Diarios. Edición de Pat Hackett
Diarios
Este capítulo es largo, así que está dividido en 49 partes.
Estaba Bernadette Peters, con las tetas colgando fuera del vestido. Yo ya la había saludado, pero Stuart quiso conocerla, insistió, y entonces yo la interrumpí y él se puso a hablar. Luego empezó a agitar sus dedos de violinista alrededor de ella, tanto como ella le permitió. Y estaba allí de pie en tensión. Le dijo: «¿Quieres dar una vuelta en coche?». Y ella le contestó: «No, gracias, querido, tengo mi propio coche».
Lunes 8 de diciembre, 1986
Fui al West Side a ver a la doctora Li (taxi4$) y solucioné unas cuantas cosas.
Paige tenía una comida en la oficina con una compañía de ballet (taxi 5$, periódicos 2$). Vinieron Anne Bass, Peter Martins, Heather Watts, Ulrik Trojaborg y Bruce Padgett. Querían que diseñara un telón e hiciera un cartel. Tendría que haberles dicho que hablasen con Fred. Soy incapaz de hacer nada con esa medallita de oro de Noguchi que Peter Martins trajo para enseñarme. Si es eso lo que quieren, tendrían que pedirle a Noguchi que les hiciera algo, pero si quieren que lo haga yo, tendrá que ser algo más americano.
Ah, Jock me contó que después del acto ese por lo del SIDA del domingo no fueron a Indochine, porque estaban allí Mercedes Kellogg y Sid Bass, y Ann Bass no quería encontrarse con ellos, así que fueron al Nell’s.
Fred vino a la oficina con Mary Boone, que llevaba un abrigo de piel. Mary quiere cogerme para su galería. Todavía no he hablado con Fred y no me ha dicho lo que hablaron durante la comida. Ella se sienta ahí y sonríe, con una sonrisa tipo Ileana Sonnabend.
Después de la pelea de la semana pasada de Fred, Paige y etc., de la que creo que no he hablado, me llamó Fred y me dijo que había decidido cambiar, que iba a dar a su vida un giro de 90 grados y que intentaría ser una persona diferente.
Martes 9 de diciembre, 1986
Tony vino a recogerme y fuimos al quiropráctico que los de Prudential Insurance me habían pedido que visitara. Es la compañía de asistencia sanitaria de la oficina. El estaba en un antiguo hotel de la calle Setenta y dos Oeste, en la segunda planta (taxi 4$). Ese tipo no creía en las vitaminas ni en nada. Tenía unos quince diplomas en la pared, pero no sé de dónde eran. Yo había mentido sobre mi edad en la póliza de seguros, había dicho (risas) que había nacido en 1949. Stuart me dijo después que eso era un delito federal.
Vi Letterman en la tele, y, Dios mío, no soporto cuando saca la lengua entre los dientes intentando resultar atractivo frente a la cámara. Supongo que lo ensaya en su casa ante el espejo.
Miércoles 10 de diciembre, 1986
Creía que esa mañana le iba a hacer unas fotos a Tatum para el retrato que le estoy haciendo, así que cogí todas las cámaras que tenía en casa. Pero cuando la llamé, resultó que era muy difícil quedar con ella. Me dijo que por qué no esperábamos hasta después de Aspen. Me parece que los O’Neal son una familia de estúpidos, y todo porque el padre ha triunfado en una película. Y ahí estaba esa niñita haciéndose la lista. Se debe creer muy inteligente. Cuando era pequeña estaba muy espabilada, pero ahora…
Por la tarde vino a la oficina un tío que quería que le hiciera un retrato. Era uno de esos que fuma puros, habla todo el rato de sí mismo y parece muy fresco, como si acabara de salir del gimnasio. Unos cincuenta y cinco años. Un look parecido al de Mike Todd.
El otro día Victor parecía muy enfermo y pensé que tenía la enfermedad tabú, pero ayer estaba mejor, totalmente repuesto. Me da la sensación de que Elsa Peretti debe de estar acumulando un montón de pasta en la cuenta corriente de Victor. El sabe muy bien cómo contenerse cuando lo necesita. Supongo que está aburrido de vivir en East Hampton. Paga 1.500 dólares al mes por una casa enorme. La están manteniendo en el estilo al que él está acostumbrado.
Alguna gente me sigue diciendo que les encanta nuestro programa de televisión.
Steven Greeberg tenía coche y fuimos a ver el ballet «Cascanueces». Yo les había mandado flores a Heather, Jock y Ulrich… Se lo había encargado a Paige. Entre el público había unos niñitos muy ricos. Iban vestidos correctamente, llevaban el pelo corecto y comían las chocolatinas adecuadas. Iban vestidos como Sandy Brant vestiría a sus hijos. Jock y Heather eran los bailarines principales. Heather tiene un aspecto un tanto cansino, pero es una magnífica bailarina. Fue una interpretación maravillosa. La verdad es que la danza sólo está bien cuando los bailarines tienen quince años y consiguen ese punto de fragilidad y delgadez.
Jueves 11 de diciembre, 1986
Tony no vino a buscarme. Me gustaría poder leerle el pensamiento y saber cuándo vendrá a buscarme y cuándo no. Paseé por la calle y fue un paseo agradable y vigorizante. Me paré en B. Altman’s y por una vez estaba lleno de gente. Por una vez, parecía como si estuvieran trabajando. Un montón de vendedores querían atenderme y me tuve que largar.
Me llamó Corice Arman para ayudarme a conseguir un visado de entrada en Francia. Los franceses son horribles, sólo obligan a los americanos a sacarse visados y a los demás les dejan entrar sin más. La oficina estaba muy ajetreada, todo el mundo trabajaba. Se puso a llover y a nevar, hacía un tiempo horrible.
Fui a la inauguración del marido de Liza, Mark Gero, en la Weintraub Gallery, que es una galería muy pequeña. A Lisa le estaban haciendo fotos en el piso de arriba. A las 8:30 recogí a Paige y fuimos a la fiesta que había en el apartamento de Liza, en la calle Sesenta y nueve Este. Había muchísima gente. Estaban Halston, Calvin y Kelly y Steve Rubell. Bob Colacello estuvo muy simpático, me dijo que en Interview había aprendido muchísimas cosas y que eso le había servido para escribir. Tenía el aliento como cuando bebe, le olía como a champagne fermentado, o sea que supongo que vuelve a beber.
Liza había invitado a la gente de Vogue, de Details y de Vanity Fair, para dar la máxima publicidad posible a los cuadros de su marido. Antes, en esos cuadros aparecían unas vaginas muy sensuales, pero ahora parece que tengan problemas. Pinta agujeros con sangre y se llaman cosas como «la muerte de un bebé». Es como la vida de Liza.
Estaba Steve Aronson y fue muy gracioso. Contó que en 1977 no había podido conseguir su botella de champagne de Interview. Estaba Ethel Scull y le dije que tenía que empezar a darse la gran vida. Me prometió hacerlo pronto. Y una de dos, o se había pasado haciéndose un lifting o tenía una parálisis facial, no lo sé.
Paige y yo nos pusimos a hablar de la cena sorpresa del otro día y nadie entendía nada, excepto Steven Greenberg. La pareja de Tama, el veterinario de Amos y Archie, el doctor Kritsick, no hizo más que quejarse, que si no ganaba dinero con su libro, que si las cañerías de su casa perdían agua, etc. La pareja de Paige la abrumó y en cuanto a mi pareja, bueno… Creo que mis acompañantes en esas cenas deberían ser buenos conversadores que entretuvieran a todo el mundo. Porque yo no hablo, Paige tampoco, así que resulta muy aburrido.
Le dije a Steve Aronson que tenía que escribir la verdadera historia de Revlon, la historia de las tres mujeres de Lachman, Ruth, Rita y Jaquine. Dijo que era una buena idea.
Calvin y Halston estaban sentados cómodamente en el mismo sillón, era muy caro. Calvin dijo que sería divertido ir a casa de Halston a charlar, cogimos los coches y fuimos para allá. Vino Dick Cavett, que estaba en la fiesta con Bianca. Bianca parecía un poco más culona pero me dijo que había adelgazado. Y se le notaba la edad. No sé qué edad tiene, pero la aparenta.
Viernes 12 de diciembre, 1986
Me llamó Thomas Ammann y me dijo que en Navidades estaba invitado a Gstaad, fue muy simpático. Me llamó Nick Rhodes para que fuéramos a cenar. Yo había quedado con Keith, Kenny y Ann Magnuson. Nick y Julie Anne querían quedar muy pronto e insistían en las 7:30, pero al final quedamos a las 8:00 (taxi 5$). Fuimos al Mr. Chow’s y por supuesto Nick y Julie Ann no aparecieron hasta las 9:00 o 9:15. Ann accedió a hacer una cosa de cuatro minutos sobre moda y arte para nuestro programa de televisión. Luego las casadas —Julie Anne y Teresa— se levantaron y se fueron en un coche al Nell’s, sabiendo que sus maridos querrían seguirlas. Querían echar una canita al aire porque llevaban mucho tiempo encerradas.
Me fui andando a casa y había borrachos por todas partes, tirados en el suelo de la calle. En la oficina iban a empezar las fiestas. Hacía muy buen tiempo. Subí por Park Avenue. Benjamin se había ido con las chicas en el primer coche. Compré revistas (7$).
Sábado 13 de diciembre, 1986
Benjamin vino a buscarme y fuimos a casa de Arman, a Washington Street. Se suponía que íbamos a comer, pero como yo les había dicho que no comía nada en las comidas, no había nada (risas,) y yo estaba muerto de hambre. Me puse muy celoso porque Arman me enseñó las joyas que estaba haciendo. Coge unos corazoncitos, los baña en oro y luego los pega. Le pregunté si quería salir en nuestro programa de televisión. Y aún me puse más celoso cuando me contó los vestidos que estaba haciendo, «un vestido-manga» hecho a base de mangas y un «vestido-bolsillo» a base de bolsillos. ¿Por qué no se me habría ocurrido a mí?
En sus dibujos repite las imágenes, pero en los cuadros no. Ahora está haciendo unos cuadros que son simplemente trazos de pincel cruzados. Pero siempre me pregunto si no copiará a Cesar. Cesar era ese artista de los cincuenta y los sesenta, un francés bajito que hacía manos gigantes en las que podías sentarte y cosas así. Todavía está vivo. Se inventó ese plástico que se hacía cada vez más grande y que parecía la popa de un barco y lo vendía a destajo. Me hubiera encantado que se me hubiera ocurrido eso. Pensé en el vestido que yo había hecho para la exposición de Rizzoli llamada «Fantasy in Fashion» a principios de los setenta. Hice un vestido cosiendo trozos de vestidos de distintos diseñadores. Alguien lo llevó una vez a un baile. Pero creo que lo hice demasiado pronto porque el otro día las chaquetas vaqueras del acto que se hizo en el Barneys por lo del SIDA eran un poco lo mismo.
Corice me consiguió el visado para entrar en Francia.
Fui a comer con Benjamin. La camarera cortó el sandwich por la mitad y se le cayó al suelo, y ella se echó a reír. No sé si me lo cobró (19$). Nos lo comimos en el coche mientras íbamos al estudio. Había quedado allí con Paige, y luego fuimos a la exposición de Dennis Hopper en la galería de Tony Shafrazi.
La exposición de Dennis, unas fotos, no era nada del otro mundo. Supongo que Tony quería hacerse publicidad con una estrella de cine. Me encontré a Keith y Kenny y estuvieron muy graciosos. Paige se enfadó porque ella le hizo una foto a Keith y él dijo (risas:) «Oh, Andy, ¿por qué no me la firmas?». Estaba Matt Dillon con una chica rubia que parecía Diane Lane, pero en joven. Diane Lane sólo tiene veinte años, pero esta chica era aún más joven. Todo el mundo le dijo a Dennis que estaba muy bien en Terciopelo azul. Intenté que saliera en nuestro programa de televisión, pero se iba de la ciudad al día siguiente.
Lunes 15 de diciembre, 1986
Tony iba a venir a buscarme, pero yo no sabía que vendría con coche. Nunca sé cuándo va a decidir esas cosas, es muy confuso, no tiene una conducta fija. Me llamó John Powers, que había vuelto de Japón. Me dijo que tenía un reloj mágico con un cristal en lugar de pilas, pero su voz suena cada vez más vieja por teléfono y no sé si lo de los cristales funcionará. Es curioso lo de las voces. Diana Vreeland tiene todavía una voz joven, muy firme.
Keith ponía verde a Schnabel, diciendo que se había sentado al lado de Dennis Hopper en la cena que dio Tony Shafrazi el fin de semana en honor de Dennis. Y que había hecho un discurso sobre Dennis cuando ni siquiera sabía quién era.
Ah, Dennis me contó la otra noche que en Terciopelo azul habían cortado una escena en la que él viola a Dean Stockwell o Dean Stockwell le viola él y en la que alguien tiene un lápiz de labios metido en el culo.
Fuimos al Metropolitan Museum a la fiesta de Shisheido. Supongo que financiaron la exposición de moda de la Vreeland y así consiguieron la fiesta. Había dos grandes cuadros míos de la serie Flower, flores de melocotón bordeadas de negro. Uno era un regalo de Peter Brant y otro un regalo de Irving Blum, que yo no sabía ni que lo tuviera. Los del museo tendrían que comprarlos todos. Deberían estar juntos.
Después de lo del museo, Steven Greenberg nos llevó en coche a la primera fiesta que daban en el Tunnel, que está en la Duodécima Avenida esquina con la calle Veintiocho. El club está construido en un túnel de una vía de ferrocarril abandonada. Yo le había dicho al tío de los vaqueros Bonjour que conservaran el nombre de «Tunnel». Nos lo pasamos muy bien, la comida era muy buena, de Glorious Food. Serge, el jefe de camareros de Glorious Food, se acercó a saludarnos. El portero era Haoui. Estaba Rudolf. El edificio es fantástico.
Estaba Ian Schrager, pero no quiso salir en mis fotos. Supongo que no quería que le fotografiaran en el club de otro. Llevaba un traje azul muy bonito y corbata. Está un poco más gordo y tiene un aspecto mucho más fornido, parece un tipo próspero, elegante. Como James Caan. La otra noche Steve Rubell iba en traje y dijo: «Voy vestido así porque vengo de cerrar un trato».
Hablé con Stuart. Me dijo que no sé quién dedicaba demasiado tiempo al trabajo de caridad en su escuela, y yo le dije: «Oye, siempre hay un motivo para que alguien le dedique a algo mucho tiempo. Nadie hace nada por nada. O utiliza tu teléfono, o quiere huir de su mujer, o usa tu limusina o se bebe tus botellas, pero siempre es por algo, nunca porque sí».
Martes 16 de diciembre, 1986
Vino Tony a recogerme y fuimos a casa de Schnabel. Tony me llevó en coche a la calle Once Oeste, al gigantesco estudio de Schnabel. Es dúplex y tiene terraza. Tenía unas secretarias muy guapas contestando al teléfono. Le pregunté si Jacqueline se ponía celosa y él me dijo: «Hay que tener chicos y chicas guapas contestanto al teléfono». Sigue pintando platos, o sea que supongo que vende. Coge el teléfono y dice: «¡Querido! ¡Ven en seguida!». Y a lo mejor es Al Pacino, que se está separando de Diane Keaton y quiere verle. O Dustin Hoffman.
Y las secretarias le dicen cosas como: «Puedes ver a tu editor de Random House a las 2:44 y salir a las 3:32, o bien a las 3:46 y salir a las 4:34.» Y Julian contesta: «Quedaré a las 2:44.»
Pinta sobre unos preciosos fondos japoneses y los estropea. Los encera y les pega palabras encima, y va y te cuenta: «Son de mi exposición de San Salvador».
Fue la tarde más pretenciosa de toda mi vida, pero salí totalmente convencido de que tenía que comprarme un Schnabel. Fred piensa lo mismo. Le dije a Julian que le llevaría a dar una vuelta a la parte alta, salimos fuera y había una limusina aparcada. El se dirigió hacia ella y yo le dije: «Julian, ése no es mi coche». Y señalé hacia Tony, que iba en el cochecito japonés. Me llevaron a casa y le dije a Julian que podía utilizar el coche. Yo estaba en plan fantasma y Tony le llevó a donde fuera.
Miércoles 17 de diciembre, 1986
Tony vino a recogerme y fuimos al Rockefeller Center. Me hice una foto para el visado. Luego fuimos a casa de Calvin a llevarle su regalo de bodas. Fui a la oficina, que estaba muy ajetreada. Lisa Robinson estaba entrevistando a Ric Ocasek. Entró Gael y me dijo que iban a sacar a Charlie Sheen en la portada de febrero. Greg Norman ya le había hecho la foto y ese día iban a hacer la segunda parte de la entrevista. Tengo la sensación de que no se casará con Dolly.
Ric no quería salir en nuestro vídeo. Ann Magnuson es muy rara, primero dijo que sería la presentadora del programa y ahora no está segura de si hacer una cosita sobre moda y arte. No la entiendo. Hace un montón de cosas gratis en el downtown y cuando intentamos hacer algo por ella, no quiere.
Gael llamó a Sydney Biddle Barrows y le preguntó si quería ser el «regalo de Navidad» de Steven Greenberg. Ella le insultó y le dijo que cómo se atrevía. Yo le dije a Gael: «¿Por qué pensabas que te iba a decir que sí?». Es como si a alguien le detienen por vender secretos de Estado, le liberan y entonces le pides: «¿Podrías espiar para mí?». Bueno, en realidad, lo que Gael le estaba diciendo era: «Como eres una puta, pues…». Gael nos había estado diciendo: «Lo hará por mí, lo hará por mí». Y aunque Gael había hecho que Chris Alexander la fotografiase para Interview con una buena iluminación, eso no significaba que ella lo fuese a hacer gratis.
He autorizado a los del Caffe Roma para que utilicen mi nombre como anfitrión en la cena de Nochevieja.
Domingo 21 de diciembre, 1986
Me llamó Jed y me dijo que había llevado a Amos al hospital este fin de semana porque le dolían las muelas. Yo me sentí fatal porque no me había dado cuenta. A las 3:00 Jed todavía estaba esperando que le sacaran tres dientes al perro. El doctor Kritsick le dio el nombre de un médico que trabajaba las veinticuatro horas del día. Le dijeron que era un caso bastante grave, y yo ni siquiera me había dado cuenta.
No salí de casa hasta las 4:00, en que me fui a misa. Stuart vino a recogerme y fuimos al mercado de las pulgas, pero no encontré ninguna ganga.
John Gruen y su mujer, la pintora Jane Wilson, daban una fiesta de despedida a Ulrik, al que le han dado un cargo de ejecutivo en el New York City Ballet. Fui en taxi al West Side (4$).
Todo el mundo era muy simpático con los demás y era como si nosotros no formásemos parte del grupo.
Heather dijo delante de Peter Martins que estaba cansada porque había esperado dieciocho años a que él se comprometiera con ella. Anne Bass está en Texas.
Lunes 22 de diciembre, 1986
Fui a ver a la doctora Li (taxi 4$, periódicos 2$, teléfono 0,50$, taxi 6$). Leí los periódicos, repartí Interviews y fui a la oficina. Decidí dedicarme a las portadas. Gael vino a mi despacho a explicarme lo fantástica que era. La portada de Charlie Sheen la ha hecho Greg Gorman y también las fotos de dentro, y es lo de siempre, cara bonita y ropa bonita. Pero Charlie besa tan bien que me gustaría algo diferente, que saliera besando a una chica. Y podríamos seguir utilizando las mismas fotos para el interior, pero para la portada quería algo distinto. Gael me dijo que había estado buscando cosas en Weegee, porque también ella quería algo distinto.
La oficina estaba muy ajetreada. Fred está muy agitado, se va a París uno o dos días antes para huir de las Navidades, las odia. Me vio haciendo una lista de regalos de empresa y me gritó que no éramos una oficina normal, que no teníamos por qué hacer esas cosas tan aburridas y que lo dejase inmediatamente. Y le dije (risas:) «Okay».
Este año me he dado cuenta de que cuanto más grande es la caja más pequeño es el regalo.
Rupert me llevó a casa en coche. Llamó Sam y me dijo que quería salir, quedamos en el Nippon (taxi 5$, cena 50$). Estuvimos hablando del trabajo que él tendría que estar haciendo en la oficina y fue muy divertido porque me inventé cosas y le acusé. Le acusé de haber atacado a alguien en el pasillo. ¡Y era verdad!. Lo reconoció y dijo: «Era sólo sexo». Pero a lo mejor hablaba en broma. Era como en Dinastía, los unos vigilándose a los otros por los pasillss. Le dije (risas:) «El otro día te estuve vigilando».
Martes 23 de diciembre, 1986
Fred anuló su viaje a Europa y finalmente se ha imbuido del espíritu navideño. Le encantaron los dos discos de hierro fundido que yo había comprado en Doyle’s y que eran de la autopista del West Side. Tendría que haber comprado más. Le caigo muy bien a ese chico y me deja las cosas muy baratas. Tienen unas telas fantásticas, antiguas. Le tendría que haber comprado más discos de ésos a Fred. Fred me regaló un libro fantástico, antiguo, de hermosas estatuas griegas. Me servirá para mis nuevos cuadros. Paige y Fred se han hecho íntimos, él ha cedido y ella también. Le compré a Paige una cosa que le encantó, o al menos eso creo, porque se puso a chillar. Era un libro sobre Clemente. Pero el libro era sólo un extra, porque le debo a Paige un montón de dinero. Espero que no se crea que se me ha olvidado (teléfono 2$, periódico 2$, taxi 7$).
Jueves 25 de diciembre, 1986
Me levanté temprano y fui andando a casa de Paige. Fui con ellos a la iglesia del Descanso Celestial a repartir Interviews y a dar de comer a los pobres. No había tanta gente como el día de Acción de Gracias. Luego Stephen y yo nos fuimos dando un paseo por la calle. Yo le había dicho a John Reinhold que pasaríamos por su casa y que nos invitase a tomar el té. Fuimos al Carlyle. Estaba lleno de una especie de jovencitos de esos que esperan a que se les mueran sus abuelas. Stephen me acompañó a casa. Recibí un montón de llamadas para ir a fiestas, pero decidí quedarme en casa y me encantó.
Domingo 28 de diciembre, 1986
El otro día vi un programa de televisión buenísimo en el canal J o algo así. Un don nadie (risas) entrevistaba a tres don nadies. Una decía que era amiga de Melton Berle y que había estado en los coros de todas las películas que te pudieras imaginar. Había otra que también había estado en todos los coros, y dijo: «Yo he cantado en la Sala Roja del Downstairs Club y en la Esquina Azul del Uptown Spot», y cosas así. Fue muy triste. Luego añadió: «Enseñen la foto, enseñen la foto. Esa es la que utilizarán cuando me saquen en…». Y había una chica negra que cantaba desafinando, oh, fue tan triste…
Ah, por fin vi el vídeo que hizo Debbie Harry en Los Angeles. Era en la piscina del Beverly Hills y no llevaba el vestido de camuflaje que le habíamos hecho, ese de Stephen Sprouse. Supongo que el director no quiso que se lo pusiera, pero hubiera quedado muy bien. Mi sueño es que si alguna vez me hiciera un lifting facial y de todo, me gustaría quedar como Debbie. La canción se te mete dentro, «French Kissing».
Tenía una gotera, entré en un armario y allí estaba el vestido de Joan Crawford que había comprado en la subasta en 1977. Vi la etiqueta y ponía ¡Nolan Miller! ¡Es increíble! ¡El diseñador de Dinastía! Y ahora me acuerdo de que en la subasta yo dije: «¿Pero quién ha oído hablar de ese don nadie?». Me gustaría escribirle una carta y decirle que se lo devolveré por 4.000 dólares. Descubriremos que le ha vendido vestidos a Joan Collins por esa cantidad. Los otros no tienen etiqueta pero son iguales, seguro que también son de Nolan.
Lunes 29 de diciembre, 1986
Benjamin vino a recogerme y fuimos al West Side, a la consulta de la doctora Li. Le dije que me quitase alguna de las vitaminas que me había recetado, pero me recetó seis nuevas vitaminas y no sé si me quitó las otras. Creo que tanta vitamina es lo que no me deja dormir. Durante los dos días de fiesta logré dormir un día y no me desperté hasta las 0:45, y al fin tuve la sensación de que había descansado. Pero normalmente me levanto por la mañana con el cuerpo dolorido. Y soy adicto al Valium. Sólo me tomo un cuarto cada noche, pero el mes que intenté no tomarlo me mareaba, y eso es un síntoma de adicción. Por eso empecé a tomar otra vez.
Miércoles 31 de diciembre, 1986
Fui solo a la consulta del doctor Bernsohn, me curé durante un rato y fui andando al centro (teléfono 2$, periódicos 2$). Paige estaba muy nerviosa porque no iban a venir chicos guapos a nuestra fiesta de fin de año y su excusa es que tenemos que encontrarle alguien a Tama, pero es ella la que quiere encontrar a alguien. No sé por qué Paige nos hace hacer todas esas cosas por Tama: «Tenemos que encontrarle un novio a Tama». ¿Por qué? Todo el mundo en la ciudad necesita un novio, todo el mundo necesita un novio. El caso es que iba a venir Stephen Sprouse. Pobre Stephen, también le persiguen a él y creo que está asustado.
Trabajé hasta las 7:45. Vinieron los chicos del ballet y les hice unas fotos. Es curioso pero cuando miras de cerca el cuerpo de Heather Wats, te das cuenta de que lo tiene deformado. Y eso que es la bailarina número uno de Nueva York. Tiene la nariz demasiado grande y quizá incluso la tenía más grande pero se la operó. Pero eso sí, tiene unos ojos muy bonitos, unos ojos maravillosos, de estrella de cine. Esos que tienen un círculo oscuro alrededor del azul.
Steven Greenberg daba una fiesta de Nochevieja en el River Café de Brooklyn. Era de smoking y yo llevaba mi bufanda mugrienta. Nos fuimos a las 11:55 y cuando cruzábamos en coche el puente de Brooklyn fue lo más divertido de la noche. Paige le pidió a Harold, el chófer, que tocara la bocina. Y Paige soltó ese chillido agudo que le sale de la garganta, y mientras cruzábamos el puente aparecieron los bomberos. Tama llegó en el otro coche y nos contó que Steven y Elizabeth Ray habían tenido una gran pelea. Más tarde, cuando le dije a Steven: «¿Así que ya te has peleado con Elizabeth?», él me contestó: «No, no, todavía no. Todavía no».
Después fuimos a casa de Scott Asen, en Turtle Bay, pero no había mucho rollo. Peter Martins estaba hablando por teléfono en el lavabo y su hijo salía en ese momento de la casa. Es muy guapo, baila. Y estaba Sirio, el de Le Cirque. Nos lo llevamos al Nell’s y estuvo muy divertido. Nell se medio desnudó y se tiró en una mesa para que la fotografiaran. Yo le dije a Sirio que tenía que hacer lo mismo si quería que Le Cirque se convirtiera en un sitio «in». Nos contó que su mujer y sus hijos estaban fuera y que este Año Nuevo era sólo suyo. Nos invitó a cenar el domingo.
Paige y Tama se fueron al Tunnel. Las acompañamos hasta allí y yo me fui a casa a eso de las 4:00. Paseé a los perros y así acabó el día. Es una estupidez pasarse el día fuera sólo porque sea Nochevieja.
Jueves 1 de enero, 1987
Llovía, hacía un tiempo horroroso. Me quedé en casa descansando.
Domingo 4 de enero, 1987
Los chicos del ballet querían llevarnos a cenar al Indochine. Paige vino a recogerme. Estaban Stephen Sprouse, Ulrik, Jock, Bruce Padgett, Heather, Scott Asen y Julie Gruen. Peter Martins fue el único que faltó. Es un grupo maravilloso, lo tienen todo. Heather dijo que ella siempre había pensado que Stephen era pasivo, pero que cuando él empezó a diseñar vestuario de ballet cambió de idea. Nos explicó que los anteriores diseñadores siempre le hacían lo que ella les pedía, pero cuando Stephen le dio su traje y ella le dijo: «Yo no quiero esto», Stephen le respondió: «Te pones lo que yo te diga». A ella le gustó eso y ahora quiere casarse con él. O sea, otra chica que va detrás de él. Pagó Heather.
Lunes 5 de enero, 1987
A las 5:30 hay un noticiario de la televisión por cable muy bueno que veo cuando me levanto a hacer pis de madrugada. Aún no sé a qué soy alérgico. La doctora Li dice que a lo mejor es la pintura que utilizo, pero ahora apenas me acerco a ella. Yo creo que es algo que hay en esta casa. O a lo mejor es algo que hay en los edificios del otro lado de la calle, a lo mejor es la radiación del edificio del médico. A lo mejor es ese batín de osito con el que duermo, aunque en la etiqueta pone que es de algodón, no lo sé. Es de Armani. A veces me da la sensación de que tiene algo de poliéster, tiene ese tacto áspero. También duermo con el abrigo de piel de Larissa que me regaló Jane Holzer, es fantástico. Jane se empeña en decir que no me lo pongo nunca y yo le digo que me lo pongo todas las noches.
Paige vino a recogerme y fuimos al St. Regis a ver el desfile de Adolfo. Los vestidos son muy bonitos, pero para mí es surrealista que alguien que lleva copiando desde hace años a Channel pueda hacer carrera. Han pasado décadas y sigue siendo el mismo traje. A mi lado tenía una señora muy alta, y yo no le sonreí ni nada, no sabía quién era, pero más tarde me di cuenta de que era Evangeline Bruce. Había muchas señoras en el desfile y yo tendría que estar haciendo los retratos de ese grupo de señoras ricas. Y todavía conservan todas sus energías porque llevan una vida muy fácil.
Heather Watts es muy interesante, ¿sabes? Está en el mismo «grupo de lectura» que Anne Bass, todas leen el mismo libro y luego lo discuten. Y también van todas esas señoras ricas, como Brooke Astor, Mrs. Rupert Murdoch y Drue Heinz. Una vez a la semana se reúnen en casa de una, con mayordomos, cocineras y doncellas incluidos. Heather dice que ella es la única pobre y que es la única que se lee los libros. Dejó el colegió a los quince años. Ya sabes lo vivaracha que es, dice que oyó hablar del grupo de Anne Bass en una fiesta y dijo: «¡Quiero entrar! ¡Quiero entrar!». Heather está deseando que las del grupo vayan a su loft y tengan que sentarse en el suelo.
Después Paige y yo nos fuimos a la Robert Miller Gallery, y la exposición de mis fotografías era magnífica. Fantástica. El catálogo está bien, pero la introducción de Stephen Koch cae en lo mismo de siempre, Duchamp o Brassai. ¡Brassai! Si se lo hubieran encargado a una persona más joven habrían salido nombres distintos, más frescos.
Decidí no salir y descansar para estar fresco el día de la inauguración.
Martes 6 de enero, 1987
Todo el mundo quería prestarme su limusina —Steven Greenberg, Stuart Pivar, volvían los tiempos glamourosos— y Paige les dio a los de la galería una lista de cincuenta personas a los que había que invitar a última hora. Me pasé el día trabajando. Llegué a la galería a las 5:00 y sólo había unas pocas personas, pero luego fueron llegando más y más y tuve que trabajar hasta el agotamiento. La exposición estaba muy bien. Fuimos a cenar con Steve Greenberg y luego me fui a casa y me acosté temprano. Pensé que así me quitaría el resfriado, pero Jean Michel me llamó a las 3 de la mañana y me desvelé.
He visto varias veces el programa de Joan Rivers y sólo hablan de sexo, es muy aburrido.
Miércoles 7 de enero, 1987
Se me pasó el resfriado cuando fui a ver a Bernsohn por la mañana. Entré en su consulta y no se lo comenté, pero me dijo que estaba congestionado y estuvo trabajándome. Me puso un montón de cristales de esos largos y delgados y por primera vez creí completamente en ellos. Porque cuando salí de allí ya no estaba resfriado. Y me dijo: «¿Le importa si le subo 10 dólares?». Y yo le contesté: «¡Sí!». Todo el rato está hablando de la ropa y los discos que se compra. Y entonces dijo: «Bueno, ¿qué le parece 5 dólares?». Yo le contesté: «Bueno, ¿qué quiere que le diga?».
Jueves 8 de enero, 1987
Sam me contó un cotilleo sobre Fred que se suponía que yo no podía saber. Fred le había escrito una carta a Nell pidiéndole disculpas por haberse quitado los pantalones en su local. Y también me enteré de que una noche en el Area se sacó la polla y se quedó allí plantado, como si fuera parte del montaje, hasta que alguien se dio cuenta.
Paige estaba de muy mal humor porque yo le había hecho a Sam llamarla y quedar con ella para ir a la obra de Mary Tyler Moore en la que también actuaba Barry Tubbs. Paige vino a mi despacho y me dijo que no le gustaba que la llamaran mis esclavitos. Cuando quiere cambia totalmente de personalidad y puede ser muy desagradable.
Ah, Len Morgan ha vuelto de su crucero de diez días con los Thurn und Taxis y vuelve a coger el teléfono. El príncipe sigue inventando historias sobre mí. Le contó a Len que yo le había dicho una vez: «Si quieres resultar excitante tienes que hacer algo excitante», y que entonces le pisé la punta de los pies. Yo no recuerdo eso.
Fui al teatro (taxi 4$). Lynn Redgrave es buena atriz porque le quitaba importancia a su papel para darle a Mary Tyler Moore más presencia en el escenario. Y el otro chico joven que actuaba enseñaba la polla. Después, en la fiesta, sus padres comentaron (risas) que estaban orgullosos de él.
Viernes 9 de enero, 1987
Tengo que decidir cuándo iré a Milán. Tengo la exposición dentro de dos semanas.
Me quedé dormido con la MTV puesta y tuve pesadillas con vídeos de rock.
Domingo 11 de enero, 1987
A Pee-Wee Herman le han puesto una demanda de 130.000 dólares porque no pagó (risas) sus facturas de vídeo. Todo su espectáculo está lleno de efectos de vídeo.
Hay dos chicos que llevan todo el fin de semana llamando a mi puerta, un chico y una chica. Supongo que me vieron entrar y se dieron cuenta de que no había nadie más en la casa. Nena y Aurora están fuera. Da un poco de miedo y por si acaso no contesto al timbre.
Fui a misa, me llamó Paige y me dijo que vendría a recogerme para ir al ballet (taxi 5$). El ballet fue fantástico, estuvo muy bien, «Sinfonía en Mi mayor». Hacía muchísimo tiempo que no la veía, y luego dos piezas de Jerome Robbins.
Teníamos las entradas de Peter Martins. Jock y Heather estaban allí enfrente, revoloteando por el escenario. Me dijeron que podía hacer todas las fotos de la compañía que quisiera y voy a empezar a hacerlas.
Anne Bass no actuó en el ballet, pero vino después a la cena que había montado Paige en el Baton. Paige y yo estamos peleados, me hizo comentarios irónicos sobre Jean Michel: «¿Otra vez estás empezando esa relación gay con Jean Michel?». Yo le seguí el juego y le contesté: «Mira, yo no me acostaría con él porque es un guarro, y me resulta imposible pensar que alguien se pueda acostar con él. Y tú eres la única que has tenido un lío con ese sucio y cochino». Después nos peleamos por Eizo y el shiatsu, porque el que se lo hacía a Paige se ha ido de vacaciones y ahora ella también va a Eizo. Me preguntó si alguna vez me había hecho un masaje en el estómago poniendo las manos encima y moviéndolo. A ella se lo hizo, se puso nerviosa y le apartó la mano. Yo le dije: «A mí no, pero me ha contado lo gorda que estás». Yo lo decía en broma, pero ella me dijo: «Muy bien, será verdad, pero no pienso volver». Luego intenté convencerla de que él no había dicho que estuviera gorda, pero no me creyó.
Peter Martins, que me ha encargado un telón para el ballet, tiene unas ideas fantásticas. Antes no me lo parecía, pero ahora sí. Estuve hablando con Stephen Sprouse sobre lo del Touch Tag, donde los chicos que juegan a fútbol utilizan ropa que se cierra con Velero, en vez de agarrarse y llevar hombreras sólo tienen que arrancarse el Velero. Están trabajando en el ballet «naranja fluorescente» y se les ha ocurrido hacer una nieve fluorescente.
Cuando Ulrik me contó que esa noche no había tenido tiempo de sacar a pasear el perro, adopté la personalidad agresiva de Heather y le dije: «¿Por qué no le sacaste a escena y le dejaste que se lo hiciera allí sin que nadie se diera cuenta?». Y empecé a contarle a todo el mundo mi idea de un ballet «Ducha», con bailarines desnudos entrando en la ducha después de un número muy difícil de ballet y luego sacudiéndose el agua ante el público.
Al principio los chicos del ballet estaban muy callados, pero después de diez copas de vino se pusieron muy graciosos. Stephen Sprouse estaba demostrando cómo escribir hacia atrás. Es muy inteligente y tiene una letra preciosa. Y entonces pasó una cosa surrealista. Entró en el restaurante un autobús entero de niños de ocho años, unos cincuenta, y lo llenaron todo, la barra incluida. Cuando les preguntamos qué hacían allí, nos dijeron que iban de bar en bar para hacer un trabajo en el periódico del colegio. Todo se volvió muy ruidoso y lleno de gritos. Nos dijeron que luego iban al Nell’s.
Lunes 12 de enero, 1987
Sean Lennon vino a la oficina. Le hago un retrato una vez al año. Estuvo muy gracioso. Fuimos a cenar al Castellano’s (taxi 6$), con David Whitney. Philip no vino porque tenía una cena de gente elegante. David me sigue diciendo que quiere que nos casemos, y ahora que me he enterado de la cantidad de Jasper Johns que tiene, no estaría nada mal. Ahora está montando la exposición de David Salle en el Whitney. Me contó que Jasper se había caído de un árbol en La Samanna, pero que sólo se había roto la muñeca. Jasper y Rauschenberg han dejado de beber. Supongo que vivirán eternamente.
Martes 13 de enero, 1987
Tenía que ir al Food Emporium, que está en la calle Setenta esquina con la West End Avenue, para una especie de festival por las focas que había organizado el doctor Kritsick, ese veterinario tan guapo, en el que la marca de cereales Almond Delight ponía billetes de cien dólares en sus cajas y tenías que ir por toda la tienda buscándolos. Era como una búsqueda de huevos de Pascua (taxi 4$). No había famosos, aunque teóricamente tenían que ir. Sólo había un famoso karateca. El único famoso de verdad era Eddie Fisher, que es divertidísimo. Es joven pero feo, y muy divertido. Ya entiendo por qué Carrie Fisher se casó con ese tal Simon, porque es como Eddie pero sin rizos. Si yo hubiera conocido a Eddie en los sesenta nos habríamos hecho íntimos. Ahora se dedica a las obras de caridad. Lo primero que me dijo fue: «Una vez me hiciste una foto». Fue en 1962, la portada de un periódico con él y Liz. Le conté lo de mis médicos del cristal y los quiroprácticos, y parecía muy interesado. Más tarde, cuando salí de la oficina, a las 5:00, me llamó. Había estado buscando un número de Interview. Es muy gracioso.
Bueno, volvamos a lo de la tienda. Recorrimos la tienda y yo sólo encontré una caja, pero Kritsick encontró diez y Eddie dos. Yo le di la mía para que tuviera tres. Cuando me iba, me ofrecieron un coche, pero yo dije que no en plan orgulloso, y tendría que haberlo cogido porque hacía mucho viento (periódicos 5$, teléfono 2$, taxi 5$).
Miércoles 14 de enero, 1987
Hacía un día precioso y cálido. Fui a la oficina. Vinieron a comer Ian McKellen y Sarah Giles, de Vanity Fair. Fred había organizado la comida. Ian es muy mono y muy sexy. Acaban de quitar su obra, Wild Honey, de Broadway. Yo tenía muchas ganas de verla porque en los anuncios de televisión parecía muy buena.
Fui con Sam y Len al Gotham, a la fiesta que daba Dolly Parton (taxi 3,50$). Dolly llegó a la vez que nosotros y pronunció un discurso, dijo que la fiesta era para celebrar que había firmado con la discográfica CBS después de veinte años con la RCA. Acaba de cumplir cuarenta años y está guapísima porque se lo ha operado todo. Es muy bajita, pero tiene unas tetas enormes, seguro que son operadas. No puedes adelgazar tanto y tener esas tetazas, se encogerían. Barry Diller vino con Calvin y Kelly. También apareció David Brenner.
Dolly fue muy amable. Estaba Danny Fields. Le dije que quería grabar la historia de su vida y me dijo que sí. Estaban todos los de Details. Ya habían sacado el número con las fotos que había hecho en 1965 Stephen Saban, en un fotomatón, cuando estábamos en la Universidad de Pensilvania, para mi primera exposición artística. Creo que era cuando él era estudiante y me hizo firmar a mí una foto, a Edie otra y a Gerard otra. Ocupaba toda una página y quedaba muy bien.
Estaban Annie Flanders y Michael Musto. James St. James llevaba unos tacones de diez centímetros y Dolly igual. Había un negro llamado Childs que dijo: «Soy Cedar Bar», queriendo decir que iba mucho allí. Miró al jovencito Sam, que estaba allí sentado con esa actitud de mosqueado, y dijo: «Cuando veo a estos niñatos lo único que les digo es: “Te lo mereces”». Y tenía razón, Sam tiene mucho que aprender y espero que lo aprenda. Yo le he echado a perder llevándole a todos esos sitios glamourosos cuando aún no estaba preparado. Ahora se cree que se lo merecía por la cara y es un descarado con todo el mundo.
Paige y yo fuimos andando al Nell’s. Hacía un tiempo magnífico, entre 5 y 10 grados. El Nell’s es todo glamour. Estaba Fred con Ian McKellen y con Sean, que creo que es su novio. Apoyados en la pared estaban Claus von Bulow, Cosima y Andrea Reynolds. Nell se dedica a pasear haciendo fotos a gente que, como Fred, está repantigada en los divanes. Tiene una foto muy divertida de Taki diciéndole algo al oído a Bob Colacello mientras Anthony Haden-Guest intenta escucharlo. Estaba Sting, que ahora se viste en Cerrutti. Nell le preguntó cómo habían sido sus inicios y él dijo esto y lo otro y luego añadió: «Entonces Andy hizo de mí una estrella». A lo mejor fuimos nosotros los primeros en sacar a Sting en la portada de una revista. Dijo que quería hacer teatro. No entiendo por qué Sting hizo la película esa de Frankenstein, The Bride. Si hubiera sido un Frankenstein musical todavía.
Nell se levantó de su silla, llegó Bob Dylan y se sentó en ese sitio. Me dijo que había visto mi exposición de fotos en la Miller Gallery, que acababa de venir de allí. Nell volvió, hizo como si no le reconociera y le dijo que aquélla era su silla.
Quiero que Nell haga fotos para Interview, pero sólo hace fotos en color y le dejé un carrete de blanco y negro.
Le presenté a Nell a Von Bulow y luego a Dylan. Perdí mi bufanda y me alegré porque la odio. Pero luego la encontré, es esa bufanda de cachemir que le encargué al amigo de Brigid para que me la tejiera a máquina y que tenía que ser igual a la roja de Halston que perdí. Pero la de Halston era muy ligera y ésta pesa mucho. Paige me acompañó a casa a las 2:00.
La pobre Bess Myerson está bajo sospecha. Tiene problemas porque dicen que sobornó a un juez para que le bajara la pensión alimenticia que le tenía que pasar a su ex novio, que se había vuelto a casar. No puedo creerme que todos esos tíos se peleen contra esa señora de sesenta años.
Viernes 16 de enero, 1987
No soporto la idea de tener que ir a Europa. En las noticias de televisión han dicho que, en Rusia, esta semana la gente se ha tenido que untar con grasa de oso. Allí hace mucho frío.
Fui en coche a la parte alta, a la exposición de David Salle. Estaban Bruno y Yoyo. Son todo obras de los sesenta, de Jim Dine, Rauschenberg, Jasper y mías. Están todas juntas y quedan muy bien. Queda muy intelectual.
El otro día se murió Sam Wagstaff.
Fuimos en taxi al Mr. Chow’s para la cena de Salle (5$). Estaban todos los marchantes de arte y Mary Boone, que quiere organizarme una exposición con la serie Rorschach. Y el Voice sacó una buena crítica de mi exposición de fotos.
Todavía quiero hacer la exposición de «Lo peor de Warhol», todo el material que nunca se ha visto. Aunque (risas) creo que tendré que hacer más cosas.
Bruno quería que nos sentáramos con Robert Mapplethorpe, pero yo no quería porque está enfermo, y me senté en otro sitio.
Sábado 17 de enero, 1987
Dicté mi último diario a PH antes de mi viaje a Europa, donde creo que sigue haciendo mucho frío. Fui a la oficina y trabajé hasta las 7:00. Paige vino a recogerme y fuimos a la inauguración de Keith Haring.
La exposición era muy interesante. Su obra parece muy distinta. Es como si hubiera querido enseñar muchas cosas y hubiera trabajado mucho más deprisa. No da ninguna sensación de planificación. Estaban Yoko y su Sam, pero no estaba Sean. Yoko me contó que se había ido a una fiesta de cumpleaños y que ya era mayor para hacer sus propios planes. Más tarde le pregunté a Keith: «Oye, ¿dónde está Sean?». Para que se diese cuenta de que no había venido y pasárselo por las narices. Supongo que fue un poco mezquino, pero (risas) sigo celoso de que Sean prefiera a Keith.
Domingo 18 de enero, 1987. Nueva York-París
La temperatura en Nueva York era fantástica y me daba mucha rabia tener que irme. Me levanté a las 6:00 e hice el equipaje. Intenté no pensar. La maleta me pesaba mucho y no sé por qué. Cuando estoy fuera nunca me ducho ni me cambio de ropa. Por la noche duermo con la ropa puesta. Chris Makos vino a recogerme a las 10:00. Recogimos a Fred, que ya estaba listo. Llegamos al aeropuerto (chófer 60$). Llevé mochila, me lo cargué todo a la espalda.
Llegamos a París. Un chófer llamado Freddy vino a recogernos. Nos inscribimos en el Hotel Lenox. Para variar, Chris tenía la mejor habitación. La mía estaba helada, pero era mona, pequeña pero mona. Todo clásico de madera francesa. Fuimos paseando sobre el hielo hasta el Café Flore. Tomamos unos sandwiches y nada más. Eramos los únicos allí, cerramos el local (35$). Volvimos al hotel, me quedé dormido con todas las luces encendidas. Chris fue muy listo e hizo que le mandaran dos estufas a su habitación.
Lunes 19 de enero, 1987. París
Fuimos al Beaubourg y Chris nos coló gratis. Vimos la exposición de Schnabel, que estaba muy bien. Parecía un artista de mucho talento. Después subimos a ver una exposición japonesa. Daba la sensación de que lo copiaban todo de Occidente. Había muchas cosas tipo Frank Lloyd Wright. Comimos en un café muy chic (35$). Bajé a hacer pis y los lavabos eran maravillosos, una gran mampara de cristal con agua cayendo por encima, tenías que mear contra el cristal. Muy moderno y muy raro. Si Chris no me lo hubiera explicado, yo no hubiera sabido dónde mear, parecía una fuente.
Martes 20 de enero, 1987. París
Me encontré a Art Kane, el fotógrafo, y estuve un rato con él. Me dijo que se había vuelto a casar, con una francesa. Me encontré con Fred, comimos algo en el Café Flore (15$). Compré revistas y estuve mirando las mejores (20$). Intenté llamar a algunos chicos para quedar para cenar, pero nadie se ponía al teléfono. Llamé a James Brown y todos ésos. Chris estuvo mirando nuestros billetes de avión y vio que eran para Roma en vez de para Milán. Decidí despedir a nuestro agente de viajes. Chris estuvo hablando por teléfono para arreglarlo. Me quedé en el hotel leyendo revistas.
Miércoles 21 de enero, 1987. París-Milán
Nos vino a recoger la policía y nos pasaron por la aduana y todo eso porque Lisa Soltilis iba con Iolas y había conseguido que la policía nos arreglase todos esos trámites. Si hubiéramos intentado pasar marihuana o drogas habría sido muy sencillo. Fue muy simpática, pero más tarde empezamos a oír unas historias terribles sobre que su marido había internado a Iolas en un sanatorio. Nos encontramos con Iolas en la sala de los VIPS. Parecía una viejecita envuelta en telas. Nos enteramos de que acababa de salir del hospital sólo para recogernos. Poco a poco se fue desvelando toda la historia. Iolas era el que presentaba mi exposición en el banco Crédito-Valtellinese: «Alexander Iolas presenta a Andy Warhol». Le habrán pagado un dineral por «presentarnos». Ese día se clausuraba mi exposición de la serie Last Supper, y a la vez se presentaba esta otra. O sea, montones de publicidad. Iolas fue muy amable. Tuvo que volver en coche al hospital. Lisa nos llevó al hotel. Nuestras habitaciones eran muy hermosas. El hotel era el Príncipe de Savoya. Christopher se quedó con la mejor habitación, la que tenía tele. Fred estaba en la recepción (botones 10$, revistas 25$, camarero 5$). Llamó Daniela Morera y empezó a organizar las cosas. Me dijo que tenía gripe y yo sabía que me la iba a pegar. Fui a la galería para hacer una rueda de prensa. Teníamos un coche a nuestra disposición las veinticuatro horas del día.
Jueves 22 de enero, 1987. Milán
Fuimos a la galería porque a las 11:00 teníamos una conferencia de prensa, 250 periodistas. Daba miedo y encima eran estúpidos. Acabé con todo eso. Firmé un montón de carteles. Luego tuvimos tiempo libre. Comimos con Gianni Versace, fuimos a su castillo, el viejo palacio Rizzoli. Tenía magníficas estatuas romanas y griegas que le había vendido Suzie Frankfurt. La casa era solemne, gigantesca y glamourosa. Nos lo pasamos muy bien.
Tuvimos que volver a la galería a otra conferencia de prensa a las 4:30. Estuvimos allí hasta las 8:30. Daniela tosiéndome en la cara y yo firmando autógrafos. Gianni había hecho el vestuario para la ópera Salomé, de Bob Wilson, en La Scala. Nos regaló entradas para que fuera cuando me cansara de la inauguración. Por fin, Fred me quitó la pluma y me arrastró fuera.
Me senté en un palco y estuve viendo la ópera. Luego había una cena en mi honor. Vi a la primera novia de Gerard Malanga, a la que le escribió todos los poemas, Benedetta Barzini. Iba con su marido y estaba en plan altiva. Comí mucho, y Daniela me tosía en la comida. Había estado resistiéndome contra su gripe durante dos días mientras ella me hablaba a la cara, pero al final me rendí y la cogí. Volví al hotel y estaba exhausto.
Viernes 23 de enero, 1987. Milán
Me levanté con una sensación rara. Leí los periódicos (camarero 5$). Daniela iba a venir a buscarnos para ir a comer, pero yo estaba exhausto y decidí quedarme en el hotel y dormir un rato. La temperatura me subió a 38. Tomé vitamina C y me dio acidez. Llamó Iolas y dijo que iba a venir, yo no había conseguido dormir bien ni una sola noche. Daniela salió con Chris y Fred y me compraron medicinas, pero eran antihistamínicos y, en vez de darme sueño, me desvelaron. Fue un día horroroso, pero se pasó rápido.
Iolas parecía estar bien. Fred se quedó un día más para arreglar algunos asuntos con él. Chris se quedó en mi habitación y me pidió una sopa. Me tomaba la temperatura a cada momento. Yo mejoraba y empeoraba. Salió y se fue de discotecas; yo me tomé varios Valiums, pero no logré dormir. Me bajó la fiebre. Vi la televisión e intenté dormir, dispuesto a levantarme a las 6:00.