El mozárabe
Santiago de Compostela
A la muerte del pacífico califa al-Hakam II (976), y la implantación durante el reinado de Hisham II del régimen amirí de Almanzor, Barcelona será saqueada en el año 985.
La embestida obliga al conde de Barcelona a intentar un cambio de política, así que solicita la ayuda franca para resistir a la ofensiva musulmana. No obstante, este intento de acercamiento no alcanzó ningún resultado práctico. La extinción de la dinastía carolingia en el 987 y el convencimiento de que nada podía esperar de los capetos fueron un pretexto invocado por Borrell para romper los lazos que unían al condado de Barcelona con la monarquía.
Aunque separados Urgel y Barcelona por decisión de Borrell, los condes Armengol y Ramón Borrell mantienen una estrecha alianza frente a los ataques musulmanes en adelante.
Santiago de Compostela
El historiador magrebí Ibn Idari al-Marrakusi narra así el ataque de Almanzor contra Santiago de Compostela: «Llegó Almanzor a la ciudad de Santiago, en los confines de Galicia, tierra que alberga la mayor ciudad santa cristiana existente en las tierras de Alándalus y en todas las tierras que la rodean. Los cristianos veneran tanto su iglesia como nosotros veneramos al Caaba; pues en ella prestan los juramentos solemnes y a ella acuden en peregrinación desde los confines de Roma y desde mucho más allá…».
Estas informaciones las había tomado Ibn Idari de la obra del gran historiador andalusí del siglo X Abn Marwan ibn Hayyán, testigo personal de las expediciones de Almanzor y la fuente más fiable sobre esta época para los historiadores árabes. Desde el siglo IX Santiago se había convertido en el foco de peregrinación más renombrado de la Europa occidental. El «camino de Santiago» era recorrido, como debía serlo aún durante todo el resto de la Edad Media, por innumerables peregrinos, venidos a menudo de muy lejos.
Es sabido que, según una tradición piadosa que ha