Diarios. Edición de Pat Hackett

Andy Warhol · Capítulo 3 de 4 · parte 32/49

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Diarios. Edición de Pat Hackett

Diarios

Este capítulo es largo, así que está dividido en 49 partes.

Estaba Clarisse Rivers, muy graciosa, y Earl McGrath, también muy divertido. Mick se sentó a mi lado. Estaba Jed y creo que iba con Alan Wanzenberg. Creo que era Alan el que se sentó a mi lado, pero no estoy seguro. Cada uno se sentaba donde quería. Sacaron una enorme tarta blanca llena de velas. La fiesta siguió y siguió, fue fabuloso. Me fui a la 1:30 y me sentí triste.

 

Domingo 3 de julio, 1983

Hacía mucho calor. Fui a misa. Llamé a Jay Shriver y fui en taxi a reunirme con él (6$). Abrimos la oficina y trabajamos toda la tarde. Llamé a Earl McGrath y le pregunté si podía llevar a Jay a la cena. Fuimos en taxi a la calle Cincuenta y siete Oeste (8$).

En casa de Earl estaba puesto el aire acondicionado. Camilla cocina muy bien, es una magnífica cocinera italiana. Estaba Annie Leibovitz, y me contó que Jann Wenner estaba enfadado con ella porque había firmado un contrato por un año con Vanity Fair. Le dijo que no podía trabajar para Vanity Fair y Rolling Stone al mismo tiempo.

Todo el mundo tenía que leer una poesía, bueno yo no. Fue muy raro. Empezaron a coger libros de las estanterías. Me puse enfermo. Earl es un antiguo. Yo me reía, todo el mundo se reía, pero había que leer en serio. Imagínate a Jerry Hall leyendo en plan serio: «Soy fulano de tal, rey de reyes/ Miradme y desesperad».

 

Martes 5 de julio, 1983

Había una fiesta en la Estatua de la Libertad, pero como en los anuncios había leído que yo iba a asistir, pensé que ya había cumplido.

 

Miércoles 6 de julio, 1983

Había quedado con Karen Burke, que se va a Europa y me quería hacer unas pruebas para ver si podía administrarme colágeno. Pienso hacérmelo, porque lo de los granos me ha ido muy bien. He leído que el colágeno sólo dura de tres a seis meses, pero ¿y qué? Luego te lo vuelves a hacer.

Christopher había vuelto de California y estuvimos hablando una hora por teléfono. Estuvimos trabajando hasta las 7:30 y luego decidí llevarme a los chicos a dar una vuelta. Fuimos al One Fifth porque han vuelto a anunciarse en la revista (copas 59,47$).

Christopher estaba deprimido porque en Los Angeles se había enamorado de un chico que le parecía una versión joven de sí mismo. Me dijo que ese chico podía haber sido el chapero más famoso de Sunset Street, pero que en vez de eso había preferido ser camarero. Y me comentó que había aprendido una lección sobre lo que no hay que hacer cuando alguien te invita a cenar, porque el chico había pedido seis postres y se los había llevado a casa. Me dijo que no volvería a hacerme una cosa así nunca más. Más tarde, Benjamin me dijo: «¿Te has dado cuenta de que Chris ha envuelto el filete para llevárselo?». Yo no me había fijado, pero como él estaba deprimido, aunque le hubiera visto le habría dejado. Estaba muy melancólico y tenía lágrimas en los ojos. Se puso las gafas de sol. Tenía bolsas debajo de los ojos. Yo le recordé que antes había estado tan enamorado de aquel Mark de Denver que casi destroza su vida, y que ahora Mark le importaba un pito, o sea que también superaría esto.

 

Martes 7 de julio, 1983

La noticia del día era que Vicky Morgan, la de Alfred Bloomingdale, había aparecido muerta de una paliza. Pensé que quizá fuera cosa de la CIA, a menos que estuviera metida en algo de sadomasoquismo.

Volvió a llamar a Catherine para intentar convencerme de que fuera a su boda. No sé qué hacer. No quiero ir. Halston dice que si yo voy, él también irá. Richard Weisman irá el miércoles y le llevará el vestido de novia de Halston. Victor quiere ir. Catherine ha dicho que me guardará un sitio en el coche.

 

Domingo 10 de julio, 1983

Chris está volviendo majara a todo el mundo con ese Byron, el chico que conoció en California. Repite todo el rato: «Es como yo, es como verme a mí mismo. Su madre se murió cuando él tenía diecinueve años…». Y yo le dije: «Ejem, Chris, tu madre todavía vive».

El me contó que cuando se enrollaron, el chico le dijo: «¿Qué pasó con Chris y Byron?». Como diciendo que qué había sido de aquellos dulces chiquillos. Estaban metidos en aquella escena lasciva preguntándose qué había pasado con su inocencia perdida. Supongo que «Byron» es demasiado (risas.) En realidad se llama Brian, pero se cree Byron. Estuve hablando con John Reinhold. Me quedé en casa aburrido porque me duele la cabeza. Me da miedo hasta sacar a pasear a los perros porque no quiero agacharme en la calle para recoger las cacas. Los solté en el patio trasero. Este fin de semana Jed no vino a buscarles.

 

Lunes 11 de julio, 1983

Vino a la oficina Steve Wynn, el tipo del Golden Nugget de Atlantic City. Vino con su mujer, que es muy inteligente, pero lo bastante vieja como para que pronto la cambien por otra. Estaban en la ciudad porque iban a cenar a La Grenouille con Frank y Barbara Sinatra. Steve Wynn llevaba dos cheques de un banco del centro por valor de un billón de dólares y nos los enseñó. Es muy sexy. Lleva ese tipo de pantalones continentales. Cuando Benjamin les acompañó al coche se fijó en que tenía una limusina muy cascada. Benjamin esperaba algo más espectacular.

Fui andando al Village, entré en la Tower Records y compré el disco de los Talking Heads con la portada de Rauschenberg. Estaba enfadado porque sólo le habían pagado 2.000 dólares. Le dije que tenía razón, que tendrían que haberle pagado 25.000.

 

Miércoles 13 de julio, 1983

Esta noche es el gran acontecimiento, la première de Staying Alive. Me levanté temprano.

Paige daba una comida para dos gays de Diener Hauser Bates. Uno de ellos había sido alumno de mi viejo amigo George Clobber en Pratt, y hablamos de eso. George Clobber fue la primera persona que me habló del rollo gay.

Había quedado con Maura a las 6:45 en el Russian Tea Room (taxi 7$). Luego fuimos al Ziegfeld y había una cola kilométrica. Ahora hacen una cosa nueva. Cuando te fotografiaban te decían: «¿Es usted consciente de que le están fotografiando para Good Morning America.? ¿Da usted su consentimiento?». Y yo contesté: «Sí».

Luego entraron Stallone y su mujer con dieciocho guardaespaldas. Yo estaba en el patio de butacas, Stallone me vio y me dijo que se alegraba de verme. Después se apagaron las luces y Frank Mancuso pronunció un discurso. Sasha Stallone hizo un emocionado discurso sobre los niños autistas porque la velada era a beneficio de ellos. Y yo me acordé de Bad; nosotros fuimos los primeros en sacar a un chico autista en una película.

Me encantó Staying Alive. A las 11:45 hubo una fiesta en Xenon. Fuimos para allá y nos encontramos con Garson Kanin y Ruth Gordon. Yo no lo conocía. Yo llevaba varios ejemplares del último número de Interview. El me dijo: «Ah, ése ya me lo he comprado». Ella no tiene ninguna arruga y eso que debe de tener ciento diez años o así.

Al salir de Xenon había unos dieciocho guardaespaldas y en medio de ellos estaba John Travolta. Le miré y vino a saludarme. Fueron dos en una noche.

Jueves 14 de julio, 1983

Tardamos bastante en llegar al teatro para ver a Farrah Fawcett en Extremities. Pensábamos que nos sobraba tiempo pero cuando llegamos estaban levantando el telón. Farrah no lo hacía mal, pero lo hubiera hecho mejor Susan Sarandon. Y es curioso, a mí, hasta ahora, Susan Sarandon sólo me había gustado en El otro lado de la medianoche, pero al ver a Farrah me di cuenta de que Susan era muy buena.

Algunas chicas intentaban ligar con Benjamin y conmigo. Al acabar la función, vimos a Farrah y a Ryan en los camerinos y fueron muy efusivos. Es tan difícil hablar con los actores… Sólo quieren hablar de sí mismos. Ryan está un poco más viejo, le están saliendo las mismas arrugas que a mí. Me habló de Paul Morrissey y me dijo que yo tendría que volver a trabajar con él. Desea fervientemente el papel de Dick Tracy que va a hacer Warren Beatty. Ryan pensaba que Jon era una figura importante de la Paramount e intentaba seducirle. Jon me contó que una vez habían hecho jogging juntos en la playa de Malibu.

 

Viernes 15 de julio, 1983

Maura vino a recogerme a la 1:00 para entrevistar a Richard Gere en los Astoria Studios, donde estaban rodando Cotton Club.

Estábamos un poco nerviosos con lo de la entrevista porque pensábamos que no sería fácil. Maura había estado leyendo a Stanislavsky. Recorrimos los decorados que había hecho Dick Sylbert para Cotton Club y fue muy emocionante. Richard estaba en la zona de los barrios pobres viendo películas de televisión. Lo único que hace es ver películas antiguas que tienen que ver con lo que está haciendo y copiar detalles. Así trabajan los actores. Nos dijo que la primera película que había hecho era Los días del cielo. Yo sabía que no era verdad, era una muestra de lo poco que pensaba ayudar. No nos pensaba regalar nada. Lo único interesante que nos contó fue que mientras descansaba de su trabajo en las sucias zanjas de México, se iba al hospital, donde le ponían una gota contra la disentería, y luego le desconectaban para que pudiera ir a trabajar. Actuaba con Michael Caine. Cónsul honorario. A Richard le gustaba Maura, pero, como ella es amiga de Silvinha, la cosa se complicaba.

 

Domingo 17 de julio, 1983

Hacía mucho calor, otro día sofocante. Se me pegaron las sábanas.

Trabajé con Chris y Peter intentando arreglar su matrimonio moderno. El chico del que Chris está enamorado viene de California el jueves.

 

Martes 19 de julio, 1983

Llamé a John Reinhold y le invité a tomar café (teléfono 0,50$, café 5$). Le dije que necesitaba unos juguetes porque estaba haciendo un proyecto y tenía que fotografiarlos. Me dijo que me conseguiría algunos.

Victor y Farrah se han vuelto íntimos, porque él le dijo que ella estaba muy mal en Extremities y le explicó exactamente lo que hacía mal. Ella dice que ahora actúa mucho mejor y que es gracias a Victor. Pero en realidad estaba muy bien, lo que pasa es que Victor estaba tan colocado que no se enteró de nada.

 

Jueves 21 de julio, 1983

No podría describir cómo fue el concierto de Diana Ross en Central Park. El cielo se oscureció y empezó a llover. Fue lo más increíble que había visto en mi vida, el acontecimiento del siglo. El pelo empapado y al viento. Si hubieran cubierto el escenario, ella podría haber seguido cantando, la gente se habría quedado y lo habrían podido retransmitir por televisión. Pero lo pararon en medio de la tormenta y mañana lo repetirán. Ella lloraba. Barry Diller intentó calmarla, pero ella decía que llevaba veinte años esperando aquel momento. Supongo que el aparato eléctrico hacía que todo fuese más peligroso. Pero fue como un sueño ver aquel espectáculo, como una alucinación. Era mucho más fantástico que cualquier película. Cuando lleven su vida a la pantalla, saldrá este gran acontecimiento, saldrá ella llorando y diciendo: «¿Por qué me tiene que pasar esto a mí?», y luego poniéndose a beber y cortándose las venas. Pero oh, los rayos y los truenos eran fantásticos, hermosísimos.

Estábamos en la zona de los VIPS, pero como yo había hecho que Benjamin trajese un paraguas, no estábamos bajo el dosel. Rob Lowe estaba con nosotros. Es muy guapo. Parece como si le hubieran delineado las cejas y pintado los labios, todo perfecto. Es como todos los chicos que conocemos, muy normal. Quería ligar con chicas, sólo pensaba en eso. Le dije que me dibujara un coño, lo dibujó y yo le dije: «¿Qué es eso?» y le dibuje a él un gato. El y su novia han roto porque cuando ella le llamó a Canadá, la telefonista dijo: «Está en la habitación de Nastassia Kinski». Al día siguiente él le dijo que el teléfono estaba estropeado y ella le contestó que no le mintiera. El dice que no está enamorado de Nastassia, que es sólo sexo. Pero llevaba una serpiente de mentira en la muñeca, que es una especie de broma sobre el póster que Avedon hizo de Nastassia. O sea que pensaba en ella y quizá esté enamorado. Tiene diecinueve años. Y persigue a todas las mujeres, a todas, y también a Susan Sarandon, que estaba allí con Richard Gere y Silvinha.

Tendrías que haberlo visto. Jerry Zipkin empapado de lluvia. Lo sentí por Jon, porque había trabajado mucho en eso. La Paramount es propietaria de Showtime, que tiene los derechos de la película.

Por fin la gente empezó a salir y nosotros seguimos a los negros. Fuimos a parar a la calle Setenta y dos, junto al Dakota. Tuvimos que trepar por un muro y aterrizamos sobre un metro de barro. Era como estar en la guerra. Cuando salimos me llevé a Rob Lowe y a Benjamin al Café Central. Y había quedado allí con todos los famosos, Matt Dillon, Sean Penn… Nos tomamos unas copas, pero no vino nadie (copas 83,50$).

Cuando llegué a casa llamé a Rob Lowe al Sherry. Me dijo que estaba esperando una llamada de Nastassia, y que fuera sin él a la fiesta, que se hacía en el edificio de la Gulf + Western. Cuando llegué, él salía de un taxi. Fue un tanto antipático por su parte. Yo me sentí dolido. Supongo que no quería que le vieran conmigo porque nosotros somos raros y mariquitas. Yo le dije: «Sólo quería dar una vuelta contigo, no que saliéramos en serio».

Cornelia también había estado en el parque. Un fotógrafo de prensa la cogió y la empujó junto a uno de los tipos que habían acuchillado, para reunir en una misma foto a una famosa y a un apuñalado. Cornelia no entendía nada.

En la fiesta de la Gulf + Western, Rob perseguía a Cornelia y a Maura. El y Cornelia se fueron juntos.

Le regalé a Diana Ross un cuadro de la serie Diamonds. Ella estaba viendo unos vídeos del concierto. Se acercó Barry Diller y le dije que el concierto había sido fantástico. El contestó: «A ti te encantan los desastres. Te encantó Grease II».

Estaba Harvey Mann, que trabaja para Liz Smith, y me preguntó si yo había oído algo de Calvin y el SIDA. Me contó que su columna había servido para acabar con el rumor. Luego vino Calvin y me besó tan fuerte que me clavó la barba, y me asusté, porque me estaba taladrando los granos y la barba actuaba como una aguja. Me dio miedo que me contagiase el SIDA. O sea que si me he muerto dentro de tres años…

Por cierto, Rob Lowe me contó que en Canadá, donde rodaban Hotel New Hampshire, Jodie Foster leía mi Filosofía.

Viernes 22 de julio, 1983

Era el día del segundo concierto de Diana Ross, porque habían decidido repetirlo (taxi 8$). Vino Cornelia. No vino Rob Lowe. El concierto fue un anticlímax, una decepción, bastante normal.

Los jóvenes empezaron a alborotarse y si no llega a ser por la policía todo aquello hubiera sido una locura. Había un 99 por ciento de negros. El dueño del Café Central nos sacó del parque y salimos justo al Café Central. El llevaba bastón.

Cuando llegamos aparecieron Rob Lowe y Andrew McCarthy, que también sale en la película Class y se liga a Jacqueline Bisset. Es un tío bastante normal, muy simpático.

En el Café Central tratan mal a la gente para parecerse a Elaine’s. La camarera vino a nuestra mesa y nos dijo: «Tienen que irse de esta mesa, está reservada para Lorna Luft». Cornelia soltó una carcajada y dijo que nadie la haría levantarse para que se sentara Lorna Luft. Y fue una estupidez por parte de los del bar, porque hubieran podido ser más amables y decirnos: «Como no son muchos, ¿les importaría cambiarse a una mesa más pequeña?». Y además sabían que nos íbamos a ir en seguida porque a las 11:00 íbamos a ver lo de Class. Rob y Andrew tenían pases. Quizá a la gente le gusta que la traten así y por eso van, pero a mí no me gusta nada (cena 100$ incluyendo propina).

Fuimos a la Sesenta y seis esquina con la Segunda, y Cornelia no paró de hablar. Lo repite todo una y otra vez, es como su madre, hablaba y hablaba. Andrew estaba harto. La película era fantástica, una monada. En el vestíbulo, intenté vender autógrafos de Andrew y Rob a un penique, pero nadie me los quiso comprar.

 

Lunes 25 de julio, 1983

Llamó Al, el hijo de Mrs. Winters, que ahora es el guarda. Me contó que Paul Morrissey estaba en la casa pequeña, en Montauk, y no creo que Halston y Victor lo sepan. Sigue a Al por todas partes diciéndole lo que tiene que hacer, y lo está volviendo majara. Si Al le dice: «Llama a Vincent», Paul le replica: «Mira, la mitad de este sitio es mío». Paul quiere que firmemos un nuevo contrato. Ha decidido que el que hicieron sus abogados y que yo firmé es demasiado ventajoso para mí. Yo le dije: «Olvídalo, no pienso firmar nada más». Durante todos estos años, Paul nos ha hecho firmar cosas totalmente desventajosas con otra gente y ahora se quiere hacer el listo conmigo. Gasta todas sus energías en ello, como si yo no le hubiera hecho mejores contratos que nadie durante todos estos años.

 

Martes 26 de julio, 1983

Christopher se presentó en la oficina con su nuevo amante, el que se ha traído de California para que viva con ellos. Yo le volví la espalda. He estado intentando darle menos trabajo a Chris, pero él se presentó y logró sacarme un montón de encargos. Yo sólo seguía relacionándome con Chris y Peter y dándoles consejos porque pensaba que si su relación funcionaba a mí me quedaría alguna esperanza con la mía. Pero como Peter está con un cajero de banco, George, y Chris con su nuevo amante, ya no creo en los matrimonios modernos.

Benjamin y yo nos paramos delante de Bloomingdale’s y estaban haciendo pan en el escaparate, se les veía amasarlo y todo.

 

Miércoles 27 de julio, 1983

Fui en taxi a reunirme con Lidija (6$). Hice mis ejercicios. Luego vino a la oficina Tim Leary porque había quedado con Gordon Liddy y les íbamos a hacer una entrevista de promoción. Hicimos una cosa muy corta porque ellos van a empezar a hacer debates juntos otra vez.

Gordon Liddy habló de los «asaltantes». Gente que cuando vas andando por la calle, piensan que son más fuertes que tú y te atacan. Sacó un cuchillo de la cintura y yo no me lo podía creer. Me sorprendió porque es muy bajito, es como yo, y en cierto modo parece Mr. Tímido. Sacó las fotos de sus tres hijos de una cartera de piel y eran tres matones en bañador marcando paquete. Eran fotos de 20 X 25 cm., muy artísticas, con brillos en el agua. Eran unas fotos muy raras para ser de sus hijos e ir enseñándolas por ahí. El estaba emocionado porque uno de sus hijos quería ser marine. Todos van a Fordham. Me dijo que sus hijas no querían que llevara sus fotos, pero seguro que es porque no le gustan las chicas, sólo le gustan sus maromos. Uno de los chicos tenía en brazos a un gatito pequeño. También llevaba fotos de su casa del Potomac. Allí estaba Tim, con su deje hippie, y Gordon Liddy hablando sobre cuántas bombas A habían estallado. Liddy está como ido, es muy raro, como si no supiera qué hacer. Yo le caigo muy bien. Quiere que nos veamos más. Tim se fue y él se quedó un rato.

Jueves 28 de julio, 1983

Me levanté muy temprano y tuve que darme prisa porque había quedado en la oficina con Pia Zadora. Estaba emocionado.

Es una monada. Vino con su marido, Riklis, y nos enseñó unas fotos. Es encantadora, creo que será una gran estrella. Tiene un cutis precioso. Tiene una casa nueva en California y le gustaron algunos cuadros.

La oficina estaba muy ajetreada. Era la víspera del cumpleaños de Fred y él no quería que nadie se enterase, pero (risas.) Suzie Frankfurt le mandó un globo gigantesco y claveles.

 

Lunes 1 de agosto, 1983

Vinieron a comer Peter Sellars y Lew Allen. Han alquilado un apartamento para el maniquí, el robot que es mi doble que actúa en An Evening with Andy Warhol. Está previsto que la obra dure un año a partir del próximo noviembre. Dicen que las revistas tipo Life y similares harán reportajes sobre la obra. En algún momento aparece Bob Colacello, y supongo que él y yo estaremos unidos para siempre gracias a eso.

Vino a buscarme Vincent (taxi 6$) de smoking, y nos fuimos juntos al New York State Theater, al banquete de la North American Watch. Mr. Grinberg me presentó al general Haig, y fue muy simpático. Hablamos de su entrevista en Interview. Yo no estaba sentado en la mesa del ex presidente Ford, sino justo detrás de él.

Comí bastante porque había bajado a 55 kilos y me asusté. Cuando peso menos de 54 pierdo el apetito, y cuando uno está más delgado se vuelve más susceptible.

Haig hizo un discurso sobre la guerra y los misiles y está a favor de todo eso. Después de oír a Gordon Liddy la semana pasada, bueno, supongo que todo eso será necesario, aunque no sé a quién creer, porque la guerra es mala, pero si no luchas…

Ford hizo un discurso sobre lo contento que vive retirado de la política y contó que trabaja en la reelección de Reagan. Habló de que la economía iba mejor y de que así la gente se podría comprar más relojes: dijo exactamente eso.

 

Viernes 5 de agosto, 1983

Como Halston estaba resentido con Bianca, me dijo que le llevara a Jerry Hall a verle y que le regalaría algo, lo que ella quisiera. Me dijo, refiriéndose a Bianca: «Acabaré con ella», y daba miedo. Era muy desagradable. Llamó Steve Rubell desde Fire Island. Yo estaba hablando con él y se puso Calvin, que me pidió que se pusiera Bianca. Yo dije: «Bianca, es Steve». Y Halston miró hacia arriba y dijo: «Bianca, es Calvin».

 

Lunes 8 de agosto, 1983

La pobre Monique Van Vooren fue declarada culpable de estafa por cobrar cheques de su madre por un total de 18.000 dólares. Era muy curioso porque cuando la vi, lo negó. Podía haberme dicho que era culpable, debería haber dicho: «Sí, es verdad, soy una ladrona», o algo así. Este fin de semana me llamó Jackie Curtis para felicitarme el cumpleaños.

Fui en taxi a reunirme con Lidija (5$). Vino Chris, cantando las alabanzas de su nueva vida de «familia en expansión», su «matrimonio moderno», en el que los dos salen con otra gente y se portan como si vivieran en una comuna. A mí me parece bastante desagradable y le dije que no quería saber nada. Le he pedido a Vincent que le dé a Christopher menos trabajo para revelar, quiero castigarle.

Me recompuse y fui al nuevo apartamento de Claudia Cohen, en Central Park South. Daba una fiesta para poder contemplar los cinco segundos de fuegos artificiales que habían organizado en el parque para celebrar la obertura de Beethoven. Ella había montado una gran hoguera en su terraza y me sorprende que no tuviera problemas con eso. Estaba haciendo hamburguesas en una barbacoa y yo me comí varias porque estaba muerto de hambre.

 

Martes 9 de agosto, 1983

Una cosa interesante: el domingo, John Russell escribió sobre Schnabel y sólo mencionó el retrato que me había hecho a mí. Supongo que Schnabel pensaría que mi retrato le iba a dar mucha publicidad en la prensa.

Paige pasó la noche con Jean Michel en su sucio y maloliente loft del centro. Sé que huele mal porque Chris estuvo allí y me dijo (risas) que era como un loft de negros, que había billetes de cien dólares arrugados en un rincón, que olía a sudor por todas partes y que ibas pisando los cuadros al andar. El día que Jean Michel vino a hacer gimnasia conmigo me recalcó que Paige había pasado la noche con él para acabar el trabajo a tiempo. El pensaba que ella era novia de Jay, y en cierto modo lo era, pero él le pidió que fuese a su casa y ella fue. Quedaron y lo que hicieron fue alquilar un U-Haul, se fueron a un barrio de negros de Brooklyn, entraron en un White Castle y se comieron ocho hamburguesas. Cuando estaban allí entraron uno tipos con unos palos enormes y creyeron que les iban a matar. Ya sabes, la típica «escapadita peligrosa».

Eso era el día antes de que él se fuera a St. Moritz a ver a Bruno. Mary Boone y Bruno son sus marchantes. Y Thomas Ammann también vende algunas obras de Jean Michel, sin que se enteren los otros dos. No sé de dónde las habrá sacado. Dice que de una «fuente secreta». ¡Espera! ¡Ya lo sé! Me juego lo que quieras a que la fuente secreta es Paige. Thomas es una sabandija. Nos utiliza para conocer a la gente y luego se anda con secretos. Me juego lo que quieras a que eran de Paige, porque ella montó hace unos meses una exposición con cosas de Jean Michel.

 

Jueves 11 de agosto, 1983

Fui a la oficina para empezar a empaquetar. Trabajé toda la tarde en el retrato de Pia Zadora. La llamé, pero se había ido dos semanas fuera para un rodaje.

Fui a ver Mame con Jon y Cornelia (entradas 120$). El público no era más que una panda de viejos decoradores. Fuimos al Orso’s, que está al lado, y entró Marion Javits con Gil Shiva. Llevaban el programa de La jaula de las locas, igual que casi todo el mundo que había allí. Nosotros escondimos nuestros programas de Mame porque nos dio vergüenza.

 

Viernes 12 de agosto, 1983

Vino a comer Jerry Hall para entrevistar a Bob Mackie para Interview (taxi 6$, víveres 102$). Le dije que Halston quería verla. Ella me contestó que siempre era muy amable con él pero que él siempre se ponía en plan altivo, y no entendía por qué ahora se iba a volver simpático, (risas.) Ella no lo ha descubierto aún.

 

Domingo 14 de agosto, 1983

Decidí ir a ver Prívate School (taxi 4$, entrada 10$, palomitas 6$). Quería ver a Phoebe Cates. Esas películas son sólo remakes de las comedias francesas de los sesenta, en las que una mujer mayor persigue a jovencitos. En ésta, unos chicos muy feos espiaban a las chicas por las ventanas mientras ellas se duchaban y frotaban con esponjas. Las chicas siempre tienen unas tetas enormes. Supongo que en nuestras películas no pasaba eso porque nuestras chicas tenían las tetas muy pequeñas.

 

Lunes 15 de agosto, 1983

Fui en taxi con Jean Michel Basquiat a hacer gimnasia con Lidija (5$). El está enamorado de Paige Powell.

Me llamó Pia Zadora, que quería un Dollar Sign, y pensaba llevárselo si cabía en el jet de su marido, así que lo midieron.

Ah, ayer a uno de los Ramones le tuvieron que hacer una operación en el cerebro porque le dieron un golpe en la cabeza, en una pelea de la calle Diez Oeste y por culpa de una chica cualquiera.

 

Miércoles 17 de agosto, 1983

Recibo notas por debajo de la puerta de mi casa de gente del barrio a la que regalo Interviews y no sé qué hacer.

Quedé con Jean Michel para hacer gimnasia con Lidija (taxi 5$). Jean Michel huele mal. Es como Chris, que cree que es muy sexy oler a sudor cuando haces ejercicio, pero no es nada sexy. Eso del mal olor me ha hecho pensar en mi vida y creo que no me pierdo nada del otro jueves. Pienso en Paige, follando con Jean Michel, y no sé cómo puede. ¿Qué hace uno? ¿Soltar una indirecta tipo «eh, humm, por qué no hacemos algo muy excitante, como darnos una ducha juntos»?

Vino John Sex a la oficina y nos contó que su pitón estaba en casa cambiando la piel. Es un chiflado.

Vimos el programa que prepara Vincent y tenía muy buen aspecto. Recibimos una crítica muy buena en una de las revistas de vídeo.

Llamó Whitney Tower y dijo que daba una fiesta en el Club A (taxi 5$).

Whitney está enfadado porque la joven mujer de su padre ha tenido otro bebé. Cornelia le llamó y le dijo: «¡Felicidades, ya tienes otro hermano!». Y en su mente debe de estar dividiendo su fortuna, viendo cómo su parte se reduce a la mitad.

Madelaine Netter se sentó a mi lado y me contó que la habían atacado en un ascensor de la calle Noventa y seis Oeste. La tiraron al suelo, le empezaron a romper el vestido y empezó a gritar. De repente se le ocurrió decir: «Jesús te ama», y ellos alucinaron y le volvieron a poner la ropa.

 

Jueves 18 de agosto, 1983

Quedé con Jean Michel Basquiat e hicimos gimnasia con Lidija (taxi 5$).

El chico Scull vino a echarme la bronca por haberle ensuciado su limusina la última vez, porque se me derramó la soda.

Llamó Chris y me dijo que la madre de Peter quería adoptar a Brian, en fin…

Vino Keith Haring con su novio negro y les hice fotos. Estaban tan acaramelados en las fotos que era una locura verles. El gran cuadro de una mujer embarazada pintado con tiza que había en la calle Cincuenta y tres esquina con la Quinta es suyo, tal como suponíamos, y estamos intentando recuperarlo. Lo hizo hace tiempo.

Recogí a Cornelia, Sean McKeon y Maura con la limusina para ir al Shea Stadium a ver a Police. Cornelia llevaba cientos de sandwiches y champagne. Llovía a cántaros.

Estaba Ron Delsener y supongo que quiere introducirse en sociedad porque estaba besuqueando a Cornelia y a Maura. Vino François de Menil con Laverne, de Laverne and Shirley. Cornelia va y viene todo el tiempo. Se te duerme en el brazo, se queda un rato traspuesta y luego se despierta llena de energía.

Se acercó a saludarnos Sting, parecía un poco mayor. Iba con una chica, creo que era su mujer. Y también estaba Matt Dillon. Es tan guapo… Cuando llegó la hora de irse, las chicas ya habían empezado a hablar con él y no querían irse. Podemos sacarle en portada.

Nos fuimos y acompañé a todo el mundo a casa.

Me llamó mi cuñada. Me dijo que la otra noche, el día que llovió tanto, había ido a mi casa. Supongo que me fue de un pelo que no me encontrara. Me dijo que volvería a pasar, pero le dije que no iba a estar.

 

Sábado 20 de agosto, 1983

Estaba leyendo el libro Life Extension y la revista Connoisseur y me quedé dormido. Cuando me desperté, tenía las dos cosas encima.

Llamó Halston y me dijo que no iba a ir a Montauk de vacaciones porque Victor se estaba volviendo loco y ya había llegado demasiado lejos. Me dijo que mandaría un coche a recogerme para ir a cenar, pero yo le dije que iría andando y eso es lo que hice. Estábamos sentados, y en la habitación contigua estaban los guardaespaldas que había contratado Halston porque Victor le había amenazado con presentarse y romperle todos los cristales de la casa. Victor dice que quiere demasiado a Halston como para quedarse cruzado de brazos y dejar que se vuelva un presuntuoso. Pero es Halston el que gana el dinero y si quiere volverse presuntuoso es muy dueño de hacerlo. En realidad, son las drogas, eso es lo que le pasa a Victor. Halston llamó al hermano de Victor, que vive en Nueva York, para que le ayudase, pero el hermano le contestó: «No quiero entrometerme en la vida de mi hermano».

Ah, vino Chris a la oficina y me contó lo que estaba deseando oír. Me dijo: «Todo se ha acabado entre Brian y yo. Ya no nos enrollaremos más porque nos hemos cansado uno de otro». Te das cuenta de que Chris es un auténtico chapero porque sólo me estaba diciendo lo que yo quería oír.

 

Domingo 21 de agosto, 1983

Hacía un día precioso. No había nadie y yo estaba solo, pero reuní el valor necesario para ir a la oficina. Me llevé un palo bien afilado por si acaso el ascensor se quedaba encallado, para poder salir. Y si voy solo durante el fin de semana siempre aviso a alguien de que voy.

Halston se pasó el día intentando localizar a Victor por teléfono y al final pareció calmarse porque aparecieron Dick Cavett y Bianca y representaron La importancia de llamarse Ernesto, haciendo los papeles a medias, y eso le animó. Trabajé hasta las 7:00. Fui en taxi a reunirme con Jean Michel Basquiat y Paige Powell (5$). Paige está chalada, se ríe muy fuerte por cualquier tontería. Yo la clasificaría de esquizofrénica. Jean Michel contó que nunca llegó a acabar el bachillerato. Yo me quedé sorprendido porque creía que había ido a la universidad. Tiene veintidós años. Fui en taxi al Mr. Chow’s (5$). Estaba Lester Persky, con ese chico tan mono de pelo rubio que se entrena para pentathlon. Quiere que le saquemos en Interview. Ahora Lester tiene una pinta muy curiosa, como un pequeño Hitler gordo.

 

Lunes 22 de agosto, 1983

Quedé con Jean Michel en la oficina y le hice fotos con un braguero puesto.

Chris me llamó, acusándome de dejarle de lado porque no apruebo a Brian. Y supongo que es verdad, pero aún… Y la verdad es que no sé qué hacer con Chris. O sea, se puede buscar otro mamón. Además, todos los meses cobra por sus páginas en Interview. Estuve trabajando hasta las 7:00.

Recogí a Cornelia en el Waldorf (taxi 6$). Llevaba un ejemplar del último número de Life, con un gran desplegable sobre ella. Tenía un aspecto muy glamouroso, daban ganas de raptarla (propina al portero 5$).

Fui al edificio de la Gulf + Western para ver a Timothy Hutton y Amanda Plummer en Daniel (5$). La película es absorbente. Cornelia se quedó totalmente enfrascada. Es rara, no sé si es muy lista o muy tonta. Es lo mismo que me pasaba con Ingrid Superstar. Cornelia va y viene y a veces parece retrasada mental. Pero no te puedes imaginar, estaba tan absorta en la película, para ella era como una lección de historia. Al acabar me tomé la molestia de interrogarla y lo había entendido todo. La película trataba de los Rosenberg, pero como era ficción les llamaban Isaacson.

Fuimos al Mortimer’s (taxi 4$). Estaba Fred hablando en voz muy alta y poniendo acento inglés. Me di cuenta de que estaba borracho y me asusté porque iba de mesa en mesa y me daba miedo pensar lo que estaría diciendo en cada una.

 

Martes 23 de agosto, 1983

Cornelia quería salir y a mí me habían invitado a la inauguración de una escalera mecánica en Bergdorf Goodman. Se lo dije y se emocionó: «¡Qué gran idea! ¡Quiero ir!, ¡quiero ir!».

Fui a recogerla. Llegamos a Bergdorf (taxi 7$), había un camarero para cada invitado. Al final de cada escalera mecánica esperaba un modelo masculino. Estaba allí John Duka, del Times, y como yo quería salir en los periódicos, le dijimos que ya habíamos estado en inauguraciones de puertas, ventanas, sobres y ahora, una escalera mecánica.

 

Miércoles 24 de agosto, 1983

Hacía un día precioso. Salí pronto de casa para que Karen Burke me pusiera las inyecciones de colágeno. Lleva tacones altos y va en bici, es muy peligroso.

Después de las inyecciones, la doctora Karen me acompañó a la calle Sesenta y seis. Las inyecciones me hicieron sangre en la cara. Las arrugas se fueron hacia los lados.

 

Jueves 25 de agosto, 1983

Nunca le perdonaré a Rupert el haberme llevado a ver La jaula de las locas en una «Noche Gay». No me enteré hasta que llegamos allí y vi que sólo había maricones y lesbianas. Pensé que por 40 dólares de entradas nos pondrían junto a la orquesta, pero tuvimos que subir al entresuelo porque era una función benéfica y las entradas costaban 100 o así. Y los gays, ya sabes, que nunca quieren coger el Interview, que siempre hacen como que no te conocen y que luego al irse a casa te ponen verde… Se me acercaron dos lesbianas y me saludaron. Les pregunté para qué era la gala benéfica y me dijeron que para los «Islanders». Yo les contesté: «¿El equipo de hockey de los Islanders necesita organizar una función benéfica gay?». Y se echaron a reír diciéndome: «No, no, no». Rupert me aclaró que se referían a Fire Island. Me dijeron: «¿Cómo has ido a parar al anfiteatro?». Señalé a Rupert y dije: «Porque me ha traído esta sabandija». De todas formas, la función era tan aburrida que me dormí un par de veces. Pero el público, vaya público… Se ponían a saltar, a reír y aplaudir a cada frase gay. Cada vez que alguien se refería a algo se ponían a aplaudir. Todo el mundo llevaba bigote, ocho de cada diez. Por fin se acabó y nos largamos. Las dos lesbianas me preguntaron (risas:) «¿Vais a ir a Crackerjacks, a la fiesta?».

Pero todo eso fue por la noche. Por la mañana, llegó Benjamin a buscarme y yo aún no estaba preparado. Sólo tenía un par de Interviews para repartir. Mientras paseábamos por Madison, entre las calles Sesenta y seis y Sesenta y siete, salió Raquel Welch de una tienda. Llevaba gafas de sol y estaba irreconocible. Me dijo que estaba buscando una cama estilo Imperio. Le di la tarjeta de la doctora Karen para lo del colágeno. A Fred le gusta el resultado de mi tratamiento y él también se lo va a hacer.

Salimos en la Page Six porque en la entrevista que le habíamos hecho, Georgia O’Keeffe decía que Philip Johnson era un arquitecto menor, y lo cortaban donde yo decía que ahora no, que se refería a antes, y que como ahora está ciega no podía saberlo. Así que me estoy preparando para una posible llamada de David Whitney.

Fred dice que no piensa volver a beber, que lo de la otra noche fue demasiado.

Llegué a casa y había una nota diciendo que había llamado Ara Gallant. Le llamé, me dijo que Debra Winger y el gobernador de Nebraska estaban en su casa, y me invitó a ir. Pero era muy tarde y yo no quería volver a salir.

Llamé a Jon a Los Angeles.

 

Viernes 26 de agosto, 1983

Fui en taxi a reunirme con Jean Michel Basquiat y estuvimos haciendo gimnasia (6$). Piensa alquilarnos el patio de carruajes que tenemos en el 57 de Great Jones Street. Benjamin fue a pedir un préstamo, espero que nos lo den. Jean Michel intenta pintar cada día siguiendo un horario fijo. Si no lo hace, no podrá pagar el alquiler y tendremos que echarle. Siempre es duro tener que echar a la gente.

 

Domingo 28 de agosto, 1983

Después de unos cuantos picotazos más, pensé que Archie debía de tener pulgas. Lo comprobé y sí tenía. Ciertos años son buenos para las pulgas, por ejemplo éste.

Hacía un día gris y brumoso. En el parque, los puertorriqueños estaban celebrando una especie de fiesta. No era el día de Puerto Rico, pero montan una fiesta, le llaman cualquier cosa y ocupan todo el parque, que se llena de policías montados. Hermosos policías. No había un solo blanco en todo el parque.

 

Lunes 29 de agosto, 1983

Pisé una mierda de perro en el recibidor de mi casa. Normalmente llevo zapatillas, pero esta vez no. Normalmente se huelen a kilómetros, pero ésta no olía. Tuve que limpiarlo. Estoy lleno de picaduras de pulgas. Cuando sabes que hay pulgas te da la sensación de que las tienes encima todo el tiempo, aunque no estén. Me duché para quitarme la mierda de perro del pie y ahora estoy todo el rato pensando qué tipo de enfermedad puedo coger tras este episodio.

Jean Michel y yo fuimos a Yanna’s a hacernos la manicura. Tengo las uñas mucho mejor. Nosotros dos haríamos un buen reportaje para Vogue (pedicura 30$).

Vino Victor con su hermano, que es muy guapo. Victor dice que su hermano tiene la polla tan grande que antes la utilizaba para dar golpes en la mesa durante el desayuno. Supongo que desayunaban desnudos. Ya sabes cómo son estos sudamericanos. Tardan años en ponerse nerviosos y adaptarse a la situación tensa de nuestra civilización. Victor lo ha hecho mejor que su hermano, a él le queda aún un largo camino.

 

Martes 30 de agosto, 1983

Vino Chris a la oficina, llorando y diciendo que quería que las cosas entre él y yo fueran como antes, que yo le diera montones de trabajo. Y yo no sabía qué decirle, porque ya no le doy trabajo. Ya no le llamo. Supongo que debería llamarle, pero cuando me junto con él pienso demasiado en chicos.

Vino la señora argentina y me rellenó un cheque muy sustancioso como pago por sus retratos. Es fantástico, con eso puedo pagar un mes de hipoteca del nuevo edificio. Y la del mes pasado la pagué con un cheque de Pia Zadora, es una ayudita.

Fred fue a la consulta de la doctora Karen para su test de colágeno, y me dijo que ella era bastante torpe. Ahora que pienso, creo que es verdad. Una cosa que ella tendría que aprender es que la gente no debería echarse, porque echado desaparecen las arrugas y no se ve dónde hay que poner el colágeno. Habría que estar colgado boca abajo o así, para que las arrugas se marcaran mucho más.

 

Miércoles 31 de agosto, 1983

Fui en taxi a reunirme con Lidija (5$). Estuve haciendo gimnasia con Jean Michel, que me trajo un poco de su pelo y lo colocó en un casco. Quedaba fantástico. Le pidió a Bruno que le pagara el mes de fianza y el alquiler. Quería comprarme el patio de carruajes de Great Jones Street, pero le expliqué que con el otro espacio que teníamos en la esquina, en el Bowery, algún día podríamos montar ahí un cine u otra cosa. El y Paige tuvieron una gran pelea porque habían quedado a las 9:00 y él no apareció hasta la 1:00.

Estoy muy enfadado con Scavullo por las fotos que me hizo para el catálogo de Jordan Marsh. Salí horroroso. No utilizó el aerógrafo, y eso que es la reina del aerógrafo… Podría llamarle y ponerle verde, pero él me contestaría: «Nosotros trabajamos con lo que tú nos das, querido».

Llamó Nelson y nos contó que Joe Dallesandro trabajaba de taxista en Los Angeles ¿No podría conseguir una mujer que le mantuviera? O cualquier persona. Todavía tiene una buena polla. Es estúpido. ES-TÚ-PI-DO. Y no sé qué ocurre con Heat. La pasarán el viernes por la noche en el New York Film Festival. Programan películas que estrenaron en el pasado, pero yo no me he enterado de nada.

Christopher quería que fuéramos a cenar. Me dijo que no había comido en todo el día y me prometió que cenaría y que no se guardaría la comida para casa. Primero pensábamos ir al Water Club, pero al final nos decidimos por el Jockey Club del Ritz Carlton (cena con propina 250$).

 

Viernes 2 de septiembre, 1983

Jean Michel no vino a clase de gimnasia porque se había pasado toda la noche levantado. Ese día estaba enrollado con Paige. Pia Zadora nos llamó para invitarnos a ir a casa de Bob Guccione el martes. Quiere que yo le presente a ella y a sus retratos.

Ah, y el nuevo edificio, el nuevo edificio. Tendría que empezar a recogerlo todo en el 860, pero me gustaría renunciar.

 

Lunes 5 de septiembre, 1983

Día de los trabajadores. Llamó Jean Michel, quería charlar. Vino a la oficina y hablamos. Está asustado porque le da miedo ser una estrella fugaz. Le dije que no se preocupara, que no le pasaría. Pero luego me empecé a preocupar porque nos ha alquilado el edificio de Great Jones y si resulta ser un bluf no tendrá dinero para pagarnos el alquiler (víveres 35,06$, 6$).

Llamó Pia Zadora y dijo que iba a venir a la oficina. Se presentó con su marido, Riklis, su madre y otro tipo. Le he hecho doce retratos. Les gustaban sólo dos, y no eran los que más me gustaban a mí. O sea que nos sobran todos los demás. Pero tuvimos suerte porque ella compró un Dollar Sign. Estuve trabajando sólo hasta las 6:00. Me deprimí. Hacía un bochorno horrible.

 

Martes 6 de septiembre, 1983

Dejé que Jay se fuera pronto a casa para que pudiera vestirse y venir con Benjamin y conmigo a la fiesta que daba Penthouse en honor de Pia Zadora. Yo quería que él llevara los retratos. Fui andando a la fiesta en casa de Bob Guccione porque era en el barrio. Guccione me dijo que era el momento «apropiado» para hacer fotos porno de famosas. Metí la pata y le dije (risas.) —«¿Qué te parecería Cornelia Guest?». No sé por qué lo dije. Guccione llevaba corbata y un montón de cadenas de oro. Había oído decir que le habían internado en un hospital por un tumor cerebral o algo así, pero a lo mejor se había hecho un trasplante de pelo.

Pia llevaba un anillo muy bonito, un diamante con zafiros azules, y un vestido de Bob Mackie, rojo, blanco y con una estrella azul. Era un vestido precioso, abierto hasta el culo. Hubo una ráfaga de viento y uno de los fotógrafos suspiró: «Dios mío, me he perdido una foto de un coño». Pero lo mejor fue una cosa que oyó Benjamin. Cuando enseñaron los retratos, uno de los fotógrafos dijo: «¿Cómo ha podido Andy hacer el retrato de alguien tan mediocre?». Y otro fotógrafo le contestó: «¿Qué dices? Precisamente es famoso por sus mediocridades».

Y era muy gracioso, porque todo el mundo estaba en la fiesta por ella y al mismo tiempo la estaban poniendo verde. Pero yo estaba exultante porque se me acercó Riklis y me dijo: «¿Qué tenemos que hacer para quedarnos con el resto de los retratos? Bueno, ya hablaremos». Yo estaba encantado.

Me largué a las 7:30. Dejé a Jay buscando conejitas. O lo que fueran las chicas de Penthouse. Mascotas.

 

Miércoles 7 de septiembre, 1983

Llamé a Robert Hayes. Le hablé de sacar a Matt Dillon en la portada y le encantó, pero la idea de sacar a Shirley MacLaine no le gustó. Estoy intentando vender más revistas. A lo mejor, las señoras que ven Donahue se comprarían Interview si saliera Shirley en la portada.

 

Lunes 12 de septiembre, 1983

Jean Michel tenía prisa porque debía volver al centro y no pudo ir a su sesión de pedicura. Fui yo y cogí su hora (35$). Vino el hijo de Yanna, que estudia en la School of Visual Arts, que está en la esquina. Era muy mono y tenía los ojos azules.

Mrs. de Menil daba una fiesta en honor de Lalanne, el que en los sesenta se inventó el tapizado de piel de borrego. En Bloomingdale’s organizaban la semana francesa. Cuando llegamos le dije a Mrs. de Menil que era una abuela fantástica — Tiya acaba de tener un hijo—, pero supongo que no debería habérselo dicho porque no lo soporta. Lo que quería decirle era que estaba muy guapa, mucho más que sus hijas.

Hablé con Peter Schjeldahl, ese crítico de arte que me tiene tanta manía, pero me lo estoy trabajando para caerle bien. Comentamos lo de Ted Berrigan, que se había muerto por culpa de la Coca-Cola y las pastillas para adelgazar. No podía dejar de beber y se destrozó el estómago.

Estaba Jean Stein y supongo que Peter creía todo lo que había salido en Edie. Nos fuimos y Benjamin me acompañó andando a casa.

 

Martes 13 de septiembre, 1983

Vino Jean Michel a la oficina, estaba colocado y muy excitado. Me trajo un cuadro para que lo viera. Me contó que quería comprarse un paquete de tabaco y que hizo un dibujo y lo vendió por 0,75 dólares, y que una semana más tarde le llamaron de su galería, le dijeron que tenían el dibujo y que lo iban a comprar por 1.000 dólares. A Jean Michel le pareció muy curioso, y lo es. Y él que pensaba pedir 2 dólares por un cuadro. Ahora sus cuadros valen 15.000 y él quería ver si alguien le pagaba 2. Estaba Lidija e hicimos gimnasia. Ah, la chica a la que Jean Michel se llevó a dar la vuelta al mundo y abandonó en Londres, había llegado a Nueva York y quería un billete de vuelta a California.

 

Sábado 17 de septiembre, 1983

Me levanté a las 6:00 para ir al segundo día de rodaje en la TDK, en Queens. Hace mucha ilusión cuando te dan un cheque sustancioso. Teníamos que trabajar hasta las 5:30, pero terminamos a mediodía. Nos fuimos al Boulevard Cuarenta y cinco o como se llame, en Long Island City. Había veinte japoneses esperando. Y los del equipo, diez americanos muy guapos. Parecían de la mafia o irlandeses. Iban vestidos un poco gay, con pulseras, camisas rosas y cinturones rosas. No eran maricones, así es como viste la gente de publicidad.

Decidimos ir a cenar al Café Seiyoken a las 9:30. Recogimos a Bianca, que estaba en casa del novio de Marcie Klein. Supongo que Calvin intenta montárselo con Kelly, su ayudante. Y Bianca también intentaba ligárselo.

Estaba Rauschenberg. Estaba bebiendo Jack Daniel’s, se acercó a nosotros y fue muy simpático. Creo que nos contó que estaba trabajando en unos vestidos para Laurie Anderson, pero en el Café Seiyoken hay tanto ruido que no se puede hablar (cena 450$). No pienso volver, por lo del ruido. Aunque por otro lado está bien ir, porque hay muchos posibles anunciantes.

Más tarde, Steve nos mandó a su chófer para que nos llevara al restaurante VanDam. Además de Steve, Ryan y Farrah, estaba Bob Colacello, que tenía muy buen aspecto y estaba en plan contar historias, como antes. Ryan es desesperante, te llama «niño» o «cariño», y besa a los chicos en los labios, me pone enfermo. Farrah también es muy curiosa. Hizo que Keith le pintara un dibujo en el brazo. Luego Ryan y Farrah se pusieron nerviosos y se fueron a dar una vuelta a la manzana para fumarse un porro. Supongo que estaban tensos porque Bianca había tenido un lío con Ryan.

Yo le hablé muy bien a Steve del Area, la nueva discoteca del 157 de Hudson Street, y fuimos para allá. Yo había estado la otra noche en la inauguración, y el tipo nos iba a dejar pasar. Pero Steve le apartó y nos empujó hacia la puerta. Fue muy gracioso (risas,) como si él fuera el dueño de la discoteca y nos dejara entrar. Aunque nunca había estado allí. Estaba Marcie Klein, que se moría de ganas de ver a Rob Lowe.

Eran las 3:00 y Bianca se quería ir. La acompañé a casa del novio de Marcie Klein. Luego dejé a Marcie en la calle Ochenta y tres (taxi 10$).

 

Domingo 18 de septiembre, 1983

No podía levantarme después de haberme acostado tan tarde, las 3:00. Hice que los perros pasaran el día fuera. Nadie me llamó porque supongo que he vuelto loco a

todo el mundo durante toda la semana. Fui a la iglesia, y luego andando a la Frick[4] (entrada 4$), y oye, es sorprendente lo rica que era antes la gente. Uno de los guardias, que se llamaba Fayette, me conocía y me regaló un catálogo.

Jon y yo fuimos andando al Castle, en Central Park. Fuimos al embarcadero y alquilamos un bote de remos (20$). Estuvimos una hora remando. Parecía un cuadro moderno de Seurat, con toda esa gente en el lago. Nos paramos junto a una roca y cuatro chicas chocaron contra nosotros. Fue muy divertido. Se fueron y Jon y yo nos quedamos solos. Me imaginé que yo era Shelley Winters en Un lugar bajo el sol. No sé nadar.

Volvimos a casa. Decidí ir a ver la película Presented by Coppola que ponían en el cine de la calle Cincuenta y siete. Era muy aburrida, la típica película de cine-club de los sesenta. Fundidos, un tío cortando salami, comiéndose un Twinkie, nubes pasando a una velocidad irreal, lo típico que no te apetece ver. Pero se acabó en seguida. Estaba lleno y había muchísima gente esperando para entrar (palomitas 5$).

No pude dormir porque estoy tomando unas cosas que se llaman taurina, 1-argentina y cistina. Y también selenio. Lo he sacado del libro Life Extension y del dietético Shea, S-H-E-A. Siempre deletreo su nombre porque él también lo hace. Siempre dice: «Soy Shea, S-H-E-A». Me tuve que levantar tres o cuatro veces a hacer pis por culpa de las pastillas.

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