Diarios. Edición de Pat Hackett

Andy Warhol · Capítulo 3 de 4 · parte 45/49

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Diarios. Edición de Pat Hackett

Diarios

Este capítulo es largo, así que está dividido en 49 partes.

Por fin llegó el alcalde. Se puso en el centro y Liz aún no había aparecido. Se suponía que tenía que hacerse una foto con Calvin y el alcalde. Yo estaba hablando con un chico que me dijo que era enfermo de SIDA, en esos momentos uno no sabe qué decir. «¿Qué, te gusta la fiesta?». Pero luego ves los focos y eso te devuelve a la realidad.

Entró Liz y todo el mundo se puso como loco y se acercó a rodearla. Keith me dijo: «¿Qué hay que hacer para ser tan famoso?». La arrastraron por el recinto y todos los fotógrafos se pusieron a perseguirla y a agobiarla y empujarla. Cuando consideraron que ya le habían sacado todo el partido la dejaron allí tirada, sola. Ya tenían lo que querían. Era muy extraño ver eso.

Me metí en la limusina y me fui al Mr. Chow’s. Saludé a toda la gente de la que me había despedido hacía un momento. Grace Jones estaba llamando por teléfono a Roma, no creo que Tina lo supiera.

 

Jueves 1 de mayo, 1986

Fred estaba muy simpático conmigo, y al final me enteré de por qué era. Me dijo: «Si vienes a Europa a la fiesta de los Thurn und Taxis, me estropearás el viaje». Cree que tiene que cuidarme. Supongo que quiere echar una cana al aire. Pero puedo ir con cualquier otro, no sé por qué está tan preocupado, no tengo que ir con él. Gloria, la mujer de Johannes da una fiesta multitudinaria por el cumpleaños de su marido. Estos días hay montones de eventos.

Sam estaba de un humor muy raro y nos peleamos. Le pedí que me comprara patatas fritas y se negó. Estaba un poco abatido. Vincent le pidió otra cosa y tampoco quiso hacerla. Dice que quiere un trabajo más «importante».

 

Sábado 3 de mayo, 1986

Me paré un momento en Sotheby’s y estuve mirando mis cuadros. Alguien puso a subasta cuadros míos de la serie Ticket que hice para el Studio 54 y alguien se ganará de 5 a 7.000 dólares, según las estimaciones… Me pregunto quién lo venderá. Yo le regalé uno a Halston, otro a Barbara Allen y gente así.

Paige vino a recogerme y fuimos a la exposición de Kenny, pero primero fuimos al Pop Shop, la tienda de Keith. La abrió la semana pasada y yo aún no había estado. Y tiene a cinco personas trabajando allí, dos encargados y tres chicos. Les paga a 8 dólares la hora. Pero la tienda es difícil de encontrar, está bastante apartada. No sé si se llenará, pero el otro día había gente. Compré relojes.

Fui a casa de Kenny. Fue una fiesta bastante buena. Tenían tres cocineros haciendo pasta con la luz adecuada y quedaba muy chic. Kenny estaba colocado, algo raro en él.

Lunes 5 de mayo, 1986

Fui en taxi a la oficina (6$) y estaba todo muy ajetreado. Estaba Anthony d’Offay, el de Londres. Ahora le encantan los Self Portraits. La otra vez estaba tan dubitativo que pensé que no se los quedarían. Cuando los vio Keith, me dijo que quería hacer camisetas con ellos para su tienda pop y le dije que sí. Creo que harán unas 200, o sea que supongo que tendremos que comprarlas todas.

Vino Bruno, y también el senador Dodd, no sé por qué. También se presentó Peter Beard y coincidieron todos. Les enseñé la oficina.

Sylvia Miles me dijo que fuera a recogerla a las 8:00 para ir al homenaje a Liz Taylor que se hacía en el Lincoln Center (taxi a la parte alta 5$). Sylvia iba muy arreglada y fuimos andando al Lincoln Center. Liz llegó hora y media tarde. Por fin apareció, pasaron unos clips y hubo discursos. No sé cómo consigue trabajo, siempre llega tarde. Estaba su madre, muy guapa. Fue la única persona a la que Liz dio las gracias. Liz tiene un problema de belleza y es que, cuando adelgazó, la nariz no se le volvió más pequeña. Todavía la tiene llena de alcohol. Tiene una cintura de cincuenta centímetros.

 

Martes 6 de mayo, 1986

Vino a recogerme Wilfredo y fuimos al local de Calvin Klein, en la calle Treinta y ocho esquina Broadway. Es una trampa en caso de incendios, hay que esperar horas al ascensor. John Fairchild llegó veinte minutos tarde y retrasaron el desfile por él. Fue fantástico enterarse por Page Six de que la agencia de publicidad de Jerry Della Femina había hecho un anuncio para Perry Ellis y que el modelo masculino estaba leyendo un libro donde salía la palabra «joder». Fairchild dijo que no lo publicaría en el WWD, y Della Femina dijo algo así como: «¿Quién se cree John Fairchild que es? Si quiere, puede despedir a Jerry Zipkin y a todos los que haya por ahí, pero no a las agencias de publicidad». Me encantó ver que se metían con Fairchild.

El desfile me pareció como un Halston blandito, con jerséis atados al cuello y cosas así; abrigos, sombreros, pantalones, todo largo. Fred dijo: «Para WASP ricos».

Intenté trabajar (taxi 4$). Bruno me había dejado unos dulces y allí sentado no podía pensar en otra cosa. Me los comí y me entró una gran energía.

Vino Rupert, que sigue con la tos. Su psiquiatra dice que es una forma de seguir colgado del chico que murió.

Miércoles 7 de mayo, 1986

Me encontré con Bianca, que me dio las gracias por salvarle la vida al enviarla a Eizo para que le hiciera shiatsu; Eizo a su vez le ha recomendado a otra persona como ayuda suplementaria. Ya no necesita el bastón para andar.

Claudia Cohen Perelman daba una fiesta para Bill Blass. Llegué a las 7:30 (taxi 5$). La fiesta estaba llena de peces gordos. La casa es muy chic.

Estaban Jerry Zipkin, Nan Kempner y Carolina Herrera. ¿Crees que ésos se comprarán ropa de Bill Blass? Había una chica del WWD. Era de esas que no se pintan los labios y que hacen preguntas muy sesudas. Llegará lejos.

La gran noticia del día era que Joan Rivers iba a competir con Johnny Carson. Barry Diller la había contratado para la cadena de la Fox. Saldrá en antena media hora antes que Johnny. No sé. Puede ser muy peligroso. Uno se puede cansar de ver siempre a la misma gente, del mismo estilo una y otra vez. Pobre Johnny, otra mujer más de la que preocuparse.

 

Jueves 8 de mayo, 1986

Vino a buscarme Wilfredo y fuimos al desfile de Perry Ellis en la calle Cuarenta esquina con la Siete (taxi 6$). Al final del desfile hubo una pausa y sacaron a Perry a la pasarela. Algunos lloraban, decían que tenía el SIDA. Primero habían dicho que tenía ataques de nervios porque su novio se había muerto del SIDA.

Fuimos al Palladium a ver la última versión del desfile de moda de Andre Walker. Mientras mirábamos desde uno de los palcos, el cristal que llevo sobre el estómago se me cayó a la pista de baile y tuve que bajar a buscarlo. En realidad lo encontró Wilfredo. Tony Shafrazi estaba a mi lado cuando se me cayó. Hubiera podido matar a alguien. Lo llevo sobre el estómago, sujeto con la faja ortopédica, y se me cayó.

 

Sábado 10 de mayo, 1986

En Madison Avenue todo el mundo llenaba la entrada de la nueva tienda de Ralph Lauren, que está en la esquina de la Setenta y dos. Parecía una boca de metro en la hora punta.

Tuve una pelea muy extraña con Tama en una de las cenas de pareja-sorpresa en el Odeon. Empezó a decirme cosas como: «¿Te gustan los niños?», o «Siempre puedes adoptar uno», o «Tendrías que casarte». Y añadió: «Quizá esto sea demasiado personal para ti, si quieres cambiamos de tema». No sé por qué, pero me parece que Tama le comió el coco a Paige conmigo porque, si no, me extraña que Paige se enfadara tanto porque no la llamé desde Europa. Luego pensé que a lo mejor era cosa de Tama, pero no sé, todo es muy raro. ¿Qué les pasará? ¿No se darán cuenta de que están metiendo la pata? Alguien debería hacerlas entrar en razón.

 

Jueves 15 de mayo, 1986

Vincent estaba en la otra línea y me ha dicho que nuestro programa Fifteen Minutes había ganado el premio del Fashion Show Video que se organizó anoche en el Palladium. Intenté evitar a Paige porque aún me sentía raro por lo que Tama me dijo la otra noche.

Ah, hablé con Halston y me dijo que debía llevar a la «prensa artística» al acto benéfico de Martha Graham, y yo le dije: «Vamos, Halston (risas,) el arte no tiene “prensa”», y él me contestó: «¿No hay prensa artística, no hay prensa artística?». Eso era nuevo para él, y añadió: «Bueno, entonces habrá que llamar a los de UPI y AP [United Press International y Associated Press».]

 

Viernes 16 de mayo, 1986

Trabajé hasta las 8:00. Me recogió Thomas Ammann a las 8:45 para ir a cenar en el Aurora en la calle Cuarenta y nueve Este. Joe Baum, el dueño del Four Seasons, del Windows of the World y el Brasserie, también es el dueño de esto. Me encontré con Stuart Pivar y Barbara Guggenheim. En el local había sesenta lámparas, parecía una tienda de lámparas. Supongo que a Stuart le encantaba. No entiendo por qué Stuart busca otras chicas si Barbara está tan enamorada de él, y además es guapa, inteligente y gana bastante dinero. ¿Por qué? Es una locura. Bueno, ¿para qué dejaría a su familia? ¿Para vivir solo como está viviendo, siempre obsesionado por encontrar chicas con las que follar? Creo que en realidad es un cretino. Me da la sensación de que le gusta hacer cosas como oler ropa interior sucia. Es la sensación (risas) que me da. A Barbara le gusta porque dice que estar con él es como no estar con nadie porque él está absorto en sus propias cosas. Sin embargo, es interesante, sabe mucho de arte, de música, de historia y de todo. La comida estaba fría y eso que la llevaban tapada para mantenerla caliente.

 

Sábado 17 de mayo, 1986

Fred estaba disgustado porque estoy haciendo eso para Martha Graham. Se pondrán en circulación más de 300 litografías mías. Estoy muy enfadado porque el contrato que hemos hecho con Kent Klineman para lo de Indios y Cowboys le da a él el derecho de «aprobación final». No entiendo cómo Fred lo aceptó.

Tenemos un problema con la foto de John Wayne. No conseguimos el permiso porque nadie está autorizado para dárnoslo. Es de una película de la Warner y no sé siquiera por qué dicen que es una foto de John Wayne, porque es imposible saber de quién se trata.

Me encontré con Tama, que me dijo: «Siento haberte hecho aquellas preguntas tan personales el otro día».

 

Domingo 18 de mayo, 1986

Fuimos al Javits Center, a la exposición de accesorios. Repartí 250 Interviews. Me quedé estupefacto porque acababa de comprarle unas bolas a una chica en el mercado de las pulgas y nos habíamos hecho casi amigos. Ella había ido al Max’s y esas cosas. Me contó la historia de cómo había conseguido esas bolas que eran únicas. Luego fui a la exposición de accesorios y había una cesta llena. Me sentí muy dolido por haber pensado que era amiga mía.

Por esa misma razón dejé de comprar en American Primitive, porque cualquiera podría pintar esas cosas, enterrarlas durante un día y luego vendértelas. Por eso me empezó a interesar el art déco, porque tiene etiqueta y sale en los libros. A Stuart se le ocurrió una forma de devolvérsela. Piensa decirle: «¿Sabes ese caballo que te compré por 12 dólares? Pues lo he vendido por 10.000. Resulta que era el modelo original de todas esas falsificaciones». Sólo le dirá eso. ¿No te parece ingenioso? ¿No te parece genial?

Ah, no sé si he dicho que Tama me contó el otro día que conoció a una chica que le limpiaba el apartamento a Stuart. La chica le contó que era muy raro porque guardaba en la nevera un cuarto de litro de leche cortada y de vez en cuando iba allí y la olía.

Miércoles 21 de mayo, 1986

Anthony d’Offay llegó de Londres y me dijo que no le gustaban mis Self Portraits. He aquí a un galerista que pretende ejercer de director de arte. Me dijo que prefería los otros que había hecho, pero que éstos no, porque llevaba el pelo crepado como Jean Michel. Y éstos le han dado mucho trabajo a Rupert. Edmund sigue en coma. Hablan de desconectarle. Me preocupa mucho volverme chocho y no enterarme. Le dije a PH que era responsabilidad suya, que ella es la encargada de avisarme cuando me vuelva chocho. Ella me dijo: «Te aseguro que lo haré, pero también te aseguro que no me creerás».

Me llamó Stephen Sprouse y me dijo que iba a ir al Palladium a la fiesta de cumpleaños de Keith. Fuimos al Chelsea a recoger a Debbie Harry (taxi 5$). La fiesta fue muy divertida, aunque un actor muy mono llamado Tim me robó a mi pareja, Sam (risas.) Porque cuando Tim dijo que se quedaba, Sam dijo: «Creo que yo también me quedaré». No me enfadé, me alegré, porque así no me sentiré culpable cuando salga con Wilfredo. De verdad, fue un alivio, no quiero implicarme. Es tan agradable que no te moleste nadie… Alguien me preguntó si Sam era homosexual o simplemente inmaduro. No lo sé. Le gustan las mujeres mayores. Igual busca una madre. Quién sabe. Me gustaría tener veinte años y volver a empezar con todo eso, pero nunca pienso en reiniciar ninguna relación con nada ni con nadie. Sam y yo sólo tonteamos. Pero él limpia bien y aprende rápido. Aunque, a veces, cuando alguien le corrige se pone de morros y eso es difícil de cambiar.

 

Jueves 22 de mayo, 1986

Leí la entrevista que me hizo el de la revista Splash y no sé cómo consiguió que quedara tan bien porque ese día yo no estaba nada inspirado.

Había un equipo de cámaras esperando en la oficina, una cosa inglesa que había montado d’Offay, no sé qué era. Yo refunfuñé.

Me fui temprano. A las 8:00 vino a recogerme Sam (taxi 8$). Fui al Beacon, a la performance que hacía Yoko, y ella ya estaba en escena. Me encontré a Stephen Sprouse. Yoko representaba los felices años de 1980-81 vestida con ropa de hombre y zapatillas Reebok. No sé por qué hace eso. No está mal el look, pero es una estupidez. Debería ir con pieles y vestida de Armani, con aire de rica. Tendría que dejar a John descansar en paz. Lo único que se me ocurre es que Sean debe de estar deseando que su madre deje eso, seguro que le da vergüenza.

Luego fuimos a la fiesta de cumpleaños de Grace Jones en el Stringfellow. Era como un viaje al pasado, a los setenta, con pista de baile de neón y Conejitas enseñando el culo. Y no había comida, así que nos fuimos a cenar algo porque teníamos hambre. Fuimos al Caffe Roma para tomar algo rápido y sin ruido y nos encontramos con la siguiente escena: había una cena en honor del príncipe Alberto, estaban Bob Colacello, Cecilia Peck y Cornelia Guest. Unas cien personas a las que saludar. Le quité el queso a la pizza y me la comí.

 

Lunes 26 de mayo, 1986

Día de los caídos. Salí otra vez con Stuart y fuimos a los mismos sitios, casas de subastas… Y es perfecto ir más de una vez porque entonces el material empieza a parecerte mal y te hartas de él antes de comprarlo siquiera. Me encontré con Tom Armstrong y su mujer.

 

Martes 27 de mayo, 1986

Fred se va a Europa el viernes, a la gran fiesta que montan los Thurn und Taxis; yo no voy a ir porque él no quiere ocuparse de mí.

Trabajé hasta las 6:45. Todos los platos de la comida estaban aún en la cocina y le dije a Fred que la cocina estaba muy sucia. Me miró y dijo: «Bueno, yo no voy a fregar los platos». Diana Vreeland ejerce muy mala influencia sobre él. Yo tendría que haber acabado con esa relación. En los viejos tiempos Fred hubiera sido el primero en subirse las mangas y ponerse a fregar. Yo acababa de pedir un coche y sólo me dio tiempo de lavar la cafetera, supongo que Jay hizo el resto. Jay está de muy buen humor últimamente. A lo mejor tiene una novia nueva. Thomas Ammann vio las cosas que hacía Jay y le encantaron, aunque eran cuadros de una sola vez; ya no pinta así. Ahora todos los artistas jóvenes pintan abstracto y se burlan de eso. Hacen de todo y se ríen de todos los estilos.

Fui con Jane Holzer y Halston a ver a Martha Graham. Halston había hecho el vestuario. La coreografía era como de 1906 y 1930. Era muy divertido ver a las bailarinas vestidas de esa forma. Parecían esas moras que bailan la danza del vientre (risas.) El ballet necesita un revulsivo. Si miras a los bailarines rusos te das cuenta de que los de aquí no tienen nada que hacer. El otro día vi a un grupo ruso interpretar «El lago de los cisnes» y la diferencia era abismal.

 

Jueves 29 de mayo, 1986. Nueva York-Boston-Nueva York

Leí un artículo sobre «el Club de los Chicos Billonarios». Son unos chicos a los que están juzgando en Los Angeles por matar a Ronnie Levin.

A las 2:30 vinieron a recogerme Fred y Kate Harrington porque teníamos que ir a Boston. Fuimos en taxi al aeropuerto. Volábamos con New York Air. Yo iba leyendo el libro de Peggy Guggenheim y lo mejor es cuando Iris Love descubre (risas) que es judía. Se lo dijeron en el colegio.

Ted Turner sale en este momento en el Donahue. Es muy relamido, le odio. Sobre todo desde que una vez, en la Casa Blanca, no me saludó.

Al llegar a Boston nos estaba esperando Mary Richardson, que nos acompañó al Hotel Hilton. Joe Kennedy pronunció un discurso, no es muy buen orador. Dijo: «Ese gran artista americano que rebajó el arte —Fred casi se desmaya al oírlo— para que el público americano pudiera disfrutarlo». Bueno, supongo que eso es lo que hizo el pop art, pero es muy mal orador. Todo sonaba muy falso, sin alma.

 

Domingo 1 de junio, 1986

Esta semana han muerto Edmund Gaultney y Perry Ellis.

 

Lunes 2 de junio, 1986

Joe Kennedy vino a la oficina con Michael Kennedy. No sé cómo puede organizar nada porque es muy raro. Iban con un guardaespaldas y habían estado en Wall Street. Cuando se fueron me puse a secar un cuadro y me costó mucho.

 

Miércoles 4 de junio, 1986

En la oficina dimos una comida para cuarenta y cinco personas porque Cris Alexander se retira. Estaba Peggy Cass y le dije que tenía que hacer una película sobre cuando le operaron de la pierna y se equivocaron de pierna, y a partir de entonces se quedó lisiada de ambas piernas. Y todo era porque era muy buena católica y quería arrodillarse, por eso ganó el caso.

Kent Klineman vino a la oficina. No le gustó mi Annie Oakley y yo le pregunté cómo podía no gustarle, si lo había hecho exactamente como él me había pedido. Luego le pregunté si había solucionado lo de John Wayne y me dijo que sí, que Patrick Wayne, su hijo, nos daría el permiso. Y que si le dábamos un cuadro que él pudiera a su vez donar para beneficencia, todo quedaría arreglado. Yo dije: «Hum, ¿quéee?». Dijo que Fred había aceptado, pero yo sé que Fred nunca aceptaría eso. Eso era responsabilidad de Klineman y yo no iba a hacerlo por él. Si Patrick quiere un cuadro, que Kent me lo pague y así él lo podrá donar. Llegó la hora de ir al Museum of the American Indian para mi exposición, así que tuve que irme con él en coche hasta Broadway esquina con la calle Ciento cincuenta y cinco, después de la discusión que habíamos tenido. Intenté olvidarme del tema y dejarlo correr porque no tenía más remedio, son esos días en que tienes peleas de trabajo y luego tienes que seguir amistosamente como si nada.

Y Crazy Matty vino a saludarme, bebiendo vino. Son edificios bajos con un jardín trasero. Muy bonito, una exposición preciosa, estaba lleno.

 

Viernes 6 de junio, 1986

Había una cena de las galletas Oreo en el Waldorf. Me encantaría hacer el retrato de las galletas. Celebraban su setenta y cinco aniversario.

Decidí llevarme a Wilfredo. Estaba lleno de fabricantes de galletas. Iban todos muy arreglados. Es triste ver a esa gente que viene de todos los rincones del país, tan vestidas para ir a una fiesta de galletas. Cuando entrábamos, el de seguridad me dijo (risas:) «Mr. Warhol, ¿se está colando usted en esta fiesta?». Tuvo que acercarse la relaciones públicas para aclararlo todo. La nueva galleta grande tiene un aspecto fantástico. Es una galleta gigante y la venden en paquete individual. Es cinco veces la normal, con mucha nata y un chocolate negro muy amargo, buenísima.

Yo iba vestido de blanco y negro y parecía una Oreo. Cuando empezaron a hacer fotos, me comí una galleta y dije: «Miss Oreo necesita que le hagan un retrato». Espero que los jefazos cazaran la indirecta, oh, sería fantástico. Jerry Lewis era el maestro de ceremonias.

Miércoles 11 de junio, 1986

Rupert y yo tuvimos una gran pelea en la oficina por lo de los funerales de Edmund, sobre si yo iba a ir o no. Y fui. El tráfico estaba fatal. Y ahora entiendo por qué a los usuarios de los servicios públicos les dan ataques al corazón de tanto estrés. Ahora que tenía prisa me di cuenta de que si yo fuese uno de ellos no lo soportaría. Por fin llegamos al sitio. El padre de Edmund parecía un predicador sureño, un personaje de película. Era muy raro.

Paige y yo fuimos andando al Plaza, a lo de Yoko Ono. Paige se quitó los zapatos y yo le dije que estaba loca. Le hice quitarse la camiseta de Interview porque era una fiesta de smoking (taxi 4$). Estaban Yoko y Sean. También estaba Nona Hendryx. Roberta Flack llegó una hora tarde. Le dieron una medalla a Cab Calloway. Era una fiesta benéfica para que se adoptasen niños de Harlem. Cuando ves a un niño de ésos te entran ganas de adoptarle, son muy monos. Yo le daré dinero a cualquiera que se quede con uno de esos niños. Dilo por ahí.

Después fuimos al Hunter College, donde había una fiesta por el estreno de la película de Rodney Dangerfield, Regreso a la escuela. Llegué y vi a Sam y a PH en todo el meollo. Dios mío, qué cantidad de groupies. Rodeaban a Rodney con cámaras de fotos. PH le preguntó si quería hacerse una foto conmigo y él fue muy simpático: «Andy, cómo iba a decirle que no a alguien que lleva tanto tiempo en la brecha como tú». Paige me acompañó andando a casa y los demás se fueron a la Harley Davidson Biker Night que se celebraba en el Area.

 

Domingo 15 de junio, 1986

Fred me contó que en la fiesta de los Thurn und Taxis la tarta era una de esas en forma de polla que tanto abundaban en los setenta, ya sabes, cientos de pollas en el pastel y cada uno tenía que coger la suya.

 

Lunes 16 de junio, 1986

En la oficina había unos tipos de la televisión inglesa grabando una cosa conmigo. Les dije que tenían que seguirme por la ciudad con sonido directo y les pareció muy bien. Cogí al perro de Brigid, Fame, y dimos una vuelta a la manzana. Fame cagó y yo recogí la mierda, ésa fue una buena escena. Fuimos andando hasta la calle Veintisiete buscando tiendas. Había dos tipos y uno de ellos me dijo: «El otro día os hice una foto a ti y a Brooke Shields», y el otro murmuró entre dientes (risas:) «Mamona». Fue muy bueno. No sé si me conocía o qué. El caso es que ahora en las calles hay mucho colorido.

Keith venía en limusina y decidí ir con él al Carlyle, a la fiesta que daban en honor de ese chico, Ellis, el de Menos que cero. Se graduó en Bennington. Cuando entrábamos, entró también una chica calva con un vestido horroroso muy a la moda. Me pregunto si se habrán acabado los vestidos normales. Me pregunto si esa gente se vestirá alguna vez normal, como Phil Donahue. La fiesta fue muy agradable. Yo no había leído el libro, pero alguien me lo mandó. Todos los chicos iban peinados a la moda y vestidos a la moda. Yo siempre había pensado que en California los chicos eran muy altos, pero éstos no medían más de un metro.

Nick Rhodes me llamó desde Londres y me dijo que le llamara cuando llegase allí. Julie Anne espera el bebé para agosto. Nick me dijo: «Esperamos una pieza escultórica».

 

Martes 17 de junio, 1986

Desfile de moda en el Pierre, de los vestidos de Bernard Perris. Paige vino a recogerme. La ropa era como disfraces, como si alguien la hubiera dibujado y otro la hubiera hecho exactamente igual. Los colgados del Harry’s Bar llevan esa ropa. Es muy cara, si la miras te das cuenta de que cuesta dinero, pero nunca te imaginarías quién la ha diseñado. Ahora ya lo sabemos, Bernard Perris, todos llevan Bernard Perris. Es como lo que hace Nolan Miller, ropa para televisión. A mi lado estaba Hebe Dorsey, que escribe para el International Herald Tribune, y dijo maravillas de Peter Marino. Me encanta su nombre, Hibi. Si alguna vez tuviese una niña la llamaría Hebe.

 

Jueves 19 de junio, 1986

Al llegar a la oficina me encontré a aquella señora de Florida que es amiga de Dorothy Blau. Pero no le gustó su retrato. Quería que le hiciera el pelo un poco más hueco, y sé que no quedará bien. Dorothy me mandó unos bombones buenísimos. Salí de allí y me fui con los del equipo de filmación a la calle Cuarenta y dos. ¿Por qué esa gente de la tele y todo el mundo quiere ir siempre allí? Si allí nunca hay nada…

Al llegar a casa me enteré de que Mark Goodson daba una fiesta en honor de Norman Lear. Fui para allá. Era en el One Beekman Place (taxi 4$). Estaba Bianca con Carl Bernstein. También estaban Cindy y Joey Adams. Saqué a colación a Roy Cohn y ella me dijo que estaba en las últimas, que le había visto cuando vino a Nueva York para una pequeña fiesta que se hacía en su honor. Me encontré a una señora que me dijo que desde que había dejado de trabajar y sus hijos se habían hecho mayores estaba muy aburrida, y yo le pregunté: «¿Por qué no adopta un niño de Harlem?». Le dije que eran una monada. Le dije que si iba para allá y aflojaba la pasta se lo darían inmediatamente.

 

Lunes 23 de junio, 1986

Fred fue al doctor Cox a que le hicieran unos análisis de sangre. Cree que tienes que controlarlo todo, no sé por qué. Pero no estaba Rosemary y no pudieron hacérselos.

Iolas me llamó desde el aeropuerto y me dijo que llegaría a la oficina en veinte minutos. ¡Cumplió su palabra! ¿Cómo pudo llegar tan deprisa? Iba con Brooks Jackson, que tiene muy mal aspecto. No quise preguntarle por Adriana, su mujer, he oído decir que se está muriendo. Tiene cáncer.

Jay le dio a Len su entrada para ir al estreno de American Anthem. Es el nuevo recepcionista, tiene diecisiete años y está a punto de entrar en Brown. Sam le preguntó a Len si quería venir con nosotros, cosa que me sorprendió porque no es muy típico de él. Sam se quedó muy impresionado cuando se enteró de que Len tenía diecisiete años, porque ahora él ya no es el más joven de la oficina. Len es muy listo para la edad que tiene.

 

Miércoles 25 de junio, 1986

Proyectaron Por favor, maten a mi mujer. Danny DeVito es una monada, todos tendríamos que casarnos con él, de verdad, es adorable.

Domingo 29 de junio, 1986

Era el día de los gays y había desfile. Fui al mercado de las pulgas y me encontré a Corky Kessler, a la que no veía desde hacía treinta o cuarenta años. Ella fue la que me dio clases de baile moderno. Tiene entre cincuenta y cinco y cincuenta y ocho años. Se ha operado la nariz y todo lo demás, así que tiene ese aspecto ausente, pero tiene un cuerpo fantástico. Yo no sé si es que llevaba faja, sostén o así, nunca se sabe. Me preguntó por el resto de la pandilla.

Había millones de chicas en el desfile gay.

Me llamó Stuart y me dijo que Mario Amaya se había muerto de SIDA. Estaba totalmente fuera de sí e intenté tranquilizarle. Pero estaba hecho polvo con lo de Mario, diciendo que Mario era la persona más importante de su vida y le había enseñado todo lo que sabía de arte. Yo le dije: «Pero Stuart, tú no eres gay, ¿por qué estás tan nervioso?». Por alguna razón, siempre se me olvidaba que fue Mario a quien le alcanzaron los disparos de Valerie Solanis el día en que me dispararon. El estaba en la Factory por casualidad. Pero sus heridas fueron superficiales.

 

Lunes 30 de junio, 1986

PH volvió de Miami, donde había pasado el fin de semana entrevistando a Don Johnson. Lo más fascinante fue que se enteró de que, en sus días de horas bajas, Don se dedicaba a dar sablazos en Los Angeles con el desaparecido y probablemente asesinado Ronnie Levin.

Martes 1 de julio, 1986

Arnold Schwarzenegger daba una fiesta por la Estatua de la Libertad en el Café Seiyoken, y no me habían invitado. Tampoco me habían invitado a la boda de Caroline Kennedy.

 

Viernes 4 de julio, 1986

Sam vino a recogerme a las 2:00 en un taxi de la All-City y fuimos a la esquina de la Décima Avenida con la calle Veintitrés. Compré algunos souvenirs (20$). No parecía el Cuatro de Julio, había montones de gente por toda la ciudad. El barco de la MTV salió a las 3:15. Todo el mundo estaba borracho. No había famosos. Estaban Vitas Gerulaitis y Janet Jones, la protagonista de Flamingo Kid y American Anthem. No había rockeros, sólo una chica de Bananarama. Annie Leibovitz hizo fotos, pero sólo de los barcos. También estaban Vincent y Shelley.

Tuve que golpear un gong y fue terrible. La comida era malísima. Doritos, hamburguesas crudas del Hard Rock y cerdo con judías.

El barco de la MTV era el más feo. Había globos por todas partes. Los otros barcos eran muy sencillos y elegantes. Vimos el discurso del presidente en dos televisiones. A las 7:30 apareció Don Johnson. Una lancha le acercó al barco de la MTV e iba con quince guardaespaldas. Llevaba un sombrero grande. No subió a bordo hasta que le echaron la escalerilla. Iba con una chica que se parecía a Patti D’Arbanville, que llevaba al hijo de Don. Subieron a bordo, se metieron en un camarote y no volvieron a salir ni a hablar con nadie.

A las 9:45 empezaron los fuegos artificiales. Nosotros estábamos bastante lejos. Por fin el barco amarró y colaron a Don Johnson en una limusina. Estuvimos buscando y encontramos un par de taxistas gitanos.

Ah, y lo mejor fue que cuando nos íbamos, los Z Z Top nos vieron y nos colaron en el camarote del Z Z Top y nos divertimos. Dijeron que vendrían a visitarnos cuando volvieran en agosto (taxi 30$). Acompañé a Sam a su casa.

 

Domingo 6 de julio, 1986. Nueva York-Londres

Chris vino a recogerme muy temprano (limusina 70$, revistas 30$, mozo 10$). Cogimos el Concorde. Vino a buscarnos Anthony d’Offay y fuimos al Ritz (mozos 20$). Mi habitación era doble, muy grande, parecían tres habitaciones. Sonó el teléfono y era Billy Boy. Después llamó Tina Chow y me dijo que la cena estaba preparada. Le dije que no hiciera una fiesta por mí, pero la hizo de todas formas.

Fui en taxi al Mr. Chow’s (7,50$). Fue muy divertido. Tina había invitado a muchos famosos. Mick, Jerry Hall, Nick Rhodes, Billy Boy y todos los ingleses elegantes. Todo el mundo fue muy amable con nosotros. Tessa Kennedy, Jennifer d’Abo, Ramon, Robert Tracy, Rifat Ozbek, Manolo Blahnick y Jerry Zipkin.

 

Lunes 7 de julio, 1986. Londres

Billy Boy estaba a mi lado todo el tiempo. Fuimos a la galería y fue fantástico. Ver los cuadros allí fue emocionante (taxi 5$). Merendé antes de la cena. Fui en taxi a cenar al Mark’s, que es el club de Mark Birley (taxi 7$).

 

Martes 8 de julio, 1986. Londres

Comí en la galería porque esa noche era la inauguración. Luego volví al hotel (propina 5$), donde comí más sandwiches. Le pedí unas joyas a Billy Boy para llevarlas en la inauguración. Fui a la galería y estaba de bote en bote. Me pasé dos horas firmando autógrafos. Había unos chicos muy monos de un conjunto que querían que les hiciéramos un vídeo musical. Eran los «Curiosity Killed the Cat». Chris les seguía. Había montones de fotógrafos. Luego hubo una gran cena en un viejo club de artistas llamado el Café Royale, donde antes solían inaugurar artistas como Augustus Johns. D’Offay invitó a un centenar de personas, debió de gastarse mucha pasta. Fred me acompañó al hotel. Pedí más sandwiches.

 

Miércoles 9 de julio, 1986. Londres

Era la semana entre Wimbledon y la boda de Fergie. Era muy emocionante. También en esa semana, Boy George salía en los periódicos por sus problemas con la heroína. Estaban intentando localizarle y le dedicaban grandes titulares.

Chris y Billy Boy vinieron a desayunar a mi habitación (propina 10$). Luego hicimos lo de siempre, pasear por Londres (taxi 8$).

Jueves 10 de julio, 1986. Londres

Hice fotos del Big Ben y esas cosas, de todos los sitios divertidos de Londres. Compré revistas (20$). Fuimos a cenar y luego teníamos que ir al Heaven, donde habíamos quedado con Gloria Thurn und Taxis y su marido, Johannes. Ella le estaba buscando chicos. Estaban Billy Boy y Chris.

Fred y yo nos dimos el piro. Billy Boy se peleó con los paparazzi (risas) porque quería que le hicieran fotos (taxi 10$). Le pedí que viniera a mi habitación a charlar y me dijo que no, que quería irse a casa y meterse en la cama.

 

Viernes 11 de julio, 1986. Londres

Me enteré de que Billy Boy se había ido a una discoteca y se había pasado la noche haciendo el trepa.

En casa de Marguerite Littman, en Chester Square, había una comida de sociedad (camarero 5$, taxi 8$). Fue muy divertido. Es tan íntegra… Su marido es el abogado de la reina. Estaban Dagny Corcoran y otras señoras chic. Después nos fuimos con Chris a King’s Road, pero no invitamos a Billy Boy.

 

Sábado 12 de julio, 1986. Londres

Teníamos que ir a casa de Catherine. Desayunamos, alquilamos un coche y al cabo de dos horas y media de viaje llegamos a Gloucestershire. Catherine estaba muy graciosa. Ahora es Lady Neidpath. Nos llevó a dar una vuelta y nos enseñó la casa. En la comida, se dejó un bol entero de espaguetis, lo cogió y lo colocó en otro bol con cristal y todo, y luego se lo sirvió a otra gente que llegó más tarde, como Kenny Lane. Hicieron carne en una barbacoa, pero se puso a llover. Sacaron un cuenco de frambuesas y también guardaron las que sobraban. La mesa estaba muy bien puesta, con gran lujo. La cocina estaba sucísima, llena de niños, perros y doncellas. Gente con niños sirviendo. La propia Catherine trabajó mucho.

Domingo 13 de julio, 1986. Londres-Nueva York

Me levanté a las 7:30, no sé cómo lo conseguí. Había estaba leyendo la biografía de Cecil Beaton, y yo salía bastante. Sam Green sale en las biografías de todo el mundo, qué papelón. Sale en la de Yoko Ono, en la de John Lennon, en la de Cecil Beaton, en la de Greta Garbo y en la mía.

Conseguimos muchos encargos y vendí un montón de cuadros en Londres. Uno al Carnegie Mellon. Anthony d’Offay se ofreció a pagar la cuenta del hotel de Chris. Le dará un ataque cuando descubra que Chris ha llamado a Nueva York dieciocho veces al día. Chris consiguió cinco trabajos, uno de Polaroid, y me dio las gracias por haberle llevado. Me gustaría encontrar una persona que se mereciera más las oportunidades que le doy a Chris, aunque, a su manera, él se ocupa de mí.

La exposición. La exposición. Bueno, entrar en una habitación llena de tus peores cuadros. ¿Qué decir? ¿Qué hacer? Yo no los elegí. D’Offay se ocupó de la dirección artística de la exposición. Me dijo que quería un cuadro muy determinado, pero yo pensé que nunca se acordaría e hice el cuadro que a mí me gustaba. Y él no quería el Camoujlage grande, quería los pequeños. Pero tiene clase, se presentó en el hotel con su mujer a las 7:30 de la mañana para decir adiós. Yo pensé que nos iban a llevar al aeropuerto, pero no, y eso estuvo bien. Creo que nuestra cuenta del hotel les costará unos 10.000 dólares. Sí, se portó muy bien.

Ah, y Dios, Billy Boy resultó ser una pesadilla. Al final del viaje todo el mundo le odiaba. Era aún más trepa que Suzie Frankfurt, y, como dijo Fred, por lo menos Suzie es amiga nuestra. Al cabo de un minuto de presentarle a la gente ya tenía sus números de teléfono, les había invitado a comer y les regalaba los pendientes que hace, etc… ¡Salió horas en mi programa de televisión! Uno que hicieron sobre mí. Se ponía delante de todos los cuadros y un fotógrafo le dijo que se apartase y Billy le pegó (risas) con su propia cámara. Me quedé leyendo hasta muy tarde, hasta las 5 de la mañana más o menos, y recibí llamadas muy temprano preguntándome: «¿Está ahí Billy Boy?». Le había dicho a la gente que podían encontrarle en mi habitación a la hora de desayunar. Aunque una mañana me trajo flores. Es como Jackie Curtis pero en más íntegro. Ahora Chris también le odia. Se pelearon porque cuando nos encontramos a Gloria Thurn und Taxis y a su marido en el Heaven, Billy fue encantador con ellos, pero cuando se fueron dijo: «Odio a esos fascistas», y Chris se enfadó con él. Supongo que Billy pensaba que ellos tendrían que haberle invitado a su fiesta o algo así.

Intenté hacer unas llamadas telefónicas, pero apenas podía mover las manos. Fred me dijo que toda la gente chic estaba en Europa y que no habían ido a lo de la Estatua de la Libertad. Como Jerry Zipkin y Ahmet. ¿Cómo habría sido? ¿Habrían llamado a Nancy Reagan para preguntarle: «¿Qué tal estará lo de la Estatua?», y ella habría contestado: «No muy bien»?

 

Lunes 14 de julio, 1986

Me hacía ilusión volver a leer los buenos periódicos de Nueva York (periódicos 4$). En la columna de «Suzy» leí lo de la fiesta que Tina Chow había dado en Londres en nuestro honor y sonaba fantástico.

Creo que Paige sigue enfadada conmigo. Ahora hace su vida y casi lo prefiero.

Gael me contó que Albert Watson es ahora el fotógrafo de la reina. Después de leer las memorias de Cecil Beaton sé lo que eso significará para él.

 

Martes 15 de julio, 1986

Wilfredo hizo el diseño de lo de Milton Berle para Interview y me consiguió su autógrafo. Yo no pude conseguirlo cuando hice Vacaciones en el mar. Salía en uno de los programas matinales y se paseaba por la tele como Pedro por su casa, es fantástico tener tanta confianza en uno mismo. Le preguntó a Wilfredo: «¿Tengo que firmarlo con la polla?». Tiene toda la pinta de un viejo sastre.

Victor vino a la oficina y me dijo que Halston quería reunirse conmigo sin Paul para hablar de Montauk. No sacamos mucho dinero alquilándosela a Halston, sólo pagamos la hipoteca.

 

Miércoles 16 de julio, 1986

Fui en taxi al Palladium (6$). John Sykes estaba en el escenario. Pasaban el programa de la televisión que ha montado ese chico de la MTV en cinco horas, fue fantástico. Todo el mundo decía cosas, ponían verde a John, le ridiculizaban.

Estaba Steve Rubell, que había comprado el Diamond Horseshoe, que antes era de Billy Rose. Me parece que está en la calle Cuarenta, cerca de la Octava Avenida. Invité a Dolly Fox y me enteré de un montón de cotilleos. Sigue viviendo con Charlie Sheen, que le regaló un collar de perlas precioso, creo que eran perlas teñidas de negro, pero eran muy bonitas. También le regaló un anillo de diamantes.

Ah, ayer me llamó Gael para que le confirmase si Ron y Doria Reagan habían roto. Le dije que si tenía una primicia llamase a People y se ganaría 150 dólares (risas.)

Acabo de hablar con Brigid por la otra línea y me ha dicho que a su madre no le queda mucho de vida. No parecía muy triste, como tampoco lo parecía cuando murió su padre. Parecía hasta emocionada (risas.) No sé por qué digo esto, pero es lo que creo. Va a heredar millones.

¿Qué sienten los médicos hacia los enfermos? ¿Se preocupan y quieren curarles o para ellos son sólo un negocio? Por ejemplo, yo con los retratos. ¿Me preocupa si quedarán bien o es sólo un trabajo? Y eso que esto es algo superficial, que no se puede comparar a la vida y la muerte.

Por la mañana me llevé a Stuart al médico de los cristales. Me preguntó cómo una persona inteligente como yo podía ir a sitios así. Fuimos a ver a Bernsohn, tenía allí a otro médico, un americano que vive en Japón. Tenía un nuevo cristal que sirve para dar masajes, uno redondo y grande. Cumple la misma función que el aparatito ese cuando te masajea los músculos, pero sin tener que hacer nada. El doctor lo probó conmigo y me dijo que pensara en una luz blanca y unas flechas blancas. Bernsohn y el otro médico se pusieron a mi lado sosteniendo las manos por encima de mi cabeza. A Stuart los ojos le hacían chirivitas, no se lo creía.

Yo siempre llevo conmigo dos cristales, uno vitalizador y otro. Parecen diafragmas. El hijo del doctor Reese fabrica los cristales. Se llaman Harmonics.

 

Jueves 17 de julio, 1986

Trabajé hasta las 7:00. Ric Ocasek iba a venir a buscarnos para ir al Madison Square Garden. Ric iba con Paulina, su novia, que es una modelo checoslovaca muy famosa. Su madre también venía con ellos y parece más joven que la hija. Quizá yo no sea realmente checo porque no entendía nada de lo que hablaban.

Fuimos al Garden. Yo no sabía que eso se podía hacer, pero el conductor de la limusina entró con el coche dentro del Garden. Llegas (risas) hasta el escenario. De verdad. Ric y Dylan tienen el mismo mánager. Ric me decía todo el rato: «Tienes total libertad, total libertad. Entra donde quieras, haz fotos donde quieras, en los lavabos, en el escenario, en todas partes». Nos metieron en una habitación y allí estaban Dylan, Tom Petty y Ron Wood. También estaba la hija de Tom Petty, o puede que fuera su mujer. Es igual que él.

Dylan tenía buen aspecto. Llevaba botas de cowboy con la puntera plateada y bebía Jim Bean. Y aunque me habían dicho que tenía «total libertad», me alegré de haber preguntado si les podía hacer una foto a los tres juntos, porque Dylan me dijo que no. Ric se enteró más tarde de que Dylan estaba de mal humor porque acababa de tener una gran pelea con su novia, que tiene cuarenta o cincuenta años y trabaja para una discográfica. Al final de la pelea, ella le dijo algo así como: «Anda, vete por ahí a cantar tu “Mr. Tambourine Man” o como se llame». Y eso puede acabar con el humor de cualquiera. Que tu amante te diga que el trabajo que has hecho en tu vida es «como se llame» (risas.) Supongo que tenía el ego destrozado y se enfrentaba a la perspectiva de una actuación.

Y estaba ese chico, Pressman, el dueño de Barneys. La noche antes había estado en la fiesta de la MTV. Va a todos los conciertos, no sé por qué. Le mentí y le dije que había visto los escaparates de la Estatua de la Libertat en Barneys.

No hice ni una sola foto buena, sólo cuatro rollos de ambiente. Ron Delsener era el organizador y al final estaba enfadadísimo porque si te pasas de las 11:00 tienes que pagarle 1.000 dólares extra por minuto a los del sindicato.

Después del concierto fuimos al Metropolis, el restaurante que está en la Ochenta y uno esquina Columbus. Dylan se presentó con toda su familia, los niños y su madre, que es una señora muy guapa de pelo blanco.

Ella no parecía judía, pero los demás sí. Le pregunté al mánager de Dylan si Dylan seguía siendo cristiano o era judío otra vez. Me dijo que ahora Dylan era ortodoxo y por eso no cantaría la noche siguiente, porque no trabaja en viernes a no ser que le paguen muchísimo.

Se suponía que Keith Richards iba a venir al concierto, pero Patti Hansen iba a dar a luz. Ah, y a su mánager le gustó la madre de Paulina, la novia de Ric Ocasek, y ella le dio su dirección. El era indio. Paulina le dijo: «Tenemos que colocar a mi madre para que no tenga que marcharse de Nueva York».

 

Viernes 18 de julio, 1986

Grace estuvo muy bien en el Today Show, tengo que llamarla para decírselo.

Ese día perdí mi cámara en algún sitio y llevaba el carrete mágico, el de Dylan con su familia, los niños y la madre. Los demás carretes eran del concierto y cosas así.

Vincent había montado una cena con Ric Ocasek y su novia Paulina. Y también había invitado a Elliot Roberts —que es el mánager de Dylan y de Ric— y a su mujer o novia Sylvia, una rubia que es representante de un diseñador japonés. Después de trabajar, Rupert me llevó en coche a la parte alta.

Llamé a PH, la recogí a las 8:30 y fuimos al Caffe Roma. No vino la madre de Paulina porque se había ido con el agente indio. Ric no quería fotografiarse con Paulina porque sigue casado.

Ric nos preguntó si queríamos ir al Electric Lady, el estudio de grabación que hay en la calle Ocho. Fuimos andando hasta la Quinta Avenida y se puso a llover. La gente reconocía primero a Ric —mide 1,90— y luego a mí, y se quedaban alucinados. Tuvimos que firmar autógrafos. Entonces fue cuando me di cuenta de que me había desaparecido la cámara. Escuchamos el álbum de Ric, y ahora entiendo por fin cómo consiguen que la voz suba tanto, gracias a las veinticuatro pistas.

Nos puso todo el álbum y se oía todo, hasta los más pequeños detalles. Así descubres la de trabajo de estudio que requiere un disco, aunque yo no sabía qué eran todas esas cosas porque con eso no logras que la canción sea mejor, sólo más comercial, supongo. Cualquier pequeña cosa se oye muy claro. Ric me dijo que había alquilado el estudio para dos años y no te imaginas lo que cuesta alquilar un minuto de un estudio de grabación. Me dijo que habla gastado millones. Llamé al Caffe Roma para ver si mi cámara estaba allí. Me puse de mal humor (teléfono 0,50$).

 

Sábado 19 de julio, 1986

Fui a ver a la doctora Burke (taxi 5$). Estaba Diana Balton, esa niñita regordeta que antes trabajaba para Interview y ahora trabaja en Elle. Le estaban arreglando la cara. Llevaba zapatos rosas y un vestido muy ajustado. Está más atractiva. Me dijo que después de decir en Interview que se iba, los de Time anularon el trabajo que le habían ofrecido y que, como le daba mucha vergüenza decírnoslo, se marchó igualmente. Luego consiguió trabajo en Elle. Me hice el tratamiento de colágeno y se me quedó la cara colorada y llena de sangre.

 

Domingo 20 de julio, 1986

Tuve que sacar a pasear a los perros. Se cagaron en la acera, en una esquina. Yo lo recogí, pero un poco después, cuando volvía, la gente de la tienda de enfrente ya había fregado la acera. Supongo que lo habían visto desde dentro. Me sentí avergonzado. Me encontré con el médico que vive en la puerta de al lado y su familia. Llevaba una silla de ruedas con una tarta encima. Me dijeron que su hija se casaba a las 4:00. La tarta era preciosa. La habían hecho hacía tres días y el mazapán amarilleaba un poco, pero estaba fantástica. Le hice una foto para mi libro Party.

 

Martes 22 de julio, 1986

Estuve mirando lo de la boda de Fergie y me pregunto por qué la reina madre no se vuelve a casar. Esa periodista inglesa fue muy desagradable con Fred. Leimos su artículo y utilizaba cuatro palabras que yo no había oído en mi vida para describir a Fred y a Sam. Tuve que coger el diccionario para enterarme de que significaban «esclavo». Una de ellas era «hermosos amanuenses». Pero fue muy simpática conmigo y no puso ninguna de las tonterías que dije.

Paige entró en la oficina y se puso a hablar conmigo. Supongo que ya no está enfadada. Los ejecutivos de Wall Street están como locos con Paige porque piensan que ella podría hacer que sus vidas fueran más glamourosas. Tienen razón, podría. Pero a ella no le interesan nada. Sólo le gustan los artistas jóvenes y drogadictos.

Quiero sacar (risas) a Ann Lambton en la portada de Interview. Todo el mundo me regaña cuando lo digo, pero pienso hacerlo igual. Creo que va a convertirse en una gran estrella. Es muy interesante. Y nosotros tendríamos la primera entrevista.

Fuimos al estreno de Se acabó el pastel. Cuando llegamos al cine una señora nos dijo: «¿Les importaría ponerse a la derecha, para las fotos?». Me aparté, pero nadie (risas) hizo ninguna foto. Excepto Ron Galella. Porque quedaba raro que nadie hiciera fotos y él quiso ser simpático.

La mejor escena de la película era cuando Jack cantaba «My Boy Bill». Tiene magia, te encantaría enamorarte de él, aunque sea mayor. Ha triunfado. La otra noche, cuando vi a Carl Bernstein le pregunté por la película y me dijo: «Les obligué a cambiarlo todo». Sigue siendo un petimetre.

Luego fuimos al Metropolis, porque daban una fiesta. Mike Nichols me presentó a Nora Ephron, que hizo el primer artículo sobre Edie, no me acuerdo para qué revista. Creo que para el Herald Tribune. Estaba en las musarañas, no quería hablar. Sigue como siempre. Me sorprendió el buen aspecto que tenía. Repetí postre tres veces. Wilfredo me acompañó a casa (taxi 6$).

 

Miércoles 23 de julio, 1986

Parece que Paige vuelve a ser la de antes, porque se ha comprado la nueva Polaroid con los distintos objetivos y vuelve a estar emocionada. En realidad, no he podido enterarme de lo que pasó.

Las luces de los teléfonos estaban rotas y cogí una línea por error. Brigid estaba hablando con su madre y fue muy triste. No pude resistirlo y me quedé escuchando. La madre hablaba de quitarse la peluca y decía que tenía unos chichones en la cabeza. Se ha pasado toda la vida cuidando a un hombre enfermo, y cuando él murió, ella contrajo cáncer. Nunca pudo salir ni pasarlo bien.

Rupert nos llevó en coche a la esquina de la calle Catorce con la Ocho, donde el del Odeon inauguraba un sitio llamado Nell’s. Lo abría a medias con Nell Campbell, la del Rocky Horror Picture Show. Nell será la encargada. Quería que le diéramos nuestra opinión sobre la comida y de si debía cobrar 15 o 5 dólares por la entrada. En el piso de abajo había una discoteca, pero el piso de arriba estaba muy silencioso, sin un solo ruido. Le dije que a la gente del centro le molestaría que le cobrasen la entrada, y además así sería como una discoteca, mientras que si no cobraba entrada podía ser como un club privado o algo más elegante. La parte de abajo era la típica trampa en caso de incendios.

 

Jueves 24 de julio, 1986

La Robert Miller Gallery y la Pace-MacGill querían exponer mis fotos ampliadas en octubre. Yo creo que Fred prefiere a Miller, pero en octubre voy a exponer los cuadros de la serie Piss en la nueva galería de Larry Gagosian, que está en la calle Veintitrés, en el edificio de Sandro Chia, y también tengo una exposición en la Dia el mismo mes. Creo que hacer muchas exposiciones a la vez no es muy conveniente, así que deberíamos dejar lo de las fotos para más adelante.

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