Pólvora sola

Sinesio Delgado · Capítulo 18 de 63

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Pólvora sola

Romance Caballeresco

 

FUÉ director Blas Mediano

(hace seis años lo menos)

de un diario muy formal,

muy importante y muy serio,

donde lo mejor de España

derrochó gracia y talento.

Blas Mediano, que es un zote

sin una pizca de ingenio,

desde aquella fecha ocupa

lucrativos y altos puestos,

y es honrado y atendido

y tiene influencia y crédito.

Pues bien: ayer me ha enviado

en papel vitela envuelto

el album de su señora

en demanda de unos versos.

Y yo, que soy muy amable,

muy cortés y muy atento,

le escribí en seguida este

romance caballeresco:

_____

Garci-Fernández de Utrera,

mozo garrido y apuesto,

de las fiestas alegría

y encanto de los torneos,

fué contra el moro á la guerra al frente de sus pecheros.

Bota de ante, espuela de oro,

cintillos, lazos y flecos,

trusa y justillo de raso,

birrete de terciopelo

con una plumita blanca

que ondea al soplo del viento;

forrado el cuerpo de malla,

forrado el corcel de hierro,

viéronle marchar las mozas

llorando como chicuelos.

Con su férrea maza al hombro

fué García el mesnadero

envuelto en un sayo burdo,

sin bordados ni floreos,

con su cara de demonio

y sus músculos de acero.

Nadie salió á despedirle,

y, entre el gentío revuelto,

al compás de los clarines

se fué alejando en silencio.

¡Buena fué la escaramuza!

¡Bien los cristianos lo hicieron!

Como gamos perseguidos

huyeron los agarenos,

llevando los alquiceles

de sangre y lodo cubiertos.

Nadie vió á Garci-Fernández

su gallardía luciendo,

ni tomó entre los herejes

como entre las damas puesto,

ni ondeó la blanca pluma

entre el grupo de guerreros.

¡Qué bien se portó García del combate en lo más recio!

¡Cómo apabulló turbantes

y pulverizó los huesos

á los golpes de su maza,

duros, continuos y secos!

¡Siempre en la primera fila,

siempre del combate en medio,

defendiendo su bandera

brazo á brazo y cuerpo á cuerpo!

...............................

Ya la hueste del de Utrera

torna vencedora al pueblo,

envuelta en nubes de polvo

y arrancando al sol reflejos.

Garci-Fernández, al frente

sobre un potro malagueño.

como la girafa airoso,

como el azabache negro,

viene enseñando á las gentes

sus bandas y sus plumeros.

El garrido mozo avanza

como en triunfo, recogiendo

suspiros de las doncellas

y lágrimas de los viejos.

También vuelve el buen García

en su sayo burdo envuelto,

con la maza sobre el hombro

y una ancha herida en el pecho,

formando en la interminable

fila de heridos y enfermos...

¡Ni una lágrima, ni un grito,

ni un suspiro, ni un consuelo!

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