Crepúsculo de los Ases

Artur Balder · Capítulo 1 de 79

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Crepúsculo de los Ases

MAPA: Pueblos de Germania

Artur Balder

Crepúsculo de los Ases

SAGA DE TEUTOBURGO IV

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Arnaut 30.08.13

Artur Balder, 2013

Diseño de portada: Redna G.

Editor digital: Arnaut

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Pastores de brujas invocaron

a la que, tres veces quemada,

de nuevo entre los vivos habló:

anunció la adivina de los Ases la caída,

la guerra fatal que del mundo el fin traía:

Oscurécese el sol, sumérgese la tierra,

caen del cielo las claras estrellas,

furiosa humareda las llamas levantan,

alto, hasta el cielo, se eleva el ardor.

Ebrio vaga devorando el mundo

de los Ases el sediento crepúsculo…

EDDA MAYOR

No lejos se hallaba el bosque donde se decía que los restos de Varas y de sus legiones quedaron sin sepultura. A Germánico le vino el deseo de tributar los últimos honores a aquellos soldados caídos. Esta misma conmiseración se extendió a todo su ejército, pensando en sus parientes y amigos, en los azares de la guerra y en el destino de los hombres.

Llegaron al escenario. En medio del campo blanqueaban los huesos,

separados o amontonados, según habían huido o hecho frente al enemigo. Junto a ellos yacían restos de armas y osamentas de caballos. Los cráneos humanos los miraban clavados en troncos de árboles. En los bosques cercanos descubrieron bárbaros altares, en los que habían sido sacrificados los tribunos y los primeros centuriones del ejército.

TÁCITO, Anales. Hacia 110 d. C.

A causa de la derrota de Varus muchos de los que pertenecían a los estratos superiores de la sociedad romana, quienes habían visto el servicio militar como un paso previo para alcanzar el grado de senadores, fueron despreciados por el destino: algunos convertidos en pastores, otros, en esclavos domésticos, todos ellos resultaron humillados.

SÉNECA, Cartas, 47. Hacia 50 d. C.