Manual
Capítulo XXXIV
16. Resulta arriesgado también el caer en conversación obscena; cuando esto suceda, si la ocasión es buena, incluso reprende al que ha caído en ello; y si no, haz evidente que estás disgustado por las palabras, callándote, sonrojándote y malhumorándote.
XXXIV
Cuando imagines un placer, ten cuidado, como con las demás imaginaciones, en no ser atrapado por él; que la cosa te espere, tómate un tiempo. Luego haz memoria de ambos momentos, aquel durante el cual gozarás del placer y aquel durante el cual, tras haberlo gozado, te arrepentirás y te harás reproches; compáralos para que al abstenerte te alegres y te elogies. Pero si se te presenta la ocasión de actuar, presta atención a que no te venza lo que encierra de dulce, agradable y atrayente, sino oponle cuánto mayor es tener tú conciencia de haber logrado esta victoria.
XXXV
Cuando tras haber decidido que hay que hacer algo, lo hagas, nunca rehúyas ser visto haciéndolo, aunque la mayoría vaya a suponer algo malo de ello. Ahora bien, si vas a obrar de manera incorrecta, evítalo; pero si lo haces correctamente, ¿por qué temes a los que te vayan a increpar indebidamente?
XXXVI
Igual que las frases «es de día» y «es de noche» tienen sentido en una
proposición disyuntiva y no lo tienen en una copulativa[110], así también la
elección de una porción mayor tiene[111] valor para el cuerpo pero no lo tiene para guardar el comportamiento social debido en un banquete. Cuando comas en compañía de otro, acuérdate no solo de fijarte en el valor que tienen para tu cuerpo los manjares, sino también de guardar respeto a tu anfitrión.