Pólvora sola

Sinesio Delgado · Capítulo 4 de 63

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Pólvora sola

La Primavera

 

SERÁ que la sangre hierve ó que á mí me lo parezca,

y no hay calor que me enerve

ni frío que me entumezca;

pero es la verdad del caso

que algo raro en mí se esconde,

y que si sigo á este paso

voy á parar no sé dónde.

Antes encontraba mil

mujeres de poco fuste;

¡desde primeros de Abril

no hay una que no me guste!

Hasta en la más horrorosa,

de esas que causan espanto,

encuentro yo alguna cosa

y no me parece tanto.

¡Yo, infeliz, que no ambiciono

triunfos de la vanidad,

y que, además, me impresiono

con mucha dificultad,

ya me he declarado á doce,

y me encuentro en un apuro;

si me ve, no me conoce

mi familia, de seguro.

Tal estado es un estado

sumamente excepcional,

que me tiene disgustado

y que me sienta muy mal.

¡Hombre, si seré infeliz,

que me estoy volviendo loco

por un demonio de actriz

que trabaja mal y poco,

y es negra como la noche,

y rechoncha, y sin salero,

¡y estoy por ponerla coche

en cuanto tenga dinero!

¡No digo nada en la calle!

¡Si parezco un zascandil!

Me entusiasma cualquier talle,

me gusta cualquier perfil.

Que me lo perdone Dios;

pero ni un día se pasa

sin que yo acompañe á dos

á la puerta de su casa.

Y esto es ridículo, es feo,

y hasta antihigiénico es,

porque doy cada paseo

que me deshago los piés.

Una costurera, un coco

que no vale tres pepinos,

me ha llevado poco á poco

hasta los Cuatro Caminos;

y según estaba yo

de terco y de calavera,

me voy tan fresco á Joló

y ni lo siento siquiera.

Con otra por el estilo

que ayer me salió al encuentro,

estoy algo más tranquilo,

porque esa vive en el centro;

en la acera de los nones,

aquí, á mano, en la Carrera, en los últimos balcones,

contando desde la acera;

y es preciso confesar

que este detalle me balda,

porque me tengo que estar

con el cogote á la espalda,

¡y dueie de firme el cuello!

¡Dígamelo usted á mí!

¡Como que si sigo en ello,

me voy á quedar así!

Total, que ya me aniquila

tan profunda alteración,

y que no quiero esta pila

de Volta en el corazón.

¿Que es la primavera quien

nos incita á los amores,

y aman por eso también

los pájaros y las flores?

Corriente, yo no me opongo,

que no es tanto mi egoísmo;

y aunque lo fuera, supongo

que pasaría lo mismo.

Pero por lo que barrunto

la subvenciona Himeneo,

para llevarme hasta el punto

de que adore á cuantas veo;

y quiero que pase pronto

y que cese la tormenta,

porque estoy haciendo el tonto

y es cosa que me revienta!

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