrigos 2$).

El ascensor se detuvo en el piso donde estaba la fiesta de la Paramount y subieron Nick Nolte y Eddie Murphy. Nick Nolte está gordo y lleva el pelo por encima de los ojos, como un perro de ésos, pero es bastante guapo. Dijeron que su película, Límite 48 horas, era muy buena. Y Eddie Murphy es realmente guapo. Tiene una mirada inteligente. Dicen que se va a volver más famoso que Pryor. Yo me quedé sin habla, le dije lo emocionado que estaba aunque de pronto me acordé de que ya me lo habían presentado una vez. Había una cola de chicas esperando para que Nick Nolte les fírmase un autógrafo. Yo me puse en la cola y él firmó sin levantar la cabeza ni mirar quién era (taxi 4$). Me fui a la cama a las 12:00.

 

Jueves 2 de diciembre, 1982

Fui en taxi a Xenon (4$), a la fiesta de cumpleaños de Cornelia. Supongo que ella estaba aburrida porque salió a recibirnos en seguida. Luego vinieron los fotógrafos y dijeron que Stallone estaba al otro lado de la pista de baile y que no quería que le hicieran fotos con ninguna chica, y que si yo quería ir allí y que nos hicieran fotos juntos. Fui y Stallone estuvo muy simpático, dijo que en febrero empezaría a rodar una película en Nueva York protagonizada por John Travolta, y que teníamos que estar en contacto. En el bar tenía a ocho guardaespaldas. Luego me fui. Cogí un taxi rápido (5$).

 

Sábado 4 de diciembre, 1982

Invité a Curley a ver Tootsie. Al principio no pudimos entrar, nos hicieron pasar un mal rato, no había entradas y, por lo visto, Charlie Evans se había ido. Y si yo hubiera sabido que salía en la película sin que ni siquiera me hubieran pagado, y que salgo en la portada de la revista People con Tootsie en la escena en que ella se hace famosa, me hubiera puesto farruco y les hubiera dicho que podía entrar con toda la gente que me diera la gana.

Y en la película todos trabajan muy bien. Dustin lo hace muy bien. No es como un travesti, es como tener una tía y descubrir que en realidad es un hombre. Es algo totalmente distinto.

Luego fuimos a casa de Charles Evans. Estaba repleto de famosos, y nos sentamos cerca de la comida para poder ver a todo el mundo. Dustin estaba muy simpático, y Sidney Pollack también. Hablé con Teri Garr, que en la película estaba fantástica. Hablamos de Henry Post y parece que tiene el cáncer gay, al menos eso dicen los rumores. Curley me invitó a beber y tomé vodka.

 

Martes 7 de diciembre, 1982

Fui a la oficina a ver a Jeff Bridges (taxi 4,50$). Bianca tenía que hacer la entrevista con nosotros, pero la semana pasada la anuló. Fui e hice algunos vídeos. Jeff Bridges es alto y fortachón, medirá 1,90, es un tipo normal. Era simpático, pero era difícil hablar con él. Dijo que era un artista y me hizo varias Polaroid. Le enseñé mis cuadros y le di una vuelta por el estudio. Me dijo que me iba a hacer un retrato con las Polaroid que me había hecho.

Los chicos que le fotografiaban para Interview no sabían cómo sacarle y al final le sacaron haciendo tonterías. No saben que cuando tienes a un tipo guapo y normal es mejor fotografiarle de una forma natural. Le regalé mi Filosofía.

 

Viernes 10 de diciembre, 1982

Fui andando por la calle Diecisiete hasta la Setenta y siete. Había llamado a la oficina para preguntar si tenía alguna cita, y Jennifer, la universitaria que trabaja gratis contestando al teléfono, me dijo que no. Pero cuando llegué, estaba Paul Bochicchio, que es el que me peina, y llevaba cinco horas esperándome. Yo le pegué la bronca a Jennifer. Ella estaba haciendo guirnaldas navideñas y yo pensé, muy bien, debe de hacerlas para su casa, pero luego empezó a ponerlas por las paredes de la oficina, y volví a pegarle la bronca diciéndole que el espíritu navideño no era para la oficina. Así que se ganó dos broncas en un solo día. Luego trasladó las guirnaldas al cuarto de baño. De repente, Jennifer ha cogido todas las malas costumbres de Robyn. Estuve trabajando hasta las 7:30.

 

Domingo 12 de diciembre, 1982

Me levanté temprano. Fuera nevaba. Abrí todas las ventanas. Decidí que era un buen día para pasear. Quedé con Chris y Peter en el Plaza. Fuimos al Edwardian Room. Fue una comida copiosa y estuvimos un buen rato (240$ propina incluida).

Fuimos a la fiesta que daba Iris Love en honor de Pauline Trigere en el Dyonisos, que está en el 210 de la calle Setenta Oeste (taxi 6$). Estaba lleno de famosos. Diana Ross con un amante, Morgan Fairchild y David Keith, que iba con otra chica, pero como le vuelven loco las mujeres, le tiraba los tejos a Morgan. Estaban los Herrera y montones de chicas: Paloma y Fran, Marina y Florinda. Hubo bailes griegos. Iris se cambió y se puso una túnica griega.

 

Lunes 13 de diciembre, 1982

Llamó Jodie Foster y nos dijo que tenía una entrevista con Nastassia Kinski que los del Yale Daily News no querían, pero a Interview sí le interesa. La incluiremos en el número de febrero y haremos una portada con Nastassia. Jodie es un encanto.

 

Martes 14 de diciembre, 1982

La columna de Liz Smith describía la fiesta del restaurante griego del domingo como si hubiera sido fantástica. Siempre parecen fantásticas cuando las lees después de haber ido.

Volví al masajista de la Séptima Avenida. Chris me contó que no es un masajista de shiatsu sino un quiropráctico. Y por lo visto, soy el único que va. No se ve un alma. Probablemente soy su único cliente. Seguro que me rompe la espalda para que tenga que seguir yendo (llamadas telefónicas 0,20$).

Volví a la oficina y estuve trabajando en el retrato de Alfred Hitchcock para Vanity Fair. Estuve esperando a Rupert. Llamó Mr. LeFrak y tendré que trabajar en su retrato.

Había una proyección de Gandhi y fuimos a la sala de proyección de la Columbia, entre la calle Cincuenta y seis y la Quinta. La película era emocionante. Duraba tres horas y sólo la estropeaba Miss Candice Bergen. Es demasiado real. De repente aparece allí, diciendo que es Margaret Bourke-White, la fotógrafo de la revista Life. Está fatal. Chocante. Como yo en The Driver’s Seat. En esa película yo estaba fatal, aunque si hubieran sabido utilizarme lo hubiera hecho mejor. Ah, alguien famoso me ha dicho hace poco que Bad era la mejor película que nunca había visto. ¿Quién era…? ¡Ah, sí, Jeff Bridges! ¡Le encantó Bad!

Jueves 16 de diciembre, 1982

Fuimos a Chinatown andando porque es muy divertido oír a Benjamín hablar en chino (taxi 9$, llamadas 0,20$). Buscábamos nuevas ideas, pero es duro hacer tantas cosas a la vez, con tanta presión: buscar ideas, la presión de pintar, la presión de comprar el edificio… Demasiado estrés.

 

Viernes 17 de diciembre, 1982

Había preparadas unas dieciocho fiestas y yo me las iba a perder. Frankie Crocker daba una en el Studio 54 donde cantaría Laura Branigan. Maura Moynihan daba una fiesta de Navidad tocando en la Danceteria.

Los Who daban un concierto en el Ritz que se retransmitiría por televisión. Suzie Frankfurt daba una fiesta abierta en su casa, y Couri Hay daba otra.

 

Domingo 19 de diciembre, 1982

Decidí ir a la fiesta de Vincent y Shelley. Había unos ocho bebés, y estaban todos los chicos de la oficina. Le dije a Jay que como regalo de Navidad me pidiera un taxi.

 

Lunes 20 de diciembre, 1982

Había quedado con los LeFrak. No les gustaban nada sus retratos. Ella me dijo que en el retrato se parecía a Kitty Carlisle.

Estuve trabajando hasta las 7:00. Le di a PH sus pendientes de Navidad, unas ranas que hizo David Webb en los cuarenta, y ella estaba emocionada. Luego fui a ver al doctor Silver, que me dijo que en dos semanas me habría curado los granos.

 

Martes 21 de diciembre, 1982

A Mrs. LeFrak no le gustaba cómo quedaba su pelo en el cuadro y ahora Rupert lo está arreglando. Tuve que llamarle para decirle que hiciera la trama más esponjosa, con más luz en el pelo, pero seguramente es demasiado tarde.

Seguir: parte 30 de 49