La sexta lampara

Pablo de Santis · Capítulo 100 de 101

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La sexta lampara

Capítulo 99

99

Una tarde de noviembre, Balestri se encerró en su estudio con todos sus cuadernos y comenzó a leerlos, uno tras otro. Leía unas pocas líneas y arrojaba el cuaderno a un rincón, para comenzar con otro, con el que repetía el procedimiento. La ventana que daba al jardín estaba abierta, y por allí entraba el viento fresco que acababa de reemplazar a la tormenta. El jardín estaba lleno de ramas recién arrancadas y de flores de jacarandá, y el pasto y las hojas de las plantas relucían por la lluvia.

Cansado de esa lectura una y otra vez interrumpida, Balestri fue a despejar el jardín de los escombros de la tormenta. En esa tarea estaba cuando el ataque lo derribó. Cayó boca abajo, cerca del árbol.

Anna no descubrió a su marido hasta que, a las cinco de la tarde, se oyeron los golpes puntuales de Treviso. Cuando Anna y el profesor fueron al jardín, lo encontraron tendido sobre las hojas y las ramas, y cubierto por las flores húmedas del jacarandá.

Balestri murió en el hospital dos días más tarde.

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