Diarios. Edición de Pat Hackett
Diarios
Este capítulo es largo, así que está dividido en 49 partes.
Martes 20 de septiembre, 1983
Benjamin vino pronto a recogerme. Fui a Häagen-Dazs, repuse energías y fui andando hasta Interview, en la calle Treinta y dos (llamadas telefónicas 0,60$). Fui en taxi a reunirme con Lidija (4$). Jean Michel no apareció porque se había pasado la noche en vela con Paige. Se va a Zurich. Todavía no se ha trasladado a Great Jones. Fue una tarde muy ajetreada. Estuve trabajando con Rupert en los dibujos sobre Cocteau para Pierre Bergé. Estuve pintando. Trabajé hasta las 7:30 (taxi 6$). Estuve trabajando en casa y leyendo revistas.
Jueves 22 de septiembre, 1983
Me levanté temprano y fui a ponerme el colágeno al 1050 de Park Avenue, a la consulta de Karen Burke. Habla sin parar, es para volverse loco. Tenía gente esperando pero se pasó una hora hablando. Se dedicó a mi cuello y fue muy doloroso, una tortura. Me contó toda su vida y yo allí echado en la camilla.
Cuando llegué a la oficina, Brigid ya se había cargado a su gato Jimmy. Me enfadé mucho y le dije que cómo podía hacer una cosa así sin conocer la opinión de otro veterinario. Rupert se había ofrecido a llevárselo a Pensilvania, porque a veces con un viaje las cosas cambian, pero ella ni siquiera se lo dijo, ni siquiera le dio la oportunidad. Le ponía inyecciones todos los días porque tenía problemas en los riñones y le daba miedo que se meara en su alfombra. Jimmy era una monada.
Decidí ir a la fiesta que daba Richard Weisman por el cumpleaños de Catherine Oxenberg en Le Club. La última vez que vi a Catherine Oxenberg fue en España, en una fiesta que dio Marc Rich. Marc salía ayer en todos los periódicos porque le debe al Gobierno por evasión de impuestos más dinero que nadie en el mundo, cientos de millones o así. Hice fotos de la chica homenajeada.
Viernes 23 de septiembre, 1983
Drue Heinz dio una fiesta por el setenta y cinco cumpleaños de su marido Jack. La fiesta era en el jardín de detrás de su casa de Riverview Terrace, en las afueras de Sutton Place. Tenía toda la zona del embarcadero iluminada. Había toneladas de gente. Unas cincuenta mesas con diez personas en cada mesa, todo el mundo vestido de 1890. Yo era el único con smoking. Ahmet Ertegun iba con un fez. Jerry Zipkin llevaba bigote. Al llegar me encontré con Mrs. Heinz y le dije que me había fallado mi pareja, Cornelia. Ella me contestó: «Bueno, pues entonces no tendrás a nadie al lado». Le pregunté dónde estaba Malcom Forbes porque tenía una cosa para él y ella me contestó: «Ah, pues tíralo por la ventana». Yo no entendía nada, ella estaba muy impertinente. Yo tenía que sentarme en la mesa 2, que era una buena mesa, pero mi nombre no aparecía en ninguna tarjeta.
Me encontré con Jeanne Kirkpatrick. La había visto en la tele hablando de lo del avión coreano y el incidente con los soviéticos y había sido muy emocionante.
Me cambiaron a la mesa 18. Allí sólo había un artista, que estaba haciendo un trabajo para los Heinz. Era muy extraño, estábamos solos y la gente importante estaba un poco más arriba. A Tom Wolfe también le habían puesto al lado de otro hombre, pero es que aquel artista y yo estábamos solos y a otro nivel. El era muy mono y muy gracioso. Pensé que era gay porque iba solo, pero me dijo que le habían dicho que no podía venir acompañado y por eso no había traído a su chica. Se llamaba Ned. Nos regalamos el uno al otro los regalos que le habíamos traído a Mr. Heinz. El suyo sigue aún envuelto. Es un dibujo pero no lo he abierto porque el envoltorio es precioso.
Hubo fuegos artificiales. Me emborraché. La comida era muy buena, no era de lata. Había unos cien camareros con muy buena pinta y no entendían qué hacíamos solos en aquella mesa. La gente venía a nuestra mesa y nos decía que subiéramos, pero yo no quise. Henry Geldzahler me pidió que me acercara, pero no quise. Ned me dijo que tenía que ir al lavabo y yo le dije que si iba yo me iría. El me contestó: «Antipático». El también estaba borracho. Pero no me fui. Hacía mucho frío y cuando hace frío pierdo el norte. Me quedo sentado como un pasmarote. Si eso hubiera pasado en el interior de cualquier casa, me habría levantado y me habría largado, pero me quedé pasmado, allí sentado y helado. Luego volvió el artista y yo me fui. Antes de los postres. Fue una cosa rarísima y, desde luego, mi última fiesta en casa de los Heinz.
Sábado 24 de septiembre, 1983
Estuve trabajando con Benjamin hasta las 7:00 (taxi 6$). Me llamó el tipo de Harper & Row, que quería que hiciese el libro America. Quería invitarme a cenar al Texarkana y le dijimos que estaríamos allí a las 9:00. Fuimos en taxi (6$). Es un libro de fotos con muy poco texto, unos simples epígrafes.
Me encontré a Ronnie Cutrone y una pandilla de cuarenta personas. Venían de la exposición de Ronnie. En la invitación decía: «En memoria de mi padre». Benjamin y yo habíamos intentado ir, pero luego llevamos unas cosas a casa y se nos pasó. Y tampoco puedes decir: «Se me ha olvidado». Así que fue muy embarazoso. Estaban Tony Shafrazi, Keith Haring y Lou Reed, que parecía muy raro y melancólico. Cuanto más veo a su mujer, más puertorriqueña me parece. No sé si Lou sigue siendo famoso o no. La revista Rolling Stone le concedió cuatro estrellas a su nuevo álbum, pero no sé si fue un éxito. Ronnie me ha contado que Lou va a Alcohólicos Anónimos, así que supongo que ya no bebe. Pero la otra noche, Sam me contó que había visto a Lou bebiendo en el Ninth Circle. A lo mejor sólo estaba ligándose a unos chicos. Vive por allí, así que podía estar dando una vuelta. Ronnie me contó que cuando va a ver a Lou al campo, siempre se acaba de comprar una moto y otro trozo de tierra.
Después de un buen rato sentado con el tipo de Harper & Row, Craig Nelson, vi que él no pedía la cuenta y yo ya no podía esperar más.
Pedí la cuenta y no se ofreció a pagarla. Fueron 100 dólares con la propina. Acompañé a Craig Nelson a su apartamento de Avenue A (taxi 8$).
Domingo 25 de septiembre, 1983
Me desperté helado. Fui a la iglesia.
Me llamó Curley y me quitó las ganas de ir a cenar con él y sus amigos diciéndome que era una noche fantástica para quedarse en casa, pero que si yo de verdad quería salir, habían reservado mesa en no sé qué sitio. Cogí la indirecta. Luego llamé a Mark, el de los Pedantiks, y quedamos en el Texarkana. Me dijo que iba a ir con un tío de su grupo llamado Sam. Yo llamé a Jay Shriver y me dijo que se había quedado dormido y que no podía salir. Le dije que muy bien (taxi al centro 6$). Me encontré a Sam y a Mark en la calle, antes de entrar.
Supongo que durante la cena hablamos de rock. Mark tiene el pelo rubio y un aspecto normal, nunca hubiera pensado que era gay. Sam tiene los dientes destrozados y el pelo gris. Supongo que el rock no es nada saludable y estos chicos empiezan a acusarlo. Estuvimos un rato allí y de pronto apareció Jay! Llevaba media hora sentado en la barra y pensaba que yo le había visto, pero no le había visto. Después de beber unas copas se puso paranoico y decidió enfrentarse a mí. Pero yo no le había visto. No veo nada con mis nuevas lentillas, ni siquiera sé cuáles llevo puestas. Estaba allí porque quería ligarse a la camarera, a la que había visto la noche antes. Me enfadé con él por mentirme y decirme que no quería salir. Podía haberme dicho la verdad, no soy un niño (cena 120$).
Llamé a Benjamin varias veces, pero me dijo que estaba muy cansado porque había estado trabajando de travesti hasta las 5:00 en el Pyramid Club. Pero Mark trabaja de portero en el Pyramid y me dijo que cerraban antes, así que no sé si Benjamin también me mintió.
Acompañé a Mark y a Sam (6$) y cuando llegué a mi casa estaba muy enfadado con Jay y los chicos. Me sentía utilizado, me engañan y abusan de mí. Vi un buen programa en la HBO. Me di cuenta de por qué Andy Kaufman es tan gracioso e inteligente. Había puesto un cartel entre el público diciendo: «No haces nada nuevo, siempre la misma rutina desde hace diez años». Y luego un tipo empezaba a vocear los diálogos con él. Andy Kaufman sudaba y no se sabía si era de verdad o no. Era muy muy bueno. Estuve hablando con Jon, que está en Los Angeles.
Lunes 26 de septiembre, 1983
Después de lo de la otra noche en casa de Drue Heinz aún odio más a los republicanos, pero cambiaré de idea si Ron, Jr. consigue una entrevista con su padre para Interview. Saldría en la portada de enero. Eso nos pondría en órbita. Hasta votaría republicano. Ya sé que no voto, pero me voy a apuntar otra vez porque ahora los jurados salen de las listas de impuestos y no de las de votantes. Y yo salgo en esas listas.
Martes 27 de septiembre, 1983
Vincent filmó a Joanne Winship hablando de su fiesta anual de beneficencia. No había vuelto a oír hablar de ella desde que estuvo enferma. En Nueva York todo va muy deprisa. Puedes caer en el olvido en cinco minutos, bueno, en menos tiempo. Puedes estar viendo todas las noches a millones de personas durante muchos años y, aun así, te pueden olvidar en menos de un minuto. Benjamin vino a recogerme temprano, no iba travestido, me hubiera gustado que sí. Parece mucho más masculino cuando va travestido. Es extraño, cuando va normal parece más femenino y frágil, y cuando va travestido te fijas en sus manos nervudas y fuertes y en sus hombros anchos.
Me gustaría empezar a ponerme lápiz de labios por la noche para que mis labios parecieran más gruesos, pero me da miedo verme bajo un foco.
Miércoles 28 de septiembre, 1983
Llamó Bianca y me invitó a la comida que daba en Da Silvano en honor del ministro de Cultura sandinista, que es una mujer. Había un americano que era como de Antonio, pero comunista. Se llamaba Peter Davis y había hecho una película titulada Hearts and Minds.
Y el otro tipo que estaba en la comida había sido preso político en algún país de Sudamérica y creo que ahora trabaja para Mitterrand.
La comida duró cinco horas. La ministra de Cultura nicaragüense no llegó hasta más tarde. Era casi tan guapa como Bianca. Dijo: «Claro, la gente cree que en la revolución no hay arte, pero incluso entre las bombas y las balas la gente sigue creando. Tenemos pintores, bailarines y fotógrafos. Nos estamos sindicando…». Bueno…, y luego siguió diciendo que la verdadera revolución se está abriendo paso y que ahora es la hora del pueblo… Era todo tan surrealista… Pero claro, en la fiesta de Heinz del otro día, con todos aquellos republicanos ricos, también me sentí como una sabandija. Siempre pasa lo mismo cuando la gente llega al poder, nadie quiere cedérselo a otros. Es como esas mujeres que intentan que sus maridos no vean a las chicas jóvenes. Pero no creo que pase sólo con los ricos.
El caso es que nos dijeron que les gustaría que fuésemos a Nicaragua a apoyar su política cultural, y Clemente contestó: «Ah, sí, claro, para perder el permiso de residencia que tanto me ha costado conseguir». Y al fin se acabó todo. Metimos a la chica rebelde en su limusina, al socialista que trabajaba para Mitterrand en la suya y nos fuimos todos al loft de Clemente, que está al lado del Tower Records y es precioso. Es el auténtico loft de un artista, con inmensos cuadros por todas partes. Trabaja mucho, pinta muchos cuadros. Y el tipo que trabaja para Mitterrand se portó muy mal, pisó un cuadro que había en el suelo y dijo que se creía que era una alfombra, pero estoy seguro de que sabía que era un cuadro.
Luego quisieron ver mi «estudio» y fuimos a la oficina. No había nada. El contraste era muy evidente. Estamos tan liados con lo de la moda que no nos enteramos de otras cosas, de las guerras y los gobiernos. No tenía nada que enseñarles. Quisieron ver alguna película, pero tampoco tenía.
Al fin se fueron. Estuve trabajando hasta las 7:30. Llamó Cornelia y me preguntó que dónde estaba, porque ella ya estaba preparada. Como tenía un smoking en la oficina, me lo puse y me fui al Waldorf Towers. Le pedí que quedásemos abajo porque llegábamos tarde, pero ella me contestó: «No quiero esperarte abajo como si fuera una prostituta». El portero era un imbécil. Después de quince minutos esperando en mi taxi, salió y me dijo que allí no había ningún Mr. Warhol. Salí del taxi, llamé a la habitación de Cornelia y ella bajó con un vestido rojo. Parecía una puta, pero muy guapa. Ha engordado un poco. Ah, vi a Mrs. Douglas McArthur mientras esperaba y es fantástica. Tiene ochenta y cuatro años o así y la cabeza le funciona muy bien. En cambio yo, apenas puedo andar. Bueno, bajó Cornelia y fuimos al Pierre (taxi 8$), al desfile benéfico que organizaba Joanne Winship.
Ah, en la comida comenté con Bianca los artículos de Liz Smith sobre Calvin y su modelo Kelly. Le dije que los periódicos decían que eran una pareja excitante y Bianca dijo: «¡Ja, ja, qué chiste!». Eso es lo que piensa.
Jueves 29 de septiembre, 1983
Me levanté con picaduras de pulgas y me puse histérico. Salí y me compré unos collares de pulgas para los tobillos.
Fui en taxi al centro (5$), a ese supermercado tan chic que hay en Park Avenue con la Dieciocho, el Food Emporium, pero el tipo que me hizo los sandwiches era gay y no pude comérmelos.
Vino a la oficina Kenny Scharf, que se acaba de comprar una casa en Bahía por 2.000 dólares y come cocos todo el día. Su mujer está esperando un niño. El padre de Kenny debe de ser bastante rico. Kenny conoció a su mujer en un avión cuando iba al Carnaval.
Keith Haring vino a la oficina después de ponerse una inyección de B-12 en la consulta del doctor Giller y era como en los setenta, cuando los chicos se chutaban y venían a la oficina burbujeantes. Keith estaba despotricando por lo del pintor negro de graffitis que había salido en los periódicos porque le había matado la policía, Michael Steward. Keith nos contó que la policía le había detenido cuatro veces pero como tiene buen aspecto le llamaban «maricón» y le dejaban irse. Pero el chico que habían matado tenía la misma pinta que Jean Michel, de rastafari.
Me pasé la tarde trabajando. Acompañé a Benjamin (taxi 7$). Me recompuse y me fui solo al Regine’s. Regine daba una fiesta por el cumpleaños de Julio Iglesias. Lester Persky llegó a la vez que yo y entramos como si fuéramos juntos. Había cámaras de televisión, pero todo el mundo dijo (risas) que sólo era la televisión española. Estaba la gente de siempre, «Suzy», Jerry Zipkin y Cornelia. Julio Iglesias es muy diferente que en las fotos. Mide 1,90 y es muy elegante, muy moreno y con una dentadura prácticamente fluorescente. Estuvo muy simpático, como si realmente me conociera. A lo mejor conoce a alguien que nos conoce y le ha hablado de nosotros. Cornelia se sentó cerca para que él la viese. Halston llamó y me dijo que fuera a su casa después.
Fui a casa de Halston. Estaba Jane Holzer y Halston no paró con la cantinela de siempre, «soy tan rico», pero supongo que debe de estar preocupado por lo que salió en el Fortune. El tipo que posee su producción dijo que estaba planteándose venderla.
Ah, y Halston volvió a decirme que quedásemos con Jerry Hall. Aún quiere poner celosa a Bianca. Pero ahora que Jerry está embarazada será más difícil vestirla.
Sábado 1 de octubre, 1983
Tuve que levantarme pronto. Maura y yo habíamos quedado en entrevistar a Matt Dillon en casa de Fred. Cuando llegó, Matt se sentó en la cocina y Maura le entrevistó. Tiene sólo diecinueve años. Maura le hizo las mismas preguntas que siempre hace: «¿Eres católico? ¿Eres irlandés?». El contestó que sí. La entrevista será igual que la de Brooke Shields.
Miércoles 5 de octubre, 1983. Nueva York-Milán
Me levanté temprano e hice el equipaje porque Benjamin iba a venir a buscarme (taxi 6,50$). Jean Michel Basquiat vino a la oficina a hacer gimnasia con Lidija. Le dije que me iba a Milán y él me contestó que también iría, que quedásemos en el aeropuerto. Estuve trabajando toda la tarde hasta las 4:30.
Yo creía que Jean Michel no vendría pero apareció cuando yo estaba haciendo cola en el aeropuerto. Está como una cabra, pero es muy mono y adorable. Llevaba cuatro días sin dormir y dijo que me observaría mientras yo dormía. Estaba lleno de mocos. Se sonaba la nariz con un papel de periódico. Era tan maleducado como Christopher, pero Paige le ha convertido casi en un gentleman. Por lo menos ahora se baña. Llegamos a Milán puntualmente. Fuimos a ese hotel tan famoso, que ya no recuerdo cómo se llama.
Jueves 6 de octubre, 1983. Milán
Me hicieron cinco o diez entrevistas el mismo día, de una en una. Fuimos a comer a un restaurante muy famoso. La comida era muy buena y la gente muy guapa. Creo que conseguimos algo de publicidad para Interview. Cené en una discoteca nueva que estaba llena de modelos guapísimos.
Llegamos al hotel. Jean Michel vino a mi habitación y me dijo que estaba muy deprimido y que se iba a suicidar. Me reí y le dije que era porque llevaba cuatro días sin dormir. Al cabo de un rato se fue a su habitación.
Viernes 7 de octubre, 1983. Milán
Tuve que conceder más entrevistas. Luego asistimos a la inauguración de una galería. Había dos cuadros y cuarenta millones de personas en el pasillo esperando para verlos. Estaba llenísimo. Me tuve que vestir para asistir a una gran cena en honor de Leandro Gualtieri y su mujer, la diseñadora Regina Schrecker. Volvió Jean Michel y le pedí que pintase algo en un plato. Le regalamos a todo el mundo un retrato en un plato. Fue muy glamouroso y los chicos salieron a bailar. Jean Michel hizo un numerito dedicado a Joanna Carson, que también estaba en Milán.
Sábado 8 de octubre, 1983. Milán-París
Jean Michel entró cuando nos íbamos. Dijo que se quedaba con Keith Haring para conseguir más publicidad. Keith había llegado de España con Kenny Scharf para pintar Fiorucci (conserje 30$, botones 20$, doncella 10$, revistas 10$, portero 5$, taxi al aeropuerto 30$).
Martes 11 de octubre, 1983. París-Nueva York
Cuando llegué a casa, en la calle Sesenta y seis, no me duché porque si lo hacía ya no iba a trabajar. Llevaba (risas) «Aroma de Francia», olor a sudor. En los periódicos salía una foto muy rara del alcalde Koch, haciéndole burla a Nixon en el funeral del cardenal Cooke. Era una foto muy rara (taxi 6$). Quedé con Lidija. Tomé un montón de café.
Estuve trabajando hasta las 7:00 o las 7:30. Vino Ronnie Cutrone a la oficina y nos contó que había estado en Milán a la vez que nosotros, y que Jean Michel se había ido a Madrid. Jean Michel quiere hacerse famoso muy deprisa, y, si trabaja, supongo que lo conseguirá.
Miércoles 12 de octubre, 1983
Estuve todo el día intentando localizar a Thomas Ammann, pero no estaba. Todavía quiere alquilarme una parte de la casa, el segundo piso, para exhibir sus cuadros y yo no sé cómo escabullirme porque esas cosas nunca se pueden mantener en secreto, la gente se enteraría de que es mi casa. Es un poco duro.
Paige está muy disgustada porque Jean Michel no la ha llamado. A nosotros tampoco. Ella le vende sus cuadros, lleva una temporada haciéndolo. El dejó a Mary Boone, que le cobraba el 50 por ciento, porque Paige sólo se queda un 10 por ciento. Aunque él todavía está con Bruno, por eso seguirá exponiendo. Le dije a Paige que Jean Michel había intentado ligar con Joanna Carson en Milán, y a lo mejor no tendría que habérselo dicho. Paige dijo que quizá pasaría de él, que prefería todo o nada. Pero la gente es como es y un tonto es un tonto, digan lo que digan. Ellos seguirán locamente enamorados.
Jueves 13 de octubre, 1983
La princesa Carolina iba a venir a la oficina a las 9:00 a posar para la portada del Vogue francés de diciembre. Es la editora invitada del número de Navidad y me pidieron que yo la fotografiara. Fui a la oficina a toda prisa (taxi 6,50$). Ya estaba allí pero tardó una o dos horas en vestirse. Querían fotos mías haciéndole fotos a ella, así que llamé a Chris. Es muy guapa pero parece que tenga cuarenta años. Parece como si hubiera sufrido mucho. Pero saben muy bien cómo arreglarla. Trajo un maquillador japonés.
Vino Paul Morrissey y nos hizo subirnos por las paredes. Quiere hacer un remake de Pepe Le Moko con niños. Paul tiene buenas ideas. Si pudiéramos trabajar con él y conseguir que no pensara de esa forma tan antigua y drogota… Hizo que Brigid reescribiera algunos contratos.
Martes 18 de octubre, 1983
Vino Jean Michel a la oficina y le pegué una bofetada (risas.) No es broma. Y fuerte. Se quedó un tanto desconcertado. Le dije: «¿Cómo te atreviste a dejarnos plantados en Milán?». Benjamin me incitó.
Miércoles 19 de octubre, 1983
El árbol que hay enfrente de mi casa no ha crecido ni un centímetro en toda la temporada. El ginkgo. Todavía está verde pero no ha crecido. Benjamin dice que primero tiene que arraigar, pero es muy bonito. Pequeño, bonito y verde.
Salía un artículo en el periódico diciendo que habían detenido por impostor al «hijo de Sidney Poitier y Diahann Carroll». Se colaba en casa de todo el mundo. Halston fue muy listo aquella vez echándole de casa. Se veía a la legua que mentía, pero muchísima gente le dejaba quedarse en su casa. Y podía haber sido cualquiera y haberse cargado a una familia entera.
Viernes 21 de octubre, 1983
Había una gran comida en la oficina en honor del grupo inglés, Tab Hunter y su nuevo productor, que quiere que yo haga un cartel para la película, y un periodista de Amsterdam. Vino Jean Michel y Paige Powell estaba allí con unos clientes. Paige lo había preparado todo para que esa noche Jean Michel fuera con Jennifer a Vassar a dar una charla. Jennifer va ahora a esa universidad y un coche vendría a buscarles a todos.
Pero Jean Michel me dijo que él no quería ir a Vassar con Paige porque quería follarse a las chicas de allí. Cuando llegué a casa, tenía un mensaje de Robert Hayes que decía que Paige estaba histérica porque Jean Michel no había ido a buscarla con el coche. Eso fue una cerdada. Le dije que la vida era así, que nos fuéramos a tomar unas copas. Le pedí a Sean McKeon que viniera con nosotros para poder manejar mejor las cosas. Sean tuvo un lío conmigo hace años y es agradable salir con alguien a quien le gustas. El era el que salía con gafas de sol en el People de esta semana.
Fuimos al Mayfair y pedimos dos copas de champagne y un café (40$). Paige estaba muy disgustada, le acababa de mandar a Jean Michel un cheque de 20.000 dólares por la venta de algunos de sus cuadros. Dijo que ya no volvería a enseñar ni a vender nada de su obra. Le dije que la dejaría montar una exposición mía titulada «Lo peor de Andy Warhol», y buscaría en mis armarios para encontrar todas las cosas feas que nunca funcionaron. Eso la animó un poco, pero al cabo de un rato se fue porque estaba muy nerviosa. Sean me acompañó a casa y me fui a la cama.
Domingo 23 de octubre, 1983
Hay un cuadro mío que va a salir a subasta pronto. Sale por 100.000 dólares. Creo que es de la serie Coke Bottle. Los cuadros de Roy andan por los 500, 600 o 700.000. Y los de Jasper por encima del millón.
Lunes 24 de octubre, 1983
Hace mucho frío, se acabó el calor. Todavía tengo problemas con los chinches. Todas las noches consigo arrinconar a un chinche y luego no me atrevo a matarlo. Llevan alimentándose de mí desde hace tres años.
Estuve leyendo el libro de Barbara Hutton y lo mejor es que tenía unas criadas que le secaban el culo. Eso era al final, cuando la engañaban y le robaban. Al final era muy pobre porque todo el mundo le quitaba el dinero, y tenía que ir a la gente a la que había hecho regalos para que se los devolviera. Ah, pero espera, a lo mejor era la gente que trabajaba para ella la que decidió hacerlo. No se me había ocurrido…
Me preocupa haberme equivocado comprando el edificio de la calle Treinta y tres. Igual tendríamos que haberlo comprado y haberlo vendido en seguida. Pero es lo mejor de todo el bloque, por la forma de T. El viernes vendrá un camión a hacer la mudanza del 860.
Martes 25 de octubre, 1983
Fuimos al restaurante Santa Fe (taxi 5,50$) y Bianca llegó puntual. Más tarde llegó Calvin con el periodista de Playboy. Jean Michel le puso la mano en la rodilla a Bianca, que se rió nerviosa. Luego se produjo el gran momento cuando pedí la cuenta y Bianca me dijo que Calvin había pagado. Bianca dijo que quería ir a donde estaban rodando Rhinestone, en una de las galerías del West Broadway. Fuimos para allá y nos encontramos a Steve Rubell. Luego vino Stallone. Le encanta Bianca, en cuanto la vio vino en seguida. Pregunté en broma cuál era mi papel en Rhinestone, y dije que yo había pagado 5.000 dólares para actuar en la película, en una subasta benéfica de Marvin Davis en Colorado. Habían convertido la galería en un bar para la película. Se notaba que se habían gastado mucho dinero. Era la primera vez que estaba en un decorado en el que habían transformado el sitio en algo totalmente distinto. Con zooms y grúas por toda la calle. Había un taxi detrás de mí, pero yo pensé que era de la película. Descubrí que no, lo cogí y me fui a casa (6$).
Miércoles 26 de octubre, 1983
Jean Michel estuvo toda la tarde en la oficina. Entró Paige, pero se marchó enfadada. Supongo que todo se ha acabado entre ellos porque él quiere estar libre y disponible y ella quiere estar liada.
Jueves 27 de octubre, 1983
Llamó Gael Love y me dijo que los vendedores de periódicos estaban enfadados porque yo salgo a la calle a repartir números antes de que los tengan ellos. Le dije que yo hacía lo que me daba la gana.
El número de Richard Gere va a ser el mejor en ventas aunque la entrevista es muy mala. Pero eso no importa. Lo que importa es que salga alguien que atraiga a la gente.
Martes 1 de noviembre, 1983
Cogí un taxi para ir a la clase de gimnasia con Lidija (6$). Había un chico alemán en el 860 que me dijo que la noche anterior había estado en el bar Cowboys y que todo el mundo estaba asustado con el SIDA. «Ha vuelto el mal humor». Y el novio de Robert Hayes, que tiene el SIDA, está en Nueva York viviendo con él. No pueden tratarle con quimioterapia porque le produce efectos secundarios.
Jean Michel ahora se tira a una chica rubia WASP. Creo que odia a todas las mujeres blancas.
Cornelia me ha quitado mi bufanda. Siempre sale sin ropa o con vestidos transparentes y luego se queja de que hace mucho frío. Me cogió la bufanda roja larga, que yo había conseguido en un desfile de moda, y se acabó. Y era el rojo perfecto.
Jueves 3 de noviembre, 1983
Llamó Brooke Hayward, que quiere hacer una entrevista conmigo sobre Mick. Está recopilando material para ese libro por el que le han dado un gran adelanto. Y se puso dura conmigo. Me dijo: «Oye tú». Yo pensé que si ella iba a ponerse así ya de entrada… no haría nada. Me gustó Haywire, pero es una chica de un solo libro. De todas formas la aborrezco, porque me acuerdo de que fueron ella y Jean Stein las que me crearon problemas con los de Hacienda, ellas fueron las que me encargaron el cartel de McGovern. Como yo quería hacer algo inteligente, se me ocurrió la brillante idea de poner a Nixon con la cara verde y un cartel debajo que decía: «Vote McGovern». Y a partir de ese momento, los de Hacienda empezaron a interesarse por mí.
Fui andando a las nuevas oficinas de la calle Treinta y tres, cogí el teléfono e hice mi primera llamada desde allí. Estuve buscando rincones para almacenar cosas. Ya está lleno y todavía no he llevado mis cosas. Mi casa también empieza a tener muy mal aspecto. Quiero hacer fotos del desorden, pero mi cámara enfoca zonas tan pequeñas que todo parece muy ordenado porque no puedo hacer una gran panorámica de todo el caos.
Robyn decidió dejar su empleo y trabajar para la Tower Gallery. De todas formas no creo que dure mucho. Quiere hacerse artista y cree que así estará más cerca de lograrlo.
Martes 8 de noviembre, 1983
En la subasta de la otra noche, mi Triple Elvis alcanzó 135.000 dólares. Está muy bien. Yo pensaba que estaría entre 70 y 90.000. Pero Thomas Ammann pagó 440.000 por un Rauschenberg propiedad de David Whitney.
Jueves 10 de noviembre, 1983
Una periodista del Wall Street Journal me llamó y me dijo que estaba haciendo un reportaje sobre «Clubes», y añadió que quería ir al Area, al Limelight, y al Cat Club conmigo. Pero creo que ella tiene mucho morro y lo único que quiere es ir por ahí y entrar en los clubes con el pretexto de que está haciendo un reportaje.
Estoy muy contento por los 135.000 dólares del Coke Bottle. A todo el mundo le pareció muy bien. Thomas me dijo que el Elvis había alcanzado 146.000. Thomas compró un cuadro de la serie Flowers por 40.000. De todas formas, valen mucho más. Algún día…
Fui a La Cote Basque porque había quedado con Mrs. Fortabat, la señora argentina que había comprado el Turner de la abuela de Whitney Tower por 6 millones de dólares. A ella también le trata la cara Karen Burke. Me dijo que estaba metida en un negocio de hormigón en Estados Unidos y le dije que eso significaba que debía de ser de la mafia. Ella se rió y me dijo que yo era «encantador».
Sábado 12 de noviembre, 1983
Me encontré a un vecino de Montauk, el de la segunda casa a partir de la nuestra, y le dije que estaba planeando «instalar un camping para caravanas». No le hizo gracia, no tenía sentido del humor, no se dio cuenta de que era una broma y se enfadó. Y me remarcó que se había gastado 20.000 dólares frenando los condominios, o sea que estoy esperando que me llegue una factura suya. Le dije que Lauren Hutton se estaba construyendo una casa y él me dijo que Paul Simon también.
Fui a ver La ventana indiscreta. Estaba sentado junto a un negro que no se movía, pero cuando se dio cuenta de que era yo me dijo: «Nosotros los Leo hacemos lo que nos da la gana, ¿verdad?». Olía mal. Era un intelectual y se reía cuando había que reírse. Me encantó la película. Era un technicolor precioso, ya no hacen colores así.
Domingo 13 de noviembre, 1983
Estuve intentando llevar a cenar juntos a Keith Haring y a Thomas Ammann porque Thomas quería. Llamé a Keith y se acababa de levantar. El y Juan habían estado en el Paradise Garage hasta las 8 de la mañana y pensaban dormir durante todo el día.
A las 9:00 vino a recogerme Thomas y me dijo que habíamos quedado en el VanDam con Richard Gere y Silvinha. Fuimos y estaba vacío porque era domingo por la noche. Pedí pescado hervido, pero no me lo comí. Richard llevaba un sombrerito y bigote. Es su look de Cotton Club. Se quejaba de que los periódicos nunca daban la información bien. Se ha vuelto un fantasma. Me dijo que sólo había venido porque quería ver a Keith Haring. Ahora compra arte. Me contó que había tirado al fuego uno de mis cuadros de la serie Come. Lo que pasó es que yo le había regalado a Jean Michel el cuadro de la serie Come y lo llevaba cuando Richard y él se emborracharon juntos. Como Jean Michel no tenía donde apuntarle su número de teléfono a Richard Gere excepto en mi cuadro, lo escribió en el cuadro y se lo dio a Richard. A la mañana siguiente, Richard se levantó y —según nos dijo— le pareció asqueroso y lo tiró a la chimenea. Le dije que era mi semen, pero en realidad era de Victor. Richard me dijo que si tuviera todo el dinero que deseaba se compraría cuadros de Bathus, que pinta a esas niñitas sonrientes como si acabaran de follar. Ahora rondan el millón de dólares.
Lunes 14 de noviembre, 1983
Vino Dolly Fox a la oficina pero no se trajo a sus compañeras ni a nadie. Es una luchadora intentando abrirse camino, lo que pasa es que vive entre la Sesenta y uno y Park Avenue, y tiene que luchar desde allí.
Miércoles 16 de noviembre, 1983
Jay estaba enfadado porque yo dije que no a su idea de convertir en discoteca la parte de nuestro edificio que da a Madison Avenue. El y Benjamin pensaban ocuparse de ella y por eso estaba de tan mal humor.
Vincent también estaba de mal humor porque había ido a una reunión con los de Madison Square Garden Television y me parece que van a suspender nuestro programa. Nunca encuentran el momento para emitir nuestros programas. Es una emisora deportiva y nos dijeron que querían hacer cosas distintas, pero…
Viernes 18 de noviembre, 1983
Fui a ver a Karen Burke, la chica del colágeno. Cada vez que abre la boca mete la pata. Me dijo que quería hacer un estudio de la piel de los homosexuales y de la influencia del esperma que tragaban. Me puso a mí como ejemplo, la miré y le dije: «Mira, yo nunca me he tragado el esperma de nadie». Se dio cuenta de que había metido la pata. Le pregunté si ella se ponía colágeno y me dijo oh, no, que era alérgica. Pero fue como si me dijese: «¿Colágeno yo? ¿Estás loco?». O sea, que volvió a meter la pata. Y luego me dijo: «Ah, te haré un descuento en la línea de cosméticos hechos con alimentos naturales que estoy desarrollando». ¡Pero si ésa fue la idea que yo le di la semana pasada! Hacer cremas con mantequilla y cosméticos que tendrías que guardar en la nevera e ir reemplazando. Le dije: «Bueno, como seguiré en tratos contigo…».
Domingo 20 de noviembre, 1983
Cornelia llamó un par de veces. Me dijo que no podía acompañarme al estreno de Marilyn. La obra empezó a las 6:00 y tendría que haberse acabado en seguida, era una tontería. La chica que hacía de Marilyn era muy buena, sabía cantar, pero supongo que el libro es muy malo. Mentimos y dijimos que era muy buena. Nos encontramos con Lester Persky y Truman Capote, que parecía conservado en salmuera. Me besó la mano. ¿Qué pretenderá? Le pregunté si iba a ir a la fiesta de después y me dijo: «No, puedo beber en mi casa».
Volví a casa y vi en televisión un poco del Kennedy Years. El guión lo debían de haber hecho los republicanos porque en la película, cuando lo de la crisis de Cuba, salía Jackie preocupándose por las cortinas. Me quedé dormido.
Miércoles 23 de noviembre, 1983
Tenía una cita con el doctor Cox pero cuando llegué allí no había nada que hacer. Bubbles está loca. Me dijo que el análisis que me habían hecho no había servido, y eso que me habían sacado como 30 litros de sangre. Dijo que ahora no podían repetírmelo porque sólo hacen análisis a principios de semana. Me dijo que el primero me lo habían cobrado pero que este segundo sería gratis. En realidad, creo que me hicieron ir en persona porque no querían llamarme para pedirme que pagase y lo hicieron así. Porque en realidad yo no hacía nada allí. Se habían vuelto todos locos. Mientras yo estaba allí llamó por teléfono alguien llamado «Saul Steinberg». Quizá era ese tan rico. O sea que el doctor Cox tiene clientes ricos. Luego me dijeron que desde 1978 no me habían hecho ninguna radiografía, pero les expliqué que la enfermera me las había hecho. Como no las encontraban, le eché la culpa a Bubbles por perderlas. Pero el doctor Cox me dijo que Bubbles nunca se acercaba al archivador de las radiografías.
Lunes 28 de noviembre, 1983
Miro por la ventana… hay una señora con su perro que se aleja de la cagarruta que acaba de hacer… se va… la deja ahí… enfrente de ¡mi casa! Llega un camión de limpieza y lavandería de Happiness…
Fred ha contratado a un chico nuevo para sustituir a Robyn sin consultármelo siquiera. No creo que ese chico sea muy bueno, porque se quedó ahí sentado durante cinco horas esperando a que llegara Fred, y no se le ocurrió preguntar qué podía hacer. Como por ejemplo barrer. Es italiano y tiene acento inglés.
Martes 29 de noviembre, 1983
En el New York Times aparecía un artículo muy extenso sobre el SIDA. Se está acabando el negocio del turismo en Haití. Seguramente los turistas iban allí en secreto en busca de pollas grandes. Jean Michel es medio haitiano y tiene una polla enorme.
Fui al Trump Tower y dejé un montón de Interviews y observé cómo la gente los cogía gratis. Una mujer temblaba mientras me pedía un autógrafo y me decía: «Que Dios le bendiga». Que así sea.
He oído decir que Peter Brant ha comprado la revista Antiques, supongo que para que Sandy la dirija. Es una buena idea porque es una buena revista.
Miércoles 30 de noviembre, 1983
Fui a lo del Tavern on the Green, donde Don King anunciaba que dejaba a los Jackson.
Don King pronunció un discurso muy raro y de más de una hora, dijo que estaba Dustin Hoffman, y también Muhammad Ali, y todo el mundo abucheaba porque sabían que era mentira (risas.) Y luego empezó a hablar de «un joven con su cámara» y Benjamin me dio un golpe y me dijo: «¡Se refiere a ti, se refiere a ti!». Estaban todos los Jackson con gafas de sol, no se las querían quitar y no abrieron la boca. Mrs. Jackson es muy guapa.
Domingo 4 de diciembre, 1983
Me llamó Steve Rubell y me dijo que iba a venir a buscarme a las 6:30 con Bianca y con Ian Schrager para ir al Helmsley Palace a la retrospectiva de Philip Johnson que organizaba Jackie O., a beneficio de la Municipal Art Society, en la Villard House. Me puse el smoking.
Fui allí y estuve hablando con David Whitney. Los fotógrafos querían sacarme con Bianca, pero ella puso dificultades. Llevaba un modelo de Calvin.
Luego nos fuimos en el coche de Steve Rubell al Four Seasons. Le estreché la mano a Jackie O., que no ha vuelto a invitarme a su fiesta de Navidad. Es una sabandija. Y si me invitase ya no iría. Le diría que se metiera en sus cosas. Soy de su edad y puedo regañarla. Aunque a mí me da la sensación de que ella es mayor que yo. Ultimamente tengo la sensación de que todo el mundo es más viejo que yo.
Philip fue encantador. Dijo que eso no era una exposición sino una ejecución. David Whitney bebía martinis sin parar. Y me dijo que en cuanto Philip desapareciera, podríamos enrollarnos él y yo. Me reí, pero luego me pidió que le besara en la boca. ¡No sabía que yo le gustara tanto! Siempre pensé que bromeaba. Philip pronunció un discurso y David aplaudió y se rió. David es muy listo.
Bob Rauschenberg también me obligó a besarle en la boca. Y luego, una groupie muy guapa también me besó. O sea, que si cojo algo, el Diario sabrá por qué ha sido. Dejé a Bianca y me fui sin despedirme de ella (taxi 7$).
Miércoles 7 de diciembre, 1983
Hablo con Bianca: «Hooolaaaa». Cuando la llamas siempre te contesta con esa voz grave y de tonalidades europeas. Está en el Westbury.
El nuevo ayudante de Fred se llama Sandro Guggenheim. Es ese al que contrató sin consultármelo. Bueno, en realidad no se llama Guggenheim, pero es el nieto de Peggy Guggenheim. De todas formas Peggy no le dejó ni un duro.
Jueves 8 de diciembre, 1983
Fui a Fiorucci para firmar Interviews, lo habían montado los de Interview. Cuando llegué (taxi 6$) fue una locura, parecía «El día de Andy Warhol», en la tienda había cinco tíos con pelucas blancas y gafas de montura rosa, fue muy gracioso. Firmé y vendí unos 250 Interviews.
Domingo 11 de diciembre, 1983
Amaneció un día gris. Fui a ver los árboles a casa de Averil en Katonah, donde su marido hace guardias en urgencias, y acababa de tener mellizos. Le han alquilado a Fred una pequeña cabaña en su propiedad, así que fuimos a ver las nuevas aventuras arquitectónicas de Fred.
Peter Wise alquiló un coche, recogimos a Fred y nos fuimos para allá (peajes y gasolina 10$). El marido de Averil es muy guapo. Viven en una casa muy confortable y tienen una doncella que vive con ellos. La casa da sensación de riqueza aunque un poco ajada. Es la familia perfecta, había un árbol de Navidad, un perro y un marido cariñoso, es gracioso pensar en lo salvaje que era ella hace sólo unos años.
Martes 13 de diciembre, 1983
Ayer llovió mucho. Benjamin y yo fuimos andando hasta Madison Avenue, y estuvimos viendo cosas que yo quería comprar. Pero siempre tengo el mismo problema, no sé si comprar un montón de cosas baratas o una sola muy cara. Este año la gente busca regalos nuevos. El año pasado estaban de moda las cosas retro. Si el año pasado te regalaban un reloj años treinta, era una cosa muy chic. Pero este año se vuelve a Corums y cosas por el estilo. Los relojes de bolsillo ya no están de moda. Los relojes de pulsera están de moda, pero se están acabando. Es la segunda colección que empiezo, la de relojes. La primera era de cosas déco. Este año se pueden comprar por 4.000 dólares los mismos relojes de bolsillo que el año pasado valían 12.000. Y los de 85.000 ahora valen 35.000.
Fuimos a la oficina y leí el Rolling Stone en el que Jann Wenner ponía verdes a todos sus viejos amigos. A mí me colocó en la lista de «Gente sobrevalorada». Y cabía esperar que, como había comprado mis cuadros de la serie Mao, me pusiera bien. Me pregunto por qué me pondrá verde. ¡Oh, no! ¡A lo mejor los ha vendido! Ya sabes que Joe Allen vendió el Silver Elvis. El vendió todos los muebles y todo lo demás, su nueva mujer se va a ir a vivir allí. Jed les está redecorando la casa.
Decidí ir a la fiesta de Peter Beard en el Heartbreak. Joe estaba en la puerta enseñando diapositivas. Lo de siempre: Africa. Cheryl sentada sobre una tortuga. Barbara Allen sentada en otra tortuga. Manchas de sangre. (Risas.) Ya sabes.
Miércoles 14 de diciembre, 1983
Vino Bruno y nos volvió locos. No nos trajo el pago del alquiler de Jean Michel. Después llamé a Jean Michel para decirle que nos pagara el alquiler, y luego me peleé con Jay por darle a Jean Michel el teléfono de mi casa. Me dijo: «No sabía que no querías…». Yo le grité: «¿Dónde tienes el seso?». El ya sabía que yo nunca dejaría que Jean Michel viniera a mi casa. Es drogadicto y no es de fiar. ¿Para qué necesitaba entonces mi número de teléfono? Jay deberla de haberse dado cuenta.
Richard Weisman nos mandó unas entradas para el partido de hockey, porque Wayne Gretzky nos invitaba.
Y como había llamado a Jean Michel por lo del alquiler y me sentía culpable, le invité al partido de hockey y dejé que Jay se fuera pronto a casa para que pudiera llevarle la entrada.
Vino Robyn Geddes para tratar de recuperar su trabajo, pero Fred tuvo que decirle que ya no era posible. Fred me llamó para recordarme que no llevara vaqueros al partido de hockey porque luego teníamos que ir al «21».
Fui al tipo de shiatsu que me había recomendado Richard Weisman, y estuvo conmigo una hora y media. Y era muy bueno, un auténtico profesional. Me dijo que cuando cruzara las piernas lo hiciera de izquierda a derecha o de derecha a izquierda, no me acuerdo, porque un lado es más débil que el otro, pero yo le dije que nunca cruzo las piernas (risas.) Pero ahora que me fijo, estoy hablando y las tengo cruzadas. Bueno, el caso es que quedamos en firme para todos los miércoles a las 7:30. Se llama Eizo, y su máxima es: «Eres joven, eres joven, eres joven, luego eres joven».
Le mentí con la edad, le dije que tenía cuarenta y cuatro años. El me dijo. «Yo también». Supongo que se dio cuenta de que le mentía. Pero después me sentí muy bien.
Jueves 15 de diciembre, 1983
Estuve haciendo gimnasia con Lidija y me dio un tirón. O a lo mejor tengo cáncer de ingle, no lo sé. Decidí empezar a beber agua en lugar de café. La oficina estaba muy bulliciosa. Vincent pagó las facturas.
Thomas Ammann expuso algunos cuadros aquí en casa: Balthus, Picasso de 1923, y Utrecht. ¿Qué puedo hacer con los árboles de Navidad que me ha mandado Tommy Pashun? Son cinco muy pequeños. El año pasado se me murieron todos a pesar de mis cuidados, los pulverizaba con agua y todo.
Viernes 16 de diciembre, 1983
Me paré en los distintos sitios en los que había estado la semana anterior y en los que había pedido que me guardaran algunas cosas. En ninguno de los sitios me las habían reservado. Me ahorré un montón de dinero, pero también me enfadé con ellos por no respetar a un buen cliente. Que les den por el culo.
Lorna Luft es una antipática, va a tener un bebé porque sabe que Liza no puede. Estoy haciendo un cuadro como regalo para los Gero. A lo mejor utilizo una foto de Liza y Judy que salió en el Post de la semana pasada.
Fui a dar un paseo con Jon y nos encontramos con Jann Wenner en el barrio, me vio desde una manzana antes, se nos acercó y nos invitó a una copa. Le dije: «Hola Jann, pusiste verde a tus mejores amigos en el articulo de “Gente sobrevalorada”». Y él me contestó: «Ah, sí, les obligué a quitar de la lista a Gilda Radner». ¡Y no dijo nada de mí! Tiene un buen barrigón y vuelve a llevar el pelo muy largo.
Sábado 17 de diciembre, 1983
Había una comida con Bo Polk en el «21» y le pregunté a Jon si quería venir. Le recogí y fuimos a la calle Cincuenta y dos esquina con la Quinta. Al salir del taxi (5$) volví la cabeza y vi un coche atropellando a unas cincuenta personas. La gente saltaba por los aires, era una escena de película. Cuando el coche se detuvo había gente tendida en el suelo a lo largo de la acera y otra gente chillando y corriendo. Me puso enfermo. Jon cruzó para ayudar. Algunos que no se habían hecho daño ayudaban a los demás, pero había gente intentando quedarse paquetes de Cartier de los que sí estaban heridos. Jon encontró en el suelo a un chico que estaba solo. Era de Yale y le pidió a Jon que le metiera su paquete de Cartier en el bolsillo interior de su chaqueta para que no se lo robaran. Las ambulancias llegaron en un abrir y cerrar de ojos. Eran montones de ambulancias del Empire. Me pregunto cómo llegaron tan deprisa. Era un caos. Yo estaba al lado de George Plimpton y le pregunté si iba a ir a la comida, pero no me contestó. Se ha vuelto demasiado importante. Cuando Jon acabó, me imaginé que estaría lleno de sangre, pero no era así.
Después, al ver las noticias y escuchar todos aquellos desastres, la bomba en Harrod’s, el incendio de Madrid, era increíble que ninguna persona de los de la Quinta Avenida estuviera malherida. Lo que había pasado era que había un coche aparcado frente a Doubleday y un policía de tráfico se acercó y le dijo al pasajero que quitase el coche de allí.
Como el tipo no debía de saber conducir, debió de apretar el acelerador sin querer, porque no le acusaron de nada.
Fue todo muy raro, es como si aún lo estuviera viendo. Nos podía haber pasado a nosotros.
En el «21», la chica del guardarropa me dijo: «Sé quién es usted». Pensé que se refería a que el otro día no habían aceptado mi gabardina sucia y la habían tirado al suelo. Pero como luego me pidió un autógrafo me di cuenta de que no era por eso.
Después de comer fuimos andando hasta Madison y aún me sentía raro por lo del accidente.
Domingo 18 de diciembre, 1983
Estuve hablando con Chris y Peter. Estaban adornando el árbol de Navidad y se iban a marchar para hacer de jurados en un concurso de ropa interior que se hacía en el Pyramid Club, en la Avenue A. Fui en taxi a casa de Chris (9$). Chris está tan delgado que se le salen los ojos de las órbitas. Ha adelgazado mucho por la misma razón que yo llegué a 53 kilos. Se cree que parece más joven, pero no le queda bien estar tan delgado. Cuando lleguemos a Aspen, pienso atiborrarle a helados.
Lunes 19 de diciembre, 1983
Cogí un taxi para ir a mi clase de gimnasia con Lidija (5$). Mientras hacía mis ejercicios, sentí un dolor muy agudo en mi interior, como si alguien me clavara una espada en diagonal. Pensé que era el final. Sobre todo, después de ver el accidente del sábado y darme cuenta de que puede acabar todo en un instante. Pero se me pasó. Debió de ser un extraño espasmo muscular. Lidija estaba preocupada. Siempre hace unos ejercicios muy equilibrados, por ejemplo, no quería que hiciera más abdominales porque el agujero de bala de mi estómago me estaba creciendo y a partir de ahora trabajaremos con pesas más ligeras. Cuando yo era joven hacía pesas en el Al Roon’s. Pero luego pasó a convertirse en Continental Baths y lo regentaba Bette Midler. Era un gimnasio normal. Pero yo entonces levantaba pesas sin método, simplemente por levantarlas.
Martes 20 de diciembre, 1983
Jean Michel vino a la oficina, pero estaba fuera de sí. Clemente trajo algunos de los cuadros en los que estábamos trabajando los tres juntos, pero Jean Michel estaba tan descontrolado que empezó a pintar fuera. Jean Michel y Clemente se pintaban uno al otro. Estamos trabajando juntos en unos quince cuadros.
Hacía mucho frío fuera y decidí quedarme en casa. Estuve hablando dos horas por teléfono con John Reinhold. Me quedé dormido y luego me desperté. Fui a buscar las nueces de canela de Jon y me las comí. Bebí un poco de cognac. Me sumí en esa duermevela en la que crees que estás despierto cuando en realidad estás dormido. Pero de 7:30 a 8:15 dormí profundamente.
Tenía demasiada pereza como para encender el humidificador y me desperté con los dedos y la boca secos.
Miércoles 21 de diciembre, 1983
Fui a Fiorucci y me lo pasé muy bien. Tenía todo lo que me gustaba y además, todo de plástico. Cuando venden algo no lo reponen. Los dependientes son una monada.
Trabajé hasta las 7:30, me recompuse y me fui a la fiesta de Mick en la Ochenta y uno Oeste. Fue muy divertido. Había un par de guardias de seguridad en la puerta. Era la primera vez que veía su nueva casa y me decepcionó porque creí que daría a Riverside Drive. Cuando pienso la de casas fantásticas que hay dando allí, no entiendo por qué se habrán comprado ésa. Jed la ha restaurado, pero es una casa bastante normalita.