Diarios. Edición de Pat Hackett
Diarios
Este capítulo es largo, así que está dividido en 49 partes.
Sirvieron la cena y yo estaba sentado entre Walter Cronkite y Sean. Le dije a Sean que si quería hacer de anfitrión nos sirviera la comida. Le dije que hiciera una foto de los zapatos que había en la entrada. Sean tenía gripe y la chica que estaba sentada junto a Cronkite también, y me tosieron encima, así que seguro que la cojo.
Estuve hablando con Walter Cronkite y fue muy interesante. Le conté que acababa de leer lo de Jody Powell en Rolling Stone. Me dijo que creía que Carter era el presidente más inteligente que habíamos tenido. Me contó que hacía años, cuando fue a entrevistar a Nixon en unas elecciones presidenciales, le hicieron esperar fuera y desde allí oyó a Nixon diciendo al teléfono: «Pis», «mamón», y «joder». Walter Cronkite pensó que lo habían preparado para que él pensara que Nixon era muy macho. Pero años más tarde, cuando salieron a la luz las cintas de Watergate, le sorprendió ver que Nixon hablaba siempre así.
Después, oí a Sean hablando con un tipo y preguntándole cómo se llamaba. El le contestó: «Coppola». Yo le dije que me habían encantado Rebeldes y La ley de la calle. Estuvimos comentando lo fantásticos que eran los chicos que protagonizaban esas películas. Pasará como con American Graffiti, esos actores van a ser la siguiente generación de grandes estrellas.
Yo no sabía que Coppola era de Nueva York. Me contó que había estudiado en Hofstra y yo le dije que una vez había dado una conferencia allí con Viva. Me dijo que sus hijas pequeñas se acordaban de mí, las conocí esquiando en Colorado. Coppola iba con su mujer, que no abrió la boca. Sean se fijó en que yo llevaba vaqueros y empezó a decir: «Eres el único que va con vaqueros. ¡Eres un fresco, eres un fresco!». Es una monada.
Uno de los camareros era un chico al que yo había descubierto para Interview y al que le habíamos dedicado una página entera como joven promesa. Había trabajado en la obra de Jack Hofsiss y se había ido a Los Angeles un año. Y ahora había vuelto y trabajaba de camarero. Era muy triste. Ya no me acuerdo de su nombre, aunque en la cena me lo dijo. Era de Georgia. Se llamaba algo así como Bruce. Acompañé a John Reinhold (taxi 6$). Llegué a casa a las 12:30. Leí el Daily News y me acosté a las 2:00.
Yoko tiene muy buen aspecto.
Miércoles 11 de abril, 1984
Creo que Jean Michel llamó un par de veces antes de las 8:00, pero no cogí el teléfono. Llamó a las 8:00 y hablamos. Me dijo que iba a venir a la oficina, pero no apareció. A las 10:30 había quedado con la doctora Linda Li. Me la habían recomendado Timothy Dunn, un modelo que vino a la oficina, y Joey el peluquero (taxi 4,50$). Es una señora china muy guapa. Me hizo extender los brazo y hacer fuerza, luego me dio un golpe como de kárate y me dijo que estaba bien, pero no sé qué querría decir. En la sala de espera estaba Patty Cisneros, esa amiga de Bob que se da tantos aires y que está tan gorda. Fui en taxi al 720 de Park Avenue, a la comida de Emily Landau (5$).
Estaba Thomas Ammann. Fred llegó borracho y hablando como Mrs. Vreeland. Estaba en plan presuntuoso pero no contó nada interesante. Hablaba de muebles y esas cosas. Emily tenía unos camareros negros muy guapos. Es la dueña del apartamento de la Imperial House que se compró Liza. Yo le hice el retrato, pero no quedó bien y quiero volver a hacerlo porque tiene unos cuadros magníficos de Rauschenberg y de Picasso y no quiero que el mío desmerezca.
Jueves 12 de abril, 1984
Jean Michel vino a la oficina. Se había pasado toda la noche por ahí. Nos pusimos a trabajar en uno de los cuadros que pintamos a medias. Le apetecía comer espaguetis y fuimos a La Colonna (71,45$). El se quedó dormido. Luego se levantó y fue hacia los teléfonos con una enorme erección. Parecía que llevara un bate de béisbol. Supongo que es por ser joven, a mí ya no me pasan esas cosas.
Gael tiene que trabajar el doble desde que falta Robert Hayes. Los chicos creen que lo que le pasa a Robert es de coco, pero cuando le van a ver, realmente está costipado. Tres semanas es mucho tiempo para un constipado. ¿O no?
Viernes 13 de abril, 1984
Fotografié a la gente que había en la calle frente a la Biblioteca Pública y fue muy divertido. Había un hombre con cadenas. Le di calderilla (2$). La gente empezó a preguntarme cosas. Pienso hacerlo más a menudo. No llevaba disparador en la cámara, pero ahora me lo llevaré siempre. Trabajé hasta las 7:00. Luego quedé con Jon y fuimos a cenar a Woods (80$). Fuimos a ver Viernes 13 a la calle Ochenta y seis (taxi 3$), y había un público muy raro: chicos de preparatorio y negros. El cine era un continuo aluvión de gritos y botes. Fue una experiencia horrible. Los crímenes eran espantosos. Quiero hacer una película titulada Acechando en la ciudad en la que haya un asesinato por segundo. Viernes 13 se ha estrenado en 1.500 cines. Es de la Paramount (risas.)
Domingo 15 de abril, 1984
Fue un día horrible, estuvo lloviendo sin parar. Los perros se quedaron encerrados en casa y fue un descoloque. Me quedé en casa y estuve estudiando un rato, mirando fotos de Weegee. Es magnífico. Gente durmiendo, incendios, asesinatos, sexo y violencia. Me encantaría hacer ese tipo de fotos. Me gustaría poder acompañar a la policía en sus salidas.
Pero supongo que también podría montar una especie de decorados, utilizar plantas. Quiero fotografiar a Benjamin atropellado por los coches.
Lunes 16 de abril, 1984
Jean Michel estaba en la oficina. Se trajo la comida y se puso a pintar en el suelo sin hablar demasiado. Como sale todas las noches, esto es como su cama. Vino Rupert y me contó lo de la exposición en el P. S. 1, donde habían montado una réplica de la vieja Factory de la calle Cuarenta y siete. Había una habitación plateada, gente repartiendo LSD y una Edie dando vueltas por allí.
Robert Hayes está en el hospital con neumonía, pero creo que no tiene lo que teme. Creo que simplemente está preocupado y alicaído porque Cisco lo tiene. No creo que lo puedas coger tan fácilmente.
Pinté un cuadro de la serie Dog en cinco minutos. Tenía una foto, utilicé la máquina de calcar, que proyecta la imagen en la pared donde está el papel, y lo copié. Primero lo dibujé y luego lo pinté como Jean Michel. Esos cuadros que hacemos juntos son mejores cuando no se ve quién ha hecho qué.
Las calles estaban vacías y nos enteramos que era Pascua. Acompañé a Benjamín (7$).
Martes 17 de abril, 1984
Hacía un día precioso. Hice fotos a unos ocho artistas que retrataban a la gente en la calle. Había un ventrílocuo negro rodeado de un montón de gente. Cogí la cámara para hacerle la foto, pero la marioneta me vio, gritó mi nombre, y todo el mundo se dio la vuelta. Tuve que firmar autógrafos. También hice fotos de un par de predicadores.
Me metí en un sitio japonés a comer algo. La camarera no hablaba inglés, pero quería mi autógrafo. Supongo que en Japón seguirán pasando mi anuncio (75$). Nos tomamos unas copas, mis primeras copas en varias semanas, y eso hizo mi vida más soportable. Llamé a John Reinhold. En el 860 me dijeron que Jean Michel me estaba esperando. Fui a la nueva oficina y, como estaba colocado, asusté a todo el mundo.
Fuimos andando al 860 y mientras pasábamos junto a un nuevo restaurante muy chic de la calle Veintitrés, un par de camioneros negros nos gritaron: «¡Eh, maricones!». Eso me deprimió. Sobre todo porque los camioneros suelen ser muy simpáticos y me saludan cuando me reconocen. A lo mejor eran maricones.
Llegué a la oficina, llamé a Jean Michel y vino. Pintó encima de un cuadro que yo había hecho, pero no sé si quedó mejor o no.
Acompañé a Benjamin (6$). Me recompuse y fui en taxi a cenar al Club A (4$). Yo estaba en la mesa de los importantes, al lado de Diane Von Furstenberg, que le ha encargado a Michael Graves que le decore su nueva tienda, que está junto a la Vieille Russie. Le dije a Diane que no contara con inaugurarla en mayo. Le conté el tiempo que había tardado Michael Graves en decorar el apartamento de John Reinhold. Le dije que cogería su tiendecíta, la dividiría en quince salas y le pondría cuarenta columnas a cada una. Ella se asustó. Habló de una fiesta que iba a dar para Michael Graves, pero no me invitó.
Miércoles 18 de abril, 1984
Acabo de hablar con Christopher. Robert Hayes está en Cuidados Intensivos y su madre viene de Canadá. Llevaba varias semanas tosiendo y una neumonía es muy peligrosa, te puedes morir. Antes de ingresar en el hospital se había pasado varias semanas en casa diciendo que tenía una gripe fatal. Vino una vez a la oficina a una comida de negocios. Como llevaba unas tiritas, le pregunté que para qué eran y me dijo que se había quitado unas berrugas. Entonces me pareció razonable.
En la oficina había una comida por lo de los zapatos Charles Jourdan (taxi 6$). Jay vino a trabajar rutilante. Se ha enamorado de nuestra nueva redactora de moda, Kate Carrington. Comenté que creía que ella salía con John Sykes, de la MTV, y Jay dijo: «Oye, rompió con él el día que me conoció», y bueno, yo no quise meterme en eso. A Kate le gustan todos. Es tan efervescente y tan guapa… Esperemos que Jay conserve su buen humor. A Jean Michel también le gusta Kate. Ella hizo el estilismo de una foto de Antonio y él vestidos de Armani para Interview. Jean Michel dejó cinco porros para ella.
Victor llamó un par de veces. Ahora siempre me recuerda que yo dije que él era peligroso y siempre me menciona a Valerie Solanis. Vive en el Barbizon. Me contó que Halston había cambiado todas las cerraduras. Halston cree que él le robó las palmatorias de Peretti, pero la verdad es que él las cogió prestadas para entregarlas como depósito en el Barbizon. Victor me regaló dos en Navidad, pero Halston estaba delante y fue sólo a condición de que Halston encontrase más. Si no, tenía que devolvérselas. Pero Tiffany’s ha hecho más, lo he comprobado.
Domingo 22 de abril, 1984. New Hampshire-Nueva York
Estuve en New Hampshire, en la frontera con Massachusetts, en Hampton Beach, con Katy Dobbs, la vieja amiga de Jon, cerca de donde la familia de Jon tiene la casa de la playa. Katy habla a mil por hora y eso facilitó las cosas. El sitio era precioso, quiero comprarme una casa allí. Se parece a Montauk, da al mar. Pero las casas tienen unos ventanales más grandes, y sólo se ven ventanas. Están acondicionando las casas para el invierno. Era muy difícil echar las cortinas, así que las dejaba abiertas y, por la mañana, el sol me despertaba temprano. Allí leí los Diarios de Ned Rirem, que iban del 60 al 71. No sacaba la escena esa en la que interveníamos nosotros. Todavía se llevaba el rollo de los elegantes años cuarenta y cincuenta. Creo que me pone verde un par de veces.
Era Pascua y fuimos a ver a un amigo de Katy. Fred, el novio de Katy, que trabajaba en el canal por cable Nickelodeon, estaba en Tennessee, en un concurso de silbidos. Es muy mono y muy inteligente. Le llaman «Andy» porque se parece a mí, con ese pelo tan blanco. Tiene la «pinta Phil Donahue». Ahora, después de ver lo viejo que soy, le llaman «hijo de Andy». Doblaba a dos gremlins en la película de Spielberg y cobraba 500 dólares diarios. No es mucho. Tres días de trabajo. Los gremlins salían cuarenta minutos en la película.
Se levantaron a las 4:30 para ir a los oficios de Pascua, pero no pude ir. No quería ir porque me sentiría raro en una iglesia donde todo el mundo me vería rezar, arrodillarme y santiguarme. Porque yo me santiguo al revés, a la manera ortodoxa, y todo el mundo me miraría.
Cuando volvieron de la iglesia, dimos una vuelta y fuimos a comer a casa de la familia de Jon. Había unas diez personas. Comimos fuera. Había tres tipos distintos de árboles de Navidad. Los hermanos gemelos, Jon y Jay, llevaban pantalones idénticos verde brillante. Son todos muy machos, pero los fines de semana hacen el indio. El hermano acaba de romper con una guapa modelo que vive en Nueva York y a la que conocí en cierta ocasión. El trabaja en el negocio de su padre. Seguros. Se acaba de comprar una casa allí al lado.
No sabía nada de Robert Hayes.
Ned Rorem conoció a Anai’s Nin sólo para salir en su diario y para poder sacarla en el suyo. Yo también quiero hacer eso, conocer a alguien que escriba un diario y así poder salir cada uno en el del otro. Por la mañana vino la liebre de Pascua y comimos huevos de chocolate en la cama. Y llegó la hora de ir a Boston y coger el tren a Nueva York (billetes 171$, revistas y periódicos 5$).
Lunes 23 de abril, 1984
El domingo por la noche, a las 8:40, hubo un terremoto en Nueva York, y el año pasado hubo otro. Da miedo. Yo creí que Manhattan estaba construido en una zona en la que no había terremotos.
Se me llenó la cara de granos, justo castigo por no ir a la iglesia en Pascua. Pensaba ir el lunes, pero en vez de eso fui a Seaman Schepps a buscar una pulsera. Benjamin y yo paseamos bajo la lluvia y los Interviews tienen una pinta espantosa cuando se mojan.
Todavía me duele un costado, así que cambié mi cita con la doctora Linda Li para el martes, porque no quiero hacer shiatsu también el mismo día. Aún no he ido al doctor Cox porque espero que sólo sea un espasmo muscular, pero si no lo es estoy perdido.
Fui en taxi al centro (7$). Vino Jean Michel a la oficina y encargó comida china en algún sitio de la Sexta Avenida. Keith Haring quería que fuese a ver sus cuadros antes de que se los llevaran porque decía que yo le incluyo. Ahora pinta sobre tela. Nos comimos la comida china, que era del Pie in the Sky.
Me llamó Victor y me invitó a la pequeña fiesta de cumpleaños de la sobrina de Halston. También es el cumpleaños de Halston.
Robert Hayes está un poco mejor, tiene menos fiebre.
Acompañé a Benjamin (7$) y me fui a casa, me vestí y luego me colé en una cena (risas.) Era en honor de Shirley McLaine. Yo creía que estaba invitado, pero resultó que no. Hice llamar a Brigid y ella me contestó: «Cóctel a las 7:30 y cena a las 8:30.» A las 9:00, cuando llegué al Limelight (taxi 6$), el portero me dijo: «Ah, pero llega usted muy pronto, ¿no?». Y yo le dije: «Sí, pero es que me han invitado a la cena», y él me contestó: «Lo siento». Entramos y la cena estaba empezando. El tipo me dijo: «Perdone, Mr. Warhol, tengo que comprobar una cosa». Luego volvió y me dijo: «Perdóneme, Mr. Warhol, no hay ningún problema». Aún no sabía que me estaba colando, pero al final me di cuenta porque era una cena muy íntima, sólo había treinta persona. Estaba Bella Abzug. Un poco más tarde llegaron Iris Love y Liz Smith. El motivo de la fiesta era el blanco. Liz llevaba un smoking blanco. Iris me habló de perros, que es lo único que tenemos en común. Yo llevaba un jersey de cuello alto blanco, pero todo el mundo llevaba smoking blanco. La comida era muy buena, exótica. Había una legumbre que yo nunca había visto, una especie de guisante arrugado, y un cordero aromatizado muy interesante. Todo el mundo pronunció un discurso menos yo.
La hija de Shirley es muy guapa, se parece a Penelope Tree. Le dio un beso en los labios a Shirley. Bella se levantó e hizo un discurso feminista. Luego se levantó su marido y apareció una tarta de boda de tres pisos. Shirley hizo un discurso muy teatral. También había helado de coco. Shirley se me acercó, me dio unos golpecitos en la espalda como si fuera un perro, y me dijo: «Hola, Andy». Llegó la hora de irme y me fui a casa de Halston.
Fui en taxi a la calle Sesenta y tres (8$). La sobrina de Halston se ha puesto muy guapa. Halston me pasó un trozo de papel doblado en forma de barco. Yo estaba emocionado porque sabía que era el cheque del alquiler por 40.000 dólares. Me arregló la noche. Como era un día muy lluvioso no pude llevar los regalos, y les hice un vale a Halston, Victor y la sobrina. «Vale por una obra de arte». Liza me dijo que ahora Mark se dedica sólo al arte, que ha dejado lo de productor y que trabaja en su estudio de Prince Street. Seguro que tiene un lío allí. Me dijo que estaba a punto de montar una exposición.
Volví a casa, deshice el barco de papel y en vez de cheque no había nada. Ponía «Feliz cumpleaños», o algo así. No era un cheque y tendría que haber sido un cheque. Había hecho un barquito, pero no con un cheque.
Martes 24 de abril, 1984
Había quedado temprano con la doctora Linda Li (taxi 4,50$). Hago todo esto para estar guapo en los negocios. Linda Li y sus poderes secretos, es una locura. Ya entiendo por qué triunfan estas mujeres chinas. Es puro sexo. Se pone la mano en el coño y me toca la barriga desde el otro lado, y me echa todo el cuerpo atrás. Dice que nunca se le ha caído un paciente, pero yo podría ser el primero. Ella te controla el cuerpo. No es fea. Me pasé media hora allí dejando que me zarandease. Al salir hice unas llamadas (0,50$).
Jay sigue contento, así que supongo que lo de Kate va bien. Fui a ver a Yanna para seguir con lo de la belleza. Pasé junto a la academia de policía. Ahora las mujeres policías son muy guapas, no parecen lesbianas.
Miércoles 25 de abril, 1984
David, uno de los Kennedy, salía en grandes titulares. Ha muerto, habían sacado una edición extra y estaban vendiendo periódicos como churros. Era ese que todo el mundo pensaba que era gay, rubio, guapo y malogrado. Y no parecía un perro porque no tenía los dientes de los demás. En el programa de esta mañana en la tele salió Boy George durante quince minutos. Contó que tenía un problema porque no soporta a la gente que le pide autógrafos. Y Count Basie salió media hora, porque ha muerto.
Lunes 30 de abril, 1984
Victor vino a la oficina y me puso verde. Le preguntó a Jean Michel qué hacía conmigo. Luego se fueron juntos a casa de Victor a mirar unas cosas. No me gustaban nada los cuadros que había pintado el día anterior.
Me llamó Jean Michel. Este fin de semana inaugura exposición en la galería de Mary Boone y supongo que estaría nervioso. Pedí que fueran a comprar comida (44,25$). El cotilleo de la semana era que Julian Schnabel había dejado a Mary Boone para irse con Pace porque le habían puesto un millón encima de la mesa. Jay seguía de buen humor. Estaba trabajando mucho y buscando un transportista para que nos ayude a hacer la mudanza del 860 al nuevo edificio.
Ah, en el Diario de Ned Rorem hablaba de cierta chica llamada Jean Stein que estaba terriblemente enamorada de él. Algo así. Me gustaría mandarle un anónimo con esa página, para que se entere de lo mal que sienta que te pongan verde en un libro.
Martes 1 de mayo, 1984
Me levanté temprano. Benjamin vino a recogerme y fuimos al desfile de Calvin Klein. Llegamos tarde, pero nos guardaban el asiento en primera fila (taxi 6$). Nan Kempner no me saludó. A lo mejor es porque no me había invitado a la cena que organizaba en honor de Jamie Wyeth y supongo que estaba avergonzada. Pero a lo mejor fue culpa mía porque cuando llegas tarde a un sitio, entras corriendo y no sabes a quién mirar, ves a tanta gente que te sientes un tanto incómodo. La ropa de Calvin era una mezcla de Perry Ellis con un toque de YSL. Supongo que Marina Schiano ha invertido dinero. Los colores eran sombríos, negros y grises.
Hacía un día precioso. Me hubiera gustado largarme de la oficina, pero no lo hice. Vino Jean Michel y estuvimos trabajando juntos. Fuimos a la Coe Kerr Gallery, a la inauguración de Jamie Wyeth. Me encontré con Lacey Neuhaus y con Doug Wick, y estuve hablando con Ted Kennedy, Jr. También estaba Jean Kennedy Smith, muy simpática y risueña. Jamie me invitó al campo este fin de semana, pero le dije que tenía que hacer la mudanza.
Fui en taxi al Ritz con Jon (4$), al desfile de Stephen Sprouse. Llegamos pronto, pero ya estaba lleno de gente. Me habían quitado el sitio y yo me senté en el de Charivari. En el desfile salía Teri Toye, el travesti. Todo el mundo decía que parecía un desfile de los sesenta. Fue fantástico, muy moderno. Quedaba muy bien con esos chicos tipo discoteca, parecían de verdad. Había unos que llevaban el flequillo sobre un ojo y les quedaba muy bien. Todo era muy extraño.
Miércoles 2 de mayo, 1984
Hacía un día bonito, pero ventoso. Me recogió Benjamin y fuimos por autopista y desvíos a repartir Interviews.
Me llamó John Reinhold, que se iba de viaje y quería que partiéramos un dólar por la mitad para que cuando venga lo peguemos y nos lo gastemos.
Woody Allen ganó el juicio contra su doble, igual que Jackie Onassis contra la suya. El pobre doble de Woody Allen ya no podrá hacer más anuncios. En la sentencia decían (risas) que si se volvía famoso por sí mismo, entonces si podría salir en anuncios. ¿A que es gracioso? Pero no entiendo por qué simplemente no ponen: «Modelo, Joe Schmo» (taxis 3$, 5$).
Odio a los Trump porque no me compraron los cuadros que hice de la Trump Tower, y también les odio porque los taxis que hay en la puerta de su horrible Hyatt Hotel entorpecen todo el tráfico de la Grand Central y tardo mucho en llegar a casa (taxi 6$).
Robert Hayes se está poniendo bien, se está recuperando. Tenía una neumonía doble. Tuvo una escena de llanto con Gael, le dijo que había estado tomando demasiada coca y que se había dejado caer, que no volvería a hacerlo y que me escribiría una carta. Era neumonía doble y no SIDA.
Jean Michel estaba en la oficina, pero estaba tan nervioso por su exposición que tuve que ayudarle a pintar. Por primera vez en mucho tiempo había tomado heroína, creo, porque se movía muy despacio (taxi 7$).
Luego me fui a casa y Eizo nos hizo el masaje de shiatsu a Jon y a mí. Se me pasó el dolor. Vi Dinastía. Era la primera vez que actuaba Diahann Carroll y fue muy bueno. Vaya antigualla. Se encuentra con Alexis y saca champagne y caviar. «Este champagne está “quemado”, está un pelo demasiado frío».
Estoy harto de cómo vivo, de toda esta mierda y de todo lo que arrastro a casa. Me gustaría tener unas paredes blancas y un suelo desnudo. Lo más chic es no tener nada. ¿Para qué quiere la gente tener cosas? Es una estupidez.
Jueves 3 de mayo, 1984
Me llamó Mary Richardson y me dijo que el chico Kennedy que se había muerto de sobredosis, David, sólo tenía en su apartamento el dibujo que yo le había hecho en una servilleta. No recuerdo si dibujé una polla o unos corazones.
En Interview todo el mundo estaba encantado de que Robert Hayes se encontrase mejor. Voy a ir a verle. Gael me ha dicho que está más contento, más brillante y más joven que nunca.
Llamó Jean Michel, porque quería que fuéramos a ver su exposición a la Mary Boone Gallery. Le dije que iríamos. Me llevé a Jay y a Benjamin. Me pareció fantástica (taxi 5$). Jean Michel estaba muy nervioso. Iba con una coreana muy guapa, que es la secretaria de Larry Gagosian, su representante en Los Angeles. Pero él le romperá el corazón. Esas chicas guapas se vuelven locas por él. Se estaban haciendo carantoñas y cogiéndose de la mano. Jean Michel quiso que fuéramos a cenar y decidimos ir al Odeon, porque así estaríamos cerca del Area, donde Vic Ramos daba una fiesta en honor de Vincent Spano (taxi 6$). Estaba Robert Mapplethorpe y le pasa algo raro. O es que se ha vuelto más feo o es que está enfermo (cena 280$).
El Area estaba muy cerca, pero cogimos taxis porque llovía (taxi 3$). Lo único interesante era que iban a estar Matt Dillon y Vincent Spano. Benjamin se acercó a Matt y le dijo: «Andy te está buscando». Y él dijo: «¿Qué Andy?». Luego hablé con él pero me contestaba con un murmullo y se limitaba a buscar chicas. Tiene que conseguir pronto una buena película, lo necesita terriblemente.
Sábado 5 de mayor, 1984
Hacía un día muy bonito y soleado. Trabajé mucho. Llamé a Jean Michel y me dijo que vendría a la oficina. Al llegar lió unos cuantos porros. Seguro que estaba muy nervioso porque la inauguración en la galería de Mary Boone era unas horas más tarde. Luego se quería comprar un traje nuevo y fuimos a la tienda donde siempre se compra la ropa. Olía a sudor. Fuimos andando y llegamos a Washington Square Park. Allí le había conocido yo cuando firmaba como Samo, hacía graffiti y pintaba camisetas. El sitio le trajo malos recuerdos.
Su exposición fue magnífica, de verdad.
Me llamó Jonathan Scull para decirme que se suspendía la comida en el Whitney en honor de su madre, Ethel, en la que ella iba a donarles el retrato que yo le había hecho. Ethel se había caído de una escalera de mano y se había roto la pierna por dos sitios. ¿Qué haría ella en una escalera de mano? La semana pasada la vi paseando por la calle Sesenta y seis hablando sola y agitando un pañuelo.
Me fui a la oficina, que estaba muy ajetreada. Estaba Bruno. Jean Michel escondió nuestras obras para que no las viera Bruno, las que hacemos a medias. Bruno tiene derechos de las que Jean Michel, Clemente y yo hacemos juntos, pero no sabe nada de las que pintamos sólo Jean Michel y yo.
Bob Colacello llamó para decir que Sao daba una fiesta por su cumpleaños y Brigid estuvo hablando con él. Tengo la sensación de que Brigid sigue siendo muy amiga suya. Me invitaron al cumpleaños.
Martes 8 de mayo, 1984
Fui a recoger a Benjamin, cogimos unos Interviews y nos fuimos a Christie’s. La chica que había allí fue muy simpática y nos enseñó lo que iban a subastar. Había un cuadro mío grande falsificado, pero estaba firmado por mí. No sé por qué lo firmaría. Ah, sí, era de Peter Gidal, que había escrito un libro sobre mí, y queriendo ser simpático por una vez se lo firmé. Eran cuatro Jackies juntas en una sola litografía, cosa que yo nunca he hecho. Todas mis Jackies salían separadas.
Nos fuimos y pasamos junto a Regine’s. Benjamin me dio un codazo porque Paul Anka me había saludado y yo no le había reconocido. Estaba muy moreno. Benjamin sabía que yo había hecho su retrato y por eso me avisó. Esta mañana he visto en televisión unos vídeos suyos de cuando era joven. Ahora tiene mucha mejor pinta que antes. Se debe de haber hecho de todo.
Vino Jean Michel, que estaba totalmente paranoico. Fuma demasiado marihuana y se pone paranoico. Me llamó a medianoche y me dijo que su cuadro había alcanzado 19.000 dólares en una subasta. Seguro que el mío nada. Seguro. Mi Liz. Seguro que 10.000, ya me lo imagino. Y el suyo 19.000. Había un montón de fiestas para el Museo de Arte Moderno, me habían invitado a todas, pero no fui a ninguna. Acompañé a Benjamin (6,05$). Leña para la cena con Jon (100$).
Miércoles 9 de mayo, 1984
Me levanté temprano, pero Benjamin no iba a venir a buscarme, porque le necesitaban para la mudanza del 860. Fui andando solo y se me hizo bastante duro porque me he acostumbrado a llevar guardaespaldas. Me deshago de la gente regalándoles Interviews. Llevaba un montón. Ah, me llegó una invitación para la segunda boda de Jackie Curtís. Se casa otra vez con un chico y les casa un cura. La foto de Jackie está tan retocada que parece que tenga quince años. Pelo rubio y ojos azules.
El tipo de Saatchi, esa agencia de publicidad inglesa que quiere comprar un Marilyn, me dijo que me lo pagaría en cuatro años o algo así y no sé qué hacer. El caso es que necesito el dinero pronto para pagar las obras del nuevo edificio.
Ah, llamó Ruth Ansel, y dijo que Varvin Israel había muerto. Pero no acepté la llamada porque no quería aceptar que él había muerto. Murió el lunes en Texas, de un ataque al corazón, mientras trabajaba en algo con Avedon. Era director de arte del Harper’s Bazaar y yo había trabajado para él en otra época.
Jueves 10 de mayo, 1984
Fui a Sotheby’s a ver cómo iban mis cuadros. Eran cuadros de principios de 1962. Fred había estado allí pujando para que subieran los precios y otro tipo los compró. Son los marchantes los que hacen subir las cosas, es su negocio. Todos los que trabajan en eso hacen subir los precios. Me encontré con Jed, que estaba mirando cosas art déco.
Viernes 11 de mayo, 1984
Recibí una invitación para ir a una exposición de retratos en serigrafía hecho a partir de fotografías de Francesco Scavullo. ¡Rupert Smith había hecho las serigrafías! Y luego Fred me dice que no le pegue la bronca a Rupert, pero estoy seguro de que son iguales que las mías. Quiero decir que Rupert sabía que estaba haciendo algo malo, porque, si no, me lo habría contado, me habría dicho: «Estoy haciendo esto, espero que no te importe».
Domingo 13 de mayo, 1984
Llamó Thomas Ammann y fuimos a ver el trabajo de un artista llamado Fischi, que acababa de salir en un reportaje de Vanity Fair. Pinta cosas como una chica duchándose mientras otra chica enseña el vello púbico, o bien un mono con un bebé… Imita un poco a Balthus.
Lunes 14 de mayo, 1984
Fui a la consulta de la doctora Linda Li, que me apretó los puntos adecuados e hizo desaparecer el dolor. Luego leí en el Enquirer la forma de apretarse uno mismo y dudé. Pero al final del artículo decía: «Consulte a su médico».
Miércoles 16 de mayo, 1984
Le voy a dar la espalda a Rupert. Cualquiera que haya visto la exposición de Scavullo que él decía que había hecho, bueno, les ha pintado los ojos y los labios, hace retratos dobles, todo igual que los míos. Estoy furioso.
Fui al Paradise Garage, a la fiesta de Keith Haring. Fuera, unos chicos vendían entradas, aunque era una fiesta gratis. Actuaba John Sex. Madonna no empezó hasta muy tarde y sólo vi el principio. Estaba Bobby, el chico que vive con Madonna, al que le conseguí trabajo en una película de Paul. Está en el hospital por una operación de pierna. Llevaba el brazalete del hospital puesto, pero se había largado para (risas) la fiesta. Todos los chicos llevaban trajes de Stephen Sprouse, no sé de dónde sacarán el dinero. El Juan de Keith iba de colores fluorescentes y era como en los sesenta. Y cuando quieren que les firmes sus cosas siempre dicen: «Márcame», y a lo mejor tienen razón y ha que decir «Márcame».
Jueves 17 de mayo, 1984
El gran acontecimiento del día fue que estábamos en la oficina muy atareados y de pronto entró mi hermano Paul, al que no había visto desde hacía veinte años. Había venido a comprarle una casa a su hijo James e iba con él. Y también con su novia. James es el artista al que yo no quise ayudar cuando vino a Nueva York. Quería trabajar para Interview y le dije que se buscara la vida. Y ahora se va a comprar un apartamento en Long Island City y mi hermano se lo paga. James lleva un bigote a lo Salvador Dalí y su novia es muy vistosa.
A Brigid le encantaron. Además, yo acababa de recibir una carta de mi cuñada. Me decía que George se iba a divorciar y que su mujer intentaba quitarle el negocio que le había dejado mi hermano, tienen dos hijos. Es un negocio de chatarra. Compran material de desguace y aparatos electrónicos, los funden y sacan un montón de oro. Lo unen todo con soplete, sumergiéndolo en ácido, y sale el oro. Viven en Pittsburgh. Y compran en los barrios negros del North Side.
Mi hermano habla mucho mejor que yo, siempre ha sido un buen conversador. También es buen jugador. Se va a retirar y se va a comprar una granja en Erie.
Me encontré con Bill Cunningham, que iba en su bici. Me encantaría hacer lo que hace él, ir por ahí haciendo fotos todo el día. Antes diseñaba sombreros, pero en el 64, cuando se pasaron de moda, cambió a la fotografía. Lo conocí en el Serendipity. Cuando se acabaron los sombreros se acabó su vida. Y ahora hace fotos todo el día. Le veo en los sitios más raros, por ejemplo en la calle Cuarenta y tres con Lexington, haciendo fotos a la gente que sale de la Grand Central. Es muy delgado, muy tranquilo y va en bici. En las fiestas nunca bebe ni come nada.
Cogí un taxi porque había quedado con Lidija en el 860 (taxi 5$). El sitio empezaba a estar vacío. Estuvieron todo el día trasladando cosas a la calle Treinta y tres. Me pasé todo la tarde trabajando. Vino Rupert, que estaba muy suave. Fui a recoger a Jon al East West para ir a cenar (taxi 10$).
Viernes 18 de mayo, 1984
Fui con Benjamin a la tienda de fotos y me compré la nueva cámara Olympus de la que me había hablado Chris (410$). Puedes hacer 5.000 fotos seguidas y luego la tienes que dejar descansar un mes. Tenían antigüos modelos de Polaroid con las cajas y todo. Tendrían que comprármelas.
Esta noche, en Danceteria montan una obra titulada Andy y Edie. Ann Magnuson hace el papel de Edie.
Vinieron a comer mis primos de Butler. Uno de ellos me había llamado y me había dicho que iban a venir a Nueva York, así que les invité. Ella es muy simpática, no me cae mal. Se quedaron toda la tarde.
Lunes 21 de mayo, 1984
Peter Beard ha hecho un anuncio fantástico en televisión. Es para la Kodak. Sale en el exterior de un helicóptero haciendo fotos. Ahora tiene un nuevo agente.
Fui a una cena de etiqueta que daba Florence Grinda en el Mortimer’s, en honor del diseñador Enrico Coveri. Barbara y su novio polaco se pelearon y yo estaba en medio. Todo lo que él decía, ella lo negaba, no sé por qué. El ha acabado comprándose una casa en Connecticut, al lado de Peter Brant. También juega al polo, como Peter. Su cara tiene buena pinta, tanto como la puede tener un maricón viejo. Y es del tipo de Joe Allen, bajo y rechoncho, con el pelo bastante canoso y dientes manchados. Conoce a todo el mundo. Dicen que ha comprado su título, barón o algo así.
Yo había invitado a Jean Michel para que fuera mi acompañante, y estaba sentado a su lado. A lo mejor se creyeron que era el nombre de una chica. Silvinha, la de Richard Gere, se cambió de sitio para sentarse al lado de Jean Michel. El me dio toda su carne para mis perros, y Silvinha también.
Estoy viendo la MTV. No sé qué se podría hacer para que esos vídeos parecieran distintos. Son todos iguales. Son como las películas underground de los sesenta. Gente dando vueltas. Como lo que hacían Stan Brakage y todos esos chicos.
Martes 22 de mayo, 1984
Por la mañana llamó Benjamin, estuvimos cotilleando un rato por teléfono y luego vino a casa. Llamé a los encargados del ascensor porque había visto una chispa, pero me dijeron que siempre hay chispas y que no pasa nada. No pude comer, porque a las 3:00 tenía que ir al médico a que me hicieran unas pruebas. Pero dimos una vuelta porque con las vitaminas estaba lleno de energía.
Jean Michel vino temprano a la oficina. Se leyó el magnífico artículo que le habían hecho en Voice. Decían que es el artista más prometedor del momento, y por lo menos no me nombraron ni dijeron que andaba conmigo como habían dicho en el New York Times.
Abrí una de las cajas que había en la puerta de atrás y encontré rollos de película de 16 mm y unas cartas de Ray Johnson. Creo que también estaba la ropa ensangrentada de cuando me dispararon. He descubierto que si Tony Shafrazi nunca consigue que los artistas que exponen en su galería vayan al MOMA es porque fue él quien desfiguró el Guernica de Picasso. Pero eso no es justo. Keith Haring no está en el MOMA y sólo tienen una cosa mía, una Marilyn pequeñita. Odio ese tipo de cosas, me molesta mucho.
Por la tarde fui a la consulta del doctor Cox (taxi 7$) y protesté por el termómetro que utilizaban, porque lo tienen ahí en agua y lo usa todo el mundo, no está bien. Rosemary me tomó la tensión, pero me da la sensación de que tiran esas pruebas a la basura. Bubbles estaba muy morena. Tienen un nuevo aparato, ya no hay que subir y bajar las escaleras para que el corazón se ponga en funcionamiento (risas.) Es un buen invento. Y Freddy no te saca sangre si no te conoce.
Habíamos quedado con Paige y Benjamin (4$). Después de cenar en Hisae (120$) y tomar unas copas en Jezebel’s (30$), fuimos a casa de Stuart Pivar, porque tenía gente en su casa y yo quería aprender de arte. Me llevé un pequeño bronce que acababa de comprar, de unos seis centímetros. Stuart me dijo que era una mierda, así que mañana iré a devolverlo. Lo había comprado en depósito.
No sé si he contado en el Diario que Benjamin y yo nos encontramos a Virginia Dwan y a su hija, que está casada con Anton Perrich, el que hizo todos aquellos vídeos y que alquiló nuestro piso de Union Square Oeste cuando nos trasladamos. Me dijeron que Antón estaba en casa con su máquina de pintar y yo me puse muy celoso. Era mi sueño. Tener una máquina que pintase mientras estabas fuera. Aunque me dijeron que había que estar allí mientras pintaba porque (risas) se atasca. ¿A que es gracioso?
Miércoles 23 de mayo, 1984
Pregunté por Robert Hayes y me dijeron que seguía en el hospital.
Se suponía que Benjamin iba a venir a buscarme travestido para ir a la cena de Karl Lagerfeld en el Museo de Arte Moderno, pero vino normal. Nos encontramos a Karl en el ascensor y fue muy simpático. Lleva los labios pintados y coleta. Mi compañera de cena era Fran Lebowitz. Es muy graciosa, no bebe ni toma postres, pero fuma constantemente. Va a dejar el apartamento del Village. Ha perdido el pleito. Lo subarrendó y le encargó a Jed que lo decorase, pero ella no firmó nada con el que se lo alquilaba. Creo que Jed la avisó, pero ella no le hizo caso. Ahora se traslada al Osborne, que está al otro lado del Carnegie Hall. Llevaba un smoking negro, pero sin pajarita.
Me guardé una chuleta de cordero en una servilleta para los perros y se me manchó el bolsillo de sangre. La cena se acabó a las 10:30.
Jean Michel nos estaba esperando en el Odeon (teléfono 0,90$, taxi 10$). Se nos acercó el tipo ese, Fischl, y dijo que cuando salía de casa había puesto la televisión y estaba el programa College Bowl Championships, y que yo era el motivo de una de las preguntas. Una chica de la Universidad de Minnesota la contestó en un segundo. La pregunta era: «¿Quién pintó el retrato de Marilyn Monroe?». Vi también a la lesbiana de Art Forum que me había hecho trabajar gratis. Tuve que hacerle un original de Dollar Sign y en el mismo número le permitió a un tipo escribir la peor crítica que nunca había publicado sobre mí en esa revista.
Fuimos al Area y el motivo de la noche era el «rojo». Estaba Suzanne, la novia de Jean Michel, que es maquilladora. Y Shawn Hausman, uno de los propietarios, hijo de Diane Varsi, estaba sobre una escalerilla. Yo pensaba que era parte de la exposición, pero en realidad estaba poniendo un fusible. Shawn me contó que Eric Goode le había contado que me tiene tanto miedo que se le pone la carne de gallina nada más verme.
Fred va a salir con Joan Collins, que creo que tiene un lío con Mick Flick. Supongo que así es como estas chicas consiguen sus chucherías, como agradecimiento por una gran noche.
Jueves 24 de mayo, 1984
Jay y los del equipo se estaban trasladando. Abrí una cápsula del tiempo y cada vez que lo hago es un error porque me lleva al pasado y empiezo a mirarlo todo. Encuentro unos trozos de película en una de ellas y entonces me pregunto dónde estará el resto. El Whitney tiene ahora mis viejas películas. Al final se las he regalado, me convenció Vincent. Pero no pueden utilizarlas sin mi permiso, las están viendo y limpiando.
Vino Jean Michel, que estaba de muy buen humor. Tomamos comida china preparada. El estaba pintando negros que gritaban. Trabajé hasta las 7:00. Jill Fuller vino a recogerme en una limusina y fuimos a ver la actuación del tipo de Pink Floyd, en el Beacon Theater.
Después, Lome Michaels daba una cena en el Café Luxembourg y fuimos para allá. Estaban Henry Geldzahler y Clemente, y me sentí mal, porque Jean Michel y yo estábamos haciendo cuadros a medias sin él y quedaban muy bien, mucho mejor que los que hicimos con él y por los que Bruno nos pagó tan poco. A lo mejor le damos a Clemente alguno de los que no nos gustan para que haga algo con ellos. Fue muy simpático.
¡Vino Steve Martin! Fue muy emocionante, es tan guapo… Creí que salía con Bernadette Peters, pero iba con una chica nueva que yo no conocía. El tiene un tipazo y es muy atractivo. Alguien quiso presentarnos, pero él dijo que no hacía falta, que ya nos conocíamos. Me contó que tuvo durante dos días un cuadro mío de Marlon Brando, pero que tuvo que devolverlo porque no pegaba con su casa. Estaba Jane Bonham Carter y le llamó «Vicky» a la chica que iba con ella. Entonces me di cuenta de quién era: ¡Vicky Vanini! Había estado frente a ella durante una hora sin reconocerla. No me extraña que la gente se crea que voy colocado. Luego nos pusimos a charlar y fue muy divertido.
Viernes 25 de mayo, 1984
Llamé a la oficina y me puse a dar gritos por la foto del cuadro de Jean Michel que habían sacado en el número de Dolly Parton, porque era horrorosa. La habían enmarcado de una forma muy cursi. Cuando le pegué la bronca a Gael, me dijo que había sido Fred. Llamé a Fred y le pegué la bronca. Me dijo que lo había hecho él personalmente porque era una cosa muy especial.
Robert Hayes sigue en el hospital. John Reinhold, le llamó, pero la madre de Robert no le dejó ponerse. Todavía tiene fiebre. Su familia lleva en Nueva York un mes y medio. La cuenta del hospital va a ser enorme. Supongo que la mutua pagará el 80 por ciento, pero aun así. Debe de costar 500 dólares diarios.
Sábado 26 de mayo, 1984
Me levanté temprano. Jean Michel llamó un par de veces. Me llamó a las 7:00 de la mañana porque aún no se había acostado. El quería ir a la boda de Jackie Curtis, así que me vestí. Fui en taxi a la iglesia de San Marcos que está en la Segunda Avenida (9$).
Pero la boda se había suspendido porque Jackie lo había anunciado en los periódicos y el cura se había enfadado. Dijo que él no los casaría. La ceremonia se trasladó a casa de Mickey Ruskin, en One University. Los familiares de Jackie se te acercaban y te decían: «Hola soy la tía de Jackie, vivo en Toledo». Y luego llegó Jackie, tarde como siempre, y es muy raro, porque sigue diciendo que hace doce años vivíamos en la misma casa. Empiezo a pensar que se lo cree. ¿Te acuerdas de que en las entrevistas solía decir que vivíamos juntos en plan de broma? Me pregunto si empezó a creérselo entonces o si habrá sido ahora. ¿Habrá tenido una alucinación durante un minuto y se habrá quedado colgada con eso? No sé, pero se lo cree. Había un par de personas que se parecían a Valerie Solanis y que se acercaron a saludarme. Jackie llevaba un vestido corto de cuentas y tenía unos dientes horribles. El novio era un chico checoslovaco muy guapo, tendría unos veintiún o veintidós años y parecía retrasado mental, no lo sé. No abrió la boca. Al acabar nos marchamos a Village, estaba la Art Fair y todo el mundo me pedía autógrafos.
Domingo 27 de mayo, 1984
Fui a la iglesia.
John Reinhold vino a buscarme y fuimos paseando de la calle Sesenta y seis a la Noventa y seis, y vuelta. Y para entonces estaba tan cansado que no podía ni pensar en ir al Village ni a ningún otro sitio. Me dolían los huesos, decidí quedarme en casa y comerme medio melón, porque Eizo me había dicho que los melones son muy buenos, y que limpian los riñones. Todavía tengo ese dolor. El doctor Cox cree que podría tener una piedra en el riñón, pero no está seguro. Es como un espasmo muscular. Creo que Lidija me hace hacer unas cosas muy difíciles. Cada vez me hace trabajar más y más. Creo que a una persona de mi edad lo que le conviene es repetir siempre los mismos ejercicios, y no hacer ejercicios violentos.
Martes 29 de mayo, 1984
Benjamin y yo estábamos dando una vuelta y entramos en un restaurante japonés. Llamé a John Reinhold para que se uniera a nosotros y nos dijeron que no nos darían la mesa hasta que llegara John. Cuando llegó nos dijeron que no tenían mesa, nos enfadamos y nos largamos corriendo.
Pensábamos ir al Pearl’s, pero entramos en el Raga. En el Raga hay una «encargada» que se da muchos aires, y eso que no hay absolutamente nadie. Dieciocho mesas vacías, y ella dándose aires, como un travesti, agitando las mangas de su vestido. Coge el teléfono y nos deja allí de pie, como si la llamada fuera más importante. Comimos y fue muy caro para lo que sólo iba a ser una comida rápida (125$, y eso que no dejé mucha propina). «Sí, a lo mejor tenemos mesa para ustedes…». ¿De qué va esa gente? Fui en taxi a mi clase con Lidija (6$).
Jean Michel estaba en la oficina, se había comprado una pizza pero ya no la quería. Luego pintamos una obra maestra africana juntos. De 30 metros de largo. El es mejor que yo. Estuve trabajando hasta las 6:30.
Miércoles 30 de mayo, 1984
Tina Chow daba una comida a la 1:00 en el Mr. Chow. Fuimos para allá (teléfono 0,80$, periódicos y revistas 4,50$). Lo mejor de todo fue ver a Jerry Hall. Tenía un aspecto voluptuoso y llevaba fotos de la niña, que es igual que Mick. Jerry me dijo: «Me alegro de haberme sentado a tu lado porque, ¿sabes?, abrir mi propio salón de belleza y moda sólo me costaría un millón de dólares. Podría ir a Europa a comprar vestidos y ofrecer todo tipo de tratamientos de belleza. Sería una especie de Giorgio’s, pero Mick no piensa dejarme dinero. Dice que sería demasiado fácil que él me lo dejara y que tengo que buscarme la vida. ¿No te parece fantástico que nos hayan puesto al lado?». Fue el chiste del día. Con sólo un millón de dólares yo podría participar en un negocio en el que Mick no quiere poner un duro.
Jueves 31 de mayo, 1984
Fuimos al nuevo apartamento de Victor en el Barbizon. Tiene terraza y es precioso. Mide unos 6 x 6 m, pero paga 1.400 dólares a la semana. En el Barbizon también se alquilan habitaciones a 84 dólares la noche. Victor es casi un artista, no sé por qué no se dedica plenamente a eso. Conserva las fotos de todos los escaparates que ha hecho para Halston.
Me dolía todo por culpa del tratamiento de shiatsu. Vincent estaba preparando unos contratos. Estamos vendiendo un cuadro, necesitamos dinero para pagar las facturas del nuevo edificio. Ya estoy cansado de todo eso.
Fui a la consulta de la doctora Li y me hizo el masaje, pero me seguía doliendo, aunque esta mañana ya no me dolía. Vio té en mi bolso y me dijo que no era bueno, me regañó. Te levanta la mano, te coloca las vitaminas y te explica que según la intensidad con que bajas la mano sabe las vitaminas que necesitas. Me quedé allí hasta las 8:00.
No sé si he dicho que recibí una carta muy seria de George Plinpton.
No podía creérmelo. Yo le había concedido una entrevista a Charlie Evans para su periódico de la universidad. En ella declaraba que George me había contado que él no tenía nada que ver con todas las cosas malas que se decían sobre mí en el libro de Edie. Entonces va él y me escribe (risas) una carta muy seria, diciéndome que el asunto se le había ido de las manos y él no tenía nada que ver. Ah, he visto una «cita» mía en el libro de Edie en la que digo «quizá», y es gracioso. Yo nunca digo «quizá». George Plimpton sí que dice «quizá». Si quieren inventarse citas mías, deberían saber que yo siempre digo tal vez.
Domingo 3 de junio, 1984
Fui a misa de once. Siempre me estremezco cuando llegamos a lo de «La paz sea contigo» y tienes que darle la mano a la persona que hay al lado. Siempre me voy antes o hago que estoy rezando. No sé desde cuándo lo hacen porque yo, de joven, iba a la Iglesia Católica Griega. Pero el otro día había un niñito muy mono bailando y dando palmas mientras cantábamos el himno.
Vi en televisión la entrega de los Tony. Me quedé muy sorprendido cuando Chita recogió su premio y ni siquiera mencionó a Liza. Y eso que The Rink no sería nada sin Liza. Chita tampoco mencionó a su propia hija. Le dio las gracias a su madre, que, según dijo, no había visto la obra.
Lunes 4 de junio, 1984
Estuve muy ocupado trabajando en la oficina. Tenía que mandar el Marilyn a Inglaterra, al tipo de Saatchi, y estaba un poco nervioso. Servirá para pagar la hipoteca y algunas otras cosas, pero no sé si habrá sido buena idea venderlo.
Martes 5 de junio, 1984
Quedé con Benjamin en la subasta de joyas de Sotheby’s. Y el Seaman Schepps por el que nosotros queríamos pagar 1.000 dólares subió hasta 21.000.
Hay un moscardón muy grande, voy a abrir la ventana para que salga… Al otro lado de la calle hay un negro con unas bolsas de plástico que va llamando de puerta en puerta. ¿Será de una lavandería? Se acaba de abrir una puerta… Esperaré a ver si sale con más bolsas de plástico…
Sí, lleva otra. Ah, pero… se va hacia Park.
Jon me ha contado que en la Paramount ha habido una gran conmoción, quieren despedir a alguna gente.
Se ha muerto el pobre Arthur Bell, el columnista del Village Voice. No se ponen de acuerdo con su edad. En Voice decían que tenía cuarenta y cuatro años y en el Times decían que cincuenta y uno.