Amnesia
Capítulo 17
Esa noche descansé como hacía días que no sucedía. Al día siguiente seguía
enfadado con Mark, pero sabía que sería algo pasajero. En el fondo tenía claro
que si él necesitaba unos días para hablar acerca de lo que me estaba
ocurriendo, debía de tener una razón de peso para ello.
Me preparé un desayuno copioso y laborioso: huevos revueltos con
tocino, tostadas y waffles. Tenía un apetito voraz y comí en la cocina con el
altavoz inalámbrico a todo volumen. Elegí Parklife, de Blur, lo cual era toda
una premonición en virtud de lo que sucedió un rato después. Por lo pronto la
canción se me antojó perfecta para ese momento. Me sentía optimista.
Mientras devoraba el desayuno me propuse hablar con Tricia y ser sincero
con ella. O por lo menos todo lo sincero que podía, dadas las circunstancias,
empezando por manifestarle mis más sinceras disculpas por cómo me había
comportado.
Terminé de desayunar y lavé los platos; los de ese día y los del anterior.
Dejé todo reluciente. Blur seguía sonando en el altavoz cuando fui al estudio,
pero no me quedé allí. Cogí la ilustración de Lucy y la niña del vestido azul,
también el dibujo de la gargantilla y la fotografía del coche de Lila en
Paradise Road. Lo llevé todo a la mesa principal y lo desplegué.
Me quedé mirando la secuencia un buen rato. Había dos hechos
irrefutables de aquel día: el primero era que yo no podía recordar lo que había
sucedido durante aquellas horas, el segundo, que Lila había estado en mi casa.
A partir de ahí había un línea delgada que separaba un mundo de furgonetas
imaginarias, cadáveres que aparecen y desaparecen y fotografías que cambian
mágicamente. ¿Qué podía ser aquello que Mark no podía decirme?