Pólvora sola

Sinesio Delgado · Capítulo 2 de 63

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Pólvora sola

Tres Cartas

 

I

QUERIDA amiga: Te escribo

casi loca de contenta.

Vas á caer en la cuenta

cuando te diga el motivo:

¡Tengo otro novio! ¡y van tres!

Creo que el gozo se explica.

No es muy rico, pero, chica,

¡si vieras qué guapo es!

Sobresale en cualquier parte;

¡le sienta tan bien la ropa!

Te advierto que no es de tropa,

¡no vayas á figurarte!

No hay remedio; hay que quererle,

y le querré aunque me muera,

porque anda de una manera...

en fin... que da gusto verle.

Y es atrevido, y me mira

con una pasión y un fuego...

me dice:—¡te adoro!—y luego

señala al pecho y suspira.

¡Qué de guiños! ¡qué de enredos!

Como mimos inocentes,

me envía besos ardientes

con las puntas de los dedos.

Con esto estamos los dos

en baños de agua de rosas;

porque, hija mía, estas cosas

saben á gloria de Dios.

Me embriaga el amor bendito

que en Fernando voy hallando,

¡porque se llama Fernando!

¿eh? ¡qué nombre tan bonito!

En fin, hija, no me pesa

de lo mucho que le quiero.

Adiós. Ya no es tuyo entero

el cariño de—TERESA.»

 

II

«Querida amiga Leonor:

¿No sabes lo que me pasa?

Que Fernando entra en la casa

con permiso del tutor.

No puedo pasar sin él;

¡qué vida más deliciosa!

¡Soy dichosa, muy dichosa

con sus palabras de miel!

Y no pasamos en vano

el tiempo, ¡pues bueno fuera!

¡estamos la tarde entera

cogiditos de la mano!

¡Si vieras con qué embeleso

nos miramos! Ya no cabe

más amor. ¡Y qué bien sabe

así, á hurtadillas, un beso!

Con injusticia notoria

á calumniarlo se atreven...

¡si es como el néctar que beben

los ángeles en la gloria!

Y no creas que hay doblez

en tal cariño, ¡jamás!

¡Y eso que Fernando es más

atrevido cada vez!

Ayer me dijo... Contigo

tener secretos no debo;

pero, ¡ay! esto no me atrevo

á decirlo... y no lo digo.

No te incomodes por esa

leve falta de amistad;

ya sabes que de verdad

te quiere siempre—TERESA.»

 

III

«De horrible dolor soy presa;

me paso el día llorando.

¿Te acuerdas de aquel Fernando?

¡Pues es un pillo!—TERESA.»

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