Manual
Capítulo XX
1. Puedes ser invencible si no aceptas pelea en la que no dependa de ti vencer.
2. Ten precaución, al ver a alguien que recibe más honores, o que tiene gran poder, o que simplemente está bien considerado, de no tenerlo nunca por
dichoso, dejándote llevar por la apariencia. Pues si la esencia[76] del bien se encuentra entre las cosas que dependen de nosotros, no hay cabida para la
envidia ni los celos, y ni tú mismo querrás ser estratego, prítanis[77] o cónsul, sino libre. Para ello existe un camino, el desprecio de las cosas que no dependen de nosotros.
XX
Recuerda que el que injuria o golpea no te ultraja sino el juicio que haces sobre ellos, de que te están ultrajando. Cuando te irrite alguien, ten la certeza de que quien te ha irritado ha sido tu opinión. Por tanto procura sobre todo no dejarte llevar por el prejuicio; pues una vez que logres tiempo y demora, más fácilmente tendrás dominio de ti mismo.
XXI
Que ante tus ojos aparezcan cada día la muerte, el destierro y todas las cosas aparentemente terribles, sobre todo la muerte, y nunca pensarás en nada indigno ni estarás demasiado deseoso de algo.
XXII
Si deseas filosofar, prepárate desde este preciso momento a ser objeto de burla, a que muchos se mofen de ti, a que digan: «De pronto se nos ha vuelto
filósofo», y «¿de dónde le viene ese gesto de orgullo?»[78]. No tengas orgullo; atente a las cosas que te parezcan mejores, con la convicción de que has sido colocado en este lugar por la divinidad; recuerda que, si perseveras, los que
antes se burlaban de ti, luego te admirarán[79], pero si quedas por debajo de ellos, recibirás doble burla.