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Epicteto · Capítulo 14 de 27

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Capítulo XXIII

Retrato en bronce de un filósofo,

encontrado en el mar cerca de

Anticitera. S. III a. C.

 

XXIII

 

Si alguna vez sucede que te vuelves hacia el exterior, como para querer agradar a alguien, que sepas que has perdido tu línea de conducta. Date, pues, por satisfecho en todo con ser filósofo. Y si además quieres parecerlo, muéstratelo ante tus propios ojos. Te será suficiente.

 

XXIV

 

1. Que no te opriman estos razonamientos: «Viviré sin honor y no seré nadie en ningún sitio». Pues si la falta de honores es un mal, no puedes estar

en la desgracia por causa del prójimo; menos aún que en la vergüenza[80]. ¿Es, en efecto, cuestión tuya conseguir un cargo o ser invitado a un festín? Desde luego que no. ¿Cómo puede ser esto un deshonor? ¿Cómo es que no serás nadie en ningún sitio, tú, que debes ser alguien únicamente en cosas que dependen de ti, en las que te es posible ser digno de toda consideración?