Estudos Territoriais no Brasil e na Costa Rica
6. Ser “carioca” / ser “fluminense”: la creación de identidades por las fronteras politico-administrativas en el espacio sudamericano
6. Ser “carioca”/ser
“fluminense”: la creación de
identidades por las fronteras
politico-administrativas en el
espacio sudamericano
Augusto César Pinheiro da Silva
Introducción
La creación de las identidades territoriales dase a través
historicidades espaciales asociadas a los movimientos político-
administrativos y económicos en tiempos y espacios específicos.
Una de las características más destacadas de estas creaciones es
la frontera, un mecanismo de límite y definición de proyectos de
política territorial, cuyos agentes instituidos históricos para sus
delimitaciones deben ser identificados en las investigaciones
académicas de las Ciencias sociales y políticas. La ciudad-estado
Río de Janeiro, en Brasil, posee una historia “sui generis” en la
creación de sus identidades socio espaciales expresadas no
solamente en sus distintos territorios, sino en perspectivas
antropológicas y sociológicas diferenciadas, con fuerte impacto en el
espacio de Brasil.
La construcción del “ser carioca” y del “ser fluminense” en el país
implicó en condiciones espaciales muy diferenciadas en sus
respectivos territorios, que refuerzan la idea de que hoy, frente a la
metropolización en el mundo, las fronteras territoriales son fluidas y
necesitan ser revisadas y repensadas para que una nueva condición
de pertenencia a los territorios sea creada y fortalecida para la calidad de vida en ambientes demográficamente millonarios de
grandes metrópolis del mundo.
Entre la condición de “ciudad real” de Río de Janeiro en el siglo
XVII y su situación geopolítica como sede del Reino de Portugal en
el siglo XIX, hacia su separación de la provincia fluminense en 1834
y su condición de distrito federal (1891-1960) y capital de una
unidad federativa fusionada (1975) después de casi 150 años
sometidas (ciudad y provincia) a gestiones políticas diferenciadas, la
frontera ciudad-provincia no impidió que la vida social de esos dos
fragmentos territoriales mantuviese casi única también por las
cuestiones geográficas. Y son esas cuestiones fundamentales para
el la comprensión de Río de Janeiro, hoy en día, y los estudios
metropolitanos de Brasil.
La importancia de la Bahía de
Guanabara para la fundación de la
Ciudad de Río de Janeiro en las rutas
comerciales del Atlántico sur
A principios del siglo XVI, en abril de 1500, las carabelas
portuguesas desembarcaban en el continente sudamericano. El
Tratado de Tordesillas (1494) encontró, como una línea de
demarcación entre las tierras de la Corona de Portugal y el Reino de
Castilla, el meridiano a 370 leguas al oeste de la isla de Santo
Antão, en el archipiélago de Cabo Verde, África. Esta línea se
encuentra a medio camino entre las islas portuguesas y las islas del
Caribe, descubiertas por Cristóbal Colón y que pertenecían al Reino
de Castilla. Los territorios al este de dicho meridiano serían de
Portugal, mientras que los territorios al oeste, de Castilla. El tratado
fue ratificado por Castilla el 2 de julio y Portugal el 5 de septiembre
de 1494.
Por lo tanto, casi todo el este de la costa del continente
sudamericano llegó a pertenecer a Portugal, que inmediatamente
envió expediciones al Nuevo Mundo con la intención de encontrar las importantes minas de oro y plata que han impulsado el
crecimiento y el fortalecimiento de las emergentes economías de
mercado de los imperios europeos. Estos, a su vez, iniciaron una
nueva fase de la economía global, basada en el mercantilismo y en
la expansión colonial de nuevas tierras conquistadas por el
advenimiento de las tecnologías de circulación marítima por los
grandes océanos del planeta.
A pesar del fuerte interés de los portugueses por la colonización
de la parte noreste de su legado continental en Suramérica (debido
a la proximidad de esta región con el continente europeo y el clima
cálido y húmedo que reforzaba las actividades de exportación de
caña de azúcar a Europa), el gran deseo de ese reino ibérico era el
control de parte del circuito mercantil que florecía a través del
atlántico sur bajo el mando de la Corona española. Reforzar el flujo
de metales preciosos procedentes de la bahía del Río de la Plata,
bajo el mando español, obligaba Portugal a buscar tierras más hacia
sur, más meridionales (imagen 1), para llegarse a lo territorio
español por el continente a través de las entradas de colonos
mamelucos e indios cristianizados. Comenzaba así la quiebra de la
primera frontera occidental en América del Sur (Tordesillas) para la
búsqueda de los yacimientos de oro y plata en el interior del
continente, dominado oficialmente por el Reino de España, pero
poco vigilado debido a la amplitud del espacio territorial. En realidad,
el sobrepaso de la primera frontera se dio más intensamente por la
vasta red hidrográfica del continente, especialmente las del Río
Amazonas y los de la Cuenca del Río Paraná, esa centralizada
entre los dos territorios imperiales europeos. Así el Reino de
Portugal podría llegar a Potosí, en el corazón de la América
española (imagen 1), donde procedía la información sobre grandes
depósitos de oro y plata explotados por los colonizadores
españoles. Si por el océano la llegada a Potosí sería muy compleja
debido a la fuerza de las escuadras españolas, por la navegación
fluvial de los ríos que desaguaban en el Atlántico, las entradas de
los colonos por tierras continentales en la dirección del deseado
dominio español no eran imposibles.
Imagen 1: Reparto de Sudamérica entre los Reinos de España y
Portugal en los siglos XV y XVIII
Número 1: Espacio inicial de la colonización económica
portuguesa en América del Sur (Noroeste)
Número 2: Presencia portuguesa en el Sur de la colonia a ampliar
en control del flujo de metales de España (Sureste)
Número 3: Potosí, el ‘sueño dorado y plateado’ de los imperios
coloniales en Suramérica (actual Bolivia)
Asequible en: https://br.pinterest.com/pin/218002438191493671/?
lp=true. Fecha de consulta: 13 enero 2018. Adaptado.
Las ventajas de Portugal también se ampliaran con la fundación
de la ciudad de San Sebastián de Rio de Janeiro en 1565 a la
entrada de la Bahía de Guanabara, porque el Reino de Portugal
controlaría parte de los flujos mercantiles, no sólo de oro y plata en circulación en el Atlántico sur, sino también de los nuevos comercios
de productos alimenticios y esclavos provenientes del continente
africano. Dicho control se le dio el puesto comercial importante a la
pequeña ciudad tropical de arquitectura portuguesa en el medio del
camino entre la Bahía del Río de la Plata y Europa, y la ciudad de
Río de Janeiro se convirtió en una parada estratégica para los
navegantes europeos a lo largo de los siglos XVII y XVIII. Río de
Janeiro si ha tornado ciudad puerto ubicada en una bahía bellísima,
donde los barcos se abastecían antes de salir rumbo a distancias
más largas tanto hacia el sur del continente sudamericano y el norte,
hacia Europa y el Caribe.
Imagen 2: La Bahía de Guanabara (1) e la Ciudad de San
Sebastián de Río de Janeiro (2)
Asequible en: http://www.rio-turismo.com/mapas/luis-teixeira.htm.
Fecha de consulta: 13 enero 2018. Adaptado.
Al ubicarse en el camino a las principales rutas comerciales en el
Atlántico Sur, la ciudad de Río de Janeiro fue elevada a capital de la
colonia portuguesa en América (1763) tanto por la disminución de las actividades de caña de azúcar en el noreste de Brasil, así como
por el descubrimiento de la “brasileña Potosí” en las ciudades de la
Provincia de Minas Gerais, en el interior más distante del litoral
ampliamente colonizado y explotado. La nueva condición económica
transformó los puertos del Sudeste en los más importantes de la
colonia ya que los del Nordeste, a partir del siglo XVIII, entraron en
plena decadencia. Por lo tanto, la sede de la colonia ubicada en la
Bahía de Guanabara llevó para allá la burocracia del Estado
portugués al Río de Janeiro y la nueva posición político-
administrativa de la ciudad impulsó el crecimiento urbano de la
pequeña localidad conocida hacía mucho tiempo como la de casas
coloniales en medio de la selva tropical y la muy grandes
diversidades biológicas marina y continental, lo que pasó a acuñar
su fama de ‘paraíso tropical’. La importancia del puerto de la ciudad
de Río de Janeiro fue impulsado por el importante Bahía de
Guanabara, que, rincón del paraíso de las ballenas y los bancos de
peces, se convirtió en una fortaleza importante para barcos de las
fuerzas imperiales europeas (sobre todo de la escuadra inglesa) y
del propio imperio brasileño, a ser fundado en la segunda década
del siglo XIX tras el retorno de la familia hacia Europa en 1822.
Narrativas espaciales sobre
“cariocas” y “fluminenses” y sus
territorios de desarrollo del imperio
brasileño
La llegada a Río de Janeiro de la familia real portuguesa en 1808
cambió en definitivo la posición política, territorial, social y espacial
de la ciudad portuaria en el sureste de la colonia. De acuerdo con
Abreu (1992), circa de 15 mil personas de la corte portuguesa y sus
colaboradores llegaron a las carabelas a Río de Janeiro, y
generaran de inmediato un gran problema de la ocupación alrededor
de la Bahía de Guanabara que, en aquél momento, de acuerdo el
mismo autor, ya contaba con casi 250 mil habitantes. Los cambios políticos y administrativos rápidos impuestos a la ciudad-puerto de
Río de Janeiro entre 1763 (año en que fue nombrada como la sede
de la colonia portuguesa en América) y 1808 (fue convertida en la
sede del imperio portugués), generaran acciones muy intensas en
su modelado urbano. Río de Janeiro tenía un sitio muy tímido y
exprimido entre el océano y los macizos costeros, y era restringida a
los 4 morros históricos sobre los cuales la ciudad se asentó en los
casi 250 años de su fundación.
Hay que señalar que la palabra carioca, gentílico para los nacidos
en la ciudad de San Sebastián de Río de Janeiro, es utilizada desde
el siglo XIX, cuando la primera Constitución imperial del nuevo país
(1824) pasó a vigilar, separándose, en 1834, una parte del territorio
fluminense para convertirlo en la nueva unidad territorial nombrada
“Municipio Neutro” (territorio real para la gestión directa de la Corona
brasileña y donde está el sitio histórico de la ciudad de Río de
Janeiro). El resto de la provincia de Río de Janeiro, a partir de
entonces, fue nombrada “Provincia fluminense”. Pero, ¿qué
significan esos nombres? En el siglo XVI, los indios Tupinambás,
que dominaron la región de la Bahía de Guanabara, han bautizado a
los invasores portugueses Akari (término tupí guaraní de una
especie de pez, el pez gato), debido al hecho de que los cascos de
los soldados portugueses se asemejaban a las escamas típicas que
revisten ese pescado.
Imagen 3: La ciudad de Río de Janeiro en comienzos del siglo
XIX: una población de circa 50 mil habitantes entre los cuatro
morros históricos: (1) do Castelo (del Castillo), (2) Santo Antônio
(San António), (3) São Bento (San Benito) y (4) da Conceição (de la
Concepción). La llegada de la Familia Real en 1808 trajo circa de 15
mil personas a vivir en la nueva capital del Imperio portugués
Asequible en: https://br.pinterest.com/pin/272608583669860430/.
Fecha de consulta: 13 enero 2018. Adaptado.
Con la segunda expedición portuguesa a la Bahía de Guanabara
en 1503, dirigido por Gonzalo Coelho, habría sido construida por los
portugueses en una de la desembocadura del Río Carioca, en la
actual playa de Flamengo, una casa de piedra que los indios
Tamoios llamarían “Akari oka”, es decir, “casa del hombre blanco”.
En la hipótesis alternativa sobre el origen del nombre “carioca”, se
considera que existía una aldea Tupinambá llamada “Kariok” o
“Karióg” al pie de la Colina de la Gloria, en la otra desembocadura
del Río Carioca. Con el tiempo, el término “carioca” habría pasado a
designar a todos los habitantes de la ciudad. En 1834, a través del
Acta Adicional a la Constitución de 1824, el Municipio de Río de Janeiro se separó de la Provincia de Río de Janeiro para
constituirse en Municipio Neutro de la Corte, con administración
vinculada directamente al imperador brasileño. Se definió el gentílico
del nuevo municipio: “carioca”. Hasta aquél tiempo, oficialmente,
existía sólo el gentílico para la Provincia de Río de Janeiro entera:
los “fluminenses”, derivado del latín flumen, fluminis (que significa
“río”).
Imagen 4: Fondo de la Bahía de Guanabara donde se llegaba
hasta medios del siglo XIX solamente por los ríos: la red fluvial
intensa en el espacio de los “fluminenses” y sus puertos
Asequible en:
http://verissimohoje.blogspot.com.br/2011/04/ilustrissimos-
mageenses-desconhecidos.html. Fecha de consulta: 15 enero 2018.
Es importante señalar sobre los grandes problemas ambientales
que el entorno de la Bahía de Guanabara ya venía sufriendo desde
la intensa explotación de los recursos tropicales a las márgenes de
los caudalosos ríos que cortaban la “Baixada fluminense”. Este
espacio, que desde el período colonial estaba ocupado por colonos diversos que explotaban las tierras planas y húmedas de la región
para los cultivos de géneros alimenticios de consumo de la ciudad
de Río de Janeiro y para la exportación por el puerto de esa ciudad,
sufría con el sedimentación de sus ríos y el depósito de sedimentos
orgánicos e inorgánicos en el fondo y a lo largo de sus lechos, lo
que obstaculizaba e reducía la intensa navegación fluvial entre el
fondo de la bahía y el interior de la baixada. Muchos puertos
fluviales de esa región impulsaban la economía mercantil del
período y ayudaban a conectársela al Municipio neutro y sede de la
Corona. Tras los constantes y crecientes problemas ambientales, las
enfermedades tropicales (dengue, fiebre amarilla, cólera…) se
extendían a las haciendas de la baixada que eran afectadas por la
muerte de sus trabajadores, especialmente los esclavos, al largo de
los siglos XVIII y XIX. La importancia de los ríos para el
establecimiento de los contactos sociales y económicos entre la
ciudad portuaria e imperial y el interior de la baixada explica el
gentílico “fluminense”, o sea, aquel que depende de los ríos.
Bajo una condición político-administrativa más amplia que sus
capacidades físico-territoriales, la concentración de personas en Río
de Janeiro creció exponencialmente a lo largo del siglo XIX. Tal
situación generó el desgaste acentuado de los ecosistemas
periféricos con la amenaza de que el equilibrio ambiental de la bahía
se rompiera debido a la destrucción de los manglares y pantanos
típicos de una región tropical con suelos arenosos y capa freática
muy cerca de la superficie. Las obras de retroceso del mar fueron
dinamizadas para la ampliación del Puerto de Río de Janeiro. Las
lagunas en el continente también fueron desecadas. Esas
intervenciones urbanísticas e infraestructurales provocaron el inicio
de las inundaciones en la ciudad carioca (que son crónicas en los
días de hoy) y la capacidad de los ríos de la Baixada fluminense
para mantener sus flujos de conexión con la ciudad imperial
disminuyó tras la colmatación debido a la deforestación de la mata
atlántica. Así, las conexiones entre cariocas y fluminenses pasaron
a ser realizadas vía transporte ferroviario (des de la segunda mitad
del siglo XIX) y, ya a finales del siglo XIX, a través de los
automóviles. El flujo marítimo-fluvial fue cesado y las conexiones
entre la ciudad puerto carioca y el interior fluminense tuvieron que ser fortalecidas de otras formas. Todavía la separación territorial ya
era sentida social, antropológica y económicamente.
Imagen 5: Município neutro de Río de Janeiro (1834-1891)
Asequible en: http://www.leilaodeartebrasileira.com.br/peca.asp?
ID=50550. Fecha de consulta: 15 enero 2018.
El Brasil Republicano y las fisuras
entre la ciudad carioca cosmopolita y
el territorio fluminense provinciano:
divisiones en las funciones
administrativas y económicas y
ubicaciones fundamentales para el
proyecto de modernidad del país
Durante el siglo XIX, tras la primera constitución del emergente
imperio brasileño (1824), el proyecto de modernidad del país se
basó en una propuesta imperialista y centralizadora, habiendo
tenido la capital del I y II Reinados (la ciudad imperial de Río de
Janeiro en el Municipio neutral) un papel fundamental. Siendo sede
del imperio y polarizando las fuerzas políticas y económicas del
país, se implementó en Río de Janeiro una intensa política
“civilizatoria” para que se borrase todos los rasgos del gran período
colonial vivido en la región. Las grandes obras infraestructurales y
de ampliación de la ciudad fueron realizadas por los poderes del
imperio en el municipio neutro, lo que impactó las áreas
circundantes como las de la Baixada fluminense. Esta, definida
como el ‘cinturón verde’ abastecedor del municipio neutro, mantuvo
un perfil agrario-exportador, con una población ocupada en
actividades primarias, mientras que en la sede de la Corona la
reconstrucción del espacio seguiría las normas, formas y moldes de
los imperios europeos asolados por grandes reformas urbanas. Las
casas y construcciones coloniales eran derribadas y nuevas calles y
edificios suntuosos, además de las últimas infraestructuras urbanas,
eran construidos en la ciudad que ganaba un formato más moderno.
Ejemplo de ello es que Río de Janeiro fue la primera ciudad de
Sudamérica a tener línea telefónica a mando de Don Pedro II, el
segundo regente imperial en la segunda mitad del siglo XIX.
Con la llegada de la República en 1889, la primera constitución
republicana brasileña (1891) mantuvo la capital en Río de Janeiro y
el municipio neutral, a partir de entonces, pasó a tener la condición
político-administrativa de “distrito federal”. El régimen cambió, pero
la lógica espacial y territorial seguía siendo la misma.
Imagen 6: Distrito Federal (Brasil) (1891-1960)
Asequible en:
https://pt.wikipedia.org/wiki/Distrito_federal#/media/File:Distrito_Fed
eral_(Brasil)_-_1922.jpg Digitalizado por Selma Silveira. - Atlas
Político do Brasil. Fecha de consulta: 13 enero 2018.
Con la llegada de la República en 1889, la primera constitución
republicana brasileña (1891) mantuvo la capital en Río de Janeiro y
el municipio neutral, a partir de entonces, pasó a tener la condición
político-administrativa de distrito federal. El régimen político fue
cambiado, pero la lógica espacial y territorial de la ciudad y región
de Río de Janeiro seguía siendo la misma.
Imagen 7: El derrumbe del Morro del Castillo (primera fase) y el
uso de la tierra para crearse suelo urbano: un icono de las
intervenciones del alcalde Pereira Passos en las reformas urbanas
de Río de Janeiro entre 1902 y 1906
Asequible: Disponible en:
https://infograficos.oglobo.globo.com/rio/castelo-360o.html. Fecha
de consulta en: 12 enero 2018.
La república brasileña mantuvo la lógica modernizadora
empezada por el imperio en el siglo anterior, y la amplió buscando
borrar las marcas imperiales del territorio carioca en el distrito
federal. Las grandes obras de modernización de la ciudad a
principios del siglo XX – como entre 1902 y 1906 – fueron
implementadas por el entonces alcalde de la ciudad, el ingeniero
Pereira Passos,1 2 ex alumno del francés Barón Haussmann y su
seguidor en relación al modelo de ciudad moderna. Este proyecto de
modernización, conocido como “bota abajo” fue el más
impresionante que la ciudad de Río de Janeiro tuvo y se convirtió en
una fuente de referencias para la modernidad a lo largo del siglo XX
en casi todas las ciudades brasileñas. El perfil cosmopolita e
higienista de Río de Janeiro fue llevado hasta a las últimas
consecuencias y las poblaciones más pobres y que representaban parte expresiva de la historia del país (ex esclavos, migrantes,
soldados del período imperial…) fueron gradualmente siendo
expulsados de la ciudad carioca dislocándose cada vez más al norte
hacia los territorios fluminenses, después de la frontera – vivir en el
territorio carioca era mucho más caro que en el territorio fluminense.
El “desgarramiento del tejido socioespacial” (Souza, 2000) se reflejó
en la modernización conservadora (Graziano da Silva, 1981) que la
sociedad carioca/fluminense sufrió. A lo largo del siglo XX, los
espacios más pobres de la ciudad histórica de Río de Janeiro fueron
derribados y aterrizados, y sus poblaciones más pobres fueron
desplazadas por los innumerables gobiernos locales y nacionales
que utilizaron la ciudad para sus proyectos de modernidad. Mientras
tanto, los espacios fluminenses recibieron parte da las poblaciones
más pobres de la ciudad carioca y de otras regiones del país
(Marafon e Ribeiro, 2009), así como parte de esas poblaciones
venidas del casco histórico y más valorado da ciudad fueran
desplazados para las zonas más distantes de la ciudad, en la
frontera del espacio carioca con el fluminense.
En ese sentido es que, aun impulsando un proyecto industrialista
en la Baixada fluminense a partir de los gobiernos populistas de los
años de 1930, centralizados en el distrito federal, mantuvieron la
dinámica segregacionista en las relaciones entre la ciudad y estado
(desde 1891 la provincia fue transformada en unidad federada) de
Río de Janeiro, ya que los espacios agrarios de la Baixada
concentraban a los más pobres migrantes cariocas y de otras
regiones del país, no generando una clase media resultante de las
inversiones estatales en la industria de la época.
Imagen 8: Ciudades pobres y chabolas ocupan hoy muchos
lechos de los ríos de la Baixada fluminense: resultado de las
reformas urbanas en el territorio carioca “cosmopolita”
Asequible:
http://www.biologo.com.br/MOSCATELLI/marco2009/fotos_marco_2
009d.html. Fecha de consulta: 15 de enero de 2018.
Entre las políticas de modernización de la ciudad de Río de
Janeiro y la intensificación de los grandes proyectos industriales en
los municipios de la Baixada fluminense, la mancha de población sin
educación de calidad y que vive bajo gran pobreza infraestructural y
económica se ha ampliado bastante, afectando el mantenimiento del
equilibrio en las relaciones sociales y ambientales entre estos dos
fragmentos territoriales. Entre los años de 1940 y 1990, las
tensiones se amplían mucho con la concentración de millones de
pobres entre las fronteras de los territorios carioca y fluminense, lo que afecta la calidad de vida de millones de personas en la región
metropolitana de la ciudad de Río de Janeiro.
Mientras la mentalidad hoy en todo mundo sobre la ciudad de Río
de Janeiro sea que es un espacio cosmopolita, el espacio periférico
cercano a ella – los territorios fluminenses – mantiene su perfil rígido
y provinciano. Mientras la ciudad de Río de Janeiro se “civilizaba” a
lo largo del siglo XX “a los moldes y encanto de Paris” (a pesar de
mantener muchos índices de pobreza bastante graves en los días
de hoy), el espacio fluminense se quedaba bajo un perfil colonial,
políticamente arcaico y con larga concentración de población cuyas
condiciones sociales y ambientales son como a las de las personas
en los países de bajo desarrollo en el mundo.
Imagen 9: El agua contaminada de la Bahía de Guanabara es el
resultado de los siglos de separación entre políticas de aguas para
la metrópoli y para las ciudades fluminenses que viven bajo la
pobreza en sus ríos. El resultante de la pobreza y baja
infraestructura se ve en la bahía hoy en día
Asequible en: https://extra.globo.com/esporte/rio-2016/jornal-
americano-critica-agua-da-baia-de-guanabara-atletas-vao-nadar-na-
merda-19791467.html. Fecha de consulta: 15 enero 2018.
La ciudad carioca que ocupa hoy, como metrópoli, toda el área del
antiguo Distrito federal (condición que la ciudad de Río de Janeiro
perdió en 1960, con la construcción de Brasilia, desde entonces el
nuevo distrito federal del país) en extensión, tiene cerca de 6,5
millones de habitantes y forma con otros 20 municipios, una gran
región metropolitana con aproximadamente 12,5 millones de
habitantes (IBGE, 2017). La “megarregión” Río de Janeiro, frente a
los problemas cotidianos de 12,5 millones de habitantes, necesita
nuevas soluciones conjuntas y no más seccionadas por las
divisiones políticas locales. La gestión de aguas públicas, recogida y
deposición de basura, seguridad pública, integración de las redes de
alcantarillado y saneamiento básico, movilidad intermetropolitana…
son temas cotidianos a todos los habitantes de la región y no sólo
en uno de los municipios. Por lo tanto, ¿por qué actuar en la gestión
pública de forma cooperativa?
La historia de separación entre los dos fragmentos territoriales
hace 184 años y, actualmente, este se muestra un problema para la
gestión territorial del Estado federativo brasileño, porque la mancha
macro metropolitana fúndese en una única realidad socioespacial
frente a la fuerza del proceso de metropolización (Silva, 2015,
2016), y nuevas formas de aproximación necesitan ser pensadas
bajo la óptica de la gestión compartida y cooperativa entre los entes
federativos del país.
Servicios ambientales urbanos, las
conexiones intermodales entre el
territorio carioca y la Baixada
fluminense y la calidad de vida en Río
de Janeiro: dilemas geográficos del
siglo XXI
Imagen 10: Cualidad de vida y salud en la región metropolitana
de Río de Janeiro hoy. Las vidas de millones de personas son
afectadas por las mala condiciones infraestructurales aun hoy
dominantes en los espacios fluminenses cercanos a la ciudad de los
cariocas, el Río de Janeiro. Los colores verde (cualidad de vida
“muy buena” y “buena”) son dominantes en el territorio carioca
mientras los colores rojo y amarillo (“mala” y “media” cualidad de
vida) son dominantes en el territorio metropolitano fluminense
Fuente: Farias, 2017.
Las fronteras político-administrativas en ambientes conurbados a
menudo obstaculizan más que ayudan en las gestiones político-
territoriales de los poderes instituidos. Desde el año 1975, cuando la
ciudad de Río de Janeiro se convirtió en la capital de la nueva
unidad federada del mismo nombre, Río de Janeiro, ciudad y estado
(en Brasil, son tres niveles de gestión territorial en el federalismo:
Unión, Estados y estados Municipios) intentan definir estrategias de
acción para resolver problemas de orden cotidiano que afectan la
vida de millones de personas, diariamente.
Es innecesario entrar en las discusiones sobre otras estructuras
de representación político-territorial en Brasil para la gestión de los
territorios (como las regiones metropolitanas definidas en el año
1975 donde súmanse espacialmente hoy gran parte de la población
del país) para la comprobación de que la falta de cohesión territorial
entre esas regiones hechas de unidades básicas (los tres niveles,
que compiten, muchas veces entre sí al ofrecer servicios básicos y
públicos) perjudica las estrategias más actuales de gestión – como a
las de nivel cooperativo que promueven sinergias con otros agentes
de poder y representación espacial como los movimientos sociales,
las agencias privadas, las empresas, las representaciones
estudiantiles … – que todavía son muy efímeras en la sociedad
brasileña por la falta de la cultura de participación política popular.
Sin embargo, las representaciones oficiales, muchas veces, no ven
el espacio de gestión pública con la competencia y la determinación
con las que ellas deberían estar incorporadas en la sociedad. Por lo
tanto, las complejas formas de gestión son limitadas, muchas veces,
en los límites municipales, o en otras unidades territoriales como el
propio estado (son 27 estados en la federación), reduciendo el
suceso que las resoluciones en las escalas del ‘facto espacial’
(ejemplo: la gestión de aguas de las cuencas hidrográficas) sean
eficientes e productivas, especialmente en ambientes
metropolitanos superpoblados y con grandes densidades
demográficas (Imagen 11).
Imagen 11: Las regiones hidrográficas del estado de Río de
Janeiro se subdividen en nueve (09) grandes cuencas hídricas. A la
más poblada es de la Guanabara, y es en ella que la contaminación
de las aguas fluviales que desaguan en la bahía se concentra. Eso
es uno de los hechos más preocupantes para la definición de la baja
calidad de vida ambiental en Río de Janeiro. Es a través de esas
regiones hidrográficas que las políticas públicas sobre el uso y
conservación de los recursos hídricos se realizan en Brasil, en la
actualidad
Fuente: Acselrad et al., 2015.
En ese sentido, la ciudad de Río de Janeiro, conurbada en su
región metropolitana (y, especialmente en su periferia inmediata, la
Baixada fluminense), encuentra muchas dificultades para lidiar con
la calidad de vida que el rico sistema ecológico de la Bahía de
Guanabara ofrece. Tal condición es el resultado de los siglos de mal
uso y ocupación irregular de sus márgenes, de la destrucción de sus
ecosistemas marinos y continentales tropicales, y deterioro de los
manantiales de aguas que fluyen en su extensa cuenca hidrográfica.
Otra condición que refuerza el ámbito de los problemas de articulación política entre la ciudad y su región inmediata fue la
separación político-territorial de sus funciones político-
administrativas en los últimos 184 años. Como se sintetizó en este
artículo, la disociación de las perspectivas carioca y fluminense a lo
largo de la re-funcionalización de esa región del litoral brasileño por
los poderes públicos de diferentes perspectivas y objetivos, redujo
hoy la capacidad de los gobiernos de la ciudad carioca, de las
ciudades metropolitanas ubicadas en el entorno inmediato de la
metrópoli y del estado pensar en soluciones conjuntas y horizontales
para tornar la rica naturaleza brasileña una fuente de servicios
ambientales capaces de amenizar problemas diversos que afectan
el día a día de poblaciones millonarias.
En ese sentido, la ciudad de Río de Janeiro, para mantener la
condición de ser “maravillosa” (como es conocida
internacionalmente), tendrá que reformular las maneras como lidia
con las regiones fluminenses de manera más ecuánime y articulada
para que la pobreza aún diseminada a los márgenes de la región de
la Baixada fluminense sea eliminada y las aguas de la Bahía de
Guanabara vuelvan a ser la fuente de riquezas naturales que los
brasileños y el mundo aprendieron a respetar. Romper el ciclo de
reproducción de las condiciones desiguales entre la ciudad carioca y
su entorno fluminense es posibilitar que los recursos naturales y los
servicios metropolitanos sean ecualizados por todo el territorio
donde habitan millones de personas en la mancha macro
metropolitana. Y, para ello, esta investigación en marcha se propone
a estimular los lazos entre cariocas y fluminenses a través de
nuevas formas políticas para que se refuercen los lazos de
pertenencia más allá de las fronteras político-administrativas que la
historia de formación de esa parte de la identidad brasileña reforzó
hace, por lo menos dos siglos. Ah sí la dinámica espacial puede
reducir el daño de una historia de violencia que caracteriza la
definición de “ser carioca” y “ser fluminense” con la que la
segregación socio-espacial comenzó en el proceso colonial y
todavía aún es presente como la marca de la civilización portuguesa
en América Latina de hoy.
Referencias
ABREU, Mauricio de Almeida. A evolução urbana do Rio de Janeiro.
Rio de Janeiro: Editora IPP/Pereira Passos, 1992.
ACSELRAD, Moema Versiani et al. “Cobrança pelo uso da água no
Estado do Rio de Janeiro, Brasil (2004–2013): histórico e desafios
atuais”. Revista de Engenharia Sanitária Ambiental, v. 20, n. 2, pp.
199-208, 2015.
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